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domingo, 19 de enero de 2020

Participación y cooperativismo de salud por @oscarbastidas25



Por Oscar Bastidas-Delgado


La necesidad de protección frente a contingencias y riesgos obliga a identificar necesidades comunes e impulsar instituciones que garanticen adecuados niveles de seguridad social. Un elemento esencial en ese panorama lo constituye el satisfacer necesidades primarias de salud en armonía con programas de corresponsabilidad social con activa participación del común en la planificación y aplicación de sus sistemas.

Sobre ese eje existen interesantes modalidades de Organizaciones de la Economía Social (OESs) que asumen una concepción integral para sus miembros como en Bélgica donde la población se auto-proporciona salud mediante mutuales desde finales del S. XVIII, en Francia donde es difícil realizar estudios universitarios sin pertenecer a una mutual, Japón donde el 20% de la población monitorea su salud en centros propios, o en países hermanos con impactos mutualístico como Argentina, Uruguay y Colombia.

En Barcelona, España, existe un modelo interesante de Cooperativismo Sanitario Integral construido sobre tres cooperativas cobijadas por la Fundación Espriu, cuarta red de cooperativas sanitarias del mundo, con importantes sinergias en la región; ellas son: 1.- Autogestión Sanitaria Sociedad Cooperativa con más de 5.000 médicos de la provincia de Barcelona que es propietaria de la compañía aseguradora Asistencia Sanitaria Colegial SA (ASC); 2.- Sociedad Cooperativa de Instalaciones Asistenciales y Sanitarias (SCIAS) que pertenece a 170.000 usuarios de la medicina y es propietaria del Hospital de Barcelona; y 3.- Lavinia Sociedad Cooperativa de más de 20.000 médicos de ámbito estatal, propietaria de la aseguradora Asistencia Sanitaria Interprovincial (ASISA).

En Brasil destacan las cooperativas Uniones de Médicos (Unimed) en las que 116.000 médicos asociados ofrecen sus servicios mediante 344 cooperativas médicas y 119 hospitales propios con sus respectivas ambulancias y equipos, atendiendo 17 millones de beneficiarios y apoyan 2445 hospitales en alianzas con otras clínicas y hospitales; ellas cubren el 83% de la geografía del país y con sus 104.000 empleados poseen el 37% del mercado de planes de salud.

Yendo más cerca, en Colombia existe un poderoso sector de organizaciones llamadas solidarias en el área de la salud que va desde cooperativas como prestadoras directas de salud preventiva, pasando por las de atención médica y hospitalización como las de Coomeva y la otrora Saludcoop con millones de consultas anuales en medicina general, especializadas, odontológicas y de urgencias.

Destacan también las cooperativas de carácter público que agrupan hospitales y dependencias prestadoras de servicios de salud como la Cooperativa de Hospitales de Antioquia (COHAN, http://www.cohan.org.co/ ) que asocia 150 entidades asociadas en la compra conjunta de medicamentos e insumos hospitalarios en el departamento con extraordinarios ahorros gracias a economías de escala y apropiado manejo de los insumos.

Efectivamente, variadas cooperativas de base y Centrales Cooperativas Regionales (CCRs) afiliadas a la Central Cooperativa Nacional de Venezuela (Ceconave), se exigieron a sí mismas acciones y propuestas, la pionera fue la Cooperativa Bermúdez en Carúpano que prestó servicios a unas 70.000 personas de la Península de Paria; se sumó -ahora inexistente- el Servicio Médico Cooperativo (Sermecoop) de la de la Central de Barinas (Cecobar) y la Cooperativa Comunidad Cardón de Punto Fijo.

Fue así como para 1994 unas 70 habían iniciado o decidido poner en marcha sus servicios; un estudio de Sunacoop de 1995 mostraba que el 78,41% de los socios de ellas eran activos de esos servicios que al mismo tiempo eran fuente de empleo del 6,2% de sus asociados. Ellas buscaron integrarse para mayores sinergias en una Red Nacional Cooperativa de Salud que uniera esfuerzos “más allá de lo local” sin éxito alguno.

La última en ponerse en marcha es la muy activa e ilustrativa experiencia del Centro Integral Cooperativo de Salud de la Central Cooperativa de Lara (Cecosesola, la misma de las mundialmente reconocidas Ferias de Consumo de Lara), que presta servicios al costo a los asociados de las cooperativas y asociaciones afiliadas y a la comunidad con sus bellos consultorios de medicina general, pediatría, acupuntura y otras especialidades.

