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domingo, 22 de abril de 2018

"Como Emparan, el 19 de Abril" por SJ. Luis Ugalde



Por: SJ. Luis Ugalde.
Caracas, 19 de abril de 2018.

Sin condiciones democráticas no hay elecciones democráticas, sino votación dictatorial para legitimar y perpetuarse en el poder. El gobierno sabe que 15 millones de venezolanos quieren salir de esta tragedia; salir de Maduro y del modelo que ha destrozado al país. Ellos quieren además elecciones libres, justas y transparentes.


El régimen, asustado por la derrota de 2015, impuso fraudulentamente una asamblea nacional constituyente para tener un poder “supraconstitucional”, con este anular la Asamblea Nacional legítima y ejercer a su antojo los poderes Judicial, Ejecutivo, Legislativo y Electoral. Luego la ANC arrebató el triunfo de la Gobernación del Zulia a Juan Pablo Guanipa porque él dignamente se negó a arrodillarse ante la ilegítima; a Andrés Velásquez le robaron la Gobernación del Estado Bolívar falsificando actas y votos. Nadie puede ser tan ingenuo de pensar que ahora están dispuestos a entregar la Presidencia de la República en una votación inventada por ellos para perpetuarse.

No hay condiciones democráticas con media docena de candidatos presidenciales rivales inhabilitados, partidos de la oposición anulados, árbitros comprados, 1 millón de votantes en el exilio impedidos; en fechas absurdas puestas a conveniencia para que la oposición no pueda organizarse, con una distancia ilegal de menos de tres meses entre la convocatoria y la fecha de elección y con una coacción brutal con el carnet de la patria y el hambre de la gente; y otra media docena de trampas inaceptables... Desde el gobierno, y descaradamente, se ha proclamado que este régimen nunca entregará el poder y luego nos toma el pelo invitándonos a unas elecciones pulcras. No hay elecciones limpias con condiciones tan evidentemente tramposas y una ANC que decide al final. Candidatos que anunciaron retirarse si no había condiciones democráticas ahora juran que seguirán adelante sin condiciones…

Esta no es cualquier elección: estamos al final de un régimen que despertó mucho entusiasmo, pero ha ido quemando inmensas oportunidades, robando fortunas y arruinando todo hasta dejar a la población sin sistema de salud ni medicinas, sin seguridad, sin ingresos, sin producción, sin libertad y sin esperanza… Si logran que el 21 de mayo, Venezuela y el mundo reconozcan el ya cocinado triunfo de Maduro, la trágica fuga de millones al exilio y el cierre de empresas se incrementarán. Los candidatos perdedores dirán que la oposición es la culpable de la trampa gubernamental y la ANC sacará de la manga una Constitución antidemocrática para perpetuarse, al estilo comunista.

19 de Abril. Cuando el viejo orden entra en agonía irremediable, lo más inteligente y menos costoso para todos es seguir el ejemplo del capitán general Emparan el 19 de Abril de 1810. Este gobernador de Caracas cuando sintió que la gente lo rechazaba a gritos, dijo una frase memorable: “Pues yo tampoco quiero mando”. Y se fue.

Si entonces la política de la Corte española hubiera sido racional y sensata, ante la insostenibilidad del viejo imperio y la irremediable emancipación de sus colonias, hubiera organizado la transición sin echar un tiro, se hubiera ahorrado decenas de miles de muertos de ambos lados y preservado una futura relación ventajosa entre madre e hijas…

Lo que Venezuela vivió en su parto republicano entre 1810 y 1812 fue algo maravilloso: la transición a la Independencia con una muy sólida argumentación civil y democrática sobre el derecho de los pueblos a darse su propio gobierno y proclamarse independiente sin guerra. Si Madrid hubiera tenido visión, hubiéramos tenido una transición no traumática. Por el contrario, tuvimos la más larga (14 años) y más sangrienta y destructiva guerra de todas las Américas y llegamos a 1825 con una Venezuela destruida, con las siembras abandonadas, la ganadería diezmada, la población desangrada y harapienta y la mayoría de sus líderes civiles muertos. La pesada deuda de guerra que duró un siglo, impidió una economía productiva y de paz y un sólido sistema educativo. Lo peor de todo, la guerra envenenó el alma venezolana sembrándola de caudillos, cada uno imponiendo su “república” con argumentos que salen de la punta de las lanzas y de los machetes. Triste, muy triste, que después de la última batalla de 1902 amaneciera Venezuela en la misma pobreza que en 1825, sin democracia, sin ciudadanía y sin soberanía popular.

