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domingo, 13 de febrero de 2022

Las cooperativas de cuido a los mayores por @edmatute

Por Eduardo Matute A.

El aumento de la esperanza de vida y las condiciones laborales en los mercados modernos, ocasiona que el cuido a las personas mayores, deje de estar en el ámbito familiar, y sea tratado desde la perspectiva profesional y empresarial. Estamos dejando de cuidar a las personas mayores en el ámbito sólo familiar. La evolución demográfica reciente y la futura demanda de cuidados requieren un fuerte impulso al apoyo al cuidado de las personas dependientes y una apuesta por la profesionalización de estos cuidados.

En esa perspectiva, en Argentina y en varias comunidades españolas, las cooperativas de cuidados profesionales dirigidas al cuido del adulto mayor, vienen desde hace años, incrementando sus actividades y en números de empresas que ya empiezan a ser consideradas como parte de la tipología cooperativa. Adicionalmente, la pandemia del covid-19, ha visibilizado los esfuerzos de la atención a este segmento de la población, por lo que las cooperativas de cuido, han logrado una mayor visibilidad.

¿En qué actividades se están destacando?

En la atención intrahogar mediante acuerdos de corta o larga duración, con personal capacitado y supervisión por medios telemáticos y con servicios que van desde la atención y cuidado personal, limpieza del hogar, apoyo en el seguimiento sanitario, comidas a domicilio, hasta el apoyo social y familiar y la relación con el entorno.

En la atención en el cuido diario extrahogar, que incluye la estadía en un centro especializado, con actividades colectivas y recreativas, además de la atención y cuidado personal del adulto, así como la asistencia en la relación familiar.

En Centros residenciales, con atención especializada dependiendo de las necesidades de los participantes, con espacios para la relación familiar y proporcionando medios tecnológicos, con disponibilidad de actividades terapéuticas.

La fórmula cooperativa puede ofrecer mayores garantías que las entidades lucrativas, pero también pueden brindar mayores garantías que las propias entidades sin ánimo de lucro (asociaciones y fundaciones) en lo que al tratamiento comunitario de los beneficios se refiere, ya que se nutren de personal del propio entorno local.

Con vistas a evitar los fallos del mercado, las cooperativas presentan además una estructura sumamente flexible, que admite diferentes posibles combinaciones, lo que abre la puerta a diferentes actores interesados en el desarrollo del servicio. Por ejemplo, si el objetivo reside en la búsqueda de fórmulas para una mayor participación del sector público, se puede optar por conformar cooperativas mixtas, en las cuales las instituciones públicas participarían en el capital social como asociadas colaboradoras.

Esta participación en la entidad cooperativa dotaría al sector público de mayor capacidad de inspección en ella, a la vez que daría una mayor solvencia a la cooperativa para afrontar inversiones o proyectos de mayor alcance. En cambio, si fuéramos más proclives a modelos más autónomos y mutualistas, se podrían plantear cooperativas integrales, donde el control lo ejercerían las personas trabajadoras junto con las usuarias, tal y como sucede en algunas cooperativas de enseñanza.

Finalmente, cabría la opción de las cooperativas de iniciativa social, modelo poco explorado en nuestro entorno pero que cuenta con amplia trayectoria en diversas regiones de Italia y del que se podrían importar algunos aprendizajes interesantes.

Por otro lado, la alternativa cooperativa puede hacer frente a la precariedad laboral de las cuidadoras de personas dependientes. La cooperativización rompe también con la atomización y el aislamiento, crea capacidad de inversión para la adquisición de útiles o herramientas, propicia un contexto más favorable para la formación, capacitación y profesionalización y, finalmente, impulsa el empoderamiento de personas en situación de vulnerabilidad social.

Si le interesa mayor información, le recomiendo la página de la Cooperativa española Suara y la información sobre las cooperativas de cuidado en Argentina.

 

edmatute@yahoo.com

edmatute@gmail.com

Eduardo Matute es cooperativista.


