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domingo, 25 de octubre de 2020

María Magdalena: Antropología de la pobreza por @Sauljimenezbei1

 Por Saúl Jiménez Beiza

Fui de visita a un comedor de un barrio del sur para saber cómo está marchando el programa y la atención a los beneficiarios y en realidad es sorprendente como con tan poco estas comunidades realizan variadas actividades, atienden a tantas personas y mantienen esa mística de trabajo con amor y entrega, se puede uno imaginar a estas organizaciones de la sociedad civil como administradores de programas sociales en cualquier municipalidad y como lograrían rendir dichos recursos para el beneficio de muchas más personas, aquí se tiene que hablar de la multiplicación de los panes, en todos los aspectos, es sorprendente ver dentro de tantas necesidades transmitir amor, tener las ollas de comida y ver esa fila interminable de personas y no decirle a nadie que no alcanzará la comida, siempre alcanza, como sucede no se sabe, nadie los cuenta, nadie calcula, sólo dicen: “no hay problema todos van a comer”.

Allí conocí a María Magdalena una mujer con una niña en sus brazos esperando que le sirvieran la comida, ella andaba con un niño de 9 años y una niña de 7 años aproximadamente y empezamos a conversar por la pregunta sobre la bebé que tenía en sus brazos pegada de la teta, cuantos meses tiene y responde que mes y días, que la niña nació en la iglesia porque le dieron los dolores de parto y no se podía mover por eso la colocaron en un banco para hacerle el trabajo de parto atendida por el hermano religioso, que le costó pero la parió, luego la llevaron al ambulatorio para el curetaje y la regresaron a su casa.

Cuando hablamos del control pre-natal me dijo que nunca la había examinado ningún médico porque cuando se sintió algo extraño como a los 3 meses, fue a un ambulatorio y no había médico, fue al hospital y tampoco la atendieron porque estaban en cuarentena y tenía que esperar, ya no fue más y la niña se fue desarrollando a la buena de Dios sin ningún control y aún al día de hoy la única vez que la vio el médico fue el día que le hicieron el curetaje y así sigue, no hay atención médica en los diversos ambulatorios que están cercanos a los sectores apartados.

Ahí empezamos a conversar sobre la familia Magdalena es una mujer joven de 30 años aunque representa 40 o más por su maltrato físico, me dice que la niña es la sexta que tiene, que viene de una zona agrícola y que se trasladaron para la ciudad para buscar mejoras, luego el marido no conseguía trabajo y estaban arrecostados donde un familiar y cuando se enteraron de una invasión que se iba a realizar decidieron meterse allí, en una zona inhóspita donde descargan las aguas de toda la ciudad en su paso más hacia el sur buscando los ríos y caños.

Le pregunté a María Magdalena que si le podía dar la cola para conocer el barrio porque no había oído hablar de ese barrio, así nos fuimos con los niños y Magdalena para el barrio 24 de Junio. En esa zona “construyeron” su hogar, un rancho de 2 habitaciones con cocina y sala juntas donde conviven 8 personas (padre, madre e hijos entre 13 y un mes) en un espacio de 16 mts2, piso de tierra, paredes y techo de lata, madera, sin baño (sus necesidades) las hacen en el patio y en una comunidad sin ningún tipo de servicio, perdón si, tienes servicio eléctrico que trajeron los vecinos desde los postes lejanos y allí lo distribuyen con conductores improvisados y postes de troncos de árboles, de esa forma gozan de tendido eléctrico.

Hablando con los niños sobre si estudian y me dicen que si en el colegio estadal que les quede como a 1 km y que les mandan las tareas cuando vienen las maestras a la escuela, que ya vienen muy poco porque no hay transporte y las maestras que vienen a la escuela son las que viven más cerca y pueden llegar a pie, es decir que los niños, dentro de la cuarentena no cuentan con las clases presenciales ni tampoco pueden contar con las clases virtuales porque no gozan de esas tecnologías, eso significa que estamos educando analfabetas, es decir, niños que están en una matrícula escolar que van avanzando de grado en grado pero que sin embargo no están capacitados para avanzar, aun así los maestros los promueven de grado porque no tienen las herramientas de evaluación necesarias, lo más fácil y es lo que recomiendan las autoridades es que se deben promover.

En estas condiciones se desarrolla la vida de María Magdalena y muchas personas más que habitan en estas barriadas, es difícil señalar que puedan tener probabilidades de salir de la pobreza extrema e insertarse en la sociedad, ella no cuenta con ningún tipo de apoyo para educar a sus hijos como debe ser, su marido sale todos los días para ver que consigue para trabajar, es decir no tiene un trabajo estable y por mucho deseo que tenga de ayudar a sus hijos, las condiciones no se les dan.

La pobreza extrema y las condiciones de riesgo de estas familias es una constante mientras no exista una política de estado que conlleve a la erradicación de la pobreza como está plasmado en los convenios firmados por nuestro país como el primero de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y lo más curioso de todo esto es que en dichos estudios se señala que las altas tasas de pobreza se encuentra en países pequeños, frágiles y afectados por conflictos armados y en Venezuela que somos todo lo contrario conseguimos estos cuadros muy a menudo.

sajidb47@yahoo.com.ar

23-10-20

https://talcualdigital.com/maria-magdalena-antropologia-de-la-pobreza-2-por-saul-jimenez-beiza/

 

domingo, 11 de octubre de 2020

Petra Ramona: Antropología de la Pobreza por @Sauljimenezbei1

 Petra Ramona: Antropología de la Pobreza por @Sauljimenezbei1

Por Saúl Jiménez Beiza

La mamá de Petra Ramona se acercó hoy al centro porque quería conversar con el equipo, ya que estaba pasando algo grave con Petra Ramona y su pareja, así que nos dispusimos a oírla, ella nos relata que Petra Ramona no ha querido venir a retirar la ayuda porque le da pena, ya que salió embarazada de nuevo y que su preocupación no es tanto la barriga sino que la pareja la está maltratando, que ella se trajo a la niña hembra para su casa como protección no vaya a ser que ese señor en una de sus borracheras la malogre, ese relato a boca de jarro indudablemente que deja a cualquiera sin habla, un cuadro complejo y contado sin pausa.

Indudablemente que estas situaciones preocupan y conllevan a buscar mecanismos de como involucrarnos para orientar a Petra Ramona y evitar que pueda pasar un daño mayor, de esa forma le comunicamos a la señora, que le dijera a su hija para hablar con ella, además Petra Ramona tiene un pequeño retardo mental y a sus, apenas, 23 años ya tiene 3 niños y este nuevo que está por llegar, viviendo en total hacinamiento en un cuarto de 4×4  de una casa de barrio con baño colectivo.

Como a las 2 horas se presentó Petra Ramona con su pequeño niño de 1 año, le dijimos que si quería conversar con nosotros y aceptó hacerlo, la pasamos a la biblioteca  e iniciamos una amena conversación sobre la salud de los niños, su salud, como estaba haciendo con la alimentación, si tiene gas en la casa y así fuimos llevando la conversación hasta preguntarle si tiene algún secreto que nos quiera contar y nos dijo que había tenido problemas con su pareja, que él la golpeó y que ella, la vez anterior había ido al Módulo policial pero no había pasado nada y que en esta vez no había ido porque para qué, si la policía no le va a hacer caso en su denuncia.

A todas estas tampoco nos había hablado de su embarazo además que todavía no se le nota, así que continuamos conversando hasta llegar al nuevo embarazo, la situación de los niños, mayor complicación y como lograr avanzar en la solución de su problemática. Buscando la forma de que aceptara la ayuda de su mamá y se venga a su casa mientras ella resuelve donde vivir y además debe ponerse en control del embarazo, en ese momento nos contó que el problema fue cuando su pareja se enteró del embarazo y le cayó a patadas por la barriga “para que botara el muchacho” como él le gritaba.

Logramos hablar con un organismo del gobierno que trabaja en atención a la mujer, le explicamos el caso que se nos estaba presentando y fueron bien receptivos y proactivos en torno al problema y su atención, de inmediato nos solicitaron todos los datos, contactos telefónicos y demás información que les permitiera a ellas contactarse directamente.

Es grave todas las cosas que estamos viviendo por cuanto no es sólo estos actos de violencia permanentes en diversos hogares o en la calle y que las autoridades responsables de tratarlas se hagan la vista gorda y que no atiendan, en la mayoría de los casos, a las mujeres que sufren violencia física en su hogar y la respuesta generalizada es que es problema entre marido y mujer los que después se contentan y ellos quedan como atravesados, es un absurdo que tengamos Leyes que protejan a las mujeres contra la violencia pero que igual sigan indefensas ante situaciones como estas, es muy necesario que las organizaciones de la Sociedad Civil estemos más atentos ante estas realidades que suceden a diario silenciosamente.

Si a esta situación le sumamos que en los hogares no cuentan con el gas doméstico, la electricidad es irregular, el agua llega una o dos veces a la semana, la comida cada día se incrementa más su valor, podemos decir que la gran mayoría de las familias venezolanas se las ven fea y más grave aún que la mayor carga se la están llevando las mujeres, bien sea porque son cabezas de hogar o sencillamente porque el hombre de la casa con el argumento que sale a buscar algo que hacer para ganarse unos “churupos” no se ocupa de estos otros problemas que se presentan en el hogar y que es la mujer la que tiene que estar buscando como resolver para poder higienizar a sus hijos, alimentarlos y ahora con la cuarentena velar porque los niños cumplan con sus tareas escolares.