Nicolás Maduro, si quiere a Venezuela, renuncie como Emparan el 19 de Abril y empecemos una novedosa transición civilizada. La votación del 20-M no engaña a nadie, es un medio programado para perpetuar un gobierno y un modelo ruinosos. Maduro, renuncie a la terrible destrucción de Venezuela y abra las puertas a la secuestrada esperanza. Su renuncia, antes y después del 20M, será esperanza de cambio y vida para millones y millones de desesperados.

Tomado de: http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/como-emparan-abril_231392

jueves, 5 de abril de 2018

El arco musical de Abreu por SJ. Luis Ugalde



Por: SJ. Luis Ugalde.
Caracas, 5 de abril de 2018.

Esta “revolución” fue una ilusión construida sobre mentiras atractivas: somos un país riquísimo, con las mayores reservas mundiales de petróleo y los millones de venezolanos, empobrecidos, saldrán de la cárcel de su indigencia si aclaman al mesías distribuidor de esa fabulosa riqueza y castigador con su brazo militar de los ladrones que los despojaron de su herencia minera.


Para pasar de la pobreza a la riqueza no hace falta cambiar ni aumentar la productividad, sino extender la mano para recibir. Esta promesa llevó al ciego seguimiento ilusionado y al consiguiente inevitable fracaso. Promesa que llegó a los bolsillos con los precios petroleros multiplicados por 10. Nada de ahorrar en fondos de inversión, ni de sembrar para producir futuras cosechas ni mejorar la educación y el mantenimiento. Basta repartir, improvisando el corrupto programa de “Bolívar 2000”, decenas de misiones y corruptos negocios multimillonarios en dólares. Tenemos dólares ilimitados y haremos de la importación el negocio más lucrativo, dejando la producción nacional en quiebra. Para eso daremos a los amigos y socios millones de dólares a 10 bolívares de los que ellos destinarán una parte a importar y venderán la otra mitad a más de Bs/$ 100.000; no hay negocio en el mundo que se le iguale. Así convirtieron a Venezuela en el mayor monumento mundial de lo que no se debe hacer.

Los países caen en locuras porque hay propensión heredada a escuchar lo que se quiere oír. En la mal llamada cuarta república está la madre de la quinta: el cuento de país petrolero, riquísimo, con renta inagotable. Creencia que estaba ya en millones de venezolanos pobres y ricos. La gente baila la música que le gusta.

En esta hora venezolana de catástrofe nacional y miseria, y con la industria petrolera hundida, la sorprendente “inteligencia militar” inventa otra vez la genialidad de que somos el país más rico porque ahora, además del petróleo infinito, tenemos 111.843 kilómetros cuadrados (más que media docena de países europeos juntos) de “arco minero” con fabulosas reservas de oro, coltán, esmeraldas… Vienen con el cuento de que ya vienen los compradores de mineral a enriquecernos y esta vez todo irá bien, pues lo garantiza una reducida casta militar que, de espaldas a su juramento patrio, se enriquecerá para bien de todos.

Pero no toda Venezuela es ciega y encandilada. Entre estos sobresale José Antonio Abreu, que en los días de Semana Santa se nos fue calladamente luego de unos años de silencio. Genio de talla mundial a quien su fe cristiana vivida y su estudio le llevaron a descubrir que la riqueza y valía están dentro de uno. Excepcional estudiante y profesor de primera en su Universidad Católica, discípulo y amigo de los jesuitas Vélaz, guía espiritual, y Pernaut, inspirador económico. La genialidad de Abreu no estuvo en su talento musical, sino en su método para estimular el talento de millones de niños y jóvenes venezolanos, sacar su riqueza interior y ponerla a valer de la mano de la música, construyendo un sistema. Rompiendo prejuicios (la música clásica no es para la salsa caribeña, sino para alemanes, centroeuropeos, salones palaciegos y minorías selectas). Llevó a desarrollar políticas públicas con presupuestos nacionales que desarrollen en todos los rincones miles de “taladros” para extraer el talento a través de la música. Que los jóvenes se sorprendan y disfruten al descubrir el tesoro que pueden sacar de sí mismos, que descubran su dignidad y el secreto de pasar de indigente a talentoso productor.

