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sábado, 5 de octubre de 2024

Situación de los Servicios Públicos en Septiembre 2024

 



Situación de los Servicios Públicos en Septiembre 2024

Desde el mes de Marzo contamos con reportes desde todos los estados del país, por lo que ha partir de entonces comenzamos a recibir información más completa para un mejor análisis de la situación que se está viviendo con el tema de los Servicios Públicos.

Así mismo, el formato de este reporte cambió.




Recibimos 571 reportes de Servicios Públicos, enviados por los Monitores de Radar Ciudad en el mes de Agosto, en 19 categorías de Servicios Públicos, incluyendo prestadores de servicios públicos (estatales) y privados.





Seguimos recibiendo mucha más información del Área Metropolitana de Caracas, en donde aún contamos con más monitores. El Estado Anzoátegui sigue siendo el tercer estado en cantidad de reportes.

En el mes de Septiembre hubo 312 reportes en el Dtto. Capital. Los problemas eléctricos se han agravado y lo podemos ver en que por primera vez hubo más reportes por problemas en el servicio eléctrico que por el agua. En esta oportunidad no solo en el interior del país, en Dtto. Capital tuvimos 112 reportes por electricida y 111 por agua, representando el 72% de los reportes por fallas en los servicios. En el país la diferencia fue más grande, 230 Electricidad vs. 198 Agua. También en esta oportunidad hubo bastantes reportes de Aseo y vialidad con respecto a meses anteriores.

Miranda se mantiene como el único estado en el que los problemas con el agua superan a los problemas eléctricos, sin embargo estos dos sectores representan el 95% de las denuncias en Miranda.



 



Si incluimos todo el país, la electricidad pasa a ser el problema principal con 40% de los reportes y el Agua bastante cerca con el 35%. Entre ambos las 3/4 partes de los reportes

En el interior del país, el problema de la Electricidad se identifica en el primer lugar de las denuncias en casi todos los estados. El problema del Agua, tan importante en la Región Capital no parece ser tan importante en las Regiones.



Informe de Septiembre 2024 - Activos por la Luz

A continuación les presentamos un informe del mes de Septiembre 2024 de parte de nuestros amigos y colaboradores en los Estados Lara, Yaracuy y Portuguesa, la organización Activos por la Luz @ActivosPorLaLuz.

Durante el periodo se reportaron 7 fallas nacionales Datos del mes Cortes 182 Fluctuaciones 234 Tiempo de corte 310 horas CORTES Comparados con agosto Aumentaron 35% Comparados con septiembre 2023 Disminuyeron 57% FLUCTUACIONES Comparadas con agosto +154% Con septiembre 2023, +20% TIEMPO Comparado con agosto +15% Con septiembre 2023 -73% Cifras acumuladas, comparadas con 2023 Cortes +56% Fluctuaciones +24% Tiempo +102%





martes, 1 de octubre de 2024

La ONU en el abismo. Asdrúbal Aguiar

 


La ONU en el abismo

Asdrúbal Aguiar
01 de octubre de 2024 12:16 am


Los Estados y sus gobiernos, en Occidente, se han vuelto cascarones y franquicias. Son incapaces de resolver por sí solos los problemas agonales que plantea el siglo XXI. Y lo mismo ocurre con sus organizaciones multilaterales, forjadas a lo largo de la modernidad y cuyo talante adquieren en 1945 al establecerse un orden en el que la dignidad de la persona humana podría realizarse, y del que al cabo aún depende la paz y la seguridad internacionales. Sin el respeto a la libertad y los derechos fundamentales, como lo demostrara el modelo de la Sociedad de Naciones construida tras la Primera Guerra Mundial, el flagelo de la violencia y sus totalitarismos criminales quedan a la orden del día. De allí la ejemplaridad del Holocausto, un paradigma permanente luego preterido a partir de los años ´60, cuando la ONU opta por caminar hacia el precipicio y perder su memoria.

Estas y aquellos medran y viven hoy en el sopor, aletargados, en su mayoría secuestrados por gobiernos no democráticos que estiman de irrelevante la convivencia civilizada entre las naciones. ¡Y es que dejaron de conjugar pro homine et libertatis para volver al pasado, al culto del Leviatán! El principio de la soberanía absoluta del gobernante de turno y su derecho a que los otros no se inmiscuyan en sus cuestiones domésticas, de nuevo se hace regla. Cada uno y cada cual desea sobrevivir en medio de la liquidez, sin apercibirse de que al fracturarse el dique común de la civilización compartida no uno sino todos se ahogan.

Naciones Unidas, para justificarse argüía que la democracia no era mencionada como tal y expresamente en sus documentos fundacionales, pues la mayoría de los Estados – al igual que ahora, cuando sólo se cuentan 24 países con plenitud democrática de sus 193 miembros – en efecto no eran democráticos. A raíz de la caída del Muro en 1989, luego de la emergencia de las «democracias nuevas» en Europa Oriental, cuando menos la propaganda mediática vocifera que ella, la ONU, es la organización global que mejor la defiende, pues “la democracia proporciona un entorno … en el que se ejerce la voluntad libremente expresada de las personas”.

Sea lo que fuere, he celebrado que el secretario de la ONU, Antonio Guterres, al inaugurar el pasado 22 de septiembre La Cumbre del Futuro admitiese que busca “recuperar el multilateralismo del abismo” y aceptase que “nuestro mundo se está descarrillando”. “Que necesitamos decisiones difíciles para volver a encarrilarnos”, dado que los conflictos se multiplican. Es un primer paso. Tan esencial como el que da el que busca curarse de su adicción a las drogas y admite que es un adicto.

Lo grave es que en el documento que habrían aprobado por consenso todos los jefes de Estado – ausentes de la Cumbre, rechazado por el gobernante argentino, adoptado con el mazazo de su presidente a pesar de que minutos antes hubo una diatriba entre África y Rusia con abstenciones y sin apoyos totales, viéndose obligado Guterres a tener a mano tres discursos distintos – para poner a tono a la ONU como la organización global que aspira ser, apenas se menciona a la democracia en 5 oportunidades. Y se lo hace para señalar la característica esperada de sus órganos, como el Consejo de Seguridad. En pocas palabras, los gobernantes, en su mayoría dictadores o déspotas primitivos y hasta criminales, reclaman la democracia para ellos, que no para sus pueblos.

“Proteger la integridad de los procesos democráticos” – se entiende que son los electorales – cuidando “el respeto en el espacio digital”, enhorabuena lo propone el Pacto para el Futuro; pero sólo acicateado por la denunciada interferencia rusa en las elecciones norteamericanas: ¿Y qué pasa con Maduro, quien inventa que desde Macedonia se interfirieron las elecciones venezolanas para así poder confiscar sus resultados y ocultar la data que evidencia su palmaria derrota? Su gobierno ha votado por el Pacto de marras, que redobla al plan progresista de Desarrollo Sostenible 2030 de la ONU, en el que brillan por su ausencia y de modo conveniente la democracia y el Estado de Derecho.

