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domingo, 2 de enero de 2022

Malala: construyendo futuro por @Sauljimenezbei1

Por Saúl Jiménez Beiza

Desde la Asociación Civil “Casa del Nuevo Pueblo” del estado Carabobo, venimos desde hace varios años acompañando procesos de formación, capacitación, Observatorios Municipales y en los últimos años en el apoyo a las ayudas Humanitarias producto de la Crisis Humanitaria Compleja que se vive en nuestro país.

A raíz del Decreto de emergencia en Venezuela para la bioseguridad de la población producto de la pandemia covid-19 nuestros programas sociales de nutrición sufrieron un vuelco bien importante dado el confinamiento que obliga el mismo, de esa forma se empezaron a perder los contactos diarios con los beneficiarios y ya sólo llegaban a los centros cada 15 días para recibir una canasta alimentaria, producto de esa situación se empezaron a cambiar los patrones de conducta y nos empezamos a organizar para darle charla a pequeños grupo de 10 a 12 personas cuando las vinieran a retirar en cada uno de los centros.

En Los Guayos con la Fundación Pies Descalzos por allá por el mes de agosto se empezó a conversar la probabilidad de trabajar huertos familiares en sus parcelas y al poco tiempo ya 2 personas iniciaron el trabajo de los huertos en sus parcelas y en octubre se empezó a ver el fruto del esfuerzo con la cosecha de auyama, berenjena, pepino y la cría de pollos en algunos casos, esa iniciativa de las 2 familias nos permitió profundizar en el tema y motivar a otras familias para trabajar todo lo que fuera emprendimiento como un mecanismo de lograr ingresos y que les permitiera complementar los alimentos para la familia.

Por esa vía se logró la participación de 16 familias en el tema de los huertos familiares y otras participantes del programa de alimentación empezaron a hablar de elaborar tortas, dulces, helados iniciativas que lo habían realizado anteriormente pero que lo habían dejado a un lado, el entusiasmo de las charlas, conversaciones, visitas a las casas fue dando sus frutos y así un grupo de mujeres fueron fortaleciendo sus iniciativas con su propio esfuerzo, bien motivador por cuanto estaban en una situación bien difícil desde el punto de vista económico.

Luego vino por febrero o marzo una conversación por parte del Grupo Social Cesap sobre las probabilidades de implementar un proyecto piloto con mujeres para trabajar el emprendimiento productivo, expusimos nuestra experiencia y que nos parecía excelente dicha propuesta, ya en junio nos informaron que la propuesta había sido aceptada y que en poco tiempo se podía implementar.

Malala era una de las personas del grupo y en agosto cuando se inició el proyecto participó en los talleres de Ciudadanía, Género y Protección, Emprendimiento y todos estos talleres fueron motivadores para que le metiera el pecho al asunto, cuando le hicimos la segunda visita para saber cómo le habían parecido los talleres y llenar algunos instrumentos de medición, manifestaba que estaba elaborando unos ponqués y que han tenido buena acogida, cuando se le preguntó sobre los diversos talleres donde participó, señaló: “Estoy muy emocionada y motivada, voy a producir más ponqué”.

Fueron estos talleres motivadores y las ganas y deseos de Malala a salir adelante que las ventas de sus ponqués las convirtió en compra de pequeñas cantidades de mercancía para ir surtiendo su pequeña bodega, en la tercera visita ya tenía mercancía como café, jabón, azúcar y además nos invitó a pasar al espacio acondicionado para peluquería, bien arregladito y dotado de muchos implementos y señaló que le falta la máquina de afeitar y una hojilla para poder hacer corte de cabello de hombres.

De las 20 mujeres que iniciaron el proceso con el Proyecto Medios de Vida, Malala junto a 12 compañeras más fueron seleccionadas como beneficiarias del capital semilla para impulsar su iniciativa y en diciembre cuando recibe el beneficio en insumos y equipo para Malala, tan igual como sus otras compañeras, se llenaron de regocijo, emoción y manifestaron mucho agradecimiento por esos insumos y además el gran compromiso que estaban asumiendo para reivindicar la confianza que se depositó en ellas y que esa experiencia las deben multiplicar, hoy podemos decir que Malala y las demás compañeras participantes están impulsando su propio desarrollo y que en un tiempo no muy lejano van a ser autosuficientes para cubrir las necesidades básicas de sus hogares y se puedan incorporar nuevas familias a los comedores donde hasta los momentos han sido participantes.

sajidb47@yahoo.com.ar

Saúl Jiménez es presidente de la asociación civil Casa del Nuevo Pueblo-Carabobo/CESAP.

domingo, 26 de diciembre de 2021

Cambio climático y realidad colombiana: La respuesta cooperativa por @edmatute

Por Eduardo Matute

Ya las consecuencias del cambio climático alcanzan las cumbres presidenciales de los países desarrollados. Durante años, científicos y organizaciones alertaron sobre lo que nos venía encima. El cooperativismo, ya desde hace quince años, discutió y planteó alternativas y compromisos.