En el año 2004, la UCAB le otorgó el Doctorado Honoris Causa en Educación, a su destacadísimo egresado economista J. A. Abreu. En ese momento resaltamos su condición de Maestro Educador, guía para una política de Estado (no de partido, como lo han querido hacer, apropiándose de quien trabajó para todos) para enseñar a cualquier joven a descubrir la alegría de su talento puesto al servicio de la totalidad. En el acto del doctorado, como rector de la UCAB, decíamos: “Un maestro, un educador, necesita algunas cualidades que resaltan de manera excepcional en Abreu. Quiero mencionar solo tres:

“Una inquebrantable fe en la dignidad y en el talento humano, oculto y latente en los jóvenes y en los niños. Si nadie cree en ellos, jamás se desarrollarán esos talentos. Al maestro Abreu, su fe cristiana le lleva a una fe en la vocación y potencialidades ilimitadas de cada persona y a brindarle oportunidades para que las descubra y desarrolle. Justamente una de las causas del empobrecimiento de Venezuela, y de muchos males que de ahí se derivan, es que se ha puesto más confianza en el dólar adicional por barril de petróleo que en el talento oculto de millones de jóvenes y niños, hoy carentes de verdaderas oportunidades.

“La segunda gran virtud y secreto del éxito es su tenacidad, capaz de vencer todos los obstáculos. Solo así es posible mostrar una obra tan amplia y exitosa, en terrenos que no estaban previamente abonados.

La tercera cualidad que quisiéramos tomar de Abreu es su vocación de formador de formadores. Él es un inspirador que multiplica discípulos, porque sabe que a todos nos viene bien el don curativo de su movimiento musical y tiene el arte de contagiar su entusiasmo.

“Fe en el talento humano de jóvenes y niños, con frecuencia carentes de recursos y en ambientes hostiles para la elevación humana; tenacidad y formación de formadores: son tres cualidades que la universidad quisiera recalcar e imitar de este inspirador que arrastra y multiplica discípulos”.

“No hay buen maestro sin buenos discípulos. Hoy tenemos con nosotros a Abreu y a muchos de sus colaboradores a quienes extendemos nuestra cordial felicitación”.

Catorce años después es aún más clamorosa la enseñanza imperecedera del Maestro Abreu.

domingo, 18 de febrero de 2018

Alianza democrática para la liberación, por Luis Ugalde


Por: Luis Ugalde.
Caracas, 18 de febrero de 2018.