 

domingo, 7 de marzo de 2021

El desastre chavista en las cooperativas (II) por @oscarbastidas25

Por Oscar Bastidas Delgado

Entre las «cooperativas» impulsadas por el gobierno desde la Misión Vuelvan Caras —luego Misión Che Guevara— hubo experiencias urbanas y rurales, algunas con visos de éxitos, más por esfuerzos de sus asociados que por orientación o apoyo gubernamental. Numerosas se mantenían gracias a contratos con el complejo y abundante mundo empresarial del capitalismo de Estado.

Llegó a calcularse unas 4.000 cooperativas con la empresa petrolera nacional Pdvsa, unas 800 con la nacional de electricidad, Cadafe; 200 con la telefónica Cantv y 67 con la Electricidad de Caracas, entre otras. Numerosas de esas cooperativas falsas se mantienen.

Un factor clave en este oleaje de fracasos lo fue sin duda el desconocimiento sobre cooperativismo del mismo Chávez y de sus funcionarios.

Desde 1975 y hasta la llegada al poder de este militar, los superintendentes fueron cooperativistas escogidos por la Presidencia de la República de una terna presentada por Ceconave. Chávez tiró por la borda esa opción y nombró a alguien que, solo dos años después, luego de leer libros sobre el cooperativismo alemán y algo sobre el mexicano, aceptó reunirse con representantes genuinos del cooperativismo.

Chávez jamás comprendió lo esencial del cooperativismo. La estocada final a su fracasado cooperativismo la dio al afirmar que las cooperativas eran “instrumentos del individualismo y del capitalismo” (2007) y optó por improvisar con la figura de Empresas de Propiedad Social (EPS), impuesta a empresas y cooperativas que deseasen contratar con el Estado. Organización que desease prestar servicios al Estado debían cambiarse a esta forma jurídica.

Hoy, Venezuela es muestra de lo que ningún gobierno debe hacer en cuanto a cooperativas. El fallecido y sus funcionarios manipularon esta figura, la utilizaron como bandera de un populismo sostenido sobre el fácil ingreso petrolero y no sobre el esfuerzo laboral de la población: en fin, capitalismo salvaje de Estado.

El Estado en manos de Chávez llegó a competir con sus areperas hasta con humildes familias que vivían de estos productos y de las empanadas.

Tres marcas mundiales

Desde 1999 a junio del 2005, se pasó de unas 1.000 cooperativas a 155.000.  Sin cifras oficiales desde el 2009, con base en unas declaraciones de la ministra Isis Ochoa, el autor calculó 306.792 cooperativas a finales del 2011. Ese total ascendió a la gran suma de 413.000 cooperativas registradas en noviembre 2015, según declaraciones públicas del Superintendente de Cooperativas en una protesta contra el impuesto a las cooperativas del gobierno de Nicolás Maduro.

De esas cooperativas registradas, según otra fuente, solo unas 100.000 poseían Registro de Información Fiscal (RIF) para diciembre del 20014, y apenas unas 20.000 declararon impuesto sobre la renta al finalizar ese año. Siendo así, solo existirían unas 20.000 presumiblemente activas.

Estas cifras otorgan al gobierno de Chávez tres récords mundiales:

1.- País con mayor número de cooperativas constituidas en un decenio: 413.000 a noviembre 2014,

2.- País con el mayor cementerio de cooperativas al fenecer 393.000 y sobrevivir unas 20.000 de las registradas.

3.- Mayor número de frustrados en intentos por enfrentar problemas mediante cooperativas: no menos de dos millones, si se considera que el mínimo legal para constituir una es de cinco aspirantes. Sin duda que esos frustrados no querrán constituir cooperativas en el futuro.

El récord mundial en cementerio lo tenía China que en los años 90 perdió 33.000 cooperativas de las 52.000 resultantes de la conversión en los 80 de igual número de comunas en cooperativas agrícolas, industriales y artesanales. En América Latina lo tenía Nicaragua, al pasar de 3.500 cooperativas agrícolas, constituidas en el primer gobierno sandinista, a menos de 300 para el 2011.

