EL ARTE DE CUIDAR ADULTOS.
Por Marianela Escalona
Montesinos.
Ponente: Yndira Díaz. Abogado
Social.
Especialista en Cuidado de
personas mayores dependientes.
Estudiosa de la Gerontología y
el Envejecimiento.
Cuidadora de vocación.
"Uno de los mayores honores de la vida
es cuidar de aquellos que una vez cuidaron de nosotros".
La Dra. Yndira Díaz brinda
orientación y capacitación en el área del cuidado de adultos mayores y personas
con alguna discapacidad tanto en comunidades como a grupos familiares, además
de brindar asesoría en temas como el cuidado del adulto, gerontodiseño y todo
lo concerniente a la mejora de la calidad de vida tanto del adulto mayor como
de sus cuidadores.
El Proceso de Envejecimiento
de la población.
Algunas
organizaciones como el Centro Internacional de Envejecimiento entre otros, han
llegado a la conclusión de que la población mundial envejece rápidamente como
consecuencia de la combinación de 2 factores: disminución de la tasa de mortalidad
y disminución de la tasa de natalidad. Basado en estos hechos se proyecta que
para el año 2050 1 de cada 5 personas serán mayores de 60 años lo que indica
que la cantidad de personas de estas edades está aumentando más rápidamente que
otros grupos de edad a nivel mundial. Asimismo, y a pesar de los avances
tecnológicos, los seres humanos siguen expuestos a enfermedades que repercuten
en su autonomía e independencia a medida que avanzan en edad, además de la
influencia de factores genéticos, sociales, psicológicos, físicos y ambientales
implícitos a lo largo de la vida de las personas.
El
envejecimiento repercute en la disminución de las capacidades tanto físicas
como mentales manifestándose como disminución de la agudeza visual y auditiva,
disminución de las capacidades de marcha, coordinación y deterioro cognitivo
entre otros, que no solo afectan la cotidianidad sino también la forma como se
percibe y se vincula con el mundo, por lo que los "cuidadores" deben
informarse y educarse para cuidar mejor.
La
Gerontología promueve el "envejecimiento activo y saludable". La
enfermedad no tiene que ser la característica predominante y limitante del
individuo de edad avanzada; está comprobado que es posible prevenir o retrasar
muchas enfermedades mediante hábitos saludables y mientras más temprano se
comience con el cuidado, las posibilidades de tener calidad de vida en la vejez
será mayor.
Los
aspectos de prevención y atención regular de la salud, participación activa en
la comunidad, evitar el aislamiento y cuidar de la propia seguridad, pueden
prolongar las conductas de independencia y autonomía.
El
Arte de Cuidar.
Es importante conocer algunos aspectos
fundamentales involucrados en el cuidado de adultos mayores y adultos con
discapacidad, así como de los beneficios de que todos los miembros del grupo
familiar se involucren en la atención y cuidado del familiar dependiente.
Se
trata de brindar una atención centrada en la persona, respetando su autonomía e
independencia a pesar de que la vejez está asociada a fragilidad y
vulnerabilidad; no se puede perder de vista que este grupo de personas a pesar
de sus limitaciones, son por lo general personas resilientes y adaptables. Los
adultos mayores, gracias a su experiencia y conocimiento dentro de la familia y
la sociedad, representan un valioso recurso a cuidar, capitalizar y apoyar.
La importancia de la educación en el arte de
cuidar.
A lo largo de la vida y por ley natural,
algún adulto mayor dentro de la familia requerirá de su entorno cuidados
especiales, atenciones extraordinarias y asistencia en las actividades de la
vida diaria. Los cambios físicos y psicológicos que impactan en la calidad de
vida generan en el adulto mayor incertidumbre, miedos y aprensiones que
repercuten en su autonomía y promueven aislamiento social y familiar, que
muchas veces no son comprendidos cabalmente por su entorno y que hay que
atender de forma apremiante.
Asimismo, hay grupos familiares en los cuales
algunos miembros presentan algún tipo de discapacidad, transitoria o
permanente, que requiere de atenciones y cuidados. Si se decide cuidar a esta
persona en casa se debe estar consciente de la responsabilidad y compromiso que
esto conlleva pero sin exagerar en los temas de la sobreprotección. Si por el
contrario se contrata a un profesional como cuidador, es necesario que la
familia tenga los conocimientos para saber si, efectivamente, el cuidador es el
adecuado. La dificultad del cuidado aumenta en la medida en que es mayor la
dependencia y/o la movilidad del adulto mayor es reducida.
Adicionalmente, no son suficientes el
compromiso y la capacitación para brindar la atención adecuada; también hay que
considerar aspectos como la adecuación de los espacios en función de las
condiciones del adulto mayor o con discapacidad para el manejo de sus
actividades diarias. Aspectos como aseo e higiene del adulto asistido, el
espacio en el que se encuentra, alimentación, movilidad, seguridad, manejo de
situaciones de emergencia y otros, deben ser tomados en cuenta para brindar
bienestar, comodidad y seguridad tanto al familiar como al cuidador.
Seguridad y Gerontodiseño.
El Gerontodiseño y la Seguridad son aspectos
poco conocidos en Venezuela. Sin embargo en algunos países existen
profesionales altamente capacitados en el área que trabajan la arquitectura y
el diseño con un importante impacto orientado hacia la adecuación de los
espacios para una sana convivencia de los adultos mayores.
El Gerontodiseño es una rama del Diseño
especializada en adultos que, junto a la ergonomía y la antropometría, brindan
la posibilidad de un uso más eficiente y funcional de los espacios, facilitando
y permitiendo el uso de equipos ortopédicos y prótesis, creando espacios
adecuados para mejorar la calidad de vida, el bienestar y la seguridad de los
adultos mayores o discapacitados, tomando en cuenta sus limitaciones físicas y
buscando brindar confort y comodidad. Los Gerontólogos y expertos en
envejecimiento trabajan de la mano con arquitectos y diseñadores para este fin.
Según
algunas estadísticas de la seguridad del adulto mayor, la mayoría de los
accidentes ocurren en el hogar y generalmente son el resultado de una
combinación entre la falta de adecuación de los espacios y las limitaciones
físicas del adulto mayor o con discapacidad. Los accidentes más frecuentes son
las caídas (causa más frecuente de decesos) que también ocurren en espacios
abiertos como producto de la irregularidad de los pisos, falta de soporte o
apoyo, descuido del cuidador, etc. La movilidad del adulto mayor o con
discapacidad es un aspecto importante de su cuidado.
Otro aspecto importante es la actitud y el
manejo de la "empatía" y la "resiliencia" es decir, la
capacidad de percibir, compartir o inferir los sentimientos, pensamientos y
emociones del otro y la sensibilización ante las necesidades del adulto mayor o
con discapacidad. La empatía es vital para la vida social y la labor del
cuidador consiste en entender a la persona desde su punto en lugar del propio y
es una forma de conexión estrecha entre el grupo familiar y el adulto asistido;
además, la resiliencia activa los mecanismos para hacer frente exitosamente a
los contratiempos y las adversidades. Al familiar cuidador, ser resiliente le
permite manejar eficientemente la responsabilidad, actuar asertivamente en los
momentos de estrés de la vida diaria.
Etapas del proceso de
educación de un familiar cuidador.
-Búsqueda de conocimiento e información.
-"Saber hacer" desde el conocimiento
de las habilidades para brindar calidad de atención.
-Educación
de servicio y de querer cuidar.
-Desarrollo
de actitudes ante el proceso de cuidar para adquirir experiencia en el manejo y
el arte de cuidar adultos.
La
reflexión del cuidador acerca de sus actitudes le permite conocerse a sí mismo
facilitando su relación con los demás. Es fundamental atender los propios
límites para poder prestar un cuidado de calidad. El cuidador debe estar atento
a los adultos a su cuidado, observando cualquier cambio en su comportamiento,
en su salud o en cualquier aspecto y reportarlo para buscar soluciones con los
profesionales tratantes. Algunos aspectos dignos de reportar son: caídas sin
causa aparente, no reconocimiento de alguna persona, desorientación en tiempo
y/o espacio, etc.
Prepararse para cuidar es parte de la
responsabilidad del cuidador familiar.