Debemos hacer una gran reflexión que nos permita diseñar políticas de atención a las mujeres para que puedan tener una vida más sana desde el punto de vista psicológico, físico y espiritual, como logramos acompañarlas en su día a día para que no se sientan solas y desamparadas ante estas realidades y que por el contrario puedan tener una apertura de integración, inclusión, con conocimientos de sus derechos e involucradas en toda la dinámica social.

sajidb47@yahoo.com.ar

sábado, 27 de julio de 2019

La Vida Y Riesgo En El Barrio



Por Saul Jimenez Beiza
@sajidb


Sabrina es una joven mujer de 22 años y con 3 niños a cuesta de 5, 4 y 3 meses y que vive arrimada en la casa de la mamá que la crió que a su vez tiene 5 niños y entre ellos el último de la misma edad del sobrino, es decir en una pequeña casa de barrio viven 2 familias y 11 personas de los cuales solo trabaja una persona con un sueldo mínimo y todas las bocas por consumir, a esa familia no llega ni madre del barrio, ni otro programa implementado por el gobierno para paliar la situación son las cifras ocultas de la pobreza y necesidad, es vivir en el hoy en el ahora, es de esas familias que no es interés de la clase política, del activismo, pareciera que son las familias que no aportan nada a la política y  por lo tanto no son del interés de nadie, ellos están en su barrio soportando su miseria y hambre sin una luz que ilumine su horizonte hacia el futuro.

Ellas con sus 8 niños sólo tienen el acompañamiento del programa social que llevan las monjitas en el barrio y que consiste en una comida caliente y balanceada al día (a las 12 m) y luego esperar para ver que se consigue para comer en la tarde o si no esperar al siguiente día para ver que les proveerá Dios y el almuerzo en el comedor comunitario, así pasan y languidecen sus días entre una esperanza y una espera o que llegue alguien a calentarle la oreja a Sabrina y que quizás le pinte una vida bonita que termine en una nueva barriga y un nuevo abandono.

Esta realidad se va repitiendo en el transcurso de los días y semanas en los diferentes barrios donde asistimos y donde trabajamos con los programas sociales, casi todos similares, una abuela cargada de 8 muchachos abandonados por las hijas que se fueron a buscar nuevos rumbos y que tratando de mejorar su situación y que esa abuela que está para ser atendida y no para tener esa carga encima, aun así ella la lleva con orgullo de madre comprometida con el futuro de sus nietos y como resolverle su situación, es muy poco lo que puede hacer.

Leyendo las novelas de Gallegos o los poemas de Andrés Eloy Blanco o cualquiera de los historiadores, novelistas, cuentistas de esa época y siempre se repite la historia de los niños macilentos mermados por el hambre, la malaria, tuberculosis y para Ud. de contar las diversas enfermedades, epidemias que pasaron nuestros habitantes en la década de los años 20-30-40 del siglo pasado con todo el atraso y pobreza que como país teníamos.

Ahora, en el inicio del siglo XXI volvemos a empezar a nombras enfermedades erradicadas de nuestro vocabulario en el siglo XX como: Tuberculosis, malaria, difteria, sarampión, dengue, mal de chagas  enfermedades que generalmente se localizaban en las zonas más apartadas de las ciudades y sin embargo ahora las conseguimos en ciudades como Valencia, Maracay, Caracas, Barquisimeto, es decir nuestra población está totalmente desprotegida y no nos extrañe que dentro de poco también tengamos repunte de enfermedades como la gastroenteritis con sus síntomas más recurrentes como son la diarrea severas, vómitos, fiebre e igual la neumonía, meningitis, sinusitis y otitis  a consecuencia que no se está aplicando en forma regular las vacunas rotavirus y neumococos en los centros de atención primaria de salud y eso afecta fundamentalmente a los sectores populares que no pueden recurrir a los centros de salud privado y que se consigue en los centros de salud privado a un costo de 150$ cada una, es decir que los niños menores a 2 años están corriendo otros riesgos mayores, toda esta situación nos debe llamar a la reflexión y que todos pensemos más en nuestro país y en los sectores populares y menos en nuestros proyectos particulares y nos avoquemos a rescatar nuestro País, su gente y sobre todo a los sectores más vulnerables de nuestra sociedad, ese es el reto y ahí debemos estar comprometidos todos para no continuar generando atrasos en nuestra población infantil.