Una somera comparación entre los aportes de las cooperativas al PIB lo aporta Víctor Álvarez, exministro de Industrias Básicas y Minería, exdirector de Pdvsa y expresidente de la CVG y de Bancoex durante el gobierno de Chávez; según él, los aportes al PIB y al empleo en el 2008 fueron de solo 1,6% y 1,7% respectivamente.

oscarbastidasdelgado@gmail.com

Oscar Bastidas es cooperativista, consultor y facilitador en Emprendimiento Asociativo y Microempresas.

domingo, 17 de enero de 2021

Emprender en cooperativismo por @oscarbastidas25

Por Oscar Bastidas Delgado

Las organizaciones son constituidas para enfrentar situaciones o realizar los sueños de sus fundadores. Son ellos quienes les diseñan el modelo organizacional o de negocio a partir de los potenciales productos o servicios.

Los fundadores les precisan la tecnología y el proceso productivo, fijan los perfiles del personal, determinan las fuentes financieras, establecen sus primeros lineamientos estratégicos: valores ↔ misión/visión ↔ objetivos estratégicos, aprueban las herramientas de gestión y las contables, seleccionan la forma jurídica, redactan el estatuto, suman los potenciales socios o asociados, realizan la asamblea constitutiva como punto inicial de la real puesta en marcha y, a partir de allí, les constituyen redes humanas de colaboradores, proveedores, clientes, comunidades y otras organizaciones necesarias para su buen funcionamiento.

El proceso emprendedor no queda allí. Los primeros valores organizacionales son los aportados por los fundadores, quienes también aportan pretensiones no plasmadas en el dúo misión/visión, referidas a lo que desean para ellos mismos, sus familias, el país y las generaciones de relevo.

Son pretensiones no formales, ocultas, si se quiere, por no estar escritas y visibles en los documentos, que en numerosas ocasiones adquieren mayor peso que las formales.

El involucrarse en estos aspectos acrecienta en los fundadores los sentidos de propiedad y de pertenencia, ambos hacen que vean la organización como hija propia, la cuiden y conduzcan bajo el precepto legal del buen padre, preocupándose incluso por las generaciones de relevo.

Lo descrito señala las dos fases claves de la puesta en marcha de cualquier organización: 1.- Concepto en cuanto al diseño organizacional, actividad propia del emprendimiento y 2.- Direccionalidad en cuanto al “hacia dónde dirigirla”, actividad propia de la dirección y la gerencia.

Desarrollar ambas fases es tarea de los emprendedores –quienes tienen el poder para hacerlo– o fuerza fundante, suerte de poder que les concede un savoir faire especial de la empresa y el colocar los rieles que la enrutarán hacia el éxito y hasta su resiliencia, en caso de crisis.

Con el tiempo, por nuevas situaciones y relaciones e ingreso de colaboradores, la fuerza fundante inicial se diluye y hasta desaparece, siendo sustituida por otra que asumirá oportunamente el poder de la organización.

Cuando por compra o intromisiones externas, como estatizaciones, intervenciones o tomas, la fuerza fundante desaparece y con ella se van los coordinadores de las redes humanas señaladas, surge el riesgo de cierre.

El proceso descrito es válido en cualquier emprendimiento personal o colectivo, sea para constituir una organización de capital o una de economía social. Las diferencias fundamentales estarán en si se busca generar ganancias o enfrentar problemas comunes; en si el foco de acción está en generar lucro, apropiarse de valores generados por otros o en si se centra en las personas afectadas por el problema a enfrentar o el sueño a realizar-

Por supuesto, también habrá diferencias entre ambas modalidades en cuanto a los valores organizacionales, pues de ellos dependerán los comportamientos de sus socios o asociados con la organización y sus relacionados, con el resto de la sociedad y el ambiente.

No olvidar que la ética es la sinergia de valores y principios de una persona u organización ni que de ella depende su responsabilidad social.

Definidos estos aspectos, tomemos la ruta del emprendimiento asociativo propio de una organización de la economía social (OES), tomando como referencia las cooperativas.

