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domingo, 7 de enero de 2018

El hambre en Venezuela: Una bomba de tiempo


Por Lenys Moreno

El 2018 llegó con saqueos y con colas en los supermercados para aprovechar las rebajas forzosas del gobierno en Venezuela. Al cierre de la primera semana de enero, la escasez de productos se acentuó en los anaqueles y desbordó el alza popular en los estados Bolívar, Zulia, Guárico, Aragua, Monagas y en Caracas. Analistas concuerdan en que el desabastecimiento empeorará, colocando al país al “borde de un estallido social” que escapa a las directrices de cualquier partido político. La inflación sobrepasa el salario. “No hay” y “si hay, no alcanza”, una “bomba de tiempo” difícil de medir. Así lo reseña laverdad.com

“Son pequeños estallidos sociales como consecuencia del hambre, de la pobreza en la población, el preludio de algo que probablemente vamos a vivir en los primeros meses, podría tratarse de una bomba de tiempo. Venezuela está al borde de un estallido social, motivado por el hambre, son situaciones espontáneas. Es un proceso inédito. La población nunca antes había sido sometida a una hiperinflación y a un desabastecimiento de este tipo”, expuso a La Verdad Inti Rodríguez, coordinador de investigación de la ONG Provea.

El pasado viernes, en los Puertos de Altagracia, un galpón de PDVAL fue uno de los blancos. La gente estaba desesperada por comida. Rompieron la santamaría, se llevaron las cajas con productos CLAP y juguetes que no les entregaron en diciembre. “Nadie hace nada por nosotros”, gritaba uno de los saqueadores. La escena se repitió desde el día anterior en varios puntos del país.

El mes pasado, el Ejecutivo nacional otorgó un bono de 500 mil bolívares a través del Carné de la Patria, ya anunció un nuevo desembolso por la misma cantidad para enero. “Apenas alcanza para comprar kilo y medio de queso. En una familia de cinco miembros, eso no dura una semana”, apuntó Rodríguez, quien catalogó el bono como un “pañito de agua fría” que no soluciona la crisis.

Alza de precios

La Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) ordenó bajar los precios en varios productos de al menos 26 cadenas de supermercados. William Contreras, representante del organismo, dijo que estaban remarcando injustificadamente los precios de rubros que ya tenían en inventario y que por eso aplicaban el control. Las personas se agolparon en los establecimientos para aprovechar la medida.

Orlando Ochoa, economista, expresó a este medio que obligarlos a rebajar “daña la cadena comercial y reduce la oferta”. Repercute en más escasez. Aseguró que la solución es frenar la inflación, algo para lo cual el Gobierno debe parar la impresión de billetes en el Banco Central de Venezuela (BCV) con lo que financia el déficit de PDVSA, además de unificar el sistema cambiario. El especialista enfatizó que el problema es fiscal, monetario y cambiario, pero que el Ejecutivo no lo ataca. La inflación rompió la barrera del 50 por ciento mensual y de seguir así, el índice anual será de 12 mil 800 por ciento.

“El alza de precios está por encima del ajuste de sueldos. El salario real está colapsado. Las familias no tienen ingresos para cubrir sus necesidades, aumenta el hambre, la miseria y la desesperación. Hay una debacle económica”, subrayó Ochoa.

Ley Clap

La Asamblea Nacional Constituyente (ANC) aprobó este viernes la Ley de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) que implica la adquisición de cajas con comida a precios módicos. A mediados del 2016, el presidente Nicolás Maduro y Freddy Bernal, coordinador de los CLAP, señalaron que la entrega sería cada 15 días, pero son pocas las comunidades que lo recibieron con esta periodicidad, ya que donde llega, en muchas ocasiones es hasta cada dos o tres meses. La Vicepresidencia de la República notificó que entre el 2016 y el 2017 distribuyeron más de 117 millones de combos en todo el país. La única proteína que tiene la caja son dos o tres kilos de grano y algunas latas de atún, además de dos o tres kilos de harina, de arroz, de leche en polvo, unos pocos de pasta, dos litros de aceite, a veces azúcar.