Venezuela se desangra y marcha acelerada al abismo. Hay hambre en todos los rincones y muerte por falta de medicinas. Con inflación desbocada, el bolívar sin valor y el salario disminuyendo, a pesar de los aumentos. Riadas humanas revientan las fronteras huyendo de esta espantosa tragedia, como ocurría antiguamente en las ciudades apestadas. El gobierno responde que estamos muy bien, que somos un país envidiable en el mundo, gracias al “socialismo del siglo XXI” y convoca por medio de la ilegitima y fraudulenta Constituyente “supraconstitucional” a una votación tramposa para perpetuar este régimen de muerte. Asegura el resultado con árbitro incondicionalmente suyo, inhabilita tarjetas, líderes, partidos y votantes opositores. Así la  votación del 22 de abril no es ni justa, ni libre, ni democrática.
1-Ante la trampa mortal. De manera valiente e inteligente los demócratas en el diálogo de República Dominicana se negaron a esta elección dictatorial. Luego de forma clara y contundente 14 grandes países latinoamericanos denunciaron en Lima que esta votación, impuesta por el Gobierno precipitadamente para perpetuarse, no es libre y no reconocerán su resultado. La Conferencia Episcopal Católica hace dos meses denunció la “Asamblea Nacional Constituyente es inconstitucional e ilegítima en su origen y en su desempeño” y recientemente la Presidencia Episcopal calificó de “despropósito ético y humano, un verdadero crimen que clama al cielo”  lanzarnos la votación precipitada sin atender al hambre, a la salud y a las necesidades básicas de la gente. Sorprende que, luego de la negativa en Santo Domingo, los partidos políticos unidos no se hayan manifestado de inmediato en el mismo sentido. 
Nada hay más urgente e importante para la vida en Venezuela que frenar esta trampa que lleva al matadero del 22 de abril y exigir las verdaderas elecciones libres  establecidas en la Constitución para este año para salir del Presidente y cambiar este modelo de miseria y corrupción.  Chavistas  y no chavistas, queremos salir de esta muerte nacional y debemos movilizarnos para exigir cambio de presidente y de modelo socio-económico con elecciones libres entre octubre y diciembre 2018. No hacerlo es ser cómplice (queriendo o sin querer) de la perpetuación del desangramiento.
2-No somos abstencionistas y debemos evitar el peligro cierto de que el  rechazo a la tramposa votación de abril se convierta en pasividad. Los dirigentes políticos y todas las organizaciones sociales, por encima de las demás diferencias e intereses, tienen que activarse para salvar al país exigiendo la debida elección democrática este año y constituir un frente nacional y juntos desde ahora a poner las bases para pasar del actual caos y muerte a la gobernabilidad y la reconstrucción  para que en Venezuela haya vida para todos.
La Constitución fue elaborada y aprobada mayoritariamente por chavistas que hoy son dolientes y testigos de su sistemática violación por el madurismo. También los militares y el Ministro de la Defensa saben que con este gobierno vamos hacia la muerte. En toda sociedad racional estas situaciones empiezan a resolverse con la renuncia del Presidente, elecciones democráticas y cambio de modelo. A los venezolanos la Constitución por el artículo 333 nos obliga a movilizarnos para restablecerla. El mundo democrático nos dice que está dispuesto y obligado a ayudar para salir de la tragedia venezolana y reconstruir; pero nosotros debemos hacer nuestra parte. Necesitamos que de inmediato la sociedad civil organizada  con toda su variedad (trabajadores, vecinos, empresarios…) se manifieste  de manera breve, clara  y contundente por el cambio. Que todos los partidos de alguna significación se manifiesten y activen. Que las universidades democráticas y las academias lo hagan juntos. Que los estudiantes universitarios a una inviten al país a retomar este camino de esperanza. Que las diversas Iglesias juntas nos llamen a activar las fuerzas espirituales imprescindibles para la salvación nacional. Finalmente, que todos  unidos nos muestren un acuerdo programático básico para la elección presidencial este año con condiciones democráticas y justas.
3-¿Contrarios o complementarios?  Nuestra democracia es plural, por eso alarma ver que algunos tratan como contrarios y  gastan su tinta en atacarlos como enemigos a los opositores que son distintos a ellos. Unos y otros deben reconocerse y aceptarse mutuamente como complementarios e imprescindibles para la reconstrucción nacional: Los diversos partidos, los empresarios y trabajadores, las  múltiples formas de asociaciones gremiales y vecinales, las diferentes creencias… Hacerlo también a nivel regional. La salvación de Venezuela exige que todos ellos en quince días le digan al país  con voz coincidente que la votación dictatorial del 22 de abril es un fraude  y que se activen e inviten a la acción, exigiendo elecciones presidenciales este año para cambiar el gobierno y el modelo. No hay dictadura que pueda resistir a un país consciente y movilizado, sobre todo si el 22 de abril queda sólo y con los demócratas movilizados y  activos también luego de ese día.
Ahora  los venezolanos cambiarán de ánimo si ven a todas las organizaciones respetables coincidir en una manifestación (una y múltiple)  de liberación y rescate de la vida.  Necesitamos cuanto antes un equipo, plural  pero unido, que coincida en la respuesta a esta emergencia. Ojalá también llegue al consenso y proclamación de la persona de mayor esperanza y aceptación para coordinar  el paso de la muerte a la vida del país. La Cuaresma es tiempo de examen, de conversión y de preparación para la Resurrección. Que Dios nos ilumine y nos movilicemos  para el renacer democrático venezolano, venciendo la actual situación de miseria, corrupción y muerte dictatorial.

Tomado de: https://notiespartano.com/2018/02/18/alianza-democratica-la-liberacion-luis-ugalde/

miércoles, 7 de febrero de 2018

Luis Ugalde: “El estado de ánimo delvenezolano puede cambiar en una semana”, vía @elnacional



Por: Humberto Sánchez Amaya. El Nacional.
Caracas, 5 de febrero de 2018.

El ex rector de la UCAB reitera que las elecciones convocadas por la asamblea nacional constituyente no son democráticas. Considera que Lorenzo Mendoza es el candidato de la mayoría de la población.