El doble arraigo de ellas en lo local, por la doble condición de asociación —empresa que poseen, su propiedad colectiva y procesos democráticos de control y gestión con condiciones para la autogestión; sus procesos de intercooperación e integración con otras organizaciones sin fines de lucro para trascender de lo local al resto de la sociedad— hacen de ese modelo la mejor referencia para enfrentar problemas colectivos con amplios impactos y economías de escala, particularmente aquellos que emergen de crisis y situaciones como la actual pandemia.

Según la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), ese modelo es versátil y flexible, único con unidad de propósitos e identidad definida y reconocida internacionalmente. Permite desarrollar cualquier actividad social y económica con ventajas competitivas hasta para la resiliencia, como lo demostraron al emerger prácticamente sin daños de la crisis del 2008.

Con cooperativas se puede realizar prácticamente cualquier actividad humana en el planeta, menos explotar y esclavizar personas.

¡Atención con el modelo!, si bien tan útil puede ser una cooperativa pequeña o una grande, colocarla en un pedestal y creer per se que es la panacea, sin ver los valores de quienes la impulsan y sus contextos de acción, es un grave error.

¡Atención también con el mito de lo solidario! La solidaridad no se impone por leyes ni decretos, hay que construirla. ¿Por qué denominar solidaria una organización que no construye ese valor?

Además: ¿solidaridad con respecto a qué? ¿Con respecto a combatir la pobreza? ¿A superar desigualdades? ¿A enfrentar monopolios? ¿Con respecto a qué? Ella no se construye en abstracto, debe tener objetivos concretos. Es preferible reconocer su inexistencia, a creer que existe y cruzar los brazos.

Finalmente, no se justifica que las cooperativas y, en general cualquier OES, tengan pies de barro en cuanto a valores y procesos, tampoco que sean complacientes y copien actitudes capitalistas o vivan a expensas de lo público, como numerosas lo hacen.

Obvio, tampoco se justifican las falsas, muchas de ellas constituidas por funcionarios públicos inescrupulosos en connivencia con familiares y amigos para repartir ganancias.

Las cooperativas, con base en su ética deben ser reales herramientas de transformaciones socioeconómicas en todos sus espacios.

oscarbastidasdelgado@gmail.com

domingo, 27 de septiembre de 2020

Los cinco focos de la resistencia por @edmatute

Por Eduardo Matute 


En un reciente tweet de Geor Eickhoff, el politólogo venezolano comentaba lo que, a su entender, significa resistir en un contexto autoritario y cuáles son las vertientes que debe definir una persona, para moverse en ese escenario. Tomando esa reflexión queremos trabajarla, en función de las organizaciones cooperativas, planteando entonces, lo que creemos son los métodos de resistencia que se deben mantener en las actuales circunstancias. Eickhoff plantea la necesidad de establecer planes, “cuando los canales de participación política están cerrados y cuando un régimen represor intenta controlar cada vez más a cada individuo, los ciudadanos recurren al arte de resistir”. Planes enfocándose en lo importante, lo medular. Veamos estos focos: 

1. Con la propia organización: Ser asertivos en su actividad principal, sorteando las dificultades, entendiendo que lo medular es que la organización siga existiendo y que pueda tener la capacidad para seguir brindando servicio a las personas asociadas como a la comunidad. La principal labor es seguir siendo referencia en su actividad. 

2. Con las personas asociadas: Cuidar la salud, de ellas y de sus familias. Comprender las distintas situaciones que cada una de ellas atraviesa y actuar en consecuencia. La primera solidaridad se trabaja en la casa. 

3. Con la comunidad: Se vive y trabaja en un espacio compartido, Allí hay enfoques y puntos de vista distintos, pero entre todos se debe construir la economía, la salud y la cultura comunitaria. Aquí hay un espacio en donde se debe contribuir, agregando valores cooperativos en estos escenarios, en los cuales habrá personas con intereses contrapuestos a la organización, pero con los cuales hay que explorar posibilidades compartidas de trabajos conjuntos. 