“Los CLAP han sido una de las medidas más regresivas sobre el derecho a la alimentación en Venezuela, repletos de violaciones al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. La aprobación de una ley que los constitucionaliza ilegítimamente, fragua lo que queda de nuestra ruta definitiva hacia el hambre”, acentuó Susana Raffalli, experta en seguridad alimentaria y riesgo de desastre.

Rompen cadena de suministros

Carlos Larrazabal, presidente de Fedecámaras, publicó en twitter que bajar los precios en los supermercados sin respetar estructuras de costos se traduce en “más desabastecimiento, desempleo y quiebre de empresas. Se rompió con la cadena de suministro. Muy grave”. Jesús Casique, economista, apuntó que “los inventarios comenzarán a disminuir. Pan para hoy y hambre para mañana”.


sábado, 6 de enero de 2018

Caraqueños llaman a oponerse a los saqueos controlados del SUNDDE en supermercados , @CaracasPlural



Vecinos de los cinco municipios del área metropolitana agrupados en la Ong. Caracas Ciudad Plural hicieron un llamado a la conciencia de la población y a protestar el ataque de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (SUNDDE) contra los supermercados privado, a los cuales se les ordenó bajar a niveles ínfimos los precios de la mercancía a niveles. Asimismo calificaron estas acciones como saqueos controlados y que solo traerán como consecuencia más desabastecimiento y destrucción del comercio privado.

Carlos Julio Rojas, coordinador del Frente en Defensa del Norte de Caracas, explicó que en Excelsior Gama de San Bernardino y Santa Mónica se han vivido momentos de tensión, cuando centenares de personas en mayoría bandas de bachaqueros han asediado los establecimientos esperando que el Sundde abra la puertas para iniciar el saqueo controlado. “Ya hemos vivido conatos de violencia como en el Unicasa de Montalbán y el Central Madeirense de El Cementerio donde incluso santamarías fueron violentadas. Este tipo de acciones promovidas desde el mismo Gobierno de Maduro solo dejarán como saldo comida para hoy y hambre para mañana”, dijo.

miércoles, 3 de enero de 2018

4 años de recesión económica en cifras

Por Anabella Abadi

Prodavinci

Al cierre de 2017, Venezuela acumula 4 años ininterrumpidos de contracción económica y se estima que esta tendencia se mantendrá —o incluso, se profundizará— en 2018. A partir de las cifras —oficiales, extraoficiales y estimadas— conocidas, haremos un breve recuento de la magnitud de la crisis acumulada hasta la fecha.

Venezuela hoy produce dos tercios de lo que producía en 2013. Según el Reporte Anual entregado por el Gobierno Central de Venezuela a la Securities and Exchange Comission de los Estados Unidos (Reporte SEC 2016), el Producto Interno Bruto (PIB) venezolano se contrajo -16,5% en 2016. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la economía venezolana se contraerá -12% en 2017. Considerando estas cifras y recordando que mediante un comunicado del 18 de febrero de 2016 el Banco Central de Venezuela (BCV) confirmó una contracción del PIB nacional de -3,9% en 2014 y de -5,7% en 2015, entre 2014 y 2017 la economía venezolana acumuló una contracción de -33,4%.

Vale decir: para algunos las proyecciones del FMI para 2017 parecen conservadores, reforzado en el hecho de que el Indicador de Actividad Económica calculado por la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional refleja una contracción de -12% interanual en los primeros 9 meses del año 2017.

La liquidez monetaria aumentó más de 8.500% en apenas cuatro años. La aprobación de recursos adicionales de forma arbitraria y desordenada por parte del Gobierno Central sigue inyectando una importante cantidad de bolívares en una economía que es cada vez más pequeña. Según cifras del BCV, la cantidad de dinero que circula en la economía aumentó en 909% entre enero y el 15 de diciembre de 2017; y aumentó en 8.597% desde el inicio de la recesión. En otras palabras, por cada bolívar que circulaba el 30 de diciembre de 2016, hoy circulan 10; y por cada bolívar que circulaba el 27 de diciembre de 2013, hoy circulan 87.

