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miércoles, 7 de diciembre de 2022
Espacio Plural #77.Comision Nacional de Primarias. Retos y Perspectivas 07 de Diciembre
lunes, 5 de diciembre de 2022
Situación de los Servicios Públicos de Noviembre 2022
Situación de los Servicios Públicos de Noviembre 2022
Recibimos 2.276 reportes de Servicios Públicos, enviados por los Monitores de Radar Ciudad en el mes de noviembre 2022, en 19 categorías que abarcan el 100% de los Servicios Públicos, incluyendo prestadores de servicios públicos (estatales) y privados.
El Agua, sigue siendo, por lejos el servicio con más problemas. Mientras continue la falta de inversión y de mantenimiento seguiremos teniendo el agua en el tope de los problemas que nos aquejan. Los problemas con el Tuy II aumentan y se está haciendo imposible cumplir con los ciclos de abastecimiento con el que el propio ente se comprometió.
En cuanto a las fallas eléctricas, 11% de los reportes. Las fallas en este servicio repercuten sobre algunos de los otros porque al no haber electricidad, evidentemente se ve afectado el sistema de bombeo de agua, así como los servicios de comunicaciones como Internet, servicio este último considerado como un Derecho Humano.
El Aseo Urbano se lleva el 12% de los reportes, sigue notándose la mala gestión en algunos municipios en la recolección de desechos sólidos. En cuanto a la vialidad 8%, tal y como comentamos en el reporte pasado, la gran cantidad de lluvia esta temporada ha influido en el deterioro muy rápido de las calles y el plan de bacheo de los meses anteriores se fue a pique.
Las fallas de Internet representan casi el 9% de los reportes. Como comentamos el mes pasado, la ciudadanía cada vez necesita más de este servicio urge que se invierta en este servicio.
Insistimos en que toda la Infraestructura, en el país, debe ser actualizada. Necesitamos la tercerización de los servicios, las empresas estatales no están en capacidad de cumplir. Se debe invertir y realizar el mantenimiento adecuado para que los venezolanos podamos disfrutar del servicio que nos merecemos y que podemos tener.
Foro Hatillano #255. PRIMARIAS Y SOCIEDAD CIVIL . Foro Zoom. Jueves 01 de Diciembre de 2022.
Por: Marianela Escalona Montesinos.
Ponente: Benigno Alarcón.
Abogado.
Director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno (CEPyG) de la Universidad Católica "Andrés Bello" (UCAB).
Benigno Alarcón resalta el hecho de que la Primaria reviste una importancia que pocos han reconocido porque la realización de la misma es la oportunidad de escoger al liderazgo que represente a la mayoría del país, al sector democrático; es un clamor popular desde hace mucho tiempo. La manera idónea de que la gente participe en la escogencia de ese líder es a través de una elección primaria. Aunque existen otros métodos igualmente válidos como el consenso o las encuestas, estos no involucran la participación de la gente y no permiten escuchar su opinión de manera directa.
Recientemente, el CEPyG ha realizado unas encuestas en las que se pregunta a las personas si estarían dispuestas a participar en una elección Primaria y prácticamente el 100% de los encuestados que se autodefinen como opositores, bien sea porque sigan a un liderazgo en particular o que no siguen a ningún líder pero se consideran opositores al régimen, manifestaron su disposición a votar en una Primaria. El sector que no está ni con el gobierno ni con la oposición estimaba sus niveles de participación en un 50% aproximadamente.
Básicamente esta es información del potencial de participación en la Primaria de casi 4 millones de personas que votan en el país tomando en cuenta que es fundamentalmente opositora y apoya a algún líder; una movilización de esta naturaleza es muy importante porque podría fortalecer mucho a la oposición, cambiar las expectativas sobre la fortaleza de la oposición para enfrentar al gobierno y prácticamente convertirse en un punto de inflexión que generaría "un antes y un después" para el sector democrático. La Primaria, por tanto, es un tema esencial y goza de una legitimidad que hay que aprovechar.
Al parecer la mayoría de los 10 partidos que forman parte de la llamada Plataforma Unitaria se inclinan por una Primaria pero no todos los liderazgos dentro de la Plataforma la quieren.
Ya existen unas reglas previas y ha sido nombrada la Comisión Nacional de Primaria (CNP) que terminará de regular la forma en que se van a realizar. Entre las decisiones ya tomadas está el criterio para poder participar como candidato: se hará de manera abierta con la participación de todos con la única excepción de aquellas personas que se beneficiaron directamente de la judicialización de algunos partidos políticos por parte del Tribunal Supremo de Justicia.
Rol del Consejo Nacional Electoral (CNE): hasta la fecha no se ha tomado ninguna decisión con respecto a la participación del CNE pero es claro que la Plataforma Unitaria no quiere que el órgano electoral sea rector ni tenga ningún control del proceso sino que brinde algún acompañamiento técnico, proporcione el Padrón Electoral, etc. Sin embargo, algunos de la Plataforma si quisieran que el CNE se involucrara más porque consideran que es necesaria su participación para que se realice la Primaria. Será la Comisión Nacional de Primaria la que tome la decisión sobre la participación del CNE y los términos de la misma, pero sin la rectoría del proceso porque es sabido que su participación generaría desconfianza en el elector.
Lo decidido hasta el momento es que el CNE no tendrá la dirección del proceso, ni acceso a la identidad de los votantes, ni participará en el conteo de los votos, etc. y su apoyo sería solo en algunos aspectos técnicos y logísticos.
Voto en el exterior: existe toda la intención por parte de los partidos políticos y la CNP para que haya voto en el exterior, aunque algunos líderes no están de acuerdo y hasta lo cuestionan por el tema del control de la identidad de los votantes, la logística del proceso, entre otros aspectos. Estas objeciones son legítimas, pero para Benigno Alarcón resulta "inmoral" impedir que los venezolanos en el exterior voten, además de que el voto en el exterior puede hacer la diferencia entre ganar o perder. La oposición no debe hacer lo mismo que ha hecho el gobierno con la diáspora negándole su derecho a participar; como demócratas, se tiene la obligación de darle a la diáspora el derecho que el gobierno les negó. Alarcón cree que no se debe condicionar el voto en el exterior y que es suficiente con ser venezolano, mayor de edad y presentar un documento de identidad verificable. Ni siquiera debe ser un requisito el estar inscrito en el CNE.
Aunque el tema del voto para la elección presidencial es muy cuesta arriba, hasta el 2024 hay un trecho largo por andar y puede que se recupere este derecho; no se debe negar esa posibilidad desde ahora. La pelea por el voto en las presidenciales sin duda será mucho más difícil porque el gobierno sabe que puede marcar la diferencia entre ganar y perder.
En el 2013, Maduro ganó por 200 mil votos aproximadamente; en el exterior viven 7 millones de venezolanos de los cuales fácilmente pueden votar la mitad y de esos el 90% o más son votos contra el oficialismo. Obviamente Maduro no tiene interés en reconocerle el derecho del voto a millones que votarían en su contra. Hay que prepararse para la pelea que hay que dar, dentro y fuera del país, para que la diáspora recupere su derecho a elegir.
La Primaria tiene muchos enemigos y el principal es el gobierno porque su realización echaría por tierra su estrategia; saben que son minoría y que para ganar una elección necesita básicamente 2 cosas: que la oposición se abstenga de participar y que los que vayan a votar estén divididos. Si la oposición logra cohesionarse en un solo bloque, bajo un solo liderazgo, esta estrategia queda fulminada y el gobierno perdería por lo cual tiene que tratar de continuar con esta estrategia para generar dispersión y abstención del lado opositor. Esta es la razón por la que el gobierno amenaza con un adelanto de las elecciones, para que no se realice la Primaria. Lo que corresponde a la oposición es ir al proceso de Primaria de la manera más fuerte posible.
Además del gobierno, hay otros enemigos de la Primaria en la oposición. Benigno Alarcón afirma que hay 3 tipos de oposición en Venezuela:
-Oposición radical: no está dispuesta a cogobernar ni a negociar ni a llegar a acuerdos con el gobierno. Dan pleno apoyo a las Primarias porque quienes representan a este grupo tienen una oportunidad real de candidatura o liderazgo.
-Oposición moderada que cree en el camino electoral, está dispuesta a negociar con el gobierno y a llegar a acuerdos con él. Entre los moderados hay quienes tienen oportunidad de ganar las Primarias pero no les interesa porque prefieren ser candidatos de consenso y ser tolerados por la oposición y por el gobierno para evitar que los inhabiliten; mantienen comunicación con el gobierno, algunos participan en la negociación y tratan de convencer al régimen de que si ellos llegaran al poder nunca perseguirían al oficialismo ni a quienes tuvieron cargos importantes dentro del gobierno, sino que buscarían la convivencia con estos sectores. Algunos personajes de la oposición moderada tampoco quieren primarias porque saben que el gobierno la rechaza y no les es útil a su estrategia de posicionarse ante la oposición y ante el gobierno, además de que no tienen oportunidad de ganar las Primarias. Alarcón afirma que, independientemente de la división de la oposición, hay actores políticos interesados en la Primaria porque tienen altas probabilidades de ganarla.
-Oposición cooptada: bajo el control del gobierno y que no quieren la realización de Primarias.
Voto manual o con máquinas: no hay una decisión definitiva al respecto. Se está considerado una tercera opción que sería la contratación de tecnología a un tercero para que ayude con la parte tecnológica y algunos temas logísticos. Benigno Alarcón se inclina por el voto manual en este caso pero la decisión corresponde a la CNP
¿Cuándo se realizarían las Primarias? según Alarcón, organizar el proceso tarda entre 7 y 8 meses por lo que cree que sea difícil realizarlas en junio de 2023, principalmente por el tema del financiamiento; por ello sugiere que se realicen a finales de septiembre o principios de octubre del próximo año.
Registro Electoral y Centros de Votación: Se nuclearán los Centros de Votación para un total de 5000 y el criterio de la nucleación será acercarlo lo más posible al elector de la Primaria que es un elector de oposición. Si el CNE organiza esta elección, nucleará a su antojo para desestimular la participación. El tema de la nucleación es esencial.
El Registro Electoral que se usará es el último vigente para tratar de generar un estímulo para quienes no se han inscrito. Alarcón opina que la Primaria puede servir para levantar un nuevo registro con venezolanos aptos para votar dentro y fuera del país.
Lo que se quiere lograr es que la Primaria se convierta en un tsunami de ciudadanos demócratas votando en este proceso para fortalecer a la oposición y generar un cambio en las expectativas en relación a las posibilidades que tiene la oposición de ganar una elección. A partir de ahí, la gente dará la pelea para registrarse y poder votar en las elecciones presidenciales.
Participación de la Sociedad Civil: en algunos estados ya ha comenzado la formación de facilitadores para testigos y miembros de mesa por parte de la plataforma Creemos Alianza Ciudadana. Por otra parte se ha decidido que los miembros de las Juntas Regionales, quienes llevan el proceso en cada estado, deben estar conformadas por miembros de la Sociedad Civil porque los partidos no puedes ser parte y árbitro del proceso. Quienes deseen participar activamente deben tomar en cuenta que la escogencia la harán los partidos políticos y Alarcón recomienda que el que quiera postularse lo haga a través de una organización de la Sociedad Civil y que contacte con algún partido político de la Plataforma Unitaria.
Benigno Alarcón considera que la Sociedad Civil venezolana es capaz de organizar este evento, aunque no sea fácil; el desafío serviría para fortalecerse, integrarse y articularse mejor, tanto en Venezuela como en el exterior." Esta es una pelea que vale la pena dar".
La elección tiene que ser "parte" de la estrategia de la oposición y no la estrategia en sí. La protesta, el voto y otras formas de participación sirven de mucho si se hacen bien.
