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domingo, 7 de noviembre de 2021

La metástasis del combustible por @nefreitez

Por Nelson Freitez

Una metáfora que puede ilustrar la emergencia humanitaria compleja que vive Venezuela es la de un cuerpo aquejado por una metástasis. Desde un centro en el que se produjo una lesión cancerígena se van irradiando las células afectadas en diversos órganos de ese cuerpo, generando múltiples afectaciones que terminan colapsándolo y haciendo inviable su existencia.

 

Desde el centro del poder en Venezuela se produjo el control de la industria petrolera, eje generador de los recursos del país y, precisamente en el período de mayores ingresos en divisas al país por la venta internacional del petróleo, la producción paradójicamente fue decreciendo hasta alcanzar una caída considerable a partir del año 2015.

 

A pesar de los gigantescos ingresos generados en el orden de un billón de dólares (1 millón de millones de $), la industria petrolera fue declinando en sus capacidades de extracción, refinación y comercialización internacional. Este deterioro de capacidades ocurrió tres años antes de que se aplicaran sanciones internacionales directas a Pdvsa entre los años 2017-2018. La enorme riqueza generada fue dilapidada bajo una gigantesca corrupción.

Transparencia Venezuela documentó la ocurrencia en nuestra principal industria de 92 casos de corrupción, los cuales significaron el 81% de los principales eventos de esta naturaleza en el país, llegando a comprometer unos 42 mil millones de dólares sustraídos por altos funcionarios y grupos vinculados con éstos.

Todo lo cual se tradujo en desinversión, falta de mantenimiento, despilfarro de recursos y parálisis de procesos productivos en Pdvsa.

De ese centro neurálgico los deterioros, afectaciones y carencias se fueron expandiendo en todas las áreas del aparato de Estado. Dado el altísimo volumen de recursos disponibles fue en la industria petrolera en la cual se evidenciaron intensamente las prácticas de la gran corrupción que generalizadas hoy en todas las empresas del Estado han terminado por desmantelar y colapsar el conjunto de servicios públicos.

 

Como consecuencia de tal saqueo desde el año 2015 hasta el presente se ha hecho evidente un progresivo y cada vez más severo déficit tanto de diésel como gasolina para abastecer plenamente la demanda interna de combustibles. Tal escasez se ha agudizado a partir de marzo del año 2020 generando a su vez múltiples y perniciosos efectos en diversos órdenes de la vida del país.

 

Ha afectado las capacidades de producción agropecuaria e industrial; la movilización de cargas del transporte de mercancías; el traslado de pasajeros en rutas urbanas e interurbanas; la generación eléctrica de plantas que requieren diésel y; ha repercutido tanto en la disponibilidad de servicios hospitalarios como en la movilización de la población a los centros de salud y de docentes y estudiantes a los centros educativos.

 

Además, se han perdido miles de horas/personas que pudieron dedicarse a actividades familiares o productivas por la espera en largas «colas» para surtir unos cuantos litros de combustible cada cierto tiempo. Y por supuesto, ha conllevado al encarecimiento de los costos para familias y empresas que han debido sufragar con sobreprecios el combustible requerido, sustrayendo recursos escasos que debían dedicarse a cubrir otros requerimientos básicos.

La merma de las capacidades de producción agropecuaria e industrial, entre otros factores por la escasez y el sobreprecio del combustible, ha sido plenamente difundida por el liderazgo gremial durante estos 2 largos últimos años.

Resaltando la reducción de las superficies sembradas, la parálisis de equipos y maquinarias de producción, disminución del volumen de personas ocupadas en actividades productivas, caída de los volúmenes de producción trasladados a los centros de consumo y, por supuesto, el aumento de los costos de producción por la adquisición del combustible con sobreprecios.

 

En la actividad industrial, la encuesta de coyuntura de Conindustria ha continuado señalando una caída de la producción en lo que va del 2021 en más del 60% de las empresas, manteniéndose el nivel de utilización de su capacidad productiva en apenas el 18% de las empresas del parque industrial encuestado. Alrededor de 7 de cada 10 empresas ha adquirido el diésel que utiliza en el ´mercado negro´ encareciendo significativamente sus costos.