4. Con organizaciones afines: El sexto principio de las organizaciones cooperativas de “Cooperación entre cooperativas”, posibilita ampliar el radio de acción de cada una de ellas y tener una sinergia con las potencialidades y realidades de cada una de ellas. Este escenario incluye organizaciones ubicadas en otros países con posibilidades de brindar apoyo logístico, instrumental y formativo. 

5. Con la acción política. Si en política, la paciencia es una virtud, para los integrantes de organizaciones cuya finalidad no es la acción política, la paciencia debe ser doble. Construir suficientes alianzas es clave para generar encuentros políticos. Alianzas desde adentro de la organización, con las familias, en la comunidad, con organizaciones afines, que permitan brindar apoyo en lo que puede ser un largo camino en el proceso de reconstrucción del país, de la región y de la comunidad cercana. 

Contrariamente a un primer significado, resistir es una acción, no una reacción. Es la capacidad para potenciar las fortalezas, que lleve a poder cambiar en el momento oportuno, lo que agobia. No dejarse llevar por la resignación, la que el poder autoritario quiere impregnar a la sociedad y disminuir la capacidad de acción de sus organizaciones. De allí el foco en la resistencia. 

edmatute@gmail.com 

sábado, 3 de agosto de 2019

Las cooperativas en la reconstrucción de la economía venezolana por @edmatute



Por Eduardo Matute


En la etapa de reconstrucción de la economía venezolana, la organización de los trabajadores va a ser de primer orden. La instalación de nuevas empresas, la recuperación de las que se encuentran cerradas e inactivas, requerirán de la participación de los trabajadores organizados. Una de esas formas de organización, será la de la Cooperativa de Trabajo, cuyo objetivo es el proveer y mantener a sus socios de puestos de trabajo a tiempo parcial o completo, a través de la organización en común de la producción de bienes o servicios para terceros. Y que se caracteriza por la realización de un trabajo colectivo, con capital aportado por los socios trabajadores, con establecimiento de relaciones laborales mediante acuerdo de los participantes.

Hay un primer obstáculo a superar, que es el inmenso daño causado en estos últimos veinte años por personeros del gobierno, que utilizaron el nombre y el status jurídico para la creación fantasmal de empresas para medrar del presupuesto estatal.

Además, optar por la fórmula cooperativa nunca es lo más fácil. Es un acuerdo colectivo que necesita de un largo período de convivencia y que producirá en conjunto un producto o servicio determinado. Lograr que eso funcione implica hacer esfuerzos para llegar a consensos; para unir individualidades en un mundo sometido a la creencia del esfuerzo en solitario como la única vía para el desarrollo personal. Hay que creer en el valor de las otras personas, en la aceptación de las diferencias, en la democracia.

Hay que apostar por la solidaridad, que empieza en la mismísima cotidianidad del trabajo, y se extiende compartiendo los beneficios. Hay que defender el bien común y la primacía de la colaboración por sobre la competición, teniendo que participar en una economía competitiva

Adicionalmente, la ley de cooperativas vigente desde el 2001, a contrapelo del resto de leyes similares en América Latina, descartó establecer una tipología de las cooperativas, obligándolas a trabajar bajo un solo formato, sin vislumbrar las diferencias entre las empresas cuyos asociados son los clientes de aquellas cuyos clientes no son asociados, como es el caso de estas empresas de trabajadores organizados para producir bienes o servicios.

En una cooperativa de trabajo, en primer lugar, es más difícil que alguien pueda llevarse dinero a costa del esfuerzo de los otros. La empresa es de quien la trabaja. Las diferencias salariales se estipulan en acuerdo entre los trabajadores, permitiendo que la escala sea equilibrada y no impuesta por un solo sector. La transparencia –otro valor fundamental del cooperativismo–, permite controlar mucho mejor los desvaríos de la codicia humana.