El salario pierde su capacidad de compra con cada segundo que pasa. La gran cantidad de bolívares en circulación persiguiendo cada vez menos bienes y servicios, impulsan el alza de los precios. Las cifras publicadas por el Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cenda) reflejan que el costo de la Canasta Alimentaria Familiar se multiplicó por poco más de 861 entre diciembre de 2013 y noviembre de 2017, al pasar de Bs. 8.349,78 a Bs. 7.190.158,98. Por su parte, la Canasta Básica Familiar se multiplicó por casi 889 en el mismo período, al pasar de Bs. 15.622,05 a Bs. 13.883.365,39.

Si bien el Gobierno Central insiste en que los aumentos de salario mínimo permiten proteger la capacidad de compra de la familia venezolana, los 15 aumentos que se acumulan desde el inicio de la recesión han resultado contraproducentes. A noviembre de 2017 se necesitan poco más de 40 salarios mínimos para cubrir el costo de la Canasta Alimentaria Familiar registrada por el Cenda, cuando en diciembre de 2013 se necesitaban cerca de 3 salarios mínimos. Aunque preocupa, no sorprende pues que los resultados de la última Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) —impulsada por tercer año consecutivo por las universidades UCAB, UCV y USB— reflejaban que para 2016 los ingresos de 93,3% de los hogares encuestados no alcanzan para la compra de alimentos.

Venezuela entró en hiperinflación. Dada la opacidad de las cifras oficiales y el retraso en su publicación, la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional comenzó a calcular un Índice de Precios del Consumidor (INPCAN) siguiendo las mismas líneas metodológicas del BCV; y los resultados muestran que Venezuela entró oficialmente en hiperinflación en noviembre de 2017 al registrar una inflación de 56,7% en un mes y acumulando 1.369% en 11 meses. La AN estima que la inflación llegará a 2.100% para el cierre de 2017.

A través del Reporte SEC 2016 se conoció que el Gobierno Central registró una inflación de 274,4% para 2016, una cifra bastante inferior respecto a la mayoría de los estimados. Resulta aún más curioso que (según cifras publicadas en octubre de 2017) el Gobierno Central de Venezuela le había reportado al FMI  una inflación de 302,637% para el año 2016.

La (leve) recuperación del precio del crudo no compensa la caída de la producción petrolera. Hasta el 22 de diciembre de 2017, el precio del barril de crudo venezolano promedió US$ 46,24: se traduce en un aumento de cerca de US$ 11 respecto a 2016, pero es apenas 52% de los promediado en 2014, el primer año de la recesión (US$ 88,42 por barril). En paralelo, para noviembre de 2017 la producción petrolera venezolana promedió 1,837 MMBD, acumulando una caída de 433 mil barriles/día (MBD) en los primeros 11 meses de 2017 y de 497 MBD respecto a septiembre 2016 (último mes en que la producción aumentó). En octubre 2017 la producción petrolera venezolana ya había caído por debajo de los 2 MMBD, lo cual no ocurría desde los años 80.

El comercio bilateral se vino en picada. Según el Reporte SEC 2016, entre 2014 y 2016 las importaciones cayeron 71% y las exportaciones cayeron 69%. Si bien el Presidente Maduro llegó a afirmar que las importaciones de 2016 habían llegado a US$ 17.800 millones, resalta que en el Reporte SEC 2016 la cifra registrada es incluso inferior: US$ 16.370 millones. Esto genera particular preocupación pues —según cifras del BCV— cerca del 60% de las importaciones totales del país son materias primas e insumos para la producción local.

Estimaciones privadas parecen indicar que en 2017 se mantuvo la tendencia a la baja.