Después de la elección posiblemente se deba hacer "algo más" pero si la sociedad venezolana no está preparada y articulada para ello, posiblemente la elección del 2024 termine como la del 2013; por eso la Primaria es una iniciativa extraordinaria para comenzar un proceso de organización, articulación y planificación de la gente, lo que la hará muy fuerte de cara a la elección del 2024: habrá mejores testigos electorales, mejores miembros de mesa y mejores vigilantes de los resultados de las elecciones presidenciales. Alarcón aclara que no existe en Venezuela ninguna organización civil capaz por si sola de organizar una Primaria.
Fuentes de financiamiento: este aspecto está pendiente en la mesa de negociación política.
-Interna: poco probable de conseguir por varias razones: es un evento costoso, hay poca disposición a colaborar por temor a posibles represalias del gobierno y porque el sector empresarial está terriblemente golpeado.
-Externa: tiene la limitación de que puede ser criminalizada por el gobierno.
Sistema de voto: Alarcón propone el sistema de elección múltiple, pero aún está por escogerse.
Compromiso o Acuerdo de Gobernabilidad y apoyo irrestricto a la persona que resulte electa, redactado por la CNP.
La sociedad civil tiene un rol fundamental antes, durante y después de la Primaria y también de la presidencial; hay que hacer presión para que estas elecciones se den, defender la Primaria en la calle a pesar de la posible represión.
La Primaria es el gran ensayo de la gran movilización que puede ocurrir en 2024.
EL FORO HATILLANO NO SE HACE RESPONSABLE POS LAS OPINIONES EMITIDAS POR EL PONENTE.
domingo, 4 de diciembre de 2022
Defensa del Voto.Ismael Pérez Vigil
Defensa del Voto
Ismael Pérez Vigil
Dejemos al margen los errores de la oposición democrática, que son muchos, y que han contribuido a alejar de ellos al pueblo y a los electores y, lo que es peor, a alejarlos de la política, de los procesos electorales, de las movilizaciones gigantescas, que vivimos en varias oportunidades. No hace falta abundar en lo que bien conocemos y que además muchos “opositores” se encargan a diario de recordárnoslo en las redes sociales.
Críticas opositoras.
Dejando eso de lado, repito, no cabe duda que el régimen instaurado desde 1999 se ha encargado de abonar el terreno para esas críticas de los “opositores”, que a diario se quejan, critican, buscan y dicen que encuentran la quinta pata del gato. Ya ni siquiera les pedimos que nos muestren alguna solución realista, factible, posible de emprender, por ese pueblo al que pretenden defender de las “nefastas garras” de la oposición que ellos llaman cómplices, aliados, y cualquier otro epíteto, simplemente les decimos: adelante, hagan y que tengan mejor suerte.
Pero, dejémoslos también de lado y concentrémonos en dos aspectos de ese grave problema que es el desconocimiento del voto, que es el antídoto para el oprobio en el que vivimos, el arma para defendernos de la destrucción institucional y real de la democracia.
El régimen contra el voto.
Desde el principio el régimen se mostró contra la voluntad popular que decía defender; rápido paso esa euforia democrática del régimen, que retaba a la “escuálida” oposición a acudir a los procesos electorales. Un buen día el propio y ya fallecido, líder máximo de la “revolución”, se dio cuenta que su caudal electoral mermaba, que la indiferencia de la abstención se apoderaba del ánimo de la gente −desde 1998 la abstención indiferente se ancló en más del 30%− y se dio también cuenta que para mantenerse en el poder, además de la fuerza, era necesario destruir en la conciencia de la gente el espíritu democrático que la llevaba a votar, a decidir con el voto quien debía dirigir el país, quienes debían encabezar gobernaciones y alcaldías y quienes a integrar el poder legislativo, espacio que podía dar cabida a todos, para que allí, además de controlar y designar a los otros poderes, se ventilarán y dirimieran los grandes problemas del país.
Acciones contra el voto.
Cuando el cabecilla del régimen se dio cuenta que esa “idea” que adoptó como suya y que esgrimió como argumento o demostración de su “amplitud”, la revocatoria del mandato, se volvería en su contra, comenzó un proceso de minar esa posibilidad y la importancia del voto. Primero, retrasando el proceso revocatorio, convocado en su contra, durante más de un año, tiempo que necesitaba para desarrollar el clientelismo o populismo de las misiones, con las que durante un tiempo disfrazó las miserias a las que a la larga condujo la economía del país. Y segundo, desarrollando todo lo que dificultase la recolección de firmas que solicitaban un referéndum revocatorio de su mandato, con amenazas y violencia incluidas, con la elaboración de “listas de opositores” −recordemos la infausta “lista de Tascón” −, desarrollando una no tan sutil predica de que el régimen “sabia” por quién votaba cada quien; predica que no podía tener otro propósito que atemorizar a quien se atreviera a firmar por el referéndum revocatorio o votar en contra en el mismo. Desde luego eso ayudo a minar la posibilidad de un triunfo opositor en el referéndum revocatorio de 2004, derrota que nos condujo a una improductiva abstención para la elección de la Asamblea Nacional en 2005, que dejó al poder legislativo en manos del régimen, con el que intentó modificar todo el ordenamiento jurídico del país.
De allí en adelante, la desestimación del voto, por diversas vías, se convirtió en política del régimen; a eso le siguió la intimidación y más tarde la persecución de opositores, además de la desastrosa política económica que ha llevado al país a la ruina, y que no vale la pena describir.
Rescatando el valor del voto.
Difícil y escabroso ha sido el camino para rescatar el valor del voto como arma de la democracia. Un esfuerzo importante se hizo en 2006 con una candidatura unitaria para las elecciones presidenciales de ese año; otro, con el triunfo en el referéndum que impidió modificar la constitución en 2007 y desde luego el triunfo en la elección de la Asamblea Nacional en 2015.
