Invitados: Milagro Gómez de Blavia / Consejo Consultivo de Barquisimeto Reinaldo Rojas / Consejo Consultivo de Barquisimeto Alfredo Ramos / Ex Alcalde de Barquisimeto Moderadora: Beatriz Cisneros
Invitados: Milagro Gómez de Blavia / Consejo Consultivo de Barquisimeto Reinaldo Rojas / Consejo Consultivo de Barquisimeto Alfredo Ramos / Ex Alcalde de Barquisimeto Moderadora: Beatriz Cisneros
En el marco de la reciente movilización mundial por el clima, 92 organizaciones de la Sociedad Civil, empresas, universidades y 108 personas, apoyamos el presente documento:
Dando continuidad al llamado que hicimos en septiembre de 2019, cuando presentamos la Declaración de Emergencia Climática para Venezuela, las organizaciones y personas abajo firmantes apoyamos el presente manifiesto:
Nosotros jóvenes, activistas y sociedad civil venezolana en general, hacemos un llamado por la protección de nuestros derechos frente a los problemas ambientales y la emergencia climática que se agudizan con la emergencia humanitaria compleja.
La grave crisis que vivimos en Venezuela está acelerando el uso indiscriminado de nuestros recursos naturales, sin tomar en cuenta que con estas acciones se vulneran derechos, principalmente el derecho a la vida, a la salud y a un ambiente sano, de las generaciones presentes y futuras.
La deforestación masiva, carente de planificación y control técnico en zonas rurales y urbanas para paliar la crisis de gas, está destruyendo nuestros bosques. Asimismo, es muy preocupante la permanente violación de los planes de ordenamiento y reglamentos de uso de nuestros parques nacionales y zonas protegidas, por parte de organismos públicos y empresas privadas.
La política extractiva minera promovida por el Estado Nacional como alternativa al rentismo petrolero, está provocando la contaminación de nuestras principales reservas de agua dulce. La minería vulnera de manera inmediata los derechos de los pueblos indígenas, afrodescendientes y comunidades locales, y los expone a situaciones de violencia que han sido denunciadas en múltiples ocasiones. Además, la deforestación asociada con esta política puede provocar un aumento en las épocas de sequía y en las temperaturas proyectadas para el país, al degradar los bosques y las cuencas hidrográficas, afectando también la resiliencia de los ecosistemas.
Es hora de tomar conciencia de que la verdadera riqueza de nuestro país es su capital natural y cultural. Entre los diferentes paisajes, bosques, ríos y diversidad biocultural resalta la región Amazónica, la cual cumple un rol fundamental en la regulación del clima, y a medida que avanza su destrucción nos acercamos a un punto de no retorno en el clima del planeta.
Entre el 01 y el 12 de noviembre del presente año se realizará la COP26. Este evento global representa una nueva oportunidad para que los países y grandes compañías del mundo asuman compromisos reales para frenar la crisis climática. El llamado que hacen los jóvenes y activistas del movimiento internacional Fridays For Future es “No más promesas vacías”. Y en Venezuela es mucho lo que tenemos que decir respecto a ese reclamo, también en materia de cambio climático.
Exigimos al Gobierno Nacional que cumpla con los acuerdos internacionales. Pero es necesario ir más allá: se requieren medidas para atender los graves problemas ambientales y la crisis de servicios, especialmente de agua que tenemos en el país. Si no se atienden estos problemas, nuestra vulnerabilidad frente al cambio climático será cada vez mayor.
La emergencia climática debe ser atendida como lo que es: una emergencia. Como tal, requiere medidas urgentes. Pero al mismo tiempo se necesitan acciones a mediano y largo plazo. Como país debemos hacer cambios radicales en la concepción de nuestra relación con la naturaleza y con la vida. Y para ello es fundamental trabajar en la educación para la sostenibilidad de niños y jóvenes, para que nuestras generaciones futuras asuman los retos que plantea la crisis ecológica y climática global. En este sentido ya contamos con iniciativas muy valiosas. Es necesario darles mayor apoyo y convertir la educación ambiental y climática en política pública.
Para atender este conjunto de situaciones se requiere la acción responsable y articulada entre el Estado, academia, sociedad civil y sector privado. Sólo la actuación consciente y conjunta nos permitirá construir un futuro donde no solamente se respeten los derechos humanos, sino donde sea posible trabajar por el reconocimiento de los derechos de la naturaleza.