Tomando como referencia los 8 principales socios comerciales de Venezuela, ODH Grupo Consultor estima que en el primer semestre de 2017 las importaciones venezolanas cayeron 42,9% en términos interanuales: -50,6% las de bienes de consumo final; -42,4% las de bienes intermedios; y -36,2% las de bienes de capital.

Por su parte, la Asociación Venezolana de Exportadores (AVEX) reportó un aumento de 33% en las exportaciones no petroleras (hacia los principales 20 receptores de mercancía venezolana) en el primer semestre de 2017. Sin embargo, dado que las exportaciones no petroleras representan apenas 5% del total de exportaciones venezolanas, este aumento no logra compensar la caída del ingreso de divisas provenientes de las exportaciones petroleras.

El default parece ineludible. El Gobierno Central sigue intentando demostrar voluntad de pago de la deuda externa, pero la escasez de divisas pone en duda su capacidad de pago. En los próximos cinco años (período 2018-2022), entre intereses y capital, Venezuela, PDVSA y la Electricidad de Caracas deben pagar poco más de US$ 45.680 millones. Sólo en 2018, los pagos suman casi US$ 9.022 millones. En contraste, las reservas internacionales se ubican en apenas US$ 9.641 millones (al 26 de diciembre de 2017).

Vale decir, hay muchos otros compromisos externos que, si bien no están registrados como deuda externa, el Gobierno Central deberá cancelar en moneda dura: al menos US$ 4.000 millones por los fallos que el CIADI ha emitido en contra de Venezuela; entre US$ 12.000 y 20.000 millones en deudas con proveedores internacionales; US$ 482,5 millones que se debe pagar al FLAR hasta 2019; al menos US$ 4.000 millones (según reportes extraoficiales) para recuperar el oro monetario que se ha empeñado, entre otros.

***

La actual crisis económica no comenzó con la caída del barril petrolero. La economía venezolana comenzó a contraerse en el primer semestre de 2014, período en el que el barril petrolero promedió US$ 95 por barril. Si bien un aumento sorpresivo de los precios del crudo daría algo de oxígeno al Gobierno Central de Venezuela, salir de la actual crisis económica de manera sostenible requerirá de profundas reformas del modelo económico.

martes, 2 de enero de 2018

Dos mujeres y un escudo: alegoría del hambre contra la fuerza


Fotografía: Federico Parra AFP

Por Willy Mckey
Prodavinci

Había muchas más personas, pero en la fotografía de Federico Parra apenas se intuyen cinco. Una ausencia sostiene el escudo 258. Al fondo, un hombre rollizo y vestido de azul es un espectador que debe resultarle inofensivo a los funcionarios, pues está de su lado de la contienda. En el extremo izquierdo otra persona sostiene el escudo 176 que aparentemente fue inventariado al revés y por esos los dígitos están virados.

Todo sucede a la vez, pero el eje de la imagen son dos mujeres.

Una de ellas es una mujer policía. No parece estar muy lejos de los treinta años. Su visera levantada deja intuir que no siente que corre mayor peligro. No se ve rabia en sus gestos. El aire contenido en las mejillas y los labios presionados son síntomas físicos de frustración, no de violencia. La fuerza que ejerce parece resultar del peso del cuerpo cargado sobre el antebrazo izquierdo. No es muy alta, así que se ve el brazo derecho haciendo balance. Sus ojos en coincidencia con los de la otra mujer parecen vaciados por esa diagonal que traza el borde de su escudo poniendo en evidencia que ha roto la hilera continua, que está empujando, que insiste en alejar al otro.

La otra mujer es más que adulta. Tiene los músculos de los brazos marcados por lo seco de las carnes y unas manos de trabajo. En el dedo anular de su mano izquierda lleva un anillo. Con la presión de su axila sujeta una botella plástica que apenas parece capaz de llevar algo de beber como bastimento. Las tensiones marcadas en su cuello desembocan en su pecho de madre vieja. La figura está rematada por un abrigo blanco vuelto nudo, amarrado en la cintura quizás producto del calor, del agite. Sus ojos sin suerte buscan la mirada de esa otra mujer que la contiene, al otro lado del escudo. Al otro lado de la diagonal.

Sólo un dato más: sus dedos índice y pulgar se unen en un círculo como quien hace el mudra de meditación, un gesto sagrado que evoca los argumentos y simboliza el sello de conocimiento, de la experiencia, de lo vivido.

Ese círculo en la mano de la mujer, ese mudra, es seguramente producto del azar y su capacidad para generar alegorías. Sin embargo, cuando las alegorías aparecen deben ser atendidas. Es lo que recomienda la hermética: en medio de la confusión, interpretar los signos. Por eso quizás convenga atender aquellos siete principios del Kybalión: recordar que el universo se corresponde a la idea que tenemos de él; que esa correspondencia funciona en los planos físico, mental y espiritual; que todo se mueve y todo vibra; que todo fluye; que toda causa tiene su efecto; que el género se manifiesta en todos los planos; pero sobre todo que semejantes y antagónicos son lo mismo y todas las paradojas pueden reconciliarse.

Sin embargo, ahí está ese escudo impidiendo que ambas sepan que tienen la mirada puesta a la misma altura.

Y es en esa diagonal, en esa jodida diagonal, donde tiene lugar la concreción de una metáfora terrible.

Esa diagonal es el absurdo de una pobreza contra otra: la de quien sigue órdenes empujando la de quien tiene miedo.

Esa diagonal es la fuerza que separa el hambre del poder, pero ejercida por otra mujer que en su historia familiar habrá de tener las mismas carencias, la misma tristeza, la misma pobreza.

Esa diagonal tiene de ambos lados la misma angustia.

Al parecer ha sido el hambre lo que ha venido a reconciliar la paradoja.

Mientras tanto, en el centro y al fondo de la fotografía se sostienen los únicos dos elementos que rompen la diagonal: el círculo dibujado por los dos dedos de la mujer mayor y el hombre rollizo al fondo, del lado de adentro de las filas. Ambos están esperando. De maneras distintas, pero esperan. Una concentra su fuerza, aunque no asume su poder y apenas lo manifiesta. El otro mantiene su distancia, ajeno a la confrontación.

Estas dos figuras (un círculo y un hombre que mira) representan, sin quererlo, a un país entero atrapado en un forcejeo que han decidido sostener el poder y el hambre, cuando en las afueras todo parece conjurar la desoladora promesa de un desenlace.

Un desenlace cualquiera.

Uno que al menos quite el hambre.

Uno que se atreva a trazar alguna esperanza.

Estas dos mujeres tienen una fuerza enorme, una fuerza real. Sin embargo, es de este lado del escudo donde la capacidad de reacción ha aparecido, invocada por la decepción de las tripas. Ella, la mujer del mudra, también tenía la opción de no hacer nada. Ha decidido reaccionar. Y tanto ella como la mujer policía merecen conseguir en algún lugar de nuestra política dormida una idea capaz de hacerles creer que existe un futuro que no volverá a enfrentarlas.

Antes que la pata congelada de un cerdo, esta diagonal está urgida de algo que les haga creer que hay personas capaces de llevar a cabo un poco de ilusión, algo para evitar que la promesa de un pernil la secuestre amarrándola a su hambre hasta que otra mujer, tan pobre como ella, reciba la orden de quitársela de encima al Poder con un escudo numerado.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Desde Caracas Ciudad Plural les deseamos un Feliz Año 2018


Por Leonardo Pereira

Y en el último día del año vemos la oportunidad de escribir unas palabras... 

Escribimos hoy a los que están celebrando, a los que tienen los ánimos bajos o le preguntan a su almohada que dejó este año. Hoy es el día en que nos invade la nostalgia y por eso les regalamos estas palabras. No importa cuán difícil, duros o crueles fueron los días pasados, no importa si no están  los seres que más amaron,  confiaron o si las fronteras los separan. Aunque las cosas no fueron como las planeaste, sigue... sufre y goza... pero jamás dejes de vivir!