Las cooperativas colombianas, reunidas en su 10ª Congreso Nacional, celebrado en septiembre del 2008 -ya hace 13 años- planteaban la inquietud y asumían como colectivo, compromisos destinados a mitigar esas consecuencias, desde su entorno. He aquí el documento en cuestión:

CONSIDERANDO:

Que existe una gran preocupación a nivel global por el creciente deterioro ambiental, que se aprecia en el daño que, en mayor o menor grado, sufren los diversos componentes del medio ambiente, como el aire, el suelo y el agua.

Que este creciente deterioro es causado por la acción e inacción del hombre y se manifiesta en diversos fenómenos, como son:

1.   El calentamiento global

2.   El declive de la capa de ozono

3.   La deforestación

4.   La destrucción de la diversidad biológica

5.   La contaminación del aire

6.   La escasez de agua

7.   La emisión de contaminantes orgánicos persistentes

8.   La desertización de los suelos

9.   La contaminación de costas y mares

Que los daños ambientales afectan a todos los organismos vivientes y atentan contra las bases mismas de la vida en la tierra.

Que la principal consecuencia de esta situación es el empobrecimiento de los ecosistemas y de los servicios que éstos prestan, los cuales son cruciales para la satisfacción de las necesidades básicas de la humanidad, incluyendo los servicios de aprovisionamiento (agua, alimentos -de origen agropecuario y silvestre, pesqueros y acuícolas-, fibra, medicinas naturales y productos farmaceúticos, etc.); los servicios de regulación (del clima, del aire, de las  aguas, de la erosión); y los servicios culturales (espirituales y religiosos, de recreación, y estéticos).

Que la Alianza Cooperativa Internacional –ACI-, en su “Estrategia para enfrentar el cambio climático”, adoptada en abril de 2008, propende por reducir los gases de efecto invernadero; por motivar a sus miembros a llevar un estilo de vida menos dependiente del carbono, y por influir sobre las decisiones gubernamentales para disminuir eficiente y rápidamente las emisiones.

Que Colombia contribuye al deterioro del medio ambiente, pero a su vez es víctima de los efectos adversos que derivan del mismo.

Que a pesar del gradual empobrecimiento del medio ambiente, Colombia sigue siendo un país rico en oferta ambiental.

Que la Constitución Política de Colombia establece el derecho de todas las personas a gozar de un ambiente sano y el deber del Estado de proteger la diversidad e integridad ambiental, conservar las áreas de especial importancia ecológica y fomentar la educación para el logro de estos fines, propósito al cual deben contribuir también los particulares.

Que la política ambiental del país se orienta a preservar su biodiversidad, como patrimonio nacional y de interés de la humanidad, a protegerla prioritariamente y a aprovecharla en forma sostenible.

Que el sector cooperativo ha venido incursionando en numerosos proyectos de gran impacto ambiental. Muestra de ello es el de reforestación que se adelanta en el municipio de Puerto Gaitán, Meta, para la siembra de 2.100 hectáreas de acacia magnium, a través de un organismo de propiedad de las cooperativas, que desarrollará otros proyectos agroindustriales en beneficio del ecosistema de la región. La siembra de acacia, liderada por Confecoop, espera lograr el apoyo de todas las cooperativas para dotar al país de mayores zonas verdes, en procura de una mejor calidad de vida para las generaciones presentes y futuras.

Que otro proyecto del sector y de mucha importancia para la sostenibilidad del medio ambiente, es el que adelanta en la zona del eje cafetero el Grupo Coomeva, para la organización e industrialización del proceso de transformación de la guadua, que se desarrollaba en forma rudimentaria y sin el cumplimiento de estándares mínimos de calidad, logrando de esta manera sembrados renovables que contribuyen a la recuperación de la biodiversidad. En este proyecto pueden participar todas las cooperativas, como un ejemplo de integración y del compromiso del sector con la comunidad.

Que el cooperativismo tiene la firme decisión de continuar contribuyendo cada día más, en la ejecución de proyectos y programas que beneficien el medio ambiente y hagan frente al cambio climático.

Acuerdan:

Cumplir estrictamente con los postulados de la Constitución Nacional y las disposiciones legales vigentes, mediante acciones tendientes a proteger la diversidad biológica y la integridad ambiental, y fomentar la educación empresarial para lograr estos objetivos.

Adoptar acciones y procedimientos, tanto internos como externos, orientados a la conservación del medio ambiente más allá de lo previsto en las disposiciones legales, ejerciendo así una genuina responsabilidad social corporativa.

Realizar periódicamente una auto evaluación institucional que permita determinar el grado de cumplimiento de la normatividad vigente.

Involucrar el tema medioambiental como una norma de conducta de la organización y como parte de la estrategia de competitividad empresarial.

Impartir, promocionar y promover educación medioambiental.

Velar, a través de Confecoop, por el cumplimiento y la permanencia del pacto, garantizando su seguimiento continuo.

edmatute@yahoo.com

edmatute@gmail.com

Eduardo Matute es cooperativista.

domingo, 19 de diciembre de 2021

¿Qué hacer? Por @jrhernandez381

Por José Rafael Hernández

Terminamos el año. Muchos han hecho esfuerzos por reconstruir la credibilidad en la gente. La mayoría, no quiere responder a ninguna orientación.