En esa última ocasión el régimen no tuvo miramientos, simplemente arrebató a la oposición la mayoría calificada de los dos tercios, anulando la elección de los diputados del Estado Amazonas; procedió a convocar entre gallos y maitines a su Asamblea Nacional, la de 2010, que controlaba totalmente y en el periodo usualmente vacacional decembrino, modificó la composición del Tribunal Supremo, con el que después anuló de manera sistemática todas las decisiones que fue adoptando la Asamblea Nacional electa en 2015. No se detuvo allí, acosó físicamente a la AN persiguiendo diputados, quitándole la corriente eléctrica a sus instalaciones, privándola de presupuesto; hasta que procedió a crear una asamblea paralela, supuestamente “constituyente”, espuriamente elegida, con resultados electorales que nunca fueron publicados; asamblea que nunca hizo esa constitución, sino que aprobó algunas leyes, que no le correspondía, y actuó paralelamente a la legitima Asamblea Nacional 2015 y hasta convocó, ilegalmente, elecciones presidenciales anticipadas en 2018.
Episodios extremos.
La desestimación del voto, tuvo dos episodios extremos y “memorables”, preludio de lo que pudiéramos esperar de ahora en adelante, si no estamos prevenidos; uno en 2017, cuando se desconocieron los resultados de las elecciones de gobernador en el Estado Bolívar, anulando los resultados que arrojaron las actas electrónicas emitidas por las máquinas de votación y reemplazándolas por actas manuales, despojando así del triunfo al candidato opositor y dándoselo al candidato del gobierno; y dos, en 2021, en las elecciones de gobernador del Estado Barinas, que inhabilitaron al ganador opositor y ordenaron repetir el proceso electoral, tras inhabilitar también a otros dos candidatos opositores; afortunadamente, prevaleció el ánimo unitario de la oposición, que fue capaz de seleccionar un candidato, que resultó triunfante en las elecciones convocadas en enero de 2022.
Declaración desde Miraflores.
Podríamos seguir narrando acontecimientos de esa naturaleza, en donde se demuestra la negación y desestimación del voto, pero quizás vale la pena concluir destacando un episodio reciente de esta estrategia y es el relativo a la última declaración de Nicolás Maduro desde Miraflores, con relación a los resultados de la negociación en México. En esta declaración hay una triple afirmación cuyas consecuencias no son del todo favorables para el régimen y que debemos destacar; primera, a pesar de todos los intentos del régimen para desconocer y restar méritos a la oposición democrática y ensalzar esa otra oposición que el régimen ha creado a su medida, no logran explicar por qué están en México negociando con una oposición que desestiman y se niegan a reconocer; segunda, es evidente, por la declaración, que las sanciones les pesan, los perturban y todo su esfuerzo está dirigido a librarse de ellas; y tercera, y más importante, con relación al tema electoral, cuando Nicolás Maduro señala: “¿Quieren elecciones libres? Que se lleven todas las sanciones”, está reconociendo que no hay elecciones libres en Venezuela y que es él y ninguna otra institución o persona la que puede “decidir” si hay o no elecciones libres en el país.
Como señalé más arriba, no vale la pena seguir poniendo ejemplos respecto de este tema, es más útil tratar de definir algunas pistas, algunas ideas y tareas para tratar de rescatar el valor del voto como arma de la democracia.
Nuevas oportunidades.
Se nos presenta ahora una nueva oportunidad, en 2024, con la elección presidencial que corresponde hacer en ese año. Y previo a ese evento, la selección del candidato unitario de la oposición, en un proceso de elección primaria que se debe efectuar en 2023. Son dos hitos interconectados y dependientes, no se tendrá éxito en 2024, si no se logra un buen éxito en 2023, en la elección primaria. Para ello se deben resolver varias dificultades, algunas de carácter técnico, las cuales no comentaré hoy −ya habrá tiempo para ello, cuando la Comisión Nacional de Primaria anuncie algunas decisiones acerca de cómo se desarrollará ese proceso−, pero otras son de carácter emocional y político.
Algunas barreras.
En lo político, es preciso que se imponga y mantenga el espíritu unitario, para seleccionar un candidato de la oposición democrática; que se mantenga igualmente la presión internacional sobre el régimen, y la movilización interna, sobre todo ahora que se iniciará en México la etapa de negociación de las condiciones electorales. En lo emocional, es indispensable superar el desánimo de los venezolanos, su rechazo al liderazgo opositor y su marginación de los procesos electorales; tarea difícil, sobre todo si en las redes sociales y medios de comunicación algunos periodistas, analistas, creadores de opinión y personas influyentes persisten en su práctica de hacer criticas indiscriminadas −muchas veces siguiendo la pauta que marca el régimen−, a cualquier iniciativa política que se emprenda y que no coincida con sus puntos de vista; y sobre todo, que algunos lo hacen falseando información, exagerándola y en algunos casos, inventándola.
Conclusión.
La elección primaria de 2023, nos abre la posibilidad de mostrar al pueblo venezolano una cara unida y una alternativa para superar este oprobio y ganar las elecciones de 2024. Algunos dudan, lo sé, que esto se pueda producir o afirman que el gobierno se negará a entregar el poder, si pierde la elección presidencial. Pero en realidad eso es algo que no sabemos, sobre lo que solo podemos especular.
La elección del candidato unitario mediante un proceso de primaria no solo es una buena oportunidad para que sea el pueblo, de manera directa, quien decida quien quiere que sea su representante para enfrentar al candidato del gobierno, sino también es una buena oportunidad de movilización y motivación, de estimular a un país que aparece un tanto adormecido en materia política.
miércoles, 30 de noviembre de 2022
Espacio Plural #76.Junta Directiva 2022-2023.Del Concejo Municipal de Baruta.
@rymgonzalez @gorkacarnevali
domingo, 27 de noviembre de 2022
Primaria Oportunidad. Ismael Pérez Vigil.