El Pacto sí habla unas 6 veces del Estado de Derecho, destacando su importancia en el plano nacional y para la lucha contra el terrorismo, es verdad. Pero la aporía hace de las suyas. Según el documento adoptado se luchará desde la ONU contra el terrorismo, desde un enfoque “pansocial” y “pangubernamental”. ¿Con qué se come eso? ¿Se le tamiza con lo del «pan»? ¿Se sugiere, por ende, un inaceptable diálogo con el mal absoluto hasta lograr consensos, sincretismos de laboratorio? ¿Dónde quedan, entonces, los valores de la ONU y la consecuencia modeladora de los principios de Núremberg?

En suma, en un mundo al que se lo tragan las guerras, el terrorismo, los gobiernos dedicados al narcotráfico, el desprecio a la soberanía popular, o la impunidad procaz de los crímenes de lesa humanidad ante la abulia de la Corte de La Haya – volvemos a la Venezuela de Maduro – para el Alto funcionario lo relevante es debatir sobre “misoginia” o “derechos reproductivos de las mujeres” o acerca de cómo darnos una “nueva arquitectura financiera internacional”.

“La gente nunca se pone de acuerdo sobre el pasado”, sostiene el líder de Naciones Unidas. Mas lo cierto es que no habrá futuro sin domeñar al presente y sin memoria de nuestras raíces. Y demanda Guterres que pongamos los “mejores intereses” de la humanidad “al frente y al centro de las nuevas tecnologías”, léase, de la gobernanza digital global. Por lo que no huelga preguntarle: ¿Cuáles intereses y quiénes los determinan? ¿Las dictaduras mayoritarias dentro de la ONU? ¿Y por qué no proclamar que la humanidad a secas – el criterio de lo humano – es la que ha de estar en el centro y por encima, como eje ordenador de la razón técnica y de la ecología?


 Asdrúbal Aguiar

https://www.el-carabobeno.com/?p=2084921

domingo, 29 de septiembre de 2024

La actitud impredecible del líder produce contextos de incertidumbres. Chichí Páez, 29 de septiembre de 2024

 


La actitud impredecible del líder produce contextos de incertidumbres

Chichí Páez - 29 de septiembre de 2024


¿Es el líder quien da forma al contexto y las
circunstancias, o son éstas las que crean al líder?
- Danae Gómez, CEO Profile Created


En un entorno cada vez más imprevisible (que no se puede prever o conocer con base en indicios), la demanda de líderes que no se limiten a las estructuras convencionales es más evidente que nunca.

La sociedad actual está sumergida en el concepto de liderazgo orgánico, donde los líderes son capaces de diseñar procesos flexibles y facilitar la existencia de entornos de trabajo ágiles y creativos para navegar por las complejidades de la realidad actual. En períodos de cambio e incertidumbre, los líderes deben dedicar tiempo a observar, estudiar analíticamente, comprender y guiar el crecimiento colectivo en sus equipos. El concepto de liderazgo ya no depende de la posición, jerarquía o número de personas que responden a esa persona directamente.

Se está viviendo en la época de más incertidumbre desde la Segunda Guerra Mundial y, posiblemente, una de las crisis humanitarias más grandes que ha vivido este planeta. Lo único seguro de todo esto es que al terminar se vivirá un nuevo entorno natural. Aunque todo el mundo habla de “nueva normalidad”, de normal va a tener muy poco. Entonces, se tiene que hablar de “nuevo natural”.

¿Qué se entiende por incertidumbre?

Según la Real Academia Española de la Lengua, se puede definir la incertidumbre como la falta de conocimiento claro de algo. Tomando este significado y analizando lo que se está viviendo hoy, un día obligan a cambiar la rutina, los hábitos y no se sabe hasta cuándo, cómo ni por qué ni para qué. Falta de claridad. Muchas falsedades, engaños y embustes y esta situación causa grandes dificultades, retos y oportunidades y todo por el estilo tóxico del líder.

Las empresas que tengan éxito serán aquéllas con más capacidad de adaptación e innovación para aprovechar las oportunidades que se crearán. Sobrevive el que mejor se adapta, enseñó Darwin.

Hoy más que nunca, el líder de una organización tiene que liderar en la incertidumbre. En la conciencia colectiva está muy arraigada la asociación del término “incertidumbre” a un estado de zozobra emocional y de angustia vital que hay que evitar a toda costa. El ser humano se siente indefenso ante los entornos falsos; en las organizaciones pasa lo mismo.

Esto está cambiando; las transformaciones que sacuden al mundo van más deprisa que el propio lenguaje. La ausencia de certezas (voluntarias e involuntarias), la volatilidad y la inestabilidad sin control de parte del ser humano se han convertido en el nuevo estándar dentro del entorno mundial, en la realidad que enfrentan empresarios y trabajadores en su quehacer diario. Algo que forma parte de la cotidianidad no se debería vivir con angustia.

El ejército estadounidense fue uno de los primeros en comprender la necesidad de saber adaptarse a las circunstancias de convertir lo excepcional en el pan nuestro de cada día. Fueron sus militares quienes en los años 90 acuñaron el acrónimo VUCA (volatility: volatilidad; uncertainty: incertidumbre; complexity: complejidad; y ambiguity: ambigüedad) para definir las nuevas condiciones de imprevisibilidad permanente en las que se vieron obligados a operar durante los conflictos armados de Irak y Afganistán. Su filosofía es sencilla: ¿para qué amargarse por algo que no se puede modificar (la imprevisibilidad)?

Empeñarse en seguir jugando bajo unas normas desfasadas, sólo porque es “lo que se ha hecho siempre”, únicamente puede conducir a la frustración y al fracaso. ¿Qué tal si se trata de conocer las dificultades del nuevo modelo y se intenta funcionar de acuerdo a sus esquemas?

Para Eric G. Kail, coronel del ejército norteamericano y profesor de Psicología y Liderazgo, la ambigüedad, la mentira y el engaño son unas de las principales causas de conflicto en cualquier organización, un potencial factor de riesgo y hasta de muerte empresarial. Es un elemento que hace que amenazas y oportunidades (las dos variables ofrecidas por el entorno e integrantes de la Matriz FODA) sean más complejas, costosas de identificar y conceptualizar, lo que dificulta una reacción a tiempo.

Una de las principales labores del líder predecible consiste en siempre dar claridad en sus procesos comunicacionales acerca de las tareas y objetivos de sus colaboradores para evitar que las causas anteriores (ambigüedad, mentira y engaño), producidas en el contexto por el líder impredecible les paralice. Un líder impredecible (ése cuyo comportamiento no se puede predecir, no se puede suponer) produce contextos de incertidumbre: de falta de certeza, donde es imposible describir exactamente el estado existente ni el estado futuro.

Según Kail, tres son las directrices que deben cultivar los líderes que les permiten desenvolverse con éxito bajo condiciones de incertidumbre: 1.- escucha activa, lo que implica prestar atención a voces de equipos diversos para que todos se sientan parte de un proyecto común con sentido y propósito; 2.- abrirse a nuevas ideas, lo que supone analizar las de los miembros del equipo con el mismo interés que se valoran las propias; y 3.- desglosar una gran victoria en muchos pequeños éxitos, porque una sucesión de aciertos, aunque sean ínfimos, deja un magnífico pozo de confianza entre los interesados (“stakeholders”), y esto siempre produce mejores resultados que tratar de crear nuevos contextos basados en el engaño, la ambigüedad y la mentira.

Hoy se tiene que hablar de un nuevo liderazgo para tiempos VUCA. Bill George, profesor de Harvard, habla de liderazgo VUCA 2.0: “vision”: visión; “understanding”: (entendimiento); “courage”: coraje, atrevimiento; y “adaptability”: adaptabilidad. Visión para anticipar los cambios; entendimiento para comprender las sutilezas de los vaivenes del mercado; coraje para dejar atrás la comodidad de los caminos trillados (lo malo conocido); y adaptabilidad para adoptar con celeridad los nuevos paradigmas.

El modelo orgánico fomenta un estilo de dirección basado en la responsabilidad de todos y cada uno de los miembros de la organización y el desarrollo de la participación, el consenso y el apoyo mutuo que permitan a los equipos de trabajo alcanzar los objetivos de forma ágil y satisfactoria. Y esto lo puede lograr el líder actuando con un estilo actitudinal sano, honesto, correcto y con estas cualidades se puede mencionar que el líder es predecible. Se puede creer en él.

Los nuevos líderes deben salir de su burbuja egocéntrica y abrirse a un modelo de dirección que ponga a las personas y a la innovación en el centro, utilizando la verdad y solamente la verdad.

https://www.el-carabobeno.com/la-actitud-impredecible-del-lider-produce-contextos-de-incertidumbres/


Chichí Páez

Dilatada experiencia académica universitaria. Más de veinte años en la industria privada, complementada como Consultor Organizacional. Productor y director del micro-programa "Gerencia en Acción" que se transmite diariamente por Universitaria 104,5FM. Sub-Director de la Revista Digital entorno-empresarial.com

La Resistencia Política (1). Ismael Pérez Vigil. Politólogo. 29 de septiembre de 2024

 


La Resistencia Política (1).

28 de septiembre de 2024. Cuando se acude a la historia para analizar acontecimientos actuales cada quien la interpreta de acuerdo a su objetivo, lo que conoce de ella y la imaginación que tenga; algunos se limitan −nos limitamos− en determinadas circunstancias, a presentar hechos para que cada quien saque sus propias conclusiones. De esta forma y con esa premisa nos aproximaremos al concepto de “resistencia”, que siempre será “política” porque al final, siempre estará en juego el poder.

Concepto.

Para no entrar en profundidades metodológicas, filosóficas o politológicas, vamos a entender por “resistencia” −y más específicamente la política−, lo que encontraría cualquier persona que se acerque a buscar el concepto en un diccionario. Así la Real Academia Española (RAE), en su primera acepción la considera como la: “Acción y efecto de resistir o resistirse”; y en la tercera, nos aproxima más al concepto que nos interesa: “Conjunto de las personas que, generalmente de forma clandestina, se oponen con distintos métodos a los invasores de un territorio o a una dictadura.” ‘De igual manera, desde hace más de 150 años, el Oxford English Dictionary define el término como: “oposición organizada a un invasor”.

El término se identifica y asimila también con: rebelión, rebeldía, rechazo, resistencia activa y pasiva, no violencia activa, y otra cantidad de conceptos que sería ocioso citar. Quedémonos por tanto con las ideas asomadas por ambos diccionarios: un término genérico, de personas organizadas, usualmente de manera clandestina, en cualquier país, que se oponen a los invasores o a las tiranías. Pretender dar una visión general de este amplio tema y los innumerables movimientos de resistencia es absolutamente imposible y poco práctico, por lo que seleccionaré algunos que me llaman la atención y que sirven para ejemplificar alternativas. Esto no es un tratado sobre el tema, que tampoco pienso agotar, sino apenas un intento, unas pinceladas, para motivar la curiosidad, propiciar la lectura y reflexión sobre el mismo y su investigación más a fondo.

Y con estas ideas presentes aproximémonos, en esta ocasión, a dos de los procesos más conocidos de “resistencia”, comenzando por uno de los más famosos, como lo fue la “resistencia francesa” a la invasión nazi durante la Segunda Guerra Mundial; para luego hablar sobre la Guerra de Independencia de Argelia, o liberación del pueblo argelino de la colonización francesa de más de un siglo.

La Resistencia Francesa.

Cuando en un contexto político escuchamos la palabra “resistencia”, la mayoría de nosotros, en efecto, inmediatamente nos remontamos a la “resistencia francesa” durante la Segunda Guerra Mundial, de la que seguramente no tenemos recuerdos directos, sino o través de lo que hemos leído, de las películas de Hollywood o de alguna “serie” que hemos visto y eventualmente de lo que cuentan nuestros padres o abuelos. Otros ni siquiera eso, porque mis padres, por ejemplo, lo que vivieron fue la guerra civil española, suficientemente traumática, y la “resistencia” al régimen franquista, que la hubo y a mi padre le costó cárcel y exilio y solo regresó a España después de la muerte del dictador Franco; (por cierto, Francisco Franco, murió en su cama, tras gobernar 40 años; eso hay que recordárselo a ciertos españoles de hoy, cuando “reclaman” acción a otros). Pero no es de la “resistencia” a la dictadura española de la que voy a hablar, sino de otras, de las ya mencionadas.

Antes, debo recordar que la “resistencia francesa” no es la única que históricamente pudiéramos citar, pues sin exagerar, hay miles de movimientos de “resistencia”, desde épocas inmemoriales y a los más variados regímenes políticos, dictadores, tiranos, sistemas coloniales, actos de discriminación masiva, incluso a gobiernos democráticos o republicanos. Por ejemplo, sin ir muy lejos, remontándonos a las proximidades de la Segunda Guerra Mundial, ya que mencionamos la “resistencia francesa”, solamente en Italia hubo decenas de movimientos y grupos organizados contra el fascismo de Mussolini; incluso, en la propia Alemania de Hitler, no todo era “paz”, uniformidad o apoyo a esa dictadura, sangrienta y represiva, sino que también se destacaron movimientos de “resistencia”, individuales y de grupo, contra Hitler. Y, también hay que decirlo, hubo algunos movimientos a favor de él, en otros países.

La invasión y la resistencia.

Las tropas de Hitler invadieron Francia y la ocuparon desde el 14 de junio de 1940, durante más de cuatro años, hasta diciembre de 1944, ocupando el norte de Francia, retomando territorios −Alsacia y Lorena− de los que Alemania se había apoderado a principios del siglo; solo un tercio del país, quedo en manos de los colaboracionistas franceses, con asiento en Vichy, al mando del General Philippe Pétain. Desde el mismo momento de la invasión, se organizó una tenaz “resistencia” a la ocupación nazi y al gobierno colaboracionista de Vichy, integrada al principio por anarquistas, comunistas, exilados de España, a la que se fueron sumando otros movimientos, en el frente interno, en suelo francés; y en el exterior en el movimiento Francia Libre, en torno al General Charles De Gaulle, que se unificaron en el frente Francia Combatiente, al que más tarde −en 1943− se les, unió desde Argelia, el Frente Francés de Liberación Nacional, para conformar el Ejército Francés de Liberación que combatió junto con las tropas aliadas. Tomó casi tres años, a pesar de la guerra, innumerables combates y acciones, que se lograra conformar ese ejército y es solo hasta el 25 de agosto de 1944, que los aliados bajo el mando de Philippe Leclerc liberan Paris y ese mismo día entra en esa ciudad el General Charles De Gaulle

La “resistencia” la conformaron todos los movimientos organizados frente a la ocupación nazi y contra el régimen colaboracionista instalado en Vichy; desde el mismo junio de 1940, que organizaron operaciones y combates militares, actividades clandestinas, impresión de folletos, huelgas, manifestaciones, redes de salvamento de perseguidos −sobre todo judíos− acciones de información, manifestaciones, sabotaje, guerrillas urbanas y en el campo (los famosos maquis), contra los invasores alemanes y las tropas francesas de Vichy. Como dije, no pretendo narrar todo lo ocurrido, sino rescatar algunas ideas.

Ideas destacables de esta “resistencia”.

Son varias las ideas a destacar sobre está “resistencia”;

1- que obviamente se da en el contexto de un conflicto bélico a gran escala, lo cual no es fácil −al menos eso esperamos− que se repita históricamente y que determinó en buena parte su éxito y al que sirvió de apoyo;

2- la “clandestinidad”, que es la conciencia de que se enfrentaba a un enemigo −el nazismo− peligroso, al que había que buscar formas de confrontarlo, cuidando a la vez las propias fuerzas;

3- a pesar de la actividad militar, destaca la incorporación de civiles a la lucha clandestina y a las actividades de “resistencia”, incluso apoyando la acción militar; y

4- que al final se logra el éxito tras alcanzar la unidad; está, a pesar del ambiente bélico solo se consiguió, como ya dije, después de dos años de intensa lucha.

La Independencia de Argelia.

Es un contexto muy distinto al anterior, pues es una lucha por la liberación o descolonización de un pueblo. No me voy a referir a toda la épica del pueblo argelino por liberarse de la colonización francesa establecida desde 1830, destacaré solo la fase final, que fue una lucha que duró unos ocho años − de1954 a 1962− y fue una lucha de guerrillas, con múltiples atentados, en donde falleció población no beligerante, con enfrentamientos armados entre la 10.ª división de paracaidistas de Francia y el Ejército de Liberación Nacional, brazo militar del Frente de Liberación Nacional (FLN) de Argelia. Sus repercusiones morales −por algunos excesos del ejército francés− además de las propias de una lucha armada, tuvo su impacto en la propia Francia que favorecieron la caída de la Cuarta República Francesa y el resurgimiento de la Quinta República con Charles De Gaulle al frente desde 1958, quien propicio un referéndum −en 1961− sobre la libertad argelina, que fue favorable a la misma.

La liberación de Argelia tuvo múltiples altibajos; luchas internas −con secuelas de muertos y heridos− entre diferentes opciones y un marcado carácter religioso −musulmán−, apoyado y alentado por países musulmanes vecinos, que ya habían alcanzado su independencia: Egipto, Túnez y Marruecos. Lograda la independencia el FLN lideró el país como partido único, hasta 1989, y desde allí fue notoria la gran pugnacidad política y especialmente entre sus líderes, entre los que destacan algunos nombres conocidos y otros no tanto: Farhat Abbas, Ahmed Ben Bella, Houari Boumédiène, Mohammed Boudiaf  hasta Abdelaziz Buteflika, el último de los más conocidos y que presidió el país hasta 2019.

Quizás lo que mejor resume y destaca la lucha de Argelia y su proceso de liberación esta recogido, como suele suceder, en una película: “La Batalla de Argel”, la conocida y premiada película de 1966, dirigida por Gillo Pontecorvo.

La Batalla de Argel.

La película de Pontecorvo se rodó en blanco y negro y por momentos tiene mucho de documental, que mediante la técnica cinematográfica del “flashback” refleja el ambiente que se vivió en Argel, particularmente en la “Casbah”, o zona musulmana de esa ciudad. La película se centra, básicamente, en Ali La Pointe, un delincuente radicalizado políticamente por el FLN y que se considera uno de los héroes argelinos de esa gesta, entre 1954 y 1957, y presenta las abusos y agresiones contra la población civil por parte de ambos bandos, el FLN argelino y los paracaidistas franceses enviados a contrarrestar la rebelión. Unos −los argelinos− cometen actos considerados terroristas y atentados contra civiles europeos; y del otro lado, las fuerzas francesas, no dudan en acudir a la tortura, la intimidación, el asesinato y la violencia indiscriminada contra la población, en su mayoría musulmana, que apoyaba la rebelión.

Más allá de la valoración que se haga de la película de Pontecorvo y su carácter de apología o no de la violencia, la lucha de guerrillas, la insurgencia o la contrainsurgencia −pues para todo eso se ha citado y utilizado− la película muestra como la lucha política toma un giro fundamental cuando los argelinos incorporan a la lucha por la independencia de Argelia, elementos religiosos e instituciones de un “estado paralelo”, que fueron creando, regido por normas y leyes diferentes a las de la Argelia francesa o colonizadora; convirtiendo así la lucha de independencia también en un tema cultural, racial y religioso.

Ideas destacables.

De la lucha por la independencia argelina, rescato estas ideas:

1- la ya mencionada “clandestinidad”, como mecanismo para la protección frente a un enemigo peligroso;

2- el involucramiento de la población civil a la lucha política, en tareas de apoyo a la “resistencia”.

3- la idea de la importancia de una motivación ideológica, política e incluso religiosa o espiritual, que le dio, en Argelia, mayor carácter a la lucha de “resistencia política”.

4- lo imprescindible de preservar la “unidad”, como factor clave de éxito y mantenerla, incluso después de logrado el objetivo principal.

Conclusión.

La próxima semana abordaré otros dos casos o ejemplos de “resistencia política”: La Primavera de Praga, o resistencia a la invasión soviética a Checoslovaquia y La Lucha contra el Apartheid en Suráfrica.

viernes, 27 de septiembre de 2024

¿Guerra Israel-Líbano en Venezuela? Por Daniel Arias Alfonzo, 27 de septiembre de 2024

 

¿Guerra Israel-Líbano en Venezuela?

Daniel Arias Alfonzo - 27 de septiembre de 2024


En los actuales momentos, cuando se ha derivado una gran ofensiva militar israelí contra las fuerzas de Hezbolá en el Líbano que se inició con el operativo de inteligencia que sembró miles de microbombas en aparatos electrónicos de comunicación (beeper y walkie-talkie), que explotaron al mismo tiempo para hacer colapsar sus redes de comunicación interna, continuando con la destrucción selectiva de las casas y galpones civiles, donde esconde municiones y lanzaderas de cohetes a manos de la aviación israelí, podría preguntarse el lector qué tiene que ver  Venezuela en esta situación.

La respuesta es simple, tiene relación con el número de personas descendientes de emigrantes libaneses, así como la relación política con Hezbolá y su principal patrocinador y aliado, como es el caso de la República Islámica de Irán.

De la misma forma que la Guerra en Gaza, ha tenido un efecto notable en Chile donde habitan más de 500.000 palestinos, siendo la comunidad más grande de dicho pueblo en un país occidental, con la buena suerte de que no se han producido ataques contra instituciones, empresas ni ciudadanos israelíes, lo que sin duda hubiera generado la respuesta violenta y contundente del Mossad (Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales del estado de Israel), sumado a protestas antijudías enormes, generando complicaciones políticas y judiciales como las ocurridas en Argentina en otras épocas, cuyas implicaciones diplomáticas, pudieran explicar el porqué de la falta de represalias israelíes contra los operadores iraníes y los políticos y jueces que encubrieron estos enormes atentados terroristas en América del Sur…

 (Véase: https://es.wikipedia.org/wiki/Atentado_a_la_AMIA  y https://es.wikipedia.org/wiki/Atentado_a_la_embajada_de_Israel_en_Argentina  ).

Tales situaciones de paciencia estratégica y contención política, no pueden ser esperadas de un gobierno agresivo en política exterior, como el actual gobierno de Benjamín Netanyahu y en plena guerra existencial no declarada contra la República Islámica de Irán y sus aliados “proxys” del Medio Oriente.

Las declaraciones del presidente Nicolás Maduro a sus partidarios en el PSUV y funcionarios de no aceptar regalos electrónicos en la próxima Navidad 2024 (ver: https://www.ambito.com/mundo/tras-ataques-el-libano-nicolas-maduro-pidio-no-aceptar-equipos-electronicos-como-regalos-navidad-n6062289 ) no es para nada una reacción exagerada a lo acontecido en el Líbano, sino una manifestación muy responsable, pues demuestra conocer la opinión negativa y el odio controlado, de las autoridades israelíes hacia su gobierno por la cruzada sostenida desde hace muchos años por los gobiernos de Venezuela contra todas las políticas israelíes, alegando la defensa de los derechos del pueblo de Palestina con un empecinamiento y empeño que ni siquiera muchos gobiernos árabes o musulmanes tienen hacia Israel, buscando por todos los medios organizar y motorizar dichas actitudes en toda Latinoamérica. 

Lo cierto del caso es que el tamaño de las comunidades libanesas en Venezuela es muy grande, con cálculos que van de 126.000 a 500.000 ciudadanos, ocupando puestos de responsabilidades comerciales y políticas muy importantes en la actualidad, quienes tienen enormes preocupaciones familiares y económicas por esta ampliación de la guerra, debido a sus lazos de sangre e inversiones en dicho país.

A esto se suma que la organización Hezbolá no se considera un movimiento terrorista en los países que enfrentan a Estados Unidos en la arena internacional como Nicaragua, Cuba y por supuesto Venezuela, por lo cual se añade otro motivo abierto de hostilidad, que puede generar graves problemas a futuro, en forma de sanciones financieras  punitivas.

Una guerra total en el Líbano, como prolongación de la Guerra de Gaza, es para el gobierno israelí la oportunidad de eliminar simultáneamente las principales herramientas operativas de Irán, como son Hezbolá y Hamás, ya casi totalmente destruida, destruyendo 35 años de enormes inversiones de recursos financieros y humanos para levantar estos órganos militares para enfrentar a Israel, lo cual reduciría enormemente su influencia regional y en última instancia pudiera llevar a una guerra total entre Israel e Irán, donde se desplegarían todos los medios de destrucción masivos conocidos, excepto los atómicos, biológicos y químicos (guerra ABQ), ya que nadie duda que de usarse medios químicos y biológicos en misiles iraníes, la aviación israelí respondería con armas atómicas. 

Esta demás decir, que dicha guerra global, iría acompañada de ataques y operaciones especiales de las agencias de inteligencia de los países afectados en todo el mundo, con relación a sus personeros y empresas a nivel mundial, lo que afectaría desde embajadas a supermercados, empresas comerciales, fundaciones benéficas, escuelas y universidades, iglesias y mezquitas, por lo cual los países de la comunidad internacional a la vista de las demostraciones evidentes de utilizar cualquier medio a disposición, sea civil o militar para alcanzar sus objetivos o fines, se convierte en un enorme problema de seguridad interna en Latinoamérica y muy especialmente en Venezuela.

Recordemos que nuestro país es desde hace muchos años el principal aliado gubernamental en lo político, económico y militar del gobierno de Irán en el Hemisferio Occidental y por ello no sería difícil que el gobierno actual, pueda terminar siendo acusado, sin importar su participación o no, de cuanta situación irregular ocurra contra intereses o ciudadanos israelíes en el continente americano.

La eliminación selectiva de las cúpulas militares y políticas de sus enemigos, en el cercano Oriente, son una indicación conclusiva de que el gobierno de Netanyahu, no tiene limitaciones morales para pasar a realizar estas acciones en otras latitudes, si considera que sus intereses estratégicos de seguridad nacional lo ameritan.

El presente escrito no tiene por finalidad generar estados de paranoia colectivas sobre peligros muy reales, que ya dejaron de ser del campo de la ficción, como demuestran las instrucciones dadas por el mismo presidente maduro a sus seguidores, sino la búsqueda concreta de un dialogo político con los actores involucrados, ósea los gobiernos de Israel e Irán para que se garantice la necesaria e indispensable neutralidad del territorio nacional en este tipo de conflicto global.

Lamentablemente, no existe una representación diplomática del Estado de Israel en Venezuela desde hace muchos años y no se puede discutir sobre el terreno protocolos políticos y de seguridad para las poblaciones de origen judío o la representación comercial y política de Irán, de forma tal que se evite todo tipo de actividad irregular de sabotaje, asesinato o espionaje en caso de esta lamentable realidad, que se va concretando cada vez más, en la medida que la Guerra en el Líbano, aumente de intensidad.

Esperemos que se tomen todas las medidas políticas preventivas, más allá de no recibir regalos electrónicos en Navidad y se saque al país de este esquema de enfrentamiento político global…


Amén.

https://www.elnacional.com/opinion/guerra-israel-libano-en-venezuela/




Daniel Arias Alfonzo
Politólogo y experto en Desarrollo Regional.



domingo, 22 de septiembre de 2024

Lecturas Políticas (2). Ismael Pérez Vigil. Politólogo. 21 de septiembre de 2024

 


Lecturas Políticas (2)

21 de septiembre de 2024. Inicié la semana pasada una reflexión sobre algunos textos políticos, que continuaré en este artículo −y quizás más adelante en otros−. El objetivo que persigo es estimular a quienes me leen, en la búsqueda y reflexión sobre las lecturas que propongo, apropiadas para épocas aciagas como las que vivimos; no esperen por tanto encontrar una recensión o resumen de los textos, pues se trata apenas de mi muy particular visión y conclusión acerca de ellos, que a lo mejor no es la lectura que otro lector o un especialista haría sobre los mismos.

Dos personajes.

Dicho lo anterior, les traigo hoy los otros dos personajes que mencioné y que, como ya he dicho, todo politólogo y político deben conocer: Joseph Fouché y Nicolás Maquiavelo. A diferencia de, por ejemplo, La Técnica del Golpe de Estado, de Curzio Malaparte, El Príncipe de Maquiavelo y el Fouché de Estefan Zweig son muy fáciles de conseguir, en edición impresa y sobre todo por vía digital. Por ejemplo, casi todas las obras completas de Zweig se pueden “bajar” sin ninguna restricción y de manera gratuita por Internet, hay varias “páginas web” que lo permiten, basta poner en cualquier “buscador” el nombre del autor. Aunque yo utilizaré para ambos autores las obras impresas que conocí y leí hace muchos años −y aún conservo− recomiendo sin ninguna reserva las versiones digitales, que también consulté, más fáciles de conseguir hoy en día.

Fouché.

Sobre este personaje hay diversas obras, la más famosa, que es a la que yo haré referencia, es la de Estefan Zweig; pero está la de Louis Madelin (Fouché, 1901), que fue su tesis doctoral y de la que el propio Zweig dice que fue de la que tomó los datos, después de que Honoré de Balzac sacara al personaje, Joseph Fouché, de la oscuridad. La obra de Zweig se conoce con varios nombres, simplemente como Fouché, pero hay ediciones que le agregan: Retrato de un hombre político; y esta otra: El genio tenebroso, que me parece que no es solo más impactante, sino que creo además que describe mejor al personaje.

Joseph Fouché fue Ministro de la Policía durante la época del Terror de la Revolución Francesa, después lo fue de Napoleón Bonaparte y finalmente del monarca Luis XVIII, a pesar de que Fouché fue uno de los que propició que se guillotinara a su hermano, Luis XVI y a María Antonieta. Por su habilidad para pasar por regímenes tan disímiles y contradictorios, se le describe con calificativos muy despectivos: “puro reptil”, tránsfuga, carente de moral, inescrupuloso, traidor, intrigante, oportunista; se tejió una “leyenda negra” sobre el personaje de la cual lo saca la tesis doctoral de Louis Madelin, convirtiéndolo en un personaje histórico, finalmente logrado por Estefan Zweig, con su magnífico estilo de manejar las biografías, sin datos farragosos y resaltando la época, la personalidad y el alma de sus personajes.

Poder detrás del trono.

Desde luego la intención de Zweig no era despertar la admiración por este personaje, a quien consideraba: “el más consumado maquiavélico de la Edad Contemporánea”, su intención era “rescatar”, hacernos poner la mirada sobre este personaje de la segunda fila de la historia, pues como dice:

“En la vida real, la verdadera, en la esfera de poder de la política, raras veces deciden —y esto es algo que hay que recalcar, como advertencia contra toda credulidad política— las figuras superiores, los hombres de ideas puras, sino un género mucho menos valioso, pero más hábil: las figuras que ocupan el segundo plano. Tanto en 1914 como en 1918, hemos visto cómo las decisiones históricas de la guerra y de la paz no eran tomadas desde la razón y la responsabilidad, sino por hombres ocultos en las sombras, de dudoso carácter e insuficiente entendimiento.”

Es una clara advertencia que debemos tener en cuenta en los aciagos momentos que vivimos, para no poner la mirada solamente en los que destacan en el primer plano, sino en aquellos, mucho más taimados, que se mueven bajo la superficie, recordando otra frase de Zweig que nos rescata el presentador de la edición de su libro:

“Los gobiernos, las formas de Estado, las opiniones, los hombres cambian, todo se precipita y desaparece en ese furioso torbellino del cambio de siglo, sólo uno se queda siempre en el mismo sitio, al servicio de todos y de todas las ideas: Joseph Fouché”

En estos dos párrafos se resume, para mí, la magistral obra de Zweig y que resumo en otra, frase, que no es textual, que leí o escuché en alguna parte, en algún salón de clase, cuando leía sobre el personaje, y que no sé si en realidad se refería a Fouché, o se aplicaba a otra obra y que es también perfectamente lapidaria y descriptiva de nuestra época: “Los gobiernos pasan, pero la policía queda”.

Maquiavelo.

Sobre Nicolás Maquiavelo siempre he sentido una secreta admiración y atracción, que se remonta a mis años de secundaria, cuando un profesor de Psicología y Filosofía, el Hermano José Peñaloza, del Colegio La Salle La Colina, me puso en contacto con El Príncipe, cuando cursaba cuarto año de bachillerato. De manera que, cuando estudié Ciencias Políticas y evalué esta obra de una manera más sistemática, se reafirmó esa admiración por el autor.

La primera edición que leí de El Príncipe, fue la de Edime, Madrid, 1962; pero, lo que me descubrió el mundo de Maquiavelo es una obra denominada: Obras Políticas, Nicolás Maquiavelo, del Instituto Cubano del Libro (Editorial: La Habana, Editorial de Ciencias Sociales,1971), que contiene: 1) el prólogo de D. Luis Navarro, a la edición de las Obras Políticas de Maquiavelo publicadas en 1895 y editadas por la Universidad de Nuevo León, México; 2) el capítulo ya citado de George H. Sabine sobre la Ideas Políticas de Maquiavelo, de Historia de la Teoría Política, del FCE de 1937; y 3) las obras de Nicolás Maquiavelo: El Príncipe, Discurso sobre la Primera Década de Tito Livio (Discursos) y Dictamen sobre la Reforma de la Constitución de Florencia; por último, debo mencionar también otra obra de Maquiavelo, Del Arte de la Guerra, mucho más difícil de conseguir impresa, pero posible en versión digital. El príncipe, los Discursos y Del Arte de la Guerra contienen −según Luis Navarro, ya citado− “Todo el sistema político de Maquiavelo”.

Todo lo anterior es para significar que, si bien la obra que más se conoce de Nicolás Maquiavelo, en materia política, es El Príncipe −del que existen innumerable ediciones, interpretaciones y miles de páginas escritas− en realidad poco se conoce acerca de que al autor de este texto, magníficamente escrito, se le considera el inspirador del significado que hoy tenemos del Estado moderno y el ejército moderno −o al menos “el primer clásico moderno en asuntos militares” (según Luis Navarro, en la obra citada)− y cultor de la interpretación de la política como ciencia social que estudia el poder, su administración, su forma de conquistarlo, etcétera. Fue su obra leída y resumida por Papas, Emperadores, Reyes, Jefes de Estado, filósofos, y ninguno quedó indiferente ante ella. Desde ese punto de vista Nicolás Maquiavelo, para bien o para mal fue un iluminado florentino, que nos describió magistralmente y en lenguaje sencillo a la política, tal cual se practicaba en su época: Un reino de maniobras e intrigas, de disimulo y abuso de poder, de conspiraciones y pactos secretos, cálculo, paranoia, cinismo, doble cara, etcétera.

Sería interminable una discusión de la obra de Maquiavelo −que no es lo que pretendo− por sus implicaciones morales, éticas, políticas, entre otras; pero, si resaltar que nos lleva también al concepto de gobierno y de esta manera, la política sería también el arte y ciencia de gobernar, de cómo los gobiernos y los partidos alcanzan sus logros; llevadas sus ideas a nuestros días, la política sería también la forma en que quienes tienen una misma idea, usualmente agrupados en partidos, toman las decisiones, alcanzan sus objetivos y convencen a los demás para seguirlos; sería entonces la forma, el método, la manera, de convencer a los demás de mis ideas, estrategias y maneras, para alcanzar de la forma más eficaz un determinado objetivo.

El fin justifica los medios.

“El fin justifica los medios”, es una frase que usualmente se atribuye a Nicolás Maquiavelo −y también a otros, vale decir−, pero que nadie pierda el tiempo buscándola en alguna de sus obras, porque no la va a encontrar, pues a ciertos autores, superficialmente considerados y vulgarizados, se atribuyen ideas y conceptos que nunca expresaron. Y es probablemente a partir de allí y de su obra más conocida, El Príncipe, que a Maquiavelo se le considera “inmoral”, que no lo era, todo lo más, “amoral”, según considera George H. Sabine (en el capítulo XVII: Las Ideas Políticas de Maquiavelo, en Historia de la Teoría Política, del FCE de 1937) quien advierte que Maquiavelo: “Se limita a abstraer la política de toda otra consideración y escribe acerca de ella como si fuera un fin en sí” y nos recuerda también que El Príncipe lo escribió con una finalidad práctica: congraciarse con los Medici y conseguir un cargo público.

Amado o temido.

La profundidad de El Príncipe, como es usual con muchos autores, se suele reducir a un tema, a unas pocas frases; en este caso, uno de los más citados es el tema de la “intimidación” −y de esa forma conecto con nuestros tiempos actuales− pues esa sería la mejor arma de la política, según aquella máxima de Maquiavelo que para el gobernante es mejor ser temido que ser amado:

“Algunos disputan acerca de si es mejor que el príncipe sea más amado que temido… Pero como no es fácil hacer sentir en igual grado a los mismos hombres estos dos afectos, habiendo de escoger entre uno y otro, yo me inclinaría al último con preferencia”. (Capítulo 17 de El Príncipe)

Sin querer justificar a Maquiavelo, en este caso está hablando de los “príncipes” que lo son por haber tomado por las armas un territorio y someter por la fuerza a su población; queda, por tanto, con muchos declarados enemigos. Bien decía Maquiavelo que esos “príncipes”:

“… comprendiendo que no podían contentar las dos partes, complacieron al ejército sin preocuparse de perjudicar al pueblo… pues no siéndole posible carecer de enemigos, más le vale que éstos sean los que no cuentan con la fuerza de las armas” (El Príncipe. Edime. Madrid. 1962)

Tampoco olvidemos que, para Maquiavelo −nos dice Sabine− “La finalidad de la política es conservar y aumentar el poder político, y el patrón para juzgarlas es su éxito en la consecución de ese propósito”; como también nos recuerda que Aristóteles, en la Política, “…se refiere también a la conservación de los estados, sin consideración de su bondad o maldad”.

Conclusión.

¿Qué es, en mi criterio, lo que estos dos autores y sus obras nos enseñan? Zweig en Fouché: que debemos abrir los ojos hacia los que actúan en segundo plano, que suelen sobrevivir con el paso de gobiernos y regímenes −o como decimos en criollo: “siempre caen de pie”−, pues son “el poder detrás del trono”, otra frase que se atribuye a Zweig y que describe perfectamente a Joseph Fouché…y la ya citada: “Los gobiernos pasan, pero la policía queda”, que no lo olviden los tiranos.

Y en El Príncipe, Maquiavelonos recuerda como pasan los “príncipes” a ser “tiranos” y que estos encuentran en esta obra un manual para preservar su hegemonía y mantenerse en el poder; pero, creo yo, que el florentino también nos enseña que quienes combaten a la tiranía, los republicanos, también encuentran en él, un manual de los vicios por los que hay que acabar con las tiranías y los autoritarismos.

domingo, 15 de septiembre de 2024

Lecturas Políticas (1). Ismael Pérez Vigil. Politólogo. 15 de septiembre de 2024

 


Lecturas Políticas (1)

14 de septiembre de 2024. Tiempos aciagos, como los que vivimos desde hace cinco lustros −extremados hoy en día−, imponen una cuidadosa selección de lecturas sobre el tema político; por eso afirmo que en la biblioteca −o en la mesa de noche− hay textos que no deben faltar ni dejar de leer los estudiosos de la política y, mucho menos, los que se dedican a ese oficio de manera práctica y consuetudinaria. Entre estos textos están: El Príncipe de Nicolás Maquiavelo, Fouché: el Genio Tenebroso de Stefan Zweig y La Técnica del Golpe de Estado de Curzio Malaparte. Agrego ahora El Arte de la Guerra de Sun Tzu, que no se debe confundir con uno de nombre parecido, De la Guerra, de Carl Von Clausewitz, cuyas lecturas también recomiendo.

Ni recensión, ni resumen.

La lectura de estos textos puede ser muy útil en los tiempos que vivimos; me tomo por tanto la licencia de elaborar una muy breve reseña, que no llega a recensión y mucho menos a resumen y la única pretensión es estimular la lectura y animar una reflexión alrededor de ellos, que iluminen las actividades que cada quien realiza y aporten alguna de las enseñanzas y motivaciones que a mí me dejó su contacto y lectura. Algunos de los libros se consiguen en cualquier parte: El Príncipe, el Arte de la Guerra, por ejemplo; otros son más difíciles, pero aquellos que son más difíciles, en la época de Internet, seguramente son fáciles de encontrar; de todos ellos he visto la versión impresa y digital y animo a buscarlos.

La Guerra.

Sobre la guerra hay innumerables tratados; sin embargo, los dos que reseño son muy conocidos y circulan ampliamente.

Del texto de Sun Tzu −general, estratega y filósofo chino, que se supone vivió varios siglos antes de Cristo, en fechas difíciles de precisar− se dice que es el tratado sobre guerra y estrategia más importante de todos los tiempos y hoy es citado con soltura, pues −como muchos textos de filósofos y escritores chinos− desde la más lejana antigüedad hasta Mao Tse Tung, el “narciso de bambú”, como le decía un viejo amigo, es fácil extraer de ellos aforismos e ingeniosas citas que dejan muy bien a cualquiera que las emplee, aun cuando no se profundice en ellas. Entre las muchas ideas que se extrae de este clásico texto está, lo que para algunos es su enseñanza más importante: “Someter al enemigo sin darle batalla.” Presente está también la idea de la “unidad” por encima del tamaño, la importancia de respuestas flexibles en circunstancias cambiantes y la de desarrollar fuentes de información. Esta última, en época de posverdad, bajo el estricto control, censura y autocensura de medios de comunicación y el intento de someter y limitar las redes sociales, lo de “desarrollar fuentes de información”, adquiere importancia capital.

Del general prusiano, Carl Von Clausewitz, que vivió solamente 51 años entre 1780 y 1831, se tienen datos más precisos, pero su texto se presta menos a citas y aforismos que el de Sun Tzu, aunque todos repetimos aquello de que “La guerra no es más que la continuación de una política con otros medios». (Cita no textual). Von Clausewitz es uno de los exponentes de esa rancia ideología de la “superioridad alemana” y su pensamiento pudiera resumirse, en mi criterio, en dos postulados generales: la superioridad numérica y el medio como elementos tácticos importantes, que desarrollan todo su potencial estratégico debido a la “genialidad del jefe”, de quien comanda. Siete millones son un número y un jefe puede ser un líder o una lideresa.

El planteamiento de Von Clausewitz es netamente ofensivo, atacar al adversario de un modo rápido y sorprenderlo, obligándolo a dar batalla en condiciones de desventaja y sorpresa −algo que no siempre es fácil− después de “concentrar” fuerzas. A Carl Von Clausewitz se le considera, con propiedad, el fundamento de la doctrina militar alemana del siglo XIX y probablemente del siglo XX.

El Golpe.

Sobre “La Técnica del Golpe de Estado”, debo decir que quien me puso en contacto con este extraordinario y breve texto de Malaparte, fue mi amigo, compañero de colegio y luego mi profesor en la escuela de Estudios Políticos, Aníbal Romero, quien, afortunadamente, se ha mantenido escribiendo.

Yo conocí la edición impresa de esta obra, la de 1974, en la colección de Papeles Políticos de la Distribuidora Baires; pero, años más tarde recorriendo librerías en Madrid, pude conseguir una edición de 1959, en excelente estado, de José Janes, Editor; pero, es ciertamente difícil de encontrar un texto impreso, pero no imposible una edición digital en la era de Internet.

Curzio Malaparte, cuya obra más conocida es La Piel −publicada en 1949 y durante muchos años en la lista de los libros prohibidos por el Vaticano− nos regala este texto en 1928, y su objetivo fundamental era advertir a los gobiernos de occidente acerca de los peligros de la revolución bolchevique; algo que hoy sería un deleite en esta mentalidad que nos rodea, donde cualquier idea de justicia social o progreso, es calificada de comunista, socialista o cuando menos peligrosa. De esa manera empieza su texto, advirtiendo específicamente del peligro de la táctica de Trotsky, más que de la estrategia de Lenin: “Si el estratega de la revolución bolchevique es Lenin, el táctico del golpe de Estado de octubre de 1917 es Trotsky”, pues la táctica de Trotsky es una táctica insurreccional y eso es lo que importa, porque esa “es la técnica del golpe de Estado”; la estrategia −de Lenin− dependía de demasiadas condiciones y circunstancias −nos dice Malaparte− concebía la estrategia como Clausewitz, como una filosofía, más que como un arte o una ciencia, que en opinión de Trotsky en 1917, dependía de demasiadas circunstancias, −de unir revolución a una guerra imperialista, que mantuviera distraídos a los probables enemigos externos de la revolución, la inmensidad de Rusia para sostener una guerra y la existencia de un movimiento revolucionario− mientras que para él solo es necesario “una pequeña tropa, fría, violenta, instruida en la táctica insurreccional… hay que atenerse a la táctica, operar con poca gente en un terreno limitado, concentrar sus esfuerzos sobre los objetivos principales, dar directa y duramente… la insurrección no necesita nada. Se basta a sí misma”

El meollo del texto de Malaparte tiene una base fundamental: los escritos de Lenin y una supuesta e imaginaria conversación, entre Lenin y Trotsky; con base en esos escritos y en esa imaginaria conversación, Malaparte desarrolla su advertencia hacia la táctica de Trotsky. La revolución de octubre triunfa, según Malaparte, gracias a Trotsky quien luego, todavía en vida de Lenin, pero especialmente tras su muerte, se enfrasca en agudas disputas con Stalin, que lo llevarían al exilio y a la muerte, asesinado por un comunista español, al servicio del dictador soviético.

Los invito ahora a adentrarse en este texto magníficamente escrito, pero sin olvidar una de las máximas de Trotsky: “La insurrección −dice− no es un arte, es una máquina. Para ponerla en movimiento hacen falta técnicos, y solo unos técnicos podrían detenerla”  

Conclusión.

Dejo hasta aquí, suficiente por hoy, mis “lecturas políticas”; reanudaré la próxima semana con las enseñanzas que me dejaron El Príncipe de Nicolás Maquiavelo y el Fouché de Stefan Zweig, dos personajes de conocimiento imprescindible para cualquier estudioso o político contemporáneo.

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