Muchos esfuerzos…

Comedores populares; gente buscando medicinas para aquellos que no pueden adquirirlas; organizaciones de reciclaje; sembrar árboles; derechos para los homosexuales; hospedaje para familiares de niños que tienen que venir a Caracas; sitios para completar las tareas de los muchachos. Muchos, muchísimos esfuerzos. Casi todos sin conexión con otros.

La memoria, nos lleva a veinte años atrás: millones de personas reclamando cosas, todos juntos, todos en pocos gritos. Calles haciendo esfuerzos para cambiar situaciones.

Entonces, empezaron los errores de quiénes conducían el proceso.

Nunca hubo una autocrítica de ellos, ni de nosotros. Los perfectos.

Comenzó un proceso múltiple, millones de marchistas comenzaron a irse del país. Muchos que se quedaron no se movieron a ninguna nueva orientación. Pero otros, mientras tanto, comenzaron a ocuparse de problemas concretos, alimentación, ambiente, justicia, educación, salud, entre otras cosas. Miles de pequeños esfuerzos.

Mientras tanto, un país que parecía llamado a esfuerzos de primer mundo, comienza a estar de último o casi, en todas las estadísticas de alimentación, ambiente, justicia, educación, salud, entre otros listados, en los últimos lugares. Un pobre país, sin gestión, sin producción petrolera, sin industrias, sin gasolina, sin gas para las cocinas, sin cemento, sin…, es decir, un país que el «no hay», existe desde hace años.

Este artículo quiere hacer un homenaje a, esas miles, de organizaciones que asumen –por ahora aisladas– los huecos que deja un Estado que sólo se ocupa de sí mismo y su permanencia en un país decadente.

Esperamos que todas estas organizaciones permanezcan en el tiempo.

También esperamos que, en cualquier momento, las marchas a favor de mejores condiciones locales, regionales o nacionales, se reanuden, procurando –como siempre– un mejor país, un futuro para todos, una esperanza que compartamos como venezolanos. ¡Feliz futuro para todos! Nos lo mereceremos…


domingo, 21 de noviembre de 2021

Coronavirus, economía social y emprendimiento asociativo (I) @oscarbastidas25

Por Oscar Bastidas Delgado

Hay sueños y problemas que atañen a un individuo y deberían ser resueltos por él, la Pirámide de Maslow sobre la jerarquía de las necesidades humanas es útil para visualizarlos. Otros como la pobreza, el desempleo, la salud, inflación, inseguridad, y en general los incluidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible del Plan 2030 de la ONU, afectan numerosas personas y obligan al concurso de todas, de empresas y hasta gobiernos. Emprender amerita un mínimo de sentido organizacional por quienes lo hacen pues el resultado final será la constitución de la organización apropiada para el sueño o problema.

Constituir una organización es sinónimo de decisión, de enfilar y poner en marcha personas y recursos en aras de objetivos concretos. Es un hecho político que amerita aplicar el dúo Concepto / Direccionalidad: concepto como reflexión y explicación teórica del problema y de su solución, con las pertinentes acotaciones históricas y sociales en cuanto diseñar y constituir la organización apropiada para lograr los objetivos, objetivos preestablecidos, labor propia del emprendimiento; y direccionalidad como la ruta, con vías rápidas, paradas, accidentes, desvíos y retrocesos, que se debe transitar para diseñar la organización y luego de constituida ponerla en marcha, gestionarla y conducirla al éxito, labor propia de la gestión, coordinación o gerencia.

No hay actividad humana que no se desarrolle sobre organizaciones; actividades y organizaciones son las dos caras de una moneda: o existe o no.

Puede afirmarse que la sociedad origina sus organizaciones por lo que éstas son, automáticamente, parte de ella. La sociedad condiciona su creación y desarrollo por lo que ninguna organización le es ajena; menos lo serán aquellas que desarrollan esquemas de integración que superen los simples marcos individuales.

Para efectos de estas reflexiones, hablar de Organizaciones de Economía Social (OES), asociaciones, mutuales y cooperativas, es hacerlo sobre organizaciones de amplias sinergias, pues son fórmulas con ventajas comparativas y competitivas para enfrentar necesidades o problemas que afectan a varias personas concomitantemente.

Por ello, aunque la percepción inicial del sueño o del problema haya sido individual, constituir organizaciones es una manera inmediata de favorecer las respectivas comunidades pues quienes las emprenden forman parte de ellas; adicionalmente, si ellas se constituyen para enfrentar problemas comunes, el efecto multiplicador es mayor y sus asociados se beneficiarán de las economías de escala y de la intercooperación e integración que pudieren desarrollar.

 

A los emprendedores corresponde, bajo forma de comité promotor, desarrollar un proceso no lineal de acciones sucesivas que puede resumirse como el Decálogo del Emprendimiento: 1.- precisión del sueño o problema; 2.- formulación de una visión preliminar del cómo; 3. – diseño de la cadena de valor a partir de los potenciales productos o servicios, el proceso productivo y la tecnología; 4.- establecimiento de lineamientos estratégicos (Valores / Misión/Visión Objetivos Estratégicos); 5.- formulación del plan organizacional o de gestión con sus estrategias, actividades, fuentes financieras y presupuestos.