Primaria Oportunidad
Ismael Pérez Vigil
La oposición democrática no controla el poder, ni siquiera una parte, mucho menos una parte importante. Es decir, no controla ninguno de los poderes públicos −AN, CNE, Contraloría, Poder Ciudadano−; y lo más importante, no controla el uso de la fuerza −el monopolio de la violencia, que según Max Weber, es lo que define al Estado− pues no tiene control sobre la fuerza armada y las fuerzas policiales, ni sobre el sistema de justicia y carcelario. Mucho menos controla los mermados ingresos del Estado, que son manejados a discreción del Gobierno, con los que se genera un sistema clientelar, que cada día tiene menos ascendencia sobre la población, es cierto, pero tampoco utiliza los recursos que vierte clientelarmente, para resolver los agobiantes problemas básicos del país.
Fantasías
Por eso, frente a esa falta absoluta de control del poder, me parece que es una fantasía inexplicable que algunos piensen que la oposición democrática es la que definirá o impondrá las condiciones para celebrar un proceso electoral, a su gusto y medida; y como esto no ocurrirá, entonces algunos dicen que no se participe; pero, ¿Cuál alternativa se propone a cambio, que sea realista, aplicable, que se aparte de esas fantasías? No sé, pero no puede ser esperar a que se obre un milagro, que el régimen se disuelva en un acto de contrición o que nos dé un proceso electoral con las condiciones de libertad, imparcialidad, justicia, etc. que deseamos y queremos. Más de una vez lo he afirmado y preguntado: Díganme, en frio, sin apasionamiento, ¿no es esa una posición un tanto absurda, irreal?
Qué controla la oposición.
Lo que sí controla la oposición, son dos cosas importantes: una, qué es lo que puede hacer con sus votos. Al respecto, ya nos hemos abstenido, masivamente, como “estrategia política”, en varias ocasiones, en varios procesos electorales −Asamblea Nacional en 2005, elección de Asamblea Constituyente en 2017, elección presidencial de 2018 y elección de Asamblea Nacional, en 2020− e informalmente en muchas otras elecciones, para gobernadores, alcaldes, sin contar con que hay casi un tercio del país que sistemáticamente no acude a las urnas desde hace 24 años.
En esos procesos electorales en los que nos abstuvimos, formalmente, como política, hemos dejado en claro e incólumes −al menos eso creemos− nuestros “principios”; y desde luego, nos hemos tranquilizado la conciencia, lo que a muchos les permite dormir plácidamente; pero, ¿Cuál ha sido el resultado de esas “políticas”? ¿Se ha debilitado el régimen? ¿Se ha unido más la oposición? ¿Ha mejorado la condición socio económica de los venezolanos? Esas son las preguntas que nos debemos hacer.
Sin embargo, algo sí debemos reconocer y es que sin duda las abstenciones de 2018 y 2020, ayudaron a deslegitimar al régimen frente a la comunidad internacional. Nunca la situación que vive el país había sido más notoria y evidente para la comunidad internacional; nunca la conciencia de la comunidad internacional había estado más clara en cuanto a la verdadera condición del régimen venezolano. Por eso se tomaron medidas o sanciones contra Venezuela, aplicadas por unos pocos países, de manera incompleta y poco efectiva, según muchos; aunque seguramente esas medidas perjudicaron algunos “entramados y negocios” internacionales.
Reconocimiento internacional.
Qué duda cabe que tanto el Gobierno Interino, como Juan Guaidó, como la oposición en general, disfrutaron de un reconocimiento internacional, durante estos tres últimos años, como nunca antes se había tenido. Hasta el punto que algunos llegaron a pensar en “renuncias” o “invasiones” para resolver los problemas del país; pero, poco más que elevar algo el nivel de conciencia, de la comunidad internacional, no fue mucho lo que se logró, al menos en términos de aliviar la situación de oprobio de una gran cantidad de venezolanos, que no comen, ni se curan de sus enfermedades, ni pueden educar a sus hijos, ni tienen servicios básicos; a pesar de esas cifras generales de crecimiento que nos enrostran y con las cuales nos marean, ni con la construcción de fastuosos establecimientos comerciales y edificios de oficinas lujosos, o con la presentación de variados espectáculos públicos, de supuesto “nivel” y, sobre todo, “precio” internacional. Nada de eso alivia la condición económica y social de la gran parte empobrecida del país, por más que algo se “cuele” por los intersticios de la estructura económica y social del país.
Errores, sí, sin duda se cometieron muchos; la prueba es que allí sigue el régimen; no me corresponde −al menos en este momento− hacer juicios de valor sobre esos errores o cuál sea la solución que pueda adoptar la oposición democrática a partir de enero de 2023, que está a la vuelta de la esquina, sobre la suerte del Gobierno Interino. Me corresponde reflexionar sobre algo más “pedestre” e inmediato: Qué podemos hacer con la fortaleza que sí tenemos, la fuerza del voto.
Fortaleza opositora.
Esa es la segunda cosa que controla la oposición, esa fortaleza adormecida que no hemos sabido utilizar y ahora se nos presenta una nueva oportunidad para desplegarla: decidir mediante un proceso de elección primaria quien será el candidato de la oposición democrática, que quiere un cambio en el país, en las elecciones presidenciales de 2024. Desde luego hay muchas formas de llegar a ese candidato unitario −no las voy a repetir−, pero se decidió, escuchando un clamor general de los ciudadanos, que fueran estos y no las organizaciones políticas, los que decidieran quien será ese candidato. Para eso es el proceso de primaria; como dijo el Presidente de la Comisión Nacional de Primaria en su discurso durante el acto de instalación de la Comisión:
“…se ha colocado esta elección al servicio de toda la sociedad democrática, de todos los líderes y organizaciones que procuran la democratización del país y pretenden institucionalizarlo bajo los parámetros de un Estado de Derecho, con derechos garantizados para todos. Se trata, pues, de una primaria para la democracia. Pensar en una democracia para Venezuela no es simplemente una utopía… la primaria debe ser una experiencia democrática que sirva de modelaje para la elección presidencial e ilustre sobre el sistema democrático que se quiere instaurar mediante el cambio político… En el actual contexto venezolano, de una ciudadanía que acumula tras su aparente pasividad miles de motivos para la indignación y que en cualquier momento puede despertar ante un testimonio auténtico de reunificación democrática, se avizora un episodio de lucha denodada por un futuro mejor… Una parte importante de nuestra misión consiste en rescatar el valor del voto, con toda su significación de ejercicio de ciudadanía y de libertad política…para contribuir, al facilitar el ejercicio de la voluntad popular, a que nuestros hijos o nietos vivan en democracia en su país; para que quienes injustamente están detenidos recuperen su libertad, para que retornen los exiliados, los migrantes forzados, para que sean investigadas y sancionadas las graves violaciones a derechos humanos o crímenes de lesa humanidad, para que los jóvenes recobren la esperanza… no es la primaria de un grupo determinado de partidos políticos, sino quiere serlo de la ciudadanía toda…” (Jesús M. Casal, Presidente de la Comisión Nacional de Primaria)
Conclusión.