El padre Luis Ugalde ingresó hace dos semanas como individuo de número de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela, institución que elogia por la labor que ha desarrollado durante años, especialmente en momentos en los que desde el gobierno se ha querido minimizar los avances de la época democrática.

“Prácticamente la historia ha desaparecido en el currículo de primaria y bachillerato. Con Zamora llenan el siglo XIX y con Chávez el XX. Todas las cosas importantes que se han hecho no existen. Buscan instaurar que no hemos hecho nada significativo; si acaso Bolívar, pero después, nada. Zamora es un mito que ganó un par de batallas y después lo mataron. Esa no es la historia de un país que está lleno de realizaciones”, afirma el sacerdote jesuita, ex rector de la UCAB.

—En su discurso de ingreso a la academia habló de no ignorar los logros comprobados del país. ¿Pero cómo mantener eso como motivo de esperanza?

—Has puesto el dedo en la llaga. La palabra clave es la esperanza. Usemos una imagen del campo: si un agricultor está convencido de que la semilla echada en tierra no va a producir nada, bien sea porque va a llover o la tierra o la semilla están malas, ese señor no puede trabajar. Sería loco laborar para algo que no se va a producir. Esa es la diferencia de la esperanza. La Biblia presenta al sembrador como el hombre de la esperanza. Se esfuerza para ver la cosecha. Hoy día para recuperarla y lograr el cambio, necesitamos que esos cambios sean perfectamente posibles y necesarios. Si es así, este año comenzará. La Constitución exige unas elecciones, que no son las que tramposamente quiere hacer la asamblea nacional constituyente, cuya existencia es también tramposa. Tenemos en 2018 establecido las elecciones democráticas. Necesitamos que a la mayor brevedad todos nos unamos en lo fundamental, exigiendo unas elecciones y haciendo presión nacional e internacionalmente. Afuera están claros, hace un año no. Han dicho que estas elecciones planteadas son dictatoriales. No hay que gastar el talento en rebajarnos unos a otros entre demócratas. A lo mejor alguien no piensa como uno, pero somos complementarios, en la misma dirección.

—¿Entonces está de acuerdo con lo expresado por la Conferencia Episcopal Venezolana la semana pasada?

—Absolutamente. Empieza con algo que todo venezolano debe tener en la cabeza: que la asamblea nacional constituyente es inconstitucional e ilegítima. Cuando dice que es supraconstitucional, proclama su condición dictatorial. El CNE no puede estar subordinado a la constituyente; además, debe ser neutral. Luego dice un par de cosas más importantes, que es un despropósito ético y humano que en medio de una situación de penuria como la actual, se privilegie y se monte un espectáculo de distracción y alienación. Ahora, lo que dice la Iglesia debe decirlo el mundo académico, empresarial, organizaciones, sindicatos. Cuando veamos que en coro planteamos eso, amaneció la democracia.

—Pareciera que este comunicado dice lo que algunos partidos de oposición no expresan con la misma contundencia.

—¡Por supuesto! Por lo general, en estos temas la Iglesia no suele meterse directamente porque no es su oficio particular. Para eso están las instituciones, pero estas se han violado todas. En el caso extremo se genera una crisis humanitaria de proporciones como las actuales. Entonces la Iglesia tiene que salir, porque si no está negando el Evangelio. El asunto es de vida o muerte. No puedo hablar de amor al prójimo si dejo que la gente muera. Mueren los millones que se van del país y los millones que están dentro y no tienen comida, empleo o ingreso salarial que no pierda su valor. Todos saben en el gobierno, y por supuesto la oposición, que esto no mejorará en seis meses.

—¿Y qué pasa entonces con la oposición?

—Tengo la esperanza, por lo que he visto en los últimos meses y no ha salido al público, de que eso se va a dar, y en los próximos días. Van cayendo en la cuenta de que divididos no sirven para nada y que la población no les creerá nada si no los ve unidos y centrados en los grandes problemas de la población. Esto se debió haber logrado hace tiempo. Si los obispos pueden decir una realidad clara del país, ¿por qué los partidos no, si ese es su oficio? 

—¿Considera entonces que el diálogo en República Dominica fracasará?