Finalmente, hacemos un llamado al Gobierno Nacional para que tome medidas urgentes en materia ambiental y de cambio climático, y a la sociedad venezolana en general, para que sigamos trabajando en la construcción de soluciones y en acciones por nuestros derechos ambientales y por el clima. Venezuela tiene enormes potencialidades para afrontar la emergencia climática, depende de nosotros transformarlas en condiciones dignas para la vida de nuestras generaciones presentes y futuras
Organizaciones y empresas que suscriben el manifiesto
Personas que suscriben el manifiesto
En nuestra nueva etapa de
formación llamada "Dulceria Criolla", enseñaremos los dulces típicos
venezolanos. Cuando hablamos de dulcería venezolana nos referimos a una lista
extensa de postres, tortas, golosinas y demás dulces, que con el pasar del
tiempo se han hecho parte de nuestras tradiciones y de nuestras costumbres
culinarias.
En un principio contamos con una
gama de dulces que se confeccionaban básicamente con papelón, harina de maíz y
frutas como el coco, el cambur y la guayaba. Y en esta primera edición el
pasado mes de marzo, junto a la Facilitadora: Eraine González, nos enseñó en la
elaboración y proceso de cocción de los Besitos de Coco.
Los besitos de coco, también
llamados coquitos, son pequeños pasteles tradicionales de la cocina criolla de
muchos países caribeños. Los inicios de la elaboración de estas galletas en
Venezuela se remontan a finales de 1700, cuando la harina de trigo se hizo
popular para hacer pan y otros productos de panadería y pastelería. A base
principalmente de dos ingredientes muy típicos, el papelón y el coco, los
besitos de coco son galletas crujientes por fuera, pero con un corazón tierno y
caramelizado, que son fáciles de hacer y muy sabrosos.
París es una ciudad que ha acogido e inspirado a importantes personajes de la historia, los venezolanos no son distintos.
Entre los venezolanos más conocido que hicieron vida en esta ciudad se encuentran Sebastian Francisco de Mirand y José Gregorio Hernández.
Conversamos con César Pérez Guevara y Cantaura La Cruz sobre estos maravillosos personajes y detalles de su vida poco conocidos con la conducción de Adriana García y Roberto Hung.
El bolero es un género musical que nació en Santiago de Cuba, a finales del siglo XIX. Desde ese tiempo, nuestro país fue receptor de esta corriente que modificó la estructura de la antigua danza habanera, género romántico entonces de moda. Aunque comparte el nombre con el bolero español, que es una danza que surgió en el siglo XVIII y se ejecuta en compás ternario de 3/4, el género cubano desarrolló una célula rítmica y melodía diferente, en compás de 4/4.
El bolero típico cubano surgió alrededor de 1840. Se acepta que el primer bolero fue "Tristezas", escrito por el cubano José Pepe Sánchez en Santiago de Cuba en 1883. Esa pieza dio origen formal al género con el acompañamiento musical que se denomina «clásico» de guitarras y percusión.
El bolero evolucionó de música de cantinas y peñas a música de serenatas y su temática romántica lo hizo aceptable para todas las clases sociales. Por otro lado, la aparición de nuevas tecnologías como la radio y las grabaciones provocaron una mayor difusión de este género.
Actualmente, en el siglo XXI el bolero es un género denominado por la sociedad actual, uno de los géneros más antiguos de la historia y ya no muy sonado en las reuniones, es un género que se ha ido dejando atrás por los demás géneros musicales y es por eso que en la comunidad de Los Descamisados en el Sector Los Magallanes de Catia, empezamos a recordar todos aquellos clásicos con los que nuestros padres, tíos y abuelos se enamoraron o fueron enamorados alguna vez y al són de la percusión y la guitarra disfrutamos de un Karaoke con nuestros vecinos, un momento agradable y de unión vecinal.
A pesar de la crisis en la que sumió a la humanidad la invasión de Putin a Ucrania y la respuesta de Occidente a esa siniestra aventura, debemos retomar nuestra ruta y volver a ocuparnos de los temas, quizás más modestos, pero igualmente vitales para nosotros: cómo despojarnos de este régimen de oprobio.