No dejes que lo pasajero se vuelva permanente. Es el día de sentarte, organizar y planificar lo nuevo que quieres atraer a tu vida, día de cerrar el ciclo y abrir uno nuevo apoyado en tus seres queridos "Familia".

No quieras cambiar el mundo pero tampoco permitas que el mundo te cambie... Hoy dedícate un tiempo, arreglate,  usa tu mejor ropa, dibuja la mejor de tu sonrisas  y al mirarte al espejo recuerda lo valioso que eres... Sonríe para ti y para tus seres queridos. 

Este 2018 fue para todos una montaña rusa, con subidas y bajadas, cosas buenas y malas... un poco de todo, pero de algo estamos seguros y es  que particularmente este año nos enseñó que lo que siempre queda es la familia y tenemos que lograr la unión familiar este nuevo año.

El tiempo está pasando y no estamos disfrutando... y nos damos cuenta tarde en verdad. Así que nuestro propósito y deseo para todos es una verdadera unión entre nosotros.

¡Feliz año nuevo para todos!


365 días consumidos por el hambre

   Foto REUTERS


Francisco Rincón / Maracaibo / noticias@laverdad.com


El año que está por finalizar quedará marcado en el recuerdo, en los estómagos y en la vida de los venezolanos. La incapacidad de adquirir los alimentos y no encontrarlos, terminó pasándoles facturas desde los físico hasta lo mental.

En 2017 la inseguridad alimentaria penetró todos los sectores de la sociedad dejando a su paso coletazos de hambre, sufrimiento, angustia y muerte. Padres y madres “alimentaron” a sus pequeños con agüita de tubérculos y buena parte de la población modificó su tradición culinaria para adaptarse a la disponibilidad del entorno.

La yuca, auyama, ocumo, ñame, plátano y maíz, utilizados en otrora como acompañantes, se transformaron en protagonistas en los platos; igual que mangos, nísperos, cambures o melones. “Desaparecieron” las proteínas económicas, en su momento, como el huevo y el queso, y la carne, pollo o pescado quedaron solo en el recuerdo. El pan nuestro, ya no es de cada día en Venezuela por sus altos precios y la dieta se redujo negativamente. Es “monótona y poco balanceada”, según Marianella Herrera, directora del Observatorio Venezolano de la Salud (OVS).

La crisis alimentaria ocasionó, y día tras día aumenta esta tendencia, dificultades para que los niños entiendan lo que leen y que los adultos descuiden enfermedades que padecen, por atender otras de resiente data vinculadas a lo que comen o dejan de consumir.

La ingesta de calorías se fue a pique y algunos grupos ingieren menos de 500 al día cuando lo normal son aproximadamente dos mil 300. Otros consumen entre mil y mil 200 calorías al día, mientras un grupo reducido supera las dos mil.

Holocausto venezolano 

En medio de la falta de disponibilidad y acceso a los alimentos, además de la alteración de su utilización, aumentó desproporcionadamente la mortalidad por diabetes y enfermedades cardiovasculares.

También se elevaron las posibilidades de que los niños sufran patologías a futuro y de acuerdo a especialistas, “la mayoría de los venezolanos tendrán problemas de malnutrición”.

Todos los indicadores “dramáticos” del año pasado incrementaron, como la cantidad de hogares venezolanos en los que existe inseguridad alimentaria que era 93,3 por ciento y el número de personas que ingieren dos o menos comidas al día que en 2016 casi alcanzó los 10 millones, “sin que se tomaran acciones”.

Estefanía Mendoza, Coordinadora de Planificación de la ONG Mulier, comentó que el escenario venezolano es “nefasto” y afecta especialmente a las madres debido a que les cuesta conseguir trabajos cuando tienen hijos que cuidar.