—Si vas a jugar fútbol contra el Barcelona, lo más probable es que no le puedas meter goles. Sabíamos todos, incluso los que han ido al diálogo porque no son tontos, que el gobierno hará lo posible para no ceder en nada y lo ha demostrado. Quiere las elecciones mañana para que no nos podamos unir y hacer campaña, actualizar el registro, quitar las inhabilitaciones. Pero la oposición ha sido inteligente. Este no es como los otros diálogos. Ha llevado a países que no son aliados del gobierno. El mundo democrático es consciente de lo que está pasando, de que acá hay un golpe de Estado por parte del gobierno. Sin presión, el gobierno no va a ceder en nada. Entonces hay que reunir la presión externa de los demócratas con la presión interna de los demócratas. No es posible que siendo los venezolanos que queremos el cambio, más de 80%, nos dejemos derrotar por el 25%.

—¿Qué debe hacer el venezolano con estas elecciones convocadas por la constituyente?

—En mi artículo de la semana pasada, dije no a la elección dictatorial y sí a la que está determinada según la Constitución. Si digo que no voy a elecciones porque me harán trampa, entonces no me movilizo. El país está paralizado anímicamente por falta de esperanza, pero si al mismo tiempo todos los grupos decimos que sí a la elección democrática, y apostamos por la unidad, todo cambia. Es indispensable que la unidad no solo sea de partidos, sino de toda la sociedad que defiende la democracia, los derechos humanos y valores morales indispensables para rescatar la República, con una economía sana, productiva y sin pobreza. En esta línea debe manifestarse el mundo empresarial, el académico, las organizaciones gremiales y las iglesias, los ortodoxos, luteranos, protestantes y rabinos. Así, la gente desengañada, recupera la esperanza. El estado de ánimo del venezolano puede cambiar en una semana.

—En el acto de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela asistió Lorenzo Mendoza. En los pasillos se decía que es su candidato.

—(Sonríe) No, en eso no me he metido y nadie encontrará ni media página en la que yo haya dicho eso. Sería un despropósito que me metiera en ese asunto. Además, hasta donde yo puedo entender, él no quiere ser. Lo que sí puedo decir es que si mañana hay una encuesta, arrasa. Es el candidato de los venezolanos, incluso de los chavistas. Es el candidato de la población más pobre, también.

—¿Por qué?

—Bueno, aparte de las cualidades personales, que las tiene y extraordinarias, a él lo han amenazado de forma bruta y descarada, y él no se ha ido. Tenemos un fracaso productivo monstruoso. La gente ve que esa es nuestra enfermedad. No hay empresa estatizada que funcione. ¿Y quién es exitoso productivamente? ¿Dónde están las marcas de harina de maíz en poder del Estado? En cambio, la de Polar está ahí. Además, las personas ven que es alguien que quiere a su país, que es honesto, competente y exitoso; que es lo que necesitan. La población ha descubierto que la única manera de salir de la pobreza es la productividad. Este señor ha dado empleo y productos. No se trata del engaño de redistribuir la riqueza mítica, sino de dar la oportunidad de empleo y buena educación, para activar esfuerzo y talento para vivir de lo que se produce y no de la limosna. Hay que potenciar al pobre para que surja.

—En su discurso en la academia habló también de la dictadura, pero le agregó un calificativo ideológico: socialista, un proyecto que no todos cuestionan en la oposición. ¿Fracasó la ideología de izquierda?

—La tragedia venezolana es no haber sabido leer lo que ocurría. Es claro que teníamos una crisis en los ochenta y noventa. Nuestra desgracia es que vino un médico y recomendó un remedio que no funcionó en otros pacientes. No lo dijo en el primer momento. Al comienzo habló de acabar con la corrupción, el abuso y otras cosas. No usó la palabra socialismo, mucho menos comunismo. Luego, se casó con una fórmula que no cura, con efectos colaterales. Yo lo dije en un artículo de 1998, titulado “El gobierno de Chávez”. Fui a un mitin y afirmé que él prometía los lugares comunes de la izquierda de los sesenta. Cayó el Muro de Berlín por la desesperación de la gente, no porque lo tumbaron los gringos. El bloque soviético se desmoronó después de tener el poder total. Cuba, obviamente, está en la miseria. Corea del Norte es impresentable. ¿Cómo se me ocurre a mí decirle a la gente que nos salvará una fórmula fracasada? Esa es nuestra tragedia. Claro, es un disparate que le gusta a los oídos. Eso de derrotar a los ricos, el imperio y los partidos que se apropian de la riqueza del venezolano. Entonces, él pedía que lo apoyaran para derrotar a esos enemigos y repartir esa riqueza. Eso es una gran mentira, que este país es rico. Hay un potencial bajo tierra, pero solo el trabajo y el talento nos hacen ricos o pobres. En estos momentos el talento está pisoteado y por eso pasamos penurias. Estamos en la miseria.