Consecuente con la opción que predico y promuevo −la vía electoral−, lo que se aproxima en el horizonte es 2024 −la elección presidencial, se entiende− y he sostenido que el camino que nos lleva al 2024 es un camino pedregoso, lleno de incertidumbres y obstáculos y que presenta al menos tres dificultades graves −a dos de los cuales ya me he referido en artículos anteriores−: La selección de un candidato único, por un mecanismo aceptado por todos; la unidad de los partidos, previa revisión, legitimación o reorganización de los mismos y sus líderes; pero a la tercera dificultad, es a la que quiero referirme hoy: la definición de una oferta electoral, propuesta o programa, que entusiasme al país; sobre este asunto ya escribí hace años (en “La oposición no tiene una propuesta”, 1 de agosto de 2015, Https://ismaelperezvigil.
Lo primero a aclarar es un malentendido común, eso de que la oposición no ha concretado su triunfo, entre otras cosas, por carecer de una propuesta alternativa al país; nada más falso que esa afirmación, pues la oposición a lo largo de estos 22 años de lucha contra la ruina actual, no solo una, sino varias son las propuestas alternativas que ha planteado. Esas propuestas las han divulgado y defendido los candidatos ‒a la presidencia, a gobernaciones, a alcaldías o a diputados‒ y también lo han hecho las organizaciones políticas que componen la hoy vilipendiada MUD, además de grupos de economistas identificados con la oposición, organizaciones empresariales ‒Fedecámaras, Conindustria, cámaras regionales− aun cuando no entren en la disputa por el poder y hasta la Iglesia Católica, que no es propiamente una organización de oposición, aunque en ocasiones ha sido la más contundente opositora a este régimen de oprobio.
Las propuestas alternativas se han presentado en lo político, lo jurídico, lo social, la seguridad personal y pública; en materia agrícola y ganadera, turismo, educación, desarrollo tecnológico, el desarrollo de determinadas regiones, para industrializar y reindustrializar el país, con relación a las empresas del estado −las de Guayana y las estatizadas‒, en materia cambiaria, con relación a la industria petrolera; en fin, se ha cubierto todo el espectro de la vida pública nacional con propuestas alternativas al fracasado socialismo del Siglo XXI.
Esas propuestas han ido desde lo más general −alternativas al sistema socialista, contraponiéndole un sistema de mercado o capitalismo social y humano−; hasta lo más concreto e inmediato, como ya mencioné: alternativas cambiarias, medidas antiinflacionarias o contra la escasez, pasando por la defensa a la propiedad privada, el estado de derecho, la regionalización, la democracia, etc. Más bien el problema por momentos parece ser que son demasiadas propuestas, no es por falta de ellas.
Por tanto, la afirmación de que la oposición no tiene una propuesta, parece más bien el desarrollo de una estrategia mediática del régimen o de los opositores de la oposición; o, para darles algún crédito, la de algunos voceros opositores, un tanto ingenuos; prueba de que la estrategia del régimen está teniendo éxito, al menos parcialmente.
¿Qué tanto cala esa afirmación −la oposición no tiene una propuesta− en el pueblo?, hace años, en el mencionado artículo, dije que era algo que estaba por verse. Hoy, no creo que sea así y debemos lamentar, a juzgar por los resultados, que nuestras propuestas no han calado y lo que si lo ha hecho, es sin duda, el “discurso” del régimen. El “discurso”, en este caso, es eso que hoy llamamos la “narrativa” y que algunos −como el publicista Aquiles Este, hace ya varios años− lo comparan con un “virus”, que ha sobrevivido varios siglos, que aquí recibió fue bautizado por Hugo Chávez con el pomposo nombre de “Socialismo del Siglo XXI” y que hoy resurge, nuevamente remozado, con su verdadera esencia, como “populismo”, de izquierda y de derecha. Pero hoy, debido a la desgracia del coronavirus, estamos en mejores condiciones de entender y explicar cómo mutan y se adaptan los virus para seguir haciendo estragos, como el perverso y destructivo socialismo del Siglo XXI.