Continúan: 6.- diseño de la organización (organigrama / manuales / procedimientos, etc.); 7.- fijación de perfiles del personal y suma de potenciales socios o asociados; 8.- selección de forma jurídica redacción del estatuto, realización de la asamblea constitutiva e incorporación de colaboradores por delegación de la asamblea; 9.- puesta en marcha y constitución de redes con proveedores, clientes y comunidades y otras organizaciones; y 10.- coordinación o gerencia hacia el éxito. En cada tramo se toman decisiones.

Diseñar la organización sobre el dúo mencionado es tarea de los emprendedores, son quienes poseen la Fuerza Fundante o una suerte de poder que les concede un savoir faire especial que les permitirá colocar la totalidad de los rieles que enlutarán la organización hacia el éxito y hasta su resiliencia, en caso de crisis.

El involucrarse como equipo en estos aspectos, acrecienta en los fundadores los sentidos de propiedad y pertenencia, ambos hacen que vean la organización como hija propia, la cuiden y conduzcan bajo el precepto legal del buen padre, preocupándose incluso por las generaciones de relevo. El no trabajar como equipo presagia que quien controle el emprendimiento será el cacique o dueño absoluto de la organización, algo no propio de las OES.

 

FUENTES

Bastidas – Delgado, Oscar (2019). La integración Cooperativa. Un oleaje Mundial. Publicado en Amazon: https://www.amazon.es/INTEGRACIÓN-COOPERATIVA-OLEAJE-MUNDIAL-ebook/dp/B07X5NXN8W

Bastidas – Delgado, Oscar (2017). Emprendimiento, Constitución y Gestión de Cooperativas. Publicado en Amazon. https://www.amazon.es/EMPRENDIMIENTO-CONSTITUCIÓN-Y-GESTIÓN-COOPERATIVAS-ebook/dp/B071CVPWDR

 

https://www.linkedin.com/in/oscarbastidasdelgado

oscarbastidasdelgado@gmail.com

Oscar Bastidas es cooperativista, consultor y facilitador en Emprendimiento Asociativo y Microempresas.

domingo, 1 de agosto de 2021

Otra transnacional cae a la lona por enfrentarse a Dos Pinos por @edmatute

Por Eduardo Matute Alfonso

*A Jon Ander Badiola, in memoriam.


La mexicana Lala, la fabricante de productos lácteos de mayor importancia en México y Centro América, decidió competir en gran escala con la Cooperativa Dos Pinos en Costa Rica. En el año 2016, decidió apostar una inversión de $24 millones para entrar al mercado lácteo costarricense.

Dos Pinos absorbe el 82% de la producción nacional de leche, tras 73 años de permanencia en el mercado. La estrategia de Lala partió de una alianza con Fifco (distribuidora de la mayor cervecera local y de productos de Pepsicola) y con la cooperativa Coopelecheros, la tercera cooperativa lechera en tamaño en el país.

En esos cuatro años, en los cuales adquirió una planta de procesamiento y logró posicionar una marca de leche fluida, Lala llegó a tener el 2% del mercado, de los cuales el 1.4% ya lo tenía Coopelecheros. Los expertos consideran que la estabilidad de una empresa en el sector lácteo requiere entre cinco y diez años, pero la pandemia del covid-19, los obligó a poner en perspectiva su desempeño y la compatibilidad de seguir en Costa Rica frente a la estrategia del futuro, y prefirieron abandonar a sus aliados costarricenses, perder la inversión y marcharse en diciembre del 2020. Los cálculos para entrar en Costa Rica se vinieron abajo.

Pero no es la primera vez que una transnacional láctea pierde. El periplo de Lala ya lo vivieron en el pasado otras empresas como Nestlé, que el 19 de octubre del 1999 cerró su operación. Algo similar le ocurrió a Unilever, uno de los mayores productores de helados del mundo, que en enero del 2002 decidió vender sus negocios en Costa Rica.

La fortaleza de Dos Pinos, reside en tres pilares: su estrecha relación con sus 1300 asociados, el 95% de ellos, pequeño y medianos productores. El resto, trabajadores directos de la empresa.

Dos Pinos modernizó el proceso de comercialización, la producción y las propias fincas de sus asociados, que ha resultado en siete décadas de inversiones que van desde la calidad del producto en las fincas, hasta mercadeo, distribución e innovación.

Con una tarjeta de crédito propia, sus asociados adquieren los productos para sus fincas en 21 centros de compra, en cada uno de los cuales laboran veterinarios y agrónomos como apoyo al asociado. La segunda, la buena relación y el apoyo que Dos Pinos ofrece al sector comercial, que llega a tener una distribución a la puerta de cada una de las bodegas y pequeñas pulperías del país y con empaques personalizados para las grandes cadenas comerciales y, tercero el posicionamiento de su marca ante los consumidores ticos, por una producción de calidad y diseño de políticas de mercadeo, que le hicieron ganar un espacio en el cerebro, en el corazón y en la cartera de los consumidores costarricenses.

Sin subsidios ni controles económicos estatales, Dos Pinos ha logrado estabilizar su posicionamiento en el mercado en el cual compiten sus productos. En el año 2000, fue declarada por votación popular como la empresa costarricense del siglo XX.