—En ese contexto, hay quienes reivindican en contraposición el libre mercado, el capitalismo, como solución.

—Bueno, todas las fórmulas unilaterales son malas. La sociedad tiene que tener dos piezas fundamentales. La productiva y la que hace la convivencia: la solidaridad. La economía debe ser de libre mercado, de iniciativa privada. Esto da la condición humana y genera diferenciación en la sociedad porque unos producen más y otros producen menos. Es indispensable esa libertad y diferenciación para premiar la productividad. Si soy un vago y no produzco, y tú trabajas y produces, pero ambos recibimos el mismo pago, hasta ahí llegamos. Pero si tienes en un territorio mecanismos diferenciadores dejados por sí solos, llegan un momento en el que la sociedad es invivible porque las distancias son cada vez mayores y nos caemos unos a otros en guerras civiles y conflictos sindicales. Una sociedad inteligente sabe que esto es una pieza lógica; la otra es la solidaridad, que contribuye a que haya comunicantes. Por ejemplo, Francia y Alemania vivieron guerras espantosas, hasta que cayeron en cuenta de que si a los trabajadores no les va bien, no ocurrirá lo mismo con el capital. A la sociedad le interesa que la pobreza se reduzca. Todas las sociedades avanzadas tienen un pote común, en el que depositan un porcentaje en impuestos para la salud, la educación, la seguridad, regulación del trabajo contra los abusos. El liberalismo radical, sin el otro complemento, es un suicidio. No hay un solo caso que demuestre lo contrario. La solidaridad también son las instituciones, desde respetar el semáforo, pagar impuestos, y la Constitución.

—La clase media, factor determinante en una sociedad, está disminuida porque pierde ingresos o se va del país.

—En el marxismo es considerada traidora, pues piensa que el que era pobre ayer, quiere salirse de eso y ser como los empresarios. En la visión del sentido común, la clase media es el símbolo de la esperanza. Aquella cuyos padres tal vez no pudieron ir a la universidad, pero sí los hijos. Ahí está la solidaridad, el pote solidario, que ha hecho maravillas y eso hay que recalcarlo. Cuando la clase media se incrementa, esa que cree en el esfuerzo y la oportunidad, ve en el futuro de sus hijos la prosperidad. Pero varios ministros han dicho que si el pobre deja de serlo, ya no es aliado de ellos. Claro, no dependerá de ellos.

Los que se van

El padre Luis Ugalde comprende las razones de los que deciden emigrar, pero les dice: “Creo que hay mucho más porvenir activándonos acá. Claro, hay quienes se han ido por amenaza o porque no encuentran oportunidad. Lo importante es que no haya agresión ni división entre quienes se quedan o se van. También hay que darle la vuelta, el país se internacionaliza. De pronto en un cambio político, algunos retornarán, pero otros se quedarán y harán cosas que beneficien al país desde afuera, como potenciar el turismo a Venezuela desde lo países en los que están”.

Tomado de: http://www.el-nacional.com/noticias/entretenimiento/luis-ugalde-estado-animo-delvenezolano-puede-cambiar-una-semana_221861 

domingo, 28 de enero de 2018

Padre Ugalde: Lo peor que se puede hacer es perpetuar seis años más “el infierno que estamos viviendo”, por @Emicatcat ‏



Emily De Nóbrega 26 de enero de 2018

El teólogo e historiador jesuita venezolano, Luis Ugalde, cuestionó este viernes la decisión del Gobierno de Nicolás Maduro de adelantar para antes de abril de este año las elecciones presidenciales, advirtiendo que no es posible “seguir en el mismo infierno”, por lo que hizo un llamado a la población a no abstenerse de votar.

“Creo interpretar a la inmensa mayoría de los venezolanos, al decir que el peor servicio que se le puede hacer a Venezuela es perpetuar seis años más el infierno que estamos viviendo” , destacó Ugalde durante una entrevista en el programa radial La fuerza es la unión.

Resaltó durante la transmisión que los venezolanos no deben aceptar mecanismos de chantaje de cara a los comicios presidenciales. “No hay que aceptar las elecciones dictatoriales con coacciones, chantajes, cajas clap, etc”.