Está claro que el proceso de primaria para seleccionar el candidato unitario de la oposición democrática venezolana nos ofrece una oportunidad que es múltiple; no solo seleccionar el candidato con la participación de todos, sino también nos abre una oportunidad de sensibilizar al país en la necesidad de un cambio político, nos abre la oportunidad de organizar y movilizar a los venezolanos en esa dirección y, desde luego, rescatar la importancia y trascendencia del voto.
Resumí más arriba una parte del discurso de Jesús María Casal en el Acto de Instalación de la Comisión, pero invito a leerlo completo; lo pueden encontrar en el siguiente vinculo (http://bit.ly/3ibDYMA) y concluyo citando una de sus frases: “Salvar a Venezuela de la devastación institucional y social es también una tarea perentoria, aun cuando el horizonte sea nebuloso”.
sábado, 26 de noviembre de 2022
TRANSFORMAR EL CONFLICTO / Mariela Ramírez
TRANSFORMAR EL CONFLICTO / Mariela Ramírez
Aún más en este país
donde la ternura
es una frecuente dificultad.
Igor Barreto/ Fragmento: Mandelshtam
John Paul Lederach es un profesor universitario estadounidense especialista en consolidación de la paz internacional. Su perspectiva entiende la paz inmersa en la justicia, enfatiza la importancia de construir relaciones y estructuras sociales basadas en el respeto a la vida y a los derechos humanos y aboga por la no violencia como una forma de vida y de trabajo. Un trabajo dirigido a lograr la transformación del conflicto.
Esta visión inspira la acción ciudadana sostenida de cientos de activistas que se articulan en el Foro Cívico (FC), una de las diversas y múltiples voces de la sociedad organizada en Venezuela. Un espacio autónomo de encuentro, articulación y acción, conformado por personas y organizaciones de sociedad civil de distintos campos de la vida nacional, comprometidas con un proceso de transformación del conflicto, edificado con y para la gente, hacia una democracia de justicia, bienestar y progreso.
¿Qué significa transformar el conflicto?
Para responder a esta interrogante quiero apoyarme en El pequeño libro de la transformación del conflicto de Lederach; en este el autor nos relata que comenzó a utilizar el término “transformación del conflicto” en los 80, después de su experiencia en Centro América, que lo condujo a reexaminar el lenguaje en este campo. La nomenclatura habitual en esta área es la de resolución y gestión de conflictos. Sin embargo, Lederach encontró en sus colegas latinos, según señala, preguntas e incluso desconfianza, acerca del significado de estos conceptos, pues para ellos, resolución y gestión traían consigo un intento por deshacerse del conflicto y una forma de obstaculizar los cambios que realmente se necesitan.
La preocupación de sus colegas lo invitó a reflexionar. Este proceso lo inclinó hacia el término “transformación del conflicto”, para él, más preciso para expresar el significado de su trabajo en mediación, basado en la búsqueda de relaciones y comunidades sanas, capaces de edificar respuestas constructivas para el trazado de un horizonte común hacia el cual dirigirse.
Ver, comprender y responder a los problemas que van surgiendo en el contexto de las relaciones y los procesos de cambio en curso; la importancia de construir relaciones y estructuras sociales y políticas para conseguir un cambio constructivo son, en palabras de Lederach, las claves para transformar el conflicto.
El Diálogo Social y Político.
Esta perspectiva nos estimula en el Foro Cívico a hacer esfuerzos para coadyuvar en la transformación del conflicto impulsando el Diálogo Social y Político, con el propósito de incentivar un cambio en las formas cotidianas de relación que nos permita abordar la crisis multidimensional. Esto se ha traducido en el desarrollo de capacidades en intermediación, interlocución para la sensibilización de los actores nacionales, incluyendo al gobierno y a la comunidad internacional, mediante lo que se conoce como Diplomacia Ciudadana.
Ese esfuerzo de incidencia política de la diversidad de voces que convergen en el Foro Cívico, junto al de muchas otras iniciativas de la sociedad venezolana, demandando la atención a la emergencia social y una solución negociada, enfocada en la recuperación de las reglas del juego democrático, parece haber conseguido respuesta en el inminente retorno de los actores al Mecanismo de Negociación en México y el anuncio de un Acuerdo Social, según lo publicado en medios de comunicación y en el reciente pronunciamiento conjunto entre los gobiernos de Colombia y Venezuela, así como el en Foro de París por la paz.
Una nueva visión de transformación del conflicto.
Los actores políticos han protagonizado diversos ciclos de negociación durante años, concibiendo la negociación como un espacio para la extensión del conflicto, no para transformarlo, en el que ambas partes persiguen fortalecerse una frente a la otra, en lugar de construir un marco básico de reglas del juego político que les permita edificar un andamiaje institucional capaz de construir soluciones para los venezolanos.