El transporte de cargas ha reducido los volúmenes de alimentos movilizados debido fundamentalmente a la severa escasez del diésel, que ha incidido en la paralización del 83% del parque automotor logístico y de carga nacional, según el Sistema de Observación de la Movilización de las Cargas Alimentarias de la ONG Ciudadanía en Acción

El 80% del transporte urbano e interurbano de pasajeros que utiliza el diésel como su principal combustible, se ha afectado directamente. Lo cual unido a la obsolescencia de las unidades y a los bajos ingresos de los transportistas que no pueden garantizar su mantenimiento, ha influido en la parálisis e inoperatividad de más de la mitad de ese parque automotor, según líderes de diferentes sindicatos automotores de varios estados del país.

 

Esta parálisis del transporte colectivo ha restringido severamente la movilidad de la población para su traslado a centros de trabajo, de salud, educativos.

 

Las repercusiones de esta inmovilidad son incalculables, incluso con consecuencias sobre las condiciones de salud de un cúmulo de personas que se agravado por la imposibilidad de trasladarse a las unidades de tratamiento médico o para ser atendidos en las emergencias hospitalarias en situaciones de urgencia, lo que ha propiciado en algunos casos el fallecimiento al menos de unas 10 personas por la carencia de vehículos con combustible para trasladarse.

 

Este cúmulo de afectaciones se multiplican y expanden como una mancha de aceite sin contención. Es la expresión de una metástasis que avanza aceleradamente por todo el cuerpo de la nación deteriorando las condiciones de vida de la población, provocando agravamientos, migraciones masivas e incluso muertes prevenibles entre personas que debieron vivir.

 

nefreitez@yahoo.es

 

Nelson Freitez Amaro es cooperativista. Sociólogo y Doctor en Estudios del Desarrollo (Cendes-UCV).  

domingo, 29 de noviembre de 2020

Economía popular por @oscarbastidas25

Por Oscar Bastidas Delgado

En artículo anterior se afirmó que el término economía popular (EP) está referido a las actividades realizadas por el “conjunto de gente común y humilde de un lugar, región o país”, individualmente o a través de sus organizaciones. Acá se profundizará en el término.

Varios son los conceptos de EP. Presentarlos de manera simple puede conducir a tautologías, como en esta definición del Centro para la Gestión Tecnológica Popular (Cedep) y la siguiente de Coraggio, citado por Quijano, que la entienden respectivamente como: “…. Un espacio en el cual los sectores populares producen y comercializan una diversidad de bienes y servicios, donde se practican y consolidan relaciones sociales, justas y humanas con el fin de mejorar su calidad de vida, generar procesos y experiencias que les permitan valorarse como personas y como grupo social y fomentar la participación en grupos solidarios y cooperativos”; y como: “Conjunto de recursos, prácticas y relaciones económicas propia de los agentes económicos populares de una sociedad” […] “que utiliza la categoría “popular” como: “Unidades elementales de producción, reproducción (familia, cooperativas, comunidades, etc. ) que dependen fundamentalmente del ejercicio continuado de la capacidad de trabajo de sus miembros para resolver las condiciones materiales de su reproducción”.

Bajo la acepción adoptada de “pueblo”, puede aceptarse que la EP sea la economía de los trabajadores, sus familias y comunidades primarias. Prácticamente toda organización con raíces locales pertenece a una comunidad. Diferente sería que se entendiese que la EP es desarrollada de manera comunitaria, acá se estaría ante una afirmación difícil de comprobar pues en la EP existen numerosas expresiones individualistas propias del capitalismo.

En la lógica dominante en los practicantes de la EP puede afirmarse que ella es la del trabajo sobre intereses individuales si se tienen clientes; es decir, un mercado. De no tenerlos, el fracaso y la sustitución de una actividad por otra es frecuente; esa lógica sí puede ser la de acumular sin límites. Como se afirmó en el artículo anterior, variadas fórmulas capitalistas son utilizadas particularmente en operaciones de compra-venta, el tráfico de drogas es una de ellas.

A estas afirmaciones se agrega el dilema referido a la confusión entre EP y economía informal. Si bien actividades informales pueden ser realizadas por empresas o estratos poblacionales no pertenecientes al “sector de los humildes”, lo común es que “lo informal” se refiera a estos.

En cuanto a la EP propiamente, Quijano la define como “aquella que protagonizan los que no controlan los recursos principales de producción, ni los resortes del poder estatal, o los del mercado. Que se caracteriza por la variable combinación entre los patrones del capital y los de la reciprocidad, aunque probablemente con el predominio tendencial de los primeros” […] “esa sería una especificidad, sin duda. Pero difícilmente sería suficiente para admitir que se trata ya de una ‘economía alternativa’ a la del capital”.

Es de notar que esta definición de Quijano elude utilizar los términos “popular” y “pueblo” por lo que no cae en tautologías y, además, por descarte, define “pueblo” como “los que no controlan los recursos principales de producción, ni los resortes del poder estatal, o los del mercado”.

Adicionalmente, acepta que la EP sí contiene organizaciones con patrones de capital y de reciprocidad, lo que confirma que en esa economía se realizan numerosas actividades y es de precavidos no rendirle pleitesía y menos confundirla con la economía social.

Con base en lo afirmado, una definición operativa de EP debe partir de la definición de “pueblo”; la definición de “pueblo” subyacente en la definición de Quijano es acertada, considerándola, pudiera adoptarse la siguiente definición de EP:

 “La economía popular comprende al conjunto de actividades realizadas por quienes no controlan los recursos principales de producción, ni los resortes del poder estatal, o los del mercado; ella se caracteriza por la variable combinación entre los patrones del capital y los de la reciprocidad con el predominio tendencial de los primeros”.

El debate continúa abierto. De cómo se defina economía popular dependerá: 1.- establecer el universo de los “actores populares; 2.- la población destinataria de determinadas políticas socio-económicas; 3.- las políticas y acciones que pudieran emprenderse y 4.- la efectividad de esas políticas y acciones.

Como se observa, las actividades de la EP, individuales o grupales, informales o no, son variadas e infinitas, y aunque pueden incluir bellas actividades de economía social y desarrollar el valor solidaridad, es decir merecer el calificativo de solidarias, numerosas son aberrantes.

oscarbastidasdelgado@gmail.com

Oscar Bastidas es cooperativista, consultor y facilitador en Emprendimiento Asociativo y Microempresas.

domingo, 14 de junio de 2020

¿Potencia Energética? Por @Sauljimenezbei1



Por Saúl Jiménez Beiza


Esta semana fui al barrio 13 de Septiembre a visitar a una familia amiga, cuando pregunte por Petra María me informaron que estaba haciendo diligencias para conseguir el gas, ya se les terminó hace 3 semanas y les ha tocado cocinar con leña, lo cual ha agravado la situación de la casa porque su tía y su mamá tienen problemas respiratorios de tanto cocinar con leña cuando estaban jóvenes y vivían por un campo de Nirgüa, esa situación las obligó a venirse para Valencia y buscar asistencia médica y se les había mejorado su salud, sin embargo de nuevo les viene atacando los problemas respiratorios porque ahora les ha tocado cocinar de nuevo con leña.

Al llegar Petra María de sus diligencias le pregunto que como le fue, si es posible que consiga el gas y me cuenta: “Si, tengo que depositar el costo de Bs. 120.000,00 que cuesta cada bombona grande y voy a llevar las 2 que tenemos y vacías, el domingo a las 5 am debemos llevarlas hasta el frente de la casa del responsable del operativo CLAP, eso me queda como a 8 cuadras, ya veré como arrastro esas bombonas desde las 4 am para llegar a las 5 am y no perder la oportunidad, ese esfuerzo es necesario porque más caro me salen las medicinas de mi mamá y tía, después no tendremos que comer y ya veremos donde se consigue”.