La salida de Lala dejó sin empleo a 130 personas y sin mercado a la producción de los 60 asociados agrupados en Coopelecheros. La presión ejercida por el gobierno, quien enfrenta problemas económicos de magnitud derivados de la crisis sanitaria por la pandemia del covid-19, y la ejercida por propio sector cooperativo, determinaron que Dos Pinos propusiera recibir la producción de estos, también pequeños y medianos productores, a pesar de la rivalidad existente entre las dos agrupaciones, solventando la crisis derivada por el abandono de la transnacional.

*A Jon Ander, me unían lazos de amistad desde nuestra pasantía escolar por el Colegio San Ignacio, en Caracas. Compartíamos además de nuestra pasión por Venezuela, la creencia en la generación de riqueza, como sustrato indispensable para la construcción de una sana democracia. Discrepábamos en cómo producirla y alimentarla. Fue un excelente capitán de empresa. Bidaia ona, caro amigo.

edmatute@gmail.com

Eduardo Matute es cooperativista.

domingo, 28 de marzo de 2021

Bicentenario

Por Rafael Viloria

Por estos tiempos del siglo XXI, este año, el gobierno nacional ha dado inicio a lo que se denomina como el bicentenario de la batalla de Carabobo, ya a 200 años de haberse llevado a cabo en Valencia, Venezuela.

Ante tan relevante acontecer histórico se hace necesario reseñar también hechos vinculantes; las actuaciones de quienes tuvieron que ver con todo lo relacionado al bicentenario, que este junio será celebrado como acto patrio de manera especial, quizás, para el gobierno nacional.

De los acontecimientos precedentes es necesario citar:

«¡Juro delante de usted, juro por el Dios de mis padres, juro por ellos, juro por mi honor y juro por mi patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español!»

Destaca que al momento del juramento, allá en Roma, en el Monte Sacro, el joven caraqueño Simón Bolívar tenía escasamente 22 años de edad. Además, tuvo como testigo al también joven caraqueño, su maestro Simón Rodríguez, su «Robinson», como solía llamarle. Demasiada juventud para tan profundo acontecimiento político.

Tras 25 años, alcanzó la trayectoria del joven Bolívar hasta que muere el 17 de diciembre de 1830 en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, Colombia. Allí fue atendido en su estado final a causa de la tuberculosis por el médico Próspero Reverend.

Mantengo el criterio de que muchas veces la historia no es de quien la hace y quien la vive sino de quien la escribe. Si no preguntémosle a Jesús de Nazaret.

Diciembre de 1830 sorprende al todavía joven Bolívar con su tuberculosis, desterrado, refugiado. Expuesto a la más precaria miseria humana, sin amigos; política y militarmente derrotado, traicionado sin límites. Es allí donde ya con el título de Libertador ganado en Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia, decide el 10 de diciembre de 1830 escribir públicamente lo que fue y seguirá siendo su última proclama.

Este último documento afortunadamente conserva la vigencia del pensamiento de Simón Bolívar; no bolivariano, como algunos seudodirigentes que nada tuvieron que ver con su pensamiento lo llaman, son los que ahora quieren ocupar espacios que no les pertenecen, entre ellos hay que citar a Zamora, los hermanos Castro, Cipriano Castro, coronel Chávez y otros que se están preparando entre los demás.

Sería muy importante que, como parte del contenido histórico, fuese incorporada la «última proclama» que fue presentada siete días antes de la muerte del Libertador. No es necesario ser un estudioso de las ciencias sociales para obtener una conclusión de las causas, efectos y consecuencias que ayer originaron lo que todos sabemos está claro.

«¡Colombianos!

»Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad donde reinaba antes la tiranía. He trabajado con desinterés abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me persuadí que desconfiabais de mi desprendimiento.

»Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado: mi reputación y mi amor a la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono.

»Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la manifestación de mis últimos deseos. No aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia; todos deben trabajar por el bien inestimable de la unión: los pueblos, obedeciendo al actual gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares empleando sus espadas en defensa de las garantías sociales.

»¡Colombianos!

»Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. ¡Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro!»

Para el Libertador no había duda alguna de la triste realidad. Los intereses políticos dieron al traste con el proyecto de la Gran Colombia. En consecuencia, en Carabobo no hubo triunfo sino derrota. En consecuencia, nada hay que celebrar, sí mucho que lamentar.

Hay que volver a Carabobo a rescatar la fe, la confianza y la esperanza de conquistar la dignidad perdida de la libertad y la puesta en marcha de una auténtica revolución social, democrática, que a la postre permita que el Libertador baje tranquilo al sepulcro.

Rafael Viloria es expresidente de Central Cooperativa Nacional de Venezuela (Ceconave)

rafael_viloria45@gmail.com

domingo, 7 de junio de 2020

Algunas peticiones para una mejor Venezuela por @jrhernandez381



Por José Rafael Hernández


Hay cosas dentro de la sociedad venezolana que nos parecen obvias. Parecen que siempre las hemos asumido y promovido. Pero resultan cosas que no necesariamente son así:

Quiero una vida con marcas distintas, tamaños, pesos.

Quiero una vida sin divisiones entre los que recibimos los CLAP y quienes van sin complejos a comprar en bodegones a precios en dólares.

Quiero una vida donde todos los niños puedan estar orgullosos de su formación, sin divisiones por laptops, teléfonos o videos de instrucción para algunos y otros, que ni siquiera reciben los principios básicos.