Sin embargo, el nuevo ciclo de negociaciones pareciera estar erigiéndose sobre otras bases. Según reflejan las informaciones extraoficiales, los actores políticos han llevado a cabo conversaciones en los últimos meses que les han permitido llegar a acuerdos para atender y mitigar la emergencia social, poniendo a la gente primero, como centro de la acción. Este cambio de enfoque debe ser apoyado y acompañado con determinación por el pueblo venezolano.
La transformación del conflicto, nos señala Lederach, gira alrededor de los aspectos dinámicos del conflicto social. Al centro del enfoque transformativo yace también una convergencia del contexto relacional y una profunda conciencia del hecho social. En base a esto, transformar el conflicto es responsabilidad de todos y pasa por transformarnos a nosotros mismos, para sumarnos al esfuerzo por entendernos con generosidad y con determinación para transitar los complejos procesos de justicia, reparación y garantía de no repetición para las víctimas.
Nuestro discurso histórico privilegia los antagonismos y los desencuentros, como señala la historiadora Inés Quintero en el prólogo del libro Venezuela en clave de paz, editado por el Centro Gumilla, pero nos advierte: “hay numerosas experiencias en las cuales, quienes tuvieron posiciones divergentes sobre el momento político que les correspondió vivir, estuvieron dispuestos a reunirse, a verse las caras y a buscar formas de entendimiento y acuerdo que permitiesen solventar las difíciles o críticas circunstancias en las cuales se encontraba Venezuela para seguir adelante”. La conciencia de ese legado de nuestros padres y abuelos debe ser fuente de inspiración para cada ciudadano venezolano.
Las delegaciones de ambas partes tienen un compromiso con el país, pero también el colectivo nacional está llamado a comprometerse con el proceso, a saludar y apoyar los esfuerzos por construir relaciones que hagan posible edificar un andamiaje institucional reconocido por todos. Si son ciertas las informaciones extraoficiales sobre los inminentes anuncios de reanudación de proceso y los acuerdos alcanzados, vaya nuestra palabra de reconocimiento a los venezolanos que componen ambas delegaciones, por la responsabilidad política que están asumiendo por el bien de la nación y también nuestro agradecimiento a los esfuerzos de la comunidad internacional apoyando y acompañando el mecanismo de negociación que hoy los reúne.
El papel del ciudadano.
Los ciudadanos estamos llamados a dirigir nuestras acciones y posiciones para coadyuvar a edificar un Acuerdo Democrático Nacional inclusivo que nos permita avanzar hacia el futuro que todos anhelamos. La población venezolana está llamada a exigir que este regreso al Mecanismo de Negociación en México sea definitivamente el inicio de un abordaje distinto del espacio de negociación, un compromiso con los venezolanos que sufren y las víctimas, lo que exige una obligación con la discusión de la agenda acordada en el Memorándum de Entendimiento, firmado entre las partes, que incluye: derechos políticos para todos. Garantías electorales para todos. Cronograma electoral para elecciones observables. Levantamiento de las sanciones. Restauración de derecho a activos. Respeto al Estado Constitucional de Derecho. Convivencia política y social. Renuncia a la violencia. Reparación de las víctimas de la violencia. Protección de la economía nacional y medidas de protección social al pueblo venezolano. Así como garantías de implementación, seguimiento y verificación de lo acordado y el cumplimiento del apartado 4 de participación, que prevé mecanismos de consulta con actores sociales y políticos no incluidos en la mesa.
Esta exigencia encierra una lógica de transformación del conflicto y, por tanto, una demanda de cambios reales en las formas de relación que nos permita hacer de la negociación una oportunidad, una posibilidad para edificar juntos un país de justicia, de bienestar, de convivencia democrática, de plena vigencia de los derechos humanos que nos saque del inmovilismo, el atraso, la miseria, la injusticia, la impunidad y la corrupción que hoy nos dividen
Lederach nos plantea la siguiente pregunta: ¿cómo acabamos con algo no deseado y construimos algo que sí deseamos?
Siguiendo su rastro, construir lo que deseamos nos demanda recorrer con paciencia de artesano la topografía del conflicto, lo cual exige integrar diferentes miradas que nos permitan contrastar los diferentes aspectos de una realidad compleja. Cada mirada aporta para ver una porción particular de la realidad, todas son necesarias para tener una visión completa del panorama y de las aspiraciones existentes en el ciclo de negociación que está edificándose; por ello, hacemos un llamado a todos los venezolanos a activarse coadyuvando a crear las condiciones para que sea posible una negociación efectiva, realista y razonable. La diversidad de voces que convergemos en el Foro Cívico, consecuentes con este enfoque, hemos impulsado desde finales del año 2021 la edificación de una Agenda Social y de Derechos, como un aporte al complejo y extenso camino de construcción de acuerdos y obtención de justicia y reparación que nos toca transitar a los venezolanos.
Agenda Social y de Derechos.
La Agenda Social y de Derechos es un proceso participativo e incluyente, impulsado desde el Foro Cívico, para la construcción, sistematización, difusión e incidencia que concentre las propuestas de diversos sectores sociales para la reinstitucionalización democrática de Venezuela, para conseguir justicia y reparación para las víctimas, una contribución de los sectores que convergemos en este espacio al proceso de edificación de un Acuerdo Democrático Nacional.
Esta acción se apoya en una red de líderes sociales que ya han mostrado capacidad para ser interlocutores de la acción social y política local que se relacionan en el Foro Cívico como espacio de dinamización, apoyo y articulación. Durante 2021, el FC realizó una ronda preliminar de encuentros con varios de los sectores que lo conforman para explorar la pertinencia de esta iniciativa, con la compañía de la Dra. Mariana Aylwin, figura fundamental del movimiento Demanda Chile, que ofreció a los sectores políticos chilenos los consensos en las demandas de la sociedad para la democratización en los años 80. Se llevaron a cabo diversas reuniones sectoriales que señalaron algunos puntos de partida para la hoja de ruta que este proyecto representa.