En segundo lugar, es mucho más difícil que suceda lo que en un sinnúmero de empresas no cooperativas, donde los directivos son vistos con recelo por una mayoría de trabajadores que deben rendirle cuentas cada día. En una cooperativa la relación es a la inversa. Un directivo, si quiere seguir en la dirección, debe ganarse el respeto, y el voto asambleario, de los demás.

Por supuesto que puede haber malas prácticas. Las cooperativas no viven aisladas del universo y están formadas por seres humanos. Pero las que realmente funcionan son las que hacen honor a los valores fundacionales del cooperativismo

La experiencia de los trabajadores argentinos en la recuperación de empresas cerradas –aún en otro contexto muy diferente al venezolano, puede brindar luces sobre este camino, que, sin lugar a dudas, haría posible la contribución del sector laboral a la ansiada recuperación de la economía nacional.


02-07-19




sábado, 26 de enero de 2019

Salvar Las Empresas por @oscarbastidas25



Por Oscar Bastidas-Delgado


Cansado estamos de diagnosticar el país y de ratificar que vamos a peor, también de afirmar que con militares no se puede ir ni a la esquina y que Maduro depende de ellos. Cansados también de negar la supuesta guerra económica, es un harakiri o autosuicidio como diría Carlos Andrés. Concentremos esfuerzos en el qué hacer.

Una situación preocupante es la mortalidad de las empresas. Venezuela no solo es el país con el cementerio de cooperativas más grande del mundo (unas 420.000 enterradas), también lo es de empresas estatizadas fracasadas y de no estatizadas a punto de cerrar. Se ha vuelto normal recibir noticias como la de más de 400 empresas cerradas en Sabana Grande y su entorno en los últimos cuatro meses, como normal es transitar por las calles o visitar centros comerciales y observar las santamarías bajadas.

Efectivamente, el gobierno del dúo Chávez – Maduro, es el que en los primeros cinco años percibió más ingresos que todo el recibido por Venezuela desde Guaicaipuro hasta 1999, no ha hecho sino improvisar al estilo de Eudomar Santos y colocar en cargos económicos claves a personas que saben más de dominó que de finanzas para administrar el BCV y otras que de broma administraron una cantina en un cuartel; amén de generales vigilando mercados populares y distribuyendo cajas claps plenas de harina e invisibles perniles, en lugar de evitar el contrabando a Colombia o vigilar nuestros límites con Guyana. Corolario: ¡Militares a sus cuarteles!.

Venezuela es un desierto empresarial, la amplia mayoría de las empresas públicas y todas las estatizadas están quebradas, comenzando por Pdvsa; se suman las quebradas intencionalmente por el desgobierno; queda menos de la cuarta parte de las empresas que existían antes del inicio del dúo. El mamotreto denominado ANC ha formulado una ingeniería legal interventora de empresas para eliminar la propiedad privada mediante varias leyes como la de los consejos productivos que convertirá a los trabajadores oficialistas en simples espías de las empresas donde laboran; pareciera que, ¡por fin!, el desgobierno se convenció de que no podía seguir estatizando empresas para quebrarlas y prefiere monitorearlas mediante sapos antes de hacerlo.

sábado, 19 de enero de 2019

Tenemos Hambre por @sajidb47


Por Saúl Jiménez B.


Cada día que pasa uno oye muchas cosas que están sucediendo que parecieran no ser ciertas y sin embargo se van haciendo cotidianas y “naturales”, aprovechando los días navideños nos fuimos a pasear por Mérida y allí visitamos a la Cooperativa de producción agrícola orgánica “Quebrada Azul” y como siempre nos sentamos a conversar sobre la marcha y funcionamiento de la misma, hablo con uno u otro socio, directivos o no pero que en definitiva son los que llevan el pulso al trabajo diario.

Nos vamos enterando como la cooperativa va evolucionando positivamente por cuanto siempre hay elementos innovadores y que les permite mantenerse en forma activa y que los asociados de la misma puedan tener sus ingresos y aportes acordes con sus esfuerzos individuales y colectivos

Ya la cooperativa no sólo produce café, cambur, chachafruta que son productos que por muchos años vienen produciendo y procesando, de echo tienen un mercado para sus cambures frescos pero también para los cambures procesados en cambur deshidratado o la harina de cambur, así como también el procesamiento y empacado del café o la harina de chachafruta que es un excelente producto sustituto de alimentos para niños por su rica concentración de proteína vegetal.

