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domingo, 25 de julio de 2021

Cooperativas de salud costarricenses: una foto presidencial por @edmatute

Por Eduardo Matute A.

En Costa Rica, su presidente Carlos Alvarado y la primera dama, Claudia Dobles, ambos de 41 años, reciben la primera dosis de la vacuna anticovid, una vez que la comisión de vacunas autoriza que se proceda a administrarlas al grupo de prioridad 5, con edades entre 40 a 58 años y ambos son citados a un centro sanitario.

Sectores de oposición han reclamado, desde diciembre del pasado año, que se procediera a la vacunación del mandatario, «por razones de Estado», cuestión que el Ejecutivo no ha aceptado por respeto a la institucionalidad y a la ciudadanía. Igual ha sucedido con la vacunación de ministros y diputados, que han debido esperar a su grupo de prioridad, de acuerdo a sus personales factores de riesgo. Adicionalmente, las únicas fotografías de esa vacunación fueron publicadas por el presidente y la primera dama, en sus cuentas personales. La explicación dada por el presidente fue: «Lo importante del día es que hoy se administrarán 50.000 vacunas, no dos”.

El presidente y la primera dama recibieron esta primera dosis en el centro más cercano a su domicilio, gestionado por la Cooperativa Coopesana, en Santa Ana, cantón colindante con San José, la capital y es una de las cuatro cooperativas autogestionarias (constituidas por médicos y personal sanitario) que presta servicios a unos 700.000 asegurados de la Caja Costarricense del Seguro Social (La Caja, como se le llama en el lenguaje diario), a través de 113 Ebais, distribuidos fundamentalmente en el Gran Área Metropolitana de la ciudad de San José.

En el año 1987, la Caja transformó sus mecanismos de atención primaria, creando los Equipos Básicos de Atención Integral de Salud (Ebais), con los cuales ha logrado descentralizar eficientemente sus servicios. El primero de ellos inició sus operaciones a través de un convenio de operaciones con la recién constituida Coopesalud, en el popular distrito de Pavas, en la prefiera de la ciudad de San José.

Con cada una de las cuatro cooperativas se establece un pacto para una producción de servicios y atención determinada y se acuerda el universo de comunidades a atender.

De acuerdo con la población estimada se les cancela un monto por cada persona (per cápita) y por los servicios efectivamente prestados. La Caja es la responsable del servicio de salud prestado y las cooperativas utilizan la infraestructura que estas les provee, encargándose del mantenimiento, reparación y adquisición de nuevos equipos, pago de servicios públicos y del personal a cargo del centro. En la actualidad, las cuatro cooperativas emplean a 900 personas asociadas.

En el año 2019, estos 113 centros atendidos por las cooperativas alcanzaron notas superiores a 90/100ç, según el último Informe de Resultados de Evaluación de Prestación de Servicios de Salud de la Caja. Esta ha sido la tendencia histórica de estas organizaciones en las zonas de influencia donde prestan sus servicios.

«Estas altas calificaciones se traducen en que los procedimientos que se están llevando a cabo en cada consultorio, laboratorio, farmacia y de la atención primaria se hacen con el más estricto control de calidad para que lo encomendado por la Caja se cumpla a cabalidad, de esta forma el asegurado puede tener la certeza que el servicio que se le está dando es el óptimo», explicó Oscar Abellán, gerente general de Coopesiba R.L., una de estas cooperativas.

El crecimiento de la población atendida, las críticas al modelo de la gestión de aseguramiento de la Caja y el volcamiento de la estructura sanitaria del país a la atención a la pandemia del covid-19, han impactado a la gestión de estas cooperativas, que deben ahora, en el proceso pospandemia, adecuarse a las nuevas realidades, con nuevos procedimientos, en los cuales la participación de las comunidades atendidas y los medios digitales, deberán ser prioritarios.

El banner colocado a la vera del presidente Alvarado en la foto comentada, permite subrayar la importancia de las cooperativas en la prestación de los servicios sanitarios costarricenses.

edmatute@gmail.com

Eduardo Matute es cooperativista.


domingo, 11 de julio de 2021

Encontrarnos para andar por @Sauljimenezbei1

Por Saúl Jiménez Beiza

Estar en el barrio con todas las cargas emocionales que eso implica es continuar avanzando en el acompañamiento social como mecanismo de apoyo para la dignificación de las personas; no hay otra forma de hacerlo, excepto que caigamos en el paternalismo, grave daño que se le hace a los sectores populares cuando se crea dependencia de las ayudas.

Los sectores populares están viviendo situaciones difíciles, por cuanto cada día que pasa se agrava la situación en el país y la crisis humanitaria compleja se vuelve más compleja, debido a que no se logra montar una barrera de contención ante esa situación. Las estadísticas que se manejan así los reflejan.

Ya tenemos 94% de pobreza en Venezuela y la pobreza extrema se registra en 67%. En el caso de Carabobo, el 65% de la población está en pobreza extrema según cifras del 2020. Si nos vamos a otras cifras la situación se agrava. 11.4% de la población vive en viviendas inadecuadas, es decir, que viven en invasiones, barrios que no cuentan con ningún tipo de servicio y que significa que es un caldo de cultivo para las desviaciones sociales.

Por eso vemos todos los días cómo se incrementan los embarazos en adolescentes y con adolescentes, lo que significa que ninguno de los padres está preparado para asumir la responsabilidad de un hijo. Generalmente, los varones no lo quieren asumir como su responsabilