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domingo, 29 de agosto de 2021

Los aparatos culturales por @ENAGOR

Por Enrique Ali González

Venimos utilizando la organización en capas de la cebolla para hablar de la estructura o morfología de la cultura de Caracas. La importancia de la cultura estriba en que es el lugar donde se define el sentido de la vida individual, social y cósmica. Y queremos saber cómo funciona ese lugar en nuestra Caracas

Hemos analizado tres capas: los distintos pueblos absorbidos; la presencia de lo rural y el papel del Estado. Esta vez trataremos la capa de los aparatos culturales que se comportan como campos, especialmente el campo cultural académico, la educación formal.

El sistema de educación formal es el lugar donde debemos aprender los elementos de la lógica de origen griego que nos permitirá el acceso al pensamiento científico natural, social y humanístico, el cual será herramienta fundamental para ayudar a dilucidar racionalmente el sentido de la vida, cualidad antropológica imprescindible para que todo ser humano pueda responder a las interrogantes básicas: ¿quién soy y hacia dónde voy?

Lo anterior nos dice, de manera sucinta, que la educación formal es el campo en donde adquirimos entrenamiento para pensar la realidad de manera lógica y racional. De esta forma podríamos hacernos la pregunta: ¿la educación formal que se recibe en Caracas nos ayuda a ser más lógicos y racionales?

Para dar pistas sobre las respuestas posibles, dividiremos la reflexión en tres partes: la educación formal en Caracas en la etapa de la democracia civil (1958-1998); en la actual etapa de la democracia tutelada militar (1999-2021) y las tendencias actuales en el mundo.

I.- El sistema de educación formal vigente en Caracas, entre 1958-1998, intentó servir como camino seguro y paulatino al uso del pensamiento racional científico en las ciencias naturales y a una mirada muy superficial, a la idea del desarrollo de las sociedades humanas de los últimos cinco milenios y de las experiencias humanísticas, como la literatura y la plástica. Todas experiencias intelectuales, marcadas por un claro eurocentrismo que no facilitó –salvo contados momentos– incorporar la reflexión sobre nuestras propias experiencias históricas societales. A lo anterior hay que sumarle que hubo una clara intención ideológica en la enseñanza de la historia que logró ocultar, en gran medida, lo sucedido en los gobiernos de 1899-1957, por una actitud de doble militancia: borrar la huella de los regímenes militares y exaltar, acríticamente, lo realizado en la etapa de la democracia civil (1958-1998).

Desde el punto de vista que nos interesa, podríamos resumir que el sistema de educación formal procuró formar personas que valoraban el conocimiento científico natural; que tenían una idea difusa de la importancia de la formación humanista (salvo quienes se especializaban en la misma); que tenían una idea débil, de la relación de Venezuela con la historia europea, del mundo grecorromano en adelante y que tenía un hiato en el conocimiento de los gobiernos militares del siglo XX. Pero, en todo momento, la formación recibida permitió desarrollar una actitud racional hacia las cosas y, sobre todo, la valoración de los hechos, una reivindicación en la práctica, de la importancia del saber fenomenológico sobre las cosas.

II.- En la actual etapa de la democracia tutelada militar (1999-2021), el sistema de educación formal ha sido vaciado de todo contenido científico natural, científico social o humanístico, pues se ha convertido en un dispositivo absolutamente ideologizado (hay que recordar la diferencia epistemológica entre teoría, doctrina e ideología) en el sentido de falsa conciencia, alejado del cultivo de la lógica y de la razón universal y rechazando la primacía del hecho, del fenómeno, de la cosa como criterio de verdad para sustituirlo por la hegemonía política de lo narrado, sin importar como criterio de verdad el hecho sino la orientación hacia lo políticamente correcto, definido por —aquí el concepto cabe por completo— el régimen. Se construye el efímero reino de la primacía de lo falso, de la posverdad, del posmodernismo como filosofía totalitaria.

El sistema de educación deja de obedecer a los interesas de toda la nación y se convierte en el aparato del PSUV, y los distintos niveles de educación en simples escuelas para sus cuadros.

III.- El actual contexto internacional del sistema de educación formal posee vasos comunicantes con la manera cómo funciona en Venezuela. El triunfo del posmodernismo y de la posverdad tiene alcance en toda la civilización occidental. El descarte de la adecuación de la verdad a los hechos es rotunda y beligerantemente impuesta por los mecanismos del desprestigio, la política de la cancelación y la eliminación de las fuentes de financiación. Se impone la idea de que la verdad es tan relativa que solo se reduce a diferentes narrativas y por eso el deseo del control y la hegemonía comunicacional: la misma política a escala doméstica de la hegemonía comunicacional se convierte –al cambiar de escala– en la hegemonía comunicacional de Facebook, Twitter, YouTube e Instagram.

Resumiendo. Si la educación formal en Venezuela y en los principales países desarrollados se ha ideologizado de manera rotunda, y considerando que esta educación es una capa importante de la cultura, pues debería promover el uso de la lógica y la razón, el debilitamiento de ambas: ¿cómo influye, para la búsqueda del sentido de la vida de los caraqueños?

Enrique Alí González es profesor titular de la UCV, UCAB. Dr. CSoc, filósofo, teólogo, sociólogo, coordinador de la Cátedra de Pensamiento Latinoamericano UCV/1990-2010. Ciscuve.

domingo, 6 de diciembre de 2020

Los 50 años de Cecodifemi por @oscarbastidas25

Por Oscar Bastidas Delgado

Las referencias históricas acerca de la primera cooperativa en Venezuela apuntan a cuatro opciones, todas entre finales del Siglo XVIII y principios del siguiente, ninguna plenamente certificada. Una en el estado Falcón durante la Guerra Federal; otra de ahorros constituida por 59 ciudadanos en Valencia el 28 de abril de 1884; la tercer en Porlamar en 1903, que aún existía en 1941; y la cuarta, de ahorro y crédito, en Chiguará estado Mérida, a principios del Siglo XX.

No fue sino a partir de 1960 cuando, a nivel nacional, gracias a la atmósfera democrática posdictatorial, el entonces sacerdote José Elías Thielen, formado en cooperativismo en Antigonish, Canadá, constituye en Tacuato, estado Falcón, una cooperativa de ahorro y crédito con el nombre de ese pueblo, 27/06/1960, y se inicia un auge en pos de formar cooperativas.

Seguirían los esfuerzos por la integración con los capítulos que integraban cooperativas de cualquier tipo a niveles regionales con fines formativos, de coordinación y autoapoyo; se constituirían en varias regiones, destacando los de Falcón. En paralelo surgiría la Federación de Cooperativas de Ahorro y Crédito (Fecoacreve) el 27/08/1961, también en Falcón; vendrían otras y la Confederación Nacional de Cooperativas de Venezuela (Conacoven), primera estructura cooperativa de tercer nivel en lo nacional.

Las inquietudes sacerdotales continuaron gracias a centros como el de Educación Cooperativa de Mérida (1963) por acuerdo entre el Arzobispado de Mérida, la Universidad de los Andes (ULA) y las cooperativas Timotes y Cinco Águilas Blancas, siendo el padre Ricardo Silguero su director, y el Centro Gumilla de Barquisimeto (enero 1966) impulsado por el sacerdote José Luis Echeverría (S. J.), también egresado de Antigonish.

Los capítulos de Caracas y del estado Miranda se constituyen a finales de los 60. Según Amable Desantiago, el de Miranda fue impulsado por el Centro Gumilla, Ceneco, la Asociación Acción en Venezuela, y las Cooperativas: San Edmundo (Las Minas), Baruta, Madre Laura, José Félix Rivas, La Unida, 12 de Octubre, Campo Rico, Independencia; Isaías Medina Angarita, La Lucha y Las Praderas.

En ese ambiente, 19/10/1968, 15 cooperativas constituyeron el Centro Nacional de Educación Cooperativa (Ceneco), coordinado por ciudadanos con experiencia en educación de adultos y cooperativismo como los educadores Thielen, Carlos Molina Camacho e Ignacio Vázquez Verde como director técnico. Ceneco, con ayuda de la Sunacoop y financiamiento de Fundacomún, inició un programa de extensión cooperativa con el Centro Gumilla, centrando su atención en Petare donde proyecta su labor el sacerdote Alberto Dorremochea, impulsando la constitución del ahorro y el crédito en Caracas y el estado Miranda.

Ceneco funcionó durante 1968-1970. Con sus actividades formativas y de coordinación intra e inter Capítulo Petare- Capítulo Caracas, impulsó la constitución de la Central Cooperativa de Servicios Sociales Caracas-Miranda (Cecosesocami, 1970), actual Central Cooperativa del Distrito Federal y estado Miranda (Cecodifemi), cumpleañera de 50 años a la que se dedica este artículo. Ella tendría su primera sede la calle Argentina de Catia hasta mudarse a El Paraíso.

Cecosesocami nace en ese oleaje de integración nacional que superó las estructuras federativas nacionales por cooperativas con sinergias regionales, las Centrales Regionales Cooperativas (CCR). La inquietud por lo regional estaba en varios grupos de cooperativistas que jóvenes católicos formados en el trabajo comunitario urbano y de los sectores agrícola y de ahorro y crédito conformaban desde 1969. Dos experiencias en lo funerario contribuirían a ello, la cooperativa de servicios funerarios impulsada en Mérida por el padre Ricardo Silguero, recién fallecido, y la colecta para dar digna sepultura a un cooperativista en Barquisimeto.

Entre las cooperativas constituyentes se encontraban: 12 de Octubre, Artigas-Morán, Baruta, Bloques de La Vega, Cacece de los trabajadores del Ministerio de Hacienda, Campo Rico, Cobripa ubicada en la Cota 905, Codeju de los trabajadores del Ministerio de Justicia, Cotiza, Don Pedro, El Amparo, El Esfuerzo, José Cardín, José Félix Ribas, La 31, La Línea, La Lucha; La Unida y Las Minas.

Numerosas las enseñanzas que quien suscribe obtuvo de cooperativistas de Cecodifemi, no hay curso o taller de cooperativismo y de emprendimiento asociativo que no inicie con frases de dos de ellos, que en paz descansen: “Antes de constituir cooperativas hay que formar cooperativistas”. Francisco Díaz.  “Una cooperativa no se constituye en función de sí misma, lo hace sobre las necesidades de sus asociados”, Laureano Díaz.

Macarao y Antímano: puertas de entrada a Caracas por @EdilCarlosR_Ccs

Por Carlos Rodríguez

Entre dos cadenas de montañas por donde corren los ríos San Pedro y Macarao, se forma el sitio de Las Adjuntas que da nacimiento al legendario río Guaire; el cual atraviesa no solo los 25 kilómetros de extensión del valle de Caracas de oeste a este, también ha estado presente en su historia desde la fundación de la ciudad hasta nuestros días. El territorio que forman las entidades parroquiales de Macarao y Antímano, en los tiempos prehispánicos estuvieron pobladas por los toromaimas y fueron prósperos sitios cultivados de las cementeras de maíz, yuca y variadas hortalizas. Serán mayormente sustituidos por el trigo, la caña y otros cultivos cuando los españoles instauren el sistema de encomiendas a principios de la Colonia. Se afirma que el cacique Macarao supo mantener la paz de su pueblo con mucha dignidad luego de la conquista iniciada por el fundados de Caracas Diego de Losada.

El obispo Mariano Martí, tuvo elogios sobre esta comarca cuando emprendió su visita pastoral en 1772 lo describió como un pueblo apacible bajo el patrocinio de Nuestra Señora del Rosario de Antímano que era el nombre completo del pueblo; también el barón de Humboldt llegó a afirmar en su extraordinario libro: «…Costeamos las orillas del río Guaire hasta la villa de Antímano por un hermosos camino parcialmente abierto en la roca” (…)” Con casas esparcidas rodeadas de datileras que parecen anunciar el bienestar de sus habitantes” (…) Entre Caracas y Las Adjuntas, se sucedían unos a otros los campos cubiertos de tablones de caña, y en menos cantidad pero siempre presentes, de maíz y frutos menores”.

Es en el año de 1855 cuando se inicia la obra de un camino carretero entre Caracas y los valles de Aragua, pues durante la Colonia esos caminos eran trajinados por las bestias de los arrieros y las juntas de ganado para provisionar a la ciudad de alimentos.

El 24 de noviembre de 1883 se decreta la construcción del ferrocarril de Caracas-Antímano.

Antímano, parroquia foránea por mucho tiempo, está ubicada al suroeste de la ciudad de Caracas, fue asiento de una primera encomienda indígena en la Colonia; en la actualidad cuenta con una población superior a los 138.000 habitantes (la más numerosa de las otras parroquias que integran el circuito electoral Nº 5 (La Vega, Caricuao, Paraíso y Macarao).

Entre los valores históricos patrimoniales se encuentra la vieja casona de Antonio Guzmán Blanco quién fue presidente de la república en los años de 1870 a 1877, de 1879 a 1884 y 1886 al 1888. Tiene una superficie de 20,9 km2 su iglesia de arquitectura colonial Nuestra Señora del Rosario de Antímano es una referencia histórica. Fue designada como parroquia eclesiástica el 24 de Noviembre de 1807, hace 213 años. Límite con las parroquias El Junquito, Macarao, Caricuao, Paraíso y La Vega.

Hoy demanda un plan especial de reordenamiento urbano que revitalice sus importantes zonas industriales y adelante la remodelación de sus centenares de humildes barrios.

En cuanto a la parroquia Macarao, de fuerte raigambre y sabor histórico, limita con el estado Miranda hacia el suroeste y con El Junquito, Antímano y Caricuao.

Tiene un importante reservorio de agua (represa de Macarao) que se encuentra dentro del parque nacional Macarao; igualmente debemos destacar la colonial Iglesia de Nuestra del Rosario de Curupay.

La hermana mayor de Simón Bolívar, María Antonia, tuvo su bella hacienda en esas parroquias cuya vivienda aún se conserva. La arquitectura de Caricuao en su centro poblado es de sabor colonial, al igual que su plaza Bolívar. Su población actual supera los 61409 habitantes y sus pobladores están identificados con sus tradiciones y vocación agrícola, valores que deben protegerse.

Macarao posee una espectacular y amplia zona industrial.

Recuperar esta parroquia, su historia, sus tradiciones, su vocación agrícola-turística, así como garantizarle los servicios básicos mínimos (transporte, vivienda, agua, gas, luz, alimentación. Educación) nos llevaría a rescatar la dignificación de pueblo que tuvo en el pasado reciente y garantizar un promisorio futuro. Hoy se encuentra en la indefensión.

Sueño con que conquistemos un municipio autónomo que una a las parroquias Macarao, Antímano, Caricuao, La Vega y El Paraíso. Es una demanda por la que debemos luchar porque es posible conquistar.

 


domingo, 16 de agosto de 2020

Nuevo Aniversario de la Parroquia Coche @Eledil14Ccs

 

Por Carlos Rodríguez

Este próximo 16 de agosto se cumplen veintiocho años del establecimiento de nuestra parroquia de Coche. No es necesario indicar que el reciente pasado marcado por una atroz crisis política y económica, como al hecho de la voraz pandemia que le ha quitado el sueño al mundo entero, ha ensombrecido la vida de nuestros parroquianos como al resto de los venezolanos. Con esto podría pensarse que no hay nada que celebrar, como se le antoja decir desde las instancias de la alcaldía de Caracas, cada vez que la ciudad se le aproxima algún evento celebrativo que no tenga que ver con expresar loas al “comandante eterno” y a la desastrosa revolución chavista. Pero como municipalista y esencialmente como demócrata que soy, debo contradecir semejante opinión. Muy por el contrario, pienso que los habitantes de la parroquia de Coche, deben manifestar su gozo y exteriorizar su orgullo al celebrar un aniversario más de la erección de la parroquia, que si bien la suscribieron los ediles el siete de agosto de 1992, la resolución de esta histórica decisión hubo de aparecer el 16 del mismo mes en el órgano oficial de la municipalidad donde cobra legitimidad los dictados del cabildo caraqueño. Sin embargo, creo un deber sugerir que la fecha histórica y por tanto festiva, es la del siete de agosto cuando se estampó la firma de todos los concejales en ese acuerdo de creación de la parroquia.

Ahora bien, este acuerdo fue la concreción de años de luchas civiles y políticas que llevaron a cabo durante años los mismos parroquianos, representados por muchas individualidades vinculados con las mas diversas actividades profesionales, que aspiraban un reconocimiento de entidad parroquial, diferenciada de la parroquia del Valle cuyo pueblo ya existía desde principios del siglo XVII.  El caso de la localidad de Coche, tal vez comenzó a hacer presencia urbana o citadina hacia la cuarta década del pasado siglo XX cuando la ciudad de Caracas se expandía a los cuatro vientos. Esta presencia estaba si en los deseos del gobierno del Gral. Medina Angarita, como las aspiraciones de la Junta Revolucionaria de Gobierno encabezada por Rómulo Betancourt. No obstante, quien interpretaría cabalmente esas iniciativas de urbanizar modernamente aquella extensa zona de terrenos que antiguamente conformaban viejas haciendas como la de Coche, Tazón, Conejo Blanco y El Rincón entre otros, será la lúcida mente de Carlos Raúl Villanueva, al diseñar las unidades multifamiliares de las urbanizaciones Delgado Chalbaud y el Cedro inauguradas en 1949. A ello habría que sumar el urbanismo de Las Veredas de Coche y posteriormente el mercado municipal, el hospital periférico de Coche, el Hipódromo de La Rinconada y las vías de comunicación formadas por la intercomunal de El Valle y el ramal de la autopista regional del centro en dirección a la ciudad de Caracas. Hoy cuenta la parroquia con las modernas construcciones del Poliedro de Caracas y la estación central del ferrocarril de Los Valles del Tuy y un moderno estadio de beisbol, para el cementerio de cosas no concluidas, uno de los cientos de construcciones a mediohacer en todo el país, abandonado.

Es un deber de los parroquianos conservar todos estos símbolos de modernidad del urbanismo, la arquitectura, la civilidad que afortunadamente son monumentos icónicos de la parroquialidad. Del mismo modo deberá atender, preservar, difundir y estudiar sus valores históricos pues debe recordarse que en la antigua casa de la Hacienda Coche se firmó el tratado del mismo nombre que puso fin a la cruenta y larga Guerra Federal que enfrentó inútilmente a los venezolanos. Los generales José Antonio Páez y Antonio Guzmán Blanco, que será después conocido como el “Autócrata Civilizador” fueron los protagonistas de ese histórico momento que hizo concordar nuevamente a los venezolanos en una paz necesaria para el progreso y la felicidad del país, tal como lo requerimos en la actualidad, pues si bien, A Dios Gracias, nos ahorramos una contienda bélica, la magnitud de la crisis actual me parece que tiene los mismos efectos en los corazones y futuro de todos los venezolanos.   

Municipalista.