Es claro que la dependencia y/o discapacidad
de la persona mayor al que se cuida es producto de factores involuntarios y no
deseados por el adulto asistido. Socioculturalmente, la vejez tiene una
connotación negativa por lo que empatía, comprensión, tolerancia, paciencia,
afecto , capacitación, respeto a su dignidad por parte del cuidador son
necesarios para brindar un cuidado de calidad sin llegar a la sobreprotección y
a la anulación.
Yndira
Díaz recomienda ser cuidadosos con el uso del lenguaje y preguntar cómo desea
ser llamado el adulto mayor o discapacitado. También es necesario identificar
factores de riesgo inherentes a cada caso en particular que requieran una
atención especial centrada en la persona: cuáles medicamentos consume y si
éstos producen mareos o inestabilidad, tomar en cuenta cualquier alteración del
equilibrio y la marcha, llevar siempre una tarjeta con datos personales y
números de contacto por cualquier emergencia y cualquier medida de prevención
que se pueda tomar.
El Cuidado del Cuidador.
El cuidador es una persona que, de forma
regular, ayuda en las actividades básicas de la vida cotidiana de una persona
adulta en condiciones de dependencia o una persona adulta con alguna
discapacidad. Para ser un buen cuidador es indispensa que cuide de sí mismo,
atendiendo sus necesidades y conociendo sus propios límites tanto físicos como
psicológicos para poder cuidar a otra persona.
Es necesario tener claro lo que NO se es (ni
médico, ni enfermero, ni terapeuta) además de estar consciente de la
importancia de pedir ayuda cuando no sabe cómo manejar una situación y
especialmente, cuando se perciban señales de agotamiento, fatiga,
irritabilidad, pérdida de la paciencia y de la empatía, entre otros aspectos.
Existen herramientas y técnicas que permiten el manejo adecuado de éstas
señales por lo que no se debe dudar en buscar ayuda. De la calidad de vida del
cuidador depende la calidad de vida del familiar asistido.
Hay
que prepararse y educarse para saber cuidar y así evitar consecuencias no
deseadas en las actividades de la vida diaria. La Dra. Díaz recomienda, para
evitar el agotamiento o "síndrome del cuidador quemado" la promoción
de buenas relaciones familiares, amistades, evitar el aislamiento, no asumir
las crisis como obstáculos insuperables, buscar la mejor manera de hacer las
cosas, aceptar que el cambio es parte de la vida, cultivar una visión positiva
de sí mismo, identificar los aspectos que causan tensión, no perder la
esperanza. Yndira Díaz lo llama "optimalismo": optimismo con
perspectiva de realidad.
Lo más importante de todo es el autocuidado
para poder comprender y atender las necesidades de los demás.
La nueva realidad post
pandemia.
Díaz compartió algunas reflexiones
provenientes de experiencias personales y de un trabajo llamado
"Reflexiones post pandemia" del Dr Carlos Róblega Marín. La principal
conclusión de estudios realizados post pandemia es el efecto significativo que
el aislamiento social ha generado en el grupo de adultos mayores y la necesidad
de proponer nuevos conceptos en lo relativo a la atención asistencial en Casas
de Cuidado. También se encontró una tendencia importante de retomar el cuidado
de los adultos mayores hacia una atención domiciliaria dentro de su entorno
familiar.
Es importante tener claro que no todos los
adultos mayores o personas con discapacidad o dependencia deben ser atendidos
en el ámbito familiar porque esto dependerá del grado de dependencia,
necesidades especiales en la atención que requieran, posibilidades económicas,
factores sociales y afectivos del grupo familiar.
En la mayoría de los casos los cuidadores
familiares no suelen estar capacitados; 1 de cada 10 adultos mayores son
víctimas de alguna forma de mala atención, maltrato o no asistencia, por lo que
resulta indispensable aprender el Arte de Cuidar.
Hay una nueva normalidad post pandemia en la
atención de la vejez en la que se deben afrontar grandes transformaciones y
desafíos en lo que se refiere a la atención integral de las personas mayores o
con alguna discapacidad o dependencia; una nueva visión de la longevidad más
abierta, más familiar y con más involucramiento y consideraciones con el adulto
mayor.
@elartedecuidaradulto
EL FORO HATILLANO NO
SE HACE RESPONSABLE POR LAS OPINIONES DE LOS PONENTES