Ese virus del populismo, que ha mutado a lo largo de la historia y se ha convertido en fascismo, socialismo, comunismo, estalinismo, peronismo, velasquismo, castrismo, chavismo y un largo etcétera, sobrevive manteniendo su estructura básica, que aparece y reaparece con líderes mesiánicos, salvadores de turno, pero con un mismo o parecido discurso, que podemos resumir así:
Nosotros somos un país rico, vivíamos felices, teníamos perlas, cueros, ganado, cacao, café, ahora tenemos petróleo, minerales; y vino el imperio ‒el español primero y luego el norteamericano‒ y sus secuaces y nos quitaron nuestra riqueza y nos hicieron pobres; pero yo ‒dice el líder populista‒ voy a salvarte, a devolverte lo que es tuyo, arrebatándoselo a ellos y dándotelo de vuelta a ti, sin que tengas que hacer nada, pues solo por ser venezolano mereces “la mayor suma de felicidad posible”.
Como vemos es un discurso simple, cerrado, redondo y perfecto. Y ese es el problema a vencer. No se trata simplemente de una propuesta −que como vimos tenemos de sobre−, se trata de vencer ese discurso, que muta, se transforma en boca de los lideres populistas de turno, que tiene profundas raíces, históricas, y que es fácil de tragar y tan difícil de derrotar: ¿Quién no está de acuerdo con un discurso así?, ¿Con una propuesta como esa, según la cual todo lo merezco y nada tengo que hacer, sino esperar a que me restituyan lo que en derecho ya es mío y me fue arrebatado inescrupulosamente?
En efecto, nadie en la humanidad se ha sumado o emprendido grandes luchas y transformaciones por leer unas cuantas cuartillas de propuestas, números y ejemplos. Por ejemplo, ningún obrero en la Europa de finales del siglo XIX abrazó la idea del socialismo por leer los tres tomos de El Capital de Carlos Marx o los tres tomos de “Elementos fundamentales para la crítica de la economía política de 1857-1858”; ningún “proletario” se sumó a la causa bolchevique por leer de Lenin el “¿Qué hacer? o “El imperialismo, fase superior del capitalismo”. En un contexto distinto, Nelson Mandela nunca explicó en detalle su eslogan de “Una mejor vida para todos”, pero el pueblo sudafricano se sumó masivamente a su campaña para llevarlo a la presidencia de Sudáfrica, guiados por su ejemplo de vida y su sacrificio personal de 27 años de cárcel; el breve discurso “Yo tengo un sueño” de Martín Luther King y su involucramiento personal en la lucha por eliminar la discriminación y segregación racial en los Estados Unidos, tuvieron más impacto en arrastrar seguidores a su causa, que sus más de 20 libros; todos los que se sumaron a las causas que emprendieron los mencionados, lo hicieron porque se sintieron impulsados por la fogosidad de sus discursos en defensa de los desposeídos, los desclasados o los segregados y discriminados y por la intuición de que allí podrían encontrar una solución a sus penurias y la justicia que de otra forma se les negó.
De manera que es allí donde está el problema de la oposición. No es en la falta de propuestas. Es en no contar con lideres y partidos cuya moral y ejemplo expresen y representen las aspiraciones populares con un “discurso” alternativo, igualmente fogoso. Tenemos un discurso coherente, descriptivo y técnico, pero no emotivo ni entusiasta, que le llegue al pueblo de manera eficiente y eficaz, que articule todas esas propuestas que ya ruedan hace tiempo y las convierta en un discurso simple, tan atractivo y emotivo como el discurso populista del régimen; pero, sin parecerse a él, sin imitarlo, sin pretender sustituirlo por otro discurso igualmente populista.
Yo no tengo una propuesta de mensaje alternativo, y creo que nadie tiene una “fórmula” para entusiasmar al pueblo con unas determinadas líneas. Además del trabajo que se pueda −y deba− hacer de investigación lingüista −del tipo que hacen las empresas publicitarias o de imagen para determinar los contenidos semánticos que mejor expresen una determinada idea o producto−, se trata sobre todo de realizar una tarea sistemática de investigación, a partir de la labor de los dirigentes y militantes de los partidos políticos y de las organizaciones de la sociedad civil dedicadas a la tarea política, en su trabajo cotidiano con la gente, para determinar sus necesidades, la forma de enfrentarlas y sobre todo la manera de explicarse el mundo, el lenguaje que utilizan para ello.
Esa es la tarea difícil, que hay que comenzar a emprender de inmediato, una vez que se cumpla la necesaria revisión interna de los partidos y el liderazgo, de la que tanto se habla.
https://ismaelperezvigil.