Quiero una sociedad donde todos tengamos derecho al trabajo, sin prohibiciones, sin máscaras, con sueldos o con ingresos de acuerdo a lo trabajado.

Quiero una vida donde los periodistas no estén citados, presos, torturados o desaparecidos.

Quiero una Venezuela donde no nos dividamos entre los que vivimos en Catia o Petare y algunos otros un poco retirados de esas zonas.

Quiero tener de nuevo un país que viva del petróleo, hierro, acero, aluminio, electricidad, turismo.

Quiero un país donde la primera solidaridad sea con nosotros mismos con nuestras carencias.

Quiero un país sin FAES, sin muertos con o sin dudas.

Quiero un país con agua.

Quiero un país con luz.

Quiero un país con teléfono.

Quiero un país con gas.

Quiero un país con gasolina.

Quiero un país sin fiebre amarilla, dengue, parálisis infantil, sin malaria.

Quiero un país en el que tengamos más escuelas, más liceos, más universidades, más formación como electricistas, herreros, albañiles, carpinteros.

Quiero un país con muchos técnicos en informática.

Quiero un país con mucho mucho mucho turismo.

Nada de esto, tan de toda la vida, hoy lo poseemos. No es soñar con un país con futuro.

Es soñar con un país como tuvimos y hoy nos parece tan lejano.

Es soñar…



domingo, 31 de mayo de 2020

La integración de mutuales por @oscarbastidas25



Por Oscar Bastidas-Delgado


El mutualismo como valor poseído por personas que se reconocen entre ellas como afectadas por problemas comunes que deciden superar con recursos y esfuerzos propios, razón por la cual no persiguen fines de lucro, y las mutuales como organizaciones diseñadas y puestas en marcha a partir de ese valor a propósito de problemas relacionados con la calidad de la vida y el trabajo en cuanto a salud, medicamentos, accidentes y riesgos, previsión, retiro, vivienda, créditos hipotecarios, servicios funerarios, turismo, uso del tiempo libre y otras actividades, tienen antiquísimo origen.

Estas experiencias se remontan a comunidades que necesitaron unir esfuerzos para enfrentar catástrofes como las inundaciones del Nilo tres mil años antes de Cristo; de protección de caravanas de los mercaderes de la antigua Palestina; de ayudas en casos de indigencia o enfermedad como las “Hetairas” griegas; y otras como las Guildas de la Edad Media en la antigua Germania, los “montepíos” en España y las sociedades italianas de socorros mutuos.

No es de extrañar entonces que los asociados a mutuales, que comprenden la importancia del valor de la ayuda mutua y lo desarrollan, se preocupasen por integrarse y constituir otras mutuales de mayor poder y alcance territorial, para superar sus calamidades con mayores economías de escalas y efectividad en acciones. Es sobre esta lógica que las mutuales entablan procesos de inter-cooperación y de integración, constituyendo otras mutuales (“mutuales de mutuales”), útiles en actividades que individualmente no pueden realizar: movimiento mutualista o mutualismo.

Hoy el mutualismo posee niveles mundiales gracias a organismos de integración como la Asociación Internacional de la Mutualidad con sede en Suiza (AIM, 1950) que agrupa 46 federaciones o asociaciones de mutuales de 25 países con base en los principios de la solidaridad y el no lucro prestando servicios a 230 millones de personas en el mundo sea participando directamente en las gestiones de sus seguros de enfermedades, coberturas complementarias y otras acciones. AIM apoya iniciativas en la Unión Europea, América Latina y África.

Ejemplos de sus alcances los observamos en casos como la francesa mutual de seguros MACIF Mutua de Seguros (1960) que con sus 4,8 millones de miembros, 8.000 empleados y unos 14 millones de contratos es la primera aseguradora de la familia, el automóvil y las motocicletas en Francia y apoya proyectos de micro-seguros en la India, Senegal y Malí, país éste en el que apoya a la Union Technique de la Mutualité Malienne (UTM) en colaboración con ONGs y la canadiense Sociedad de Cooperación para el Desarrollo Internacional (SOCODEVI).

Este dinámico grupo constituyó la Red Internacional de Fundaciones para la Innovación Social que integra tres redes: 1.- El Polo Europeo de Fundaciones de la Economía Social que asocia fundaciones promotoras de transformaciones sociales en la Unión Europea; 2.- La Red de Fundaciones Quebequenses para la Innovación y la Transformación Social que impulsa innovaciones sociales con perspectiva de desarrollo sostenible; y 3.- La Red de Fundaciones de la Economía Social y Solidaria de Centroamérica y el Caribe que integra fundaciones y asociaciones que promueven la inclusión, la innovación social, la Economía Social y la Economía Solidaria.

En el continente americano debe reconocerse la labor de la Federación Internacional de Cooperativas y Mutuales de Seguros (Icmif) con su Asociación Regional para las Américas (Icmif/Américas) con más de dos centenas de aseguradoras de diversos países. Como organismo de integración en el contexto latinoamericano destaca la Organización de Entidades Mutuales de las Américas (Odema) constituida por más de 55 entidades pertenecientes a 17 países con el objetivo de “Integrar regionalmente a las entidades mutuales de las Américas”.