Las consideran “vagas” si se quedan en casa para hacerlo y “malas madres” si salen a laborar para asegurarles los alimentos a sus pequeños. Mendoza detalla que es “muy fuerte” asimilar que el niño ya no pueda llevar para el kínder una galletica o tenga que desayunarse una arepa sola.

“Como la sociedad asume que cuidar a los hijos es tarea de la madre, sobre ella recae el estigma social de lo que tenga sus hijos y no sobre los padres que dejan de aportar o abandonan a sus familias”.

Más allá de daños físicos, la inseguridad alimentaria trastocó la salud mental de los venezolanos y gradualmente modificó sus actitudes y lo que sintieron. La psicóloga Irma Peña explica que la población se conectó con la situación de carencia y sentir que no pueden adquirir los alimentos, ocasionó angustias existenciales, malestar, e incluso miedo. “Se sienten malos padres. Emplean energías buscando comida y se agotan, pero lo peor es cuando caen en cuenta de que no obtienen resultados pese a todo lo que hacen. Luego aparece la desesperanza aprendida  que es un estado en el que se siente indefensos, creen que no tienen control sobre la situación y piensa que cualquier cosa que hagan será inútil”.

 

Mujeres al límite 

Cómo las afecta: 

*Obesidad asociada a la inseguridad alimentaria

*Complicaciones en el embarazo y el parto

*Intolerancia a la glucosa

*Postergación de sus necesidades básicas y de supervivencia como la alimentación en favor de sus hijos

*Presión al no poder cumplir las expectativas de los pequeños

*Sobre ellas recae el estigma social de ser “mala madre” al estar sus hijos desnutridos o enfermos por no alimentarse adecuadamente

*Postergación de su bienestar

Fuente: Susana Raffalli (Nutricionista)

Violencia alimentaria 

*Disturbios

*Saqueos

*Maltrato infantil por la escasez de comida

Fuente: Susana Raffalli (Nutricionista)

Efectos de la crisis (psicológicos)

*Deterioro de la autoestima.

*Angustia existencial

*Malestar

*Preocupación

*Miedo

*Desesperanza

*Depresión

El hambre enferma 

(Patologías 2017)

*Desnutrición Crónica y retardo del crecimiento

*Desnutrición aguda

*Recrudecimiento de los casos de diabetes y enfermedades cardiovasculares

*Gastritis

*Dificultades de aprendizaje y óptimo desempeño de las habilidades motoras

Fuente: Marianella Herrera (OVS)

Desnutrición en Venezuela 

La desnutrición en Venezuela pasó de 19 por ciento a 30 por ciento entre 2016 y 2017, según la Fundación Bengoa

En un hogar con dos ingresos mínimos apenas alcanza para comprar un mercado para siete días.

21,5 salarios mínimos requería en noviembre una familia para cubrir sus gastos básicos en alimentación

127 mil 404 bolívares mínimos necesitaba diariamente un trabajador en noviembre para alimentar a su familia

95.4 por ciento de la canasta alimentaria no puede adquirirse con el salario mínimo

Fuente: Centro de Documentación y Análisis para los trabajadores (Cenda)

Inmersas en la crisis 

15 tipos de alimentos consumen los hombres, las damas 12. Ellos los de mayor valor nutricional, mientras que ellas los de menor aporte de nutrientes

33 por ciento de los hogares reportaron que las mujeres dejaron de comer para rendir los alimentos familiares

Fuente: Cepaz, Avesa, Mujeres en Línea, Freya. Informe “Mujeres al límite. El peso de la emergencia humanitaria”

Posibles soluciones 

Atender urgentemente a las personas que están en riesgo y  a quienes están en condiciones normales

Reforzar los programas educativos

Cambiar la manera de obtener los alimentos y dignificar el salario

Garantizar una cesta de alimentos básicos para proteger del hambre y sus efectos

Derogar leyes regresivas y políticas que dislocaron el sistema agroalimentario

Restaurar la inversión tecnológica y el sistema estadístico. Recuperar y normalizar el sistema