Impulsar esas experiencias como lo deseaba Avilio, es vía de superación de problemas por los propios afectados y haría realidad el precepto de una participación comunitaria con la salud como base de enfoques preventivos sin dependencia de populismos y del papá Estado para resolver problemas.

(A Avilio Jordán (1952 – 2019), cooperativista falconiano impulsor del cooperativismo de salud)




sábado, 21 de septiembre de 2019

Nuevos conceptos empresariales: El rompimiento de paradigmas



Por Eduardo Matute
@edmatute


Nos encontramos inmersos en una sociedad en proceso de transformación, donde las estructuras e instituciones, los esquemas mentales y hasta la visión de la realidad se van haciendo obsoletos. La educación, las leyes y su aplicación, los servicios públicos, la atención a la salud, entre muchos otros ya no responden a las necesidades y a la complejidad existente. Tampoco los valores, principios y motivaciones responden a un mundo cada vez más interconectado, con retos que deben ser resueltos tanto a nivel local como a nivel global y con la participación y compromiso de todos.[1]
En este sentido, la empresa como institución social y los empresarios como líderes tienen un rol y una responsabilidad que asumir; la cual, creemos, pasa por la transformación de la empresa tradicional en empresa social.
Esto implica articular recursos y capacidades para convertir una estrategia en resultados comprometidos, en línea con el concepto de empresa social, según la define la Comisión Europea: Aquélla cuyo objetivo primario es innovar y usar los excedentes para lograr un impacto social y ambiental, desde una posición económicamente sostenible, siendo gestionada de un modo responsable y transparente, involucrando a los trabajadores, clientes y otros grupos de interés afectados por su actividad empresarial.[2]
Creemos que "no hay justificación para continuar perpetuando estructuras, normas y sistemas que es evidente que no sirven a los intereses de todos los pueblos¨, porque ¨hay una dimensión moral inherente a la generación, distribución y utilización de la riqueza y los recursos.  La vida económica es un foro para la expresión de la honestidad, la integridad, la confiabilidad, la generosidad y otras cualidades del espíritu."[3]
¨Los cambios realizados en los ecosistemas han contribuido a obtener considerables mejoras en el bienestar humano, pero con crecientes costes: degradación de muchos de los servicios que ofrecen los ecosistemas, un mayor riesgo de cambios no lineales, y la acentuación de la pobreza de muchos grupos… En definitiva, en nuestra sociedad actual impera una forma de entender la economía y la rentabilidad basada en unos valores que no tienen nada que ver con la ética, la responsabilidad social y el desarrollo endógeno y armónico de los pueblos y territorios¨.[4]
Llevar estos conceptos a la práctica implica abrir el diálogo y la consulta, liderar por el ejemplo, desarrollar capacidades y gestionar recursos  para cumplir con los compromisos, a partir de un mapa de ruta que alinee la estrategia, el talento de las personas y la tecnología, sobre la base de relaciones de aprendizaje y colaboración que permita maximizar la complementariedad y sinergia, identificar y eliminar obstáculos, sistematizar el conocimiento y usarlo como insumo de diálogo y aprendizaje; todo, en un ciclo permanente que cada tanto, debe culminar en la innovación y la reinvención del sistema.
Creemos que estas organizaciones deben ser capaces de:
ü Reflexionar sobre su realidad a partir de la apertura, la lectura de la realidad, la consulta, la reflexión y la toma de decisiones.
ü Diseñar su camino desde un sentido de urgencia alineado e integrado por un Propósito, valores y principios compartidos.
ü Construir su camino, a partir de las capacidades organizacionales y personales adecuadas.
ü Establecer alianzas, a partir del interés y el bienestar común.
ü Planificar y gestionar su desarrollo, según el contexto.

Declaración de principios de la alianza Toyopán, en la cual coparticipan Coopelacinco y Corona Dorada, en San José de Costa Rica
edmatute@gmail.com



[3] En palabras memorables de Bahá’u’lláh: «Ninguna luz puede compararse con la luz de la justicia. El establecimiento del orden en el mundo y la tranquilidad de las naciones dependen de ella." "Si una persona juiciosa y llena de recursos acomete medidas que redunden en el enriquecimiento universal de las masas del pueblo, no habría empresa mayor que ésta y figuraría a los ojos de Dios como un logro supremo."
[4] Naredo (2006) citado en la Guía del Emprendedor Social. Inspiraciones para la creación de empresas al servicio de la sociedad. Financiado por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social del Gobierno Español.