Mediante asistencia técnica Odema apoyó la creación de la Unión Africana de la Mutualidad (UAM, Nov. 2007, http://www.unionafricainemutualite.org) que representa 21 países, con el objetivo de “Servir como un espacio de intercambio, diálogo, coordinación y cooperación representando a las mutuales de África ante los foros nacionales e internacionales; intercambiar información y comparar experiencias entre las organizaciones miembro; representar y defender los principios comunes; y promover la colaboración de sus organizaciones miembros para proyectos de cooperación internacional, sobre la base del principio de reciprocidad”.

Como se afirmó en anterior artículo, gracias a movilizaciones del cooperativismo venezolano ante la Constituyente de 1999, la figura de las mutuales adquirió rango constitucional junto al de Economía Social, y debe impulsarse la promulgación de una ley especial apenas cese el régimen militarista del dúo Cabello/Maduro




domingo, 26 de abril de 2020

Mutuales y Mutualismo por @oscarbastidas25



Por Oscar Bastidas Delgado


La Economía Social está integrada por las asociaciones, las cooperativas y las mutuales, adquiriendo ellas, según el país, diversas formas y denominaciones. Las mutuales y el mutualismo o movimiento sinérgico por ellas generado al integrar sus acciones, son tan antiguos como las cooperativas y al igual que éstas, poseen un cuerpo integrado de poseen un conjunto de valores y principios que les conceden fisonomía propia diferenciándolas de las empresas de seguro capitalistas y públicas: sus principios son: adhesión voluntaria; organización democrática; neutralidad institucional: política, religiosa, racial y gremial; contribución acorde con los servicios a recibir; capitalización social de los excedentes; educación y capacitación social y mutual; integración para el desarrollo.

También son dirigidas por sus asociados, se estructuran con base en la doble dimensión asociación – empresa, pero se diferencian en que focalizan sus actividades en previsión social y salud tales clínicas, farmacias sociales, servicios auto– administrados de salud, accidentes y riesgos, planes de previsión, retiro, vivienda y créditos hipotecarios, turismo y uso del tiempo libre y otras actividades focalizadas en la calidad de la vida y el trabajo de sus asociados.

Las asociaciones mutuales se han desarrollado en variados países, solo en Europa más de cien millones de personas pertenecen a alguna.

Un aspecto a destacar es que el número de beneficiarios es mayor que el de sus asociados debido a que sus servicios se extienden a los familiares.

En Bélgica no existe un Instituto Belga de Seguridad Social sino un conjunto de mutuales que protege su población desde 1864. En Francia cubren casi 40 millones de personas gracias a sus más de 2.000 puntos de atención; en ese país todo universitario debe afiliarse a una mutual, desde 1948 hasta el año 2000 existió la Mutuelle nationale des etudiants de France (MNEF) que llegó a tener 677.000 asociados. En Canadá, USA, Argentina, Colombia, Perú, Chile y algunos países africanos se promueve el mutualismo desde hace decenios.

El mutualismo como movimiento apunta a una cobertura mundial gracias a organismos de integración como la Asociación Internacional de la Mutualidad con sede en Suiza (AIM, 1950), la Federación Internacional de Cooperativas y Mutuales de Seguros (ICMIF), la Organización de Entidades Mutuales de las Américas (ODEMA), la Alianza del Mutualismo de América (AMA) y la Unión Africana de la Mutualidad (UAM) que representa 21 países de ese continente.

En Venezuela esta fórmula social continúa secuestrada por una Ley de Seguros a favor de grandes empresas y no de comunidades organizadas a pesar de que, en la actual Constitución Nacional con motivo de la Constituyente de 1999, las mutuales fueron incorporadas junto al término Economía Social gracias a movilizaciones de la Central Cooperativa Nacional de Venezuela (Ceconave) y de las federaciones nacionales de transporte y de servicios: Fecotrave y Fecoseven.

Rescatar esta figura debe ser tarea perentoria del cooperativismo venezolano, con la pandemia del coronavirus ese recate cobra mayor importancia.

Liberar esa figura del secuestro de las grandes empresas de seguro, tanto privadas como estatizadas, pudiera impulsar interesantes impactos en los movimientos sindicales así como en organizaciones de trabajadores autónomos y microempresarios como los afiliados a la Asociación de Trabajadores, Emprendedores y Microempresarios (ATRAEM); también las comunidades pueden buscar salidas mutualistas a sus problemas.

Con la figura de mutuales pudiesen restructurarse debidamente los servicios médicos y farmacéuticos de los institutos de previsión del profesorado de las universidades autónomas, el Servicio de Protección Social de Ceconave que es el mayor funerario del país con más de medio millón de beneficiarios y otras opciones de previsión que adquirirían fisonomía propia y operatividad.

Esa figura también redimensionaría el funcionamiento de actuales clínicas, farmacia, servicios auto-administrados de seguro y salud y cooperativas de seguros al oxigenar con participación y aportes dinerarios asociativos algunas deficiencias financieras además de acercar de mejor forma a estas organizaciones a sus relacionados agregando al sentido de pertenencia el sentido de propiedad,

La constitución de mutuales, apoyada en una ley especial formulada participativamente por organizaciones de la Economía Social, comunitarias y otras junto a la legítima Asamblea Nacional, generaría servicios con ética, numerosos puestos de trabajo, y abriría caminos contra la exclusión, el Servicio Médico de la Central Cooperativa de Lara (Cecosesola), es claro ejemplo del empoderamiento ciudadano en asuntos de salud y previsión social.