En el año 2022, el FC ha trabajado en la sistematización de la primera fase del proyecto, en encuentros regionales de consulta y su sistematización, así como en la conceptualización de la segunda fase del proceso y en el levantamiento de capacidades para llevar adelante esta iniciativa. Aspira en el año 2023 culminar el proceso, con el fin de presentar al país la Agenda Social y de Derechos como un aporte para la edificación de una visión compartida de futuro entre todos los venezolanos.
En el desarrollo de esta iniciativa hemos coincidido con el esfuerzo de Fedecámaras con su propuesta: Camino al Futuro Venezuela 2035. Bases para la discusión y construcción colectiva de un nuevo modelo de desarrollo, y con la Red Nacional de Comuneros con su iniciativa: Diálogos Populares. Construyendo propuestas por la vida, por Venezuela. A diario surgen nuevas propuestas que buscan reunir la visión de sectores que componen la sociedad venezolana. La convergencia con estas voces es una aspiración y un imperativo para quienes nos encontramos en el Foro Cívico y queremos coadyuvar en la tarea de trazar un horizonte común.
Un horizonte común.
En el camino de la búsqueda de convergencia de las diversas miradas que conforman el vasto y complejo colectivo venezolano, Lederach nos conmina a apoyarnos en:
• la cabeza, centro neurálgico de nuestro pensamiento para visualizar con actitud intencional y la voluntad de crear y alimentar un horizonte que nos brinde un propósito y una dirección hacia la cual orientarnos, lo cual requiere nuestra capacidad de entender el conflicto positivamente, como un fenómeno que crea potencial para crecer constructivamente y la voluntad de responder de maneras que optimicen ese potencial para el cambio positivo.
• el corazón, centro de nuestras emociones, intuiciones y vida espiritual para ver el conflicto no como una amenaza, sino como una fuente de oportunidades para crecer e incrementar la comprensión de nosotros mismos como colectivo, tomar conciencia y conocer realmente nuestra humanidad. También para hacer del corazón motor del cambio que garantice relaciones y estructuras sociales honestas y vivas que responden dinámicamente a las necesidades y aspiraciones de todos.
• las manos, instrumentos para construir cosas, tocar, sentir y alterar la forma que toman los objetos, para poner “manos a la obra” y centrarnos en crear lo positivo a partir de lo negativo o lo difícil. Construir soluciones creativas que mejoren las relaciones, que alteren los procesos en marcha para llevar el conflicto en una dirección constructiva.
• piernas y pies, nuestro cable a tierra para dar respuesta a los desafíos, necesidades y complejidades de la vida real, buscando que se reduzca la violencia y se incremente la justicia en el conjunto de relaciones con el fin de desarrollar las capacidades para unas interrelaciones constructivas, directas cara a cara con la realidad que aborden los cambios sistémicos y estructurales.
Combinando estos recursos estamos llamados a edificar un horizonte común que nos guie en la transformación del conflicto y en la imperativa obtención de justicia y reparación para las víctimas. Una transformación que es una cualidad en continua evolución y desarrollo de las relaciones. Para que ese proceso sea viable es imperativo que todos los venezolanos tengan voz en las decisiones que afectan sus vidas. Es necesario trabajar desde todos los sectores del país para sensibilizar y reflexionar sobre los patrones que generan las injusticias para cambiarlos, tanto en el nivel de las relaciones como en el de las estructuras. Esto nos exige el desafío - ya mencionado - de la interacción cara a cara, pero también enfatizarla necesidad de ver, perseguir y generar cambios en las formas de organización de las estructuras sociales, desde lo familiar hasta las complejas burocracias, de lo local a lo global, como señala Lederach.
Cumplir con esos objetivos necesita del diálogo; este es esencial para la justicia y la paz, tanto a nivel interpersonal, como en el estructural; aunque no es el único mecanismo, es esencial, nos alerta Lederach, pues es el instrumento o la dinámica mediante la cual desarrollamos capacidades comunicativas para intercambiar ideas, encontrar definiciones comunes a los problemas que enfrentamos en las esferas social y pública donde se construyen las instituciones, las estructuras y los patrones de las relaciones humanas. Por ello, como señalaba nuestro querido maestro Pedro Nikken, estamos llamados a abrazar el diálogo y la negociación como instrumentos para reencontrarnos, privilegiando la esperanza, sobre la experiencia y con profunda conciencia de que está en nuestras manos la definición del rumbo que tomará nuestra sociedad.
Lederach nos presenta la encrucijada ante la que nos encontramos con cruda habilidad, formulando dos interrogantes: ¿Qué cambios están ocurriendo como resultado del conflicto? ¿Qué tipo de cambio buscamos?
Si podemos mirar el campo que dibujan estas interrogantes, los horizontes que subyacen en cada una de ellas y el cruce que levantan ante nosotros no abrigaremos duda de que la inmensa mayoría intuye hacia dónde debe dirigir su energía. Nuestra realidad nos interpela, llamándonos a minimizar la comunicación deficiente y maximizar el mutuo entendimiento, como recomienda Lederach, lo que incluye según el autor: “exteriorizar explícitamente los temores relacionales, las esperanzas y metas de cada uno de nosotros participando activa y constructivamente en el proceso de transformación del conflicto”.
Este es un proceso complejo que tendrá avances y retrocesos, en el que es necesario, según afirma Lederach, que mantengamos unidas, al mismo tiempo, múltiples iniciativas interdependientes que son diferentes, pero no incompatibles. Requiere una sabiduría capaz de comunicar que es necesario poner en marcha un proceso dinámico de iniciativas que busca encontrar soluciones aceptables para todas las partes, incluyendo a las víctimas que demandan justicia, ello requiere en palabras de Lederach: una capacidad de ver más allá de los problemas que se van presentando y abarcar los patrones profundos, a la vez que se buscan respuestas creativas a los problemas de la vida real en tiempo real con un compromiso categórico con las víctimas, es decir, dándole la cara al conflicto con compromiso y generosidad.
Aún más en este país
donde la ternura
es una frecuente dificultad.
Igor Barreto. / Fragmento: Mandelshtam
Caracas, 15 de noviembre de 2022