Ahora los compañeros vienen haciendo pruebas procesando la yuca y produciendo harina de yuca que también se está utilizando en la fabricación de arepas también como sustituto de la ya escaza harina de maíz y luego de 2 meses de prueba empiezan a tener un mercado incipiente pero bien interesante hacia el futuro.

Es un producto que progresivamente han venido colocando en el mercado con una buena aceptación y demanda, indudablemente está en período de prueba y buscando como mejorar el proceso industrial lo cual conlleva a la investigación, asesorías profesionales y técnicas que permitan ir mejorándolo hasta llegar al punto máximo de calidad, allí él reto.

Esa nueva línea de trabajo también abre las puertas a utilizar las áreas marginales de las fincas en la siembra de la yuca necesaria para el procesamiento, eso significa un nuevo producto generado por las manos hacendosas de los socios productores y porque no motivadores a que nuevas personas se incorporen a la cooperativa.

Siempre decimos que Venezuela es un país de grandes oportunidades y que sólo el compromiso de sus hombres y mujeres permitirá lograr su pleno desarrollo al margen de toda la situación económica, política y social que se esté viviendo y que si deseamos tener el país soñado, un país del primer mundo lo debemos empezar a construir desde ya, desde el ahora y prepararnos para cuando mejoren las condiciones ya tenemos un trecho bien avanzado en el desarrollo.

A esta altura del artículo ustedes se preguntarán que de dónde viene el nombre del mismo si estamos hablando de producción, progreso, innovación y toda una serie de cosas en positivo y de un futuro promisorio.

Así lo titulo por una situación que viven los socios de la cooperativa que cada semana les toca trasladar sus productos hacia la ciudad de Mérida donde colocan sus cambures frescos o procesados, el café, cachafruta y ahora la harina de yuca que bien venden en la misma Mérida o los despachan a Maracaibo y Caracas donde hay tiendas que colocan sus productos.

Es el caso que en el trayecto para llegar de La Azulita a Mérida deben pasar por una alcabala y en días pasados les colocaron una alcabala móvil de la GNB y les pidieron que abrieran la cava donde llevan sus productos y ellos al ver las gaveras repletas de cambures les dijeron a los jóvenes: “Nosotros no les vamos a pedir guía ni nada de papeles vamos a ir por la verdad, nosotros tenemos hambre y lo que queremos es que ustedes nos donen de sus productos para comer”, indudablemente que esa actitud los desconcertó y no les quedó sino agarrar unas manos de maduros y donarlos, quedando ellos comentando que hasta donde hemos llegado con la situación que ellos no nos piden dinero sino comida.

Siguiendo la conversación nos señalan que en la alcabala por donde pasan todas las semanas colocaron una mesa y todos los camiones que transportan sus productos por allí, entre otros ellos, lo que hacen es detenerse y colocar en la mesa una “donación” de los productos que transportan bien sean procesados o no, allí en esa mesa se ve desde queso fresco hasta enlatados pasando por frutas, hortalizas y verduras, es decir que lo que le corresponde al estado cubrir como es la comida de los cuarteles y la alimentación de sus tropas lo vienen realizando los transportistas que por allí cruzan en una especie de “ofrenda de paso”.

Nos preguntamos cómo se viene deteriorando la calidad de vida de estos funcionarios públicos que indudablemente no pueden cumplir con su deber como es que las cosas funcionen correctamente cuando tienen que corromperse para poder comer, debemos hacernos una reflexión en torno a cuál es el papel que le corresponde al estado y cual a los ciudadanos, productores, empresarios en el desarrollo de nuestro país.


18-01-19

http://talcualdigital.com/index.php/2019/01/18/tenemos-hambre-por-saul-jimenez-b/