Claro, ni pensar que estas iniciativas democráticas – participativas pueden prosperar bajo el yugo militarista del dúo Cabello/Maduro.




domingo, 8 de marzo de 2020

A Carlos, un maestro del cooperativismo Venezolano por @oscarbastidas25



Por Oscar Bastidas D.


Carlos José Molina Camacho, excelente amigo, no está presente pero nos acompaña. Fue cofundador y miembro activo de esta columna. Desprendido y generoso con sus bienes, sus libros y conocimientos, no perdía oportunidad para brindar sus clases, consejos y orientaciones sobre Bolívar, el cooperativismo y el desarrollo de la personalidad a sus amigos y quienes lo buscasen.

Abogado de nuestra UCV (1961) y profesor de ella en cursos de pre y posgrado de Derecho Cooperativo, cursó posgrados en la Católica Andrés Bello, en el Irfed y el Colegio Cooperativo de París, y en la Universidad de San Francisco Javier de Nova Scotia, Canadá. Como profesional fue consultor o asesor jurídico del Instituto Agrario Nacional, del Instituto de Vivienda Cooperativo (Invica), de la Superintendencia Nacional de Cooperativas y Cajas de Ahorro, organismo del cual fue Superintendente en el lapso 1971-1974 y luego asesor Jurídico entre 1975 y 1979. Fue activo participante del Primer Congreso Continental de Derecho Cooperativo, Mérida, 1968.

Sus dos mayores intereses rondaron la figura de El Libertador y el cooperativismo. Admiró y respetó a Bolívar como humano centrado en la libertad y la ciudadanía rechazando el uso panfletario de su imagen. Fue directivo de la Sociedad Bolivariana de Venezuela y autor de varios ensayos como “Bolívar y el Cooperativismo” y “Normas de Conducta de Simón Bolívar”, ambos editados en la Revista de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, y de “Valores Bolivarianos para los Jóvenes del Siglo XXI” publicado por Editorial Panapo.

En cuanto al cooperativismo sus mayores aportes fueron desde la perspectiva de la ética y el Derecho Cooperativo, colocando alto énfasis en la formación de jóvenes. Junto con el Lic. Ignacio Vázquez Verde y el padre y educador José Elías Thielen (fundador de la Cooperativa Tacuato, la primera de la era democrática del país), Carlos fundó y fue Director Técnico del Centro Nacional de Educación Cooperativa (Ceneco, 19/10/1968), centro constituido por 15 cooperativas de Caracas en la búsqueda de formas de integración mediante un programa de extensión con el Centro Gumilla y Fundacomún; en este proceso destacó el sacerdote Alberto Dorremochea del Centro Gumilla, quien impulsó la constitución de numerosas cooperativas de ahorro y crédito en Caracas y el Edo. Miranda a finales de esa década.

Entre sus escritos destacan su “Curso Monográfico sobre Derecho Cooperativo para clases de Post Grado en la UCV”, “Valores y Principios Cooperativistas”, “¿Quiénes pueden organizar cooperativas de consumo en Venezuela?”, “200 Preguntas y Respuestas sobre cooperativismo”, y con su buen amigo Alberto García Mûller: “¿Qué sabe usted de la Ley Especial de Asociaciones Cooperativas?” y “¿Qué es y cómo funciona una cooperativa?”

Ante el desastre gubernamental del fallecido Chávez con su populista Misión Vuelvan Caras, luego Misión Ché Guevara, Carlos advirtió que esas cooperativas fracasarían si:

“1.- No se le da a la educación y formación de cooperativistas la importancia crucial que tiene.

2.- Sólo el Estado contribuye económicamente y no los cooperativistas.

3.- Se politizarán.

4.- Se organizan con total independencia del movimiento cooperativo actual.

5.- Se soslayan los aspectos de una administración y gerencia eficaces.

6.- No se unen entre ellas y permanecen aisladas unas de otras.

7.- La Superintendencia de Cooperativas no las fiscaliza como ordena la Ley de Cooperativas.

8.- Se deja de supervisar rigurosamente el crédito otorgado

9.- No se reestructura la superintendencia del ramo dotándola de más personal y regionalizándola.

10.- Se omite la reforma de la Ley de Cooperativas en algunos aspectos fundamentales.

11.- No van de la mano la ideología cooperativista con el éxito empresarial de tales asociaciones.

12.- No se sensibiliza a todos los órganos de la administración pública acerca de la importancia del Plan Nacional de Desarrollo Cooperativo”.

No se equivocó, el populismo chavista llevó al país a ser el titular del mayor cementerio de cooperativas del planeta.

Carlos, sabemos que nos acompañas como miembro de esta columna y como actor de nuestro cooperativismo. Ten por seguro que tu propuesta de un Socialismo Democrático con emprendedores asociados y en marcha hacia procesos autogestionarios y sin tutelaje de gobierno alguno triunfará sobre el fascismo militarizado que hoy agobia a tu querida Venezuela.