Estas situaciones se repiten una y mil veces en nuestro país de las personas en cualquier barrio, comunidad, urbanización de los ciudadanos moviendo sus bombonas hasta un determinado sitio que es donde las recoge un camión para llevarlas al llenadero y regresarlas en la tarde o al siguiente día con todo lo que eso representa, el peligro de los golpes que llevan las bombonas contra el pavimento, el deterioro progresivo que van sufriendo y que no exista forma de reponerlas y no se vislumbra algún camino que permita pensar que las cosas van a mejorar, nadie explica cuál es el problema para que el gas no llegue a todos los hogares venezolanos con normalidad.

Estas vivencias me llevaron a buscar más información sobre la situación de nuestro país en torno a la producción energética y da tristeza cuando se revisan las cifras de Venezuela en comparación con el mundo, veamos: Según las últimas cifras de reservas probadas que se publicaron en junio del año 2019, o sea, hace un año, Venezuela contaba en ese momento, con la reserva petrolera más grande del mundo con 303.805.745 millones de barriles incluyendo la Faja Petrolífera del Orinoco “Hugo Chávez Frías”, es decir que Venezuela estaba en reservas por encima de Arabia Saudita, Canadá, Irán y pare usted de contar, pero resulta que no tenemos gasolina para mover nuestro mermado parque automotriz que está en el orden de los 60 mil barriles diarios y que ahora le estamos comprando gasolina a Arabia Saudita lo que significa un costo elevado al tener que recorrer más de 7.000 millas náuticas.

Igual pasa con el gas que al revisar las cifras nos encontramos que igual que la anterior en junio del 2019 Venezuela tenía una reserva de gas probada de 200.325.484 MMPCN y se señala que es la octava reserva de gas del mundo donde la primera potencia es Rusia, le sigue Irán y luego Qatar.

Toda esta situación nos debe llevar a una gran reflexión como país, debemos sacar una gran enseñanza de estos años de situaciones adversas y una de ellas es estar formados como ciudadanos para que podamos reclamar nuestros derechos en todas las circunstancias que nos toque vivir en el día a día, no es posible seguir permitiendo que se nos violen nuestros derechos o a otra persona al lado de uno y no seamos capaces de reaccionar en bloque para evitar las injusticias.

La otra gran enseñanza debería ser la necesidad de estar organizados como Sociedad Civil, gremios, colegios profesionales, vecinos, es decir estar organizados a todos los niveles y que esa formación nos permita direccionar nuestro andar en la sociedad, nos permita diseñar mecanismos para enfrentar la crisis como es el caso de abastecimiento alimenticio, medicinas y otras necesidades básicas del ser humano, es ser creativos para ir creando emprendimientos productivos que nos permita satisfacer necesidades de nuestras familias y comunidades.

De esa forma podemos ir logrando escalas de organización para diseñar políticas que se puedan implementar para transformar nuestra sociedad de una sociedad dependiente a una sociedad productiva, autosuficiente, sustentable y donde la producción energética no sea lo fundamental para desarrollar sino por el contrario que ella sirva para crear toda la infraestructura necesaria para desarrollar otras industrias más limpias como lo es el turismo y donde Venezuela es bendecida del Señor por todas las riquezas naturales que nos ha dado.


Instagram: @sajidb47



sábado, 23 de marzo de 2019

Transición a la democracia económica por @oscarbastidas25



Por Oscar Bastidas Delgado


En artículos anteriores hemos insistido en la necesidad de profundizar con hechos, más allá del texto constitucional, la democracia económica en nuestro país. Nos hemos referido al harakiri económico del desgobierno militarista incapaz de ver la economía con ojos diferentes a los del presupuesto de gastos de los cuarteles, razón por la que exigimos el regreso de los militares a sus cuarteles.

También nos hemos referido a la necesidad de salvar las empresas recuperables, particularmente las cooperativas sobrevivientes del populista arrase y mesa limpia del fallecido que dejó sin vida unas 400.000 cooperativas con unos tres millones de dolientes, y solo unas 20.000 sobrevivientes con alto porcentaje de falsas y de maletín.

De las empresas públicas ni hablar, era obvio que el populismo extremo de un Chávez y un Maduro sin experiencias organizacionales las arrastrarían al clientelismo y quiebra tal Pdvsa; a ellas que se suman las centenas que en plena producción fueron estatizadas sin mediar compensación alguna a sus antiguos dueños, y los más de 200 casos de una supuesta cogestión Estado – Cooperativas “de empresas” como sucedió con Venepal, cogestión que resultó ser un simple mecanismo capitalista de participación accionaria.

Del sector privado solo sobrevive una cuarta parte de las casi 20.000 empresas que existían en 1999 y de las constituidas en estos 19 años

El resultado del harakiri militarista es un desierto organizacional. Si, un desierto como el de Egipto en el que lo visible son unas pocas pirámides y mastabas como la Pdvsa destruida y una Polar asediada que los militares no estatizaron porque iría a una inminente quiebra y conocían y conocen el potencial rechazo de una ciudadanía sin sus arepas de Harina Pan y sus polarcitas bien frías.

¿Qué hacer? preparar a Venezuela hacia una resiliencia empresarial en el sentido de renacer numerosas de las cerradas y aún en funcionamiento, y concomitantemente convertir ese desierto en terreno abonado para sembrar infinitas empresas con una sola semilla: el emprendimiento. Sí. Convertir a Venezuela en un espacio en el que ante tantos problemas individuales y colectivos, los ciudadanos sean capaces de diagnosticarlos y diseñar las organizaciones individuales y asociativas para enfrentarlos.

Diseñadas esas organizaciones: reto del emprendimiento; resta ponerlas en marcha y gestionarlas integralmente hacia el éxito: reto del empresario. Con el primer reto convertiríamos Venezuela en una República de Emprendedores, y desde ella marcharíamos a la de Empresarios, tal como propone el padre Ugalde en su reciente artículo El Suicidio Colectivo.

Construir la República de Emprendedores no es fácil. Antes de formar empresarios es fundamental formar emprendedores pues quien emprende no solo tiene la visión integral de la organización emprendida sino que sería el más capacitado para gestionarla

De allí que debe formularse un amplio Plan Nacional de Emprendimiento y Economía Social que tenga un alto sitial en el sector público: Ministro de Estado para el Emprendimiento y las Economía Social, y coordine con las universidades nacionales y otras instituciones formativas, particularmente en las áreas de administración, contaduría, economía, ingeniería industrial y otras ramas conexas, un Plan Nacional de Formación en Emprendimiento y Economía Social.

Esa República de Emprendedores debe apuntar a superar nuestra condición monoproductora. En ella, la amalgama de la resiliencia deben ser los emprendimientos asociativos ya que con Organizaciones de la Economía Social (OESs), se pueden enfrentar todos los problemas humanos y, en época de crisis, numerosos problemas comunes.

Ellas se complementan muy bien con las empresas públicas y privadas participativas y socialmente responsables y se insertan perfectamente en el marco de la Economía Social de Mercado señalado en el Reglamento para la Transición de la Asamblea Nacional.

Así entonces, todos los esfuerzos deben apuntar a un Plan de Resiliencia o Plan de Gobierno de la Transición y de la Recuperación Socio- Económica de Venezuela que integre, además del Plan Nacional de Emprendimiento y Economía Social mencionado, los siguientes:

1.- Los Lineamientos del Programa de Gobierno de Unidad Nacional (2013-2019) formulado por la MUD.

2.- Los Aportes del Taller de FaCes-UCV en proceso de formulación.

3.-Eel Plan Rescate también en formulación bajo propuestas de Ricardo Hausmann al BID.

4.- el Plan País que resume el Plan para el Día Siguiente formulado por la AN.

5.- otras propuestas que con seguridad surgirán sobre la marcha. La AN debe unir desde ya voluntades y comisiones técnicas a esos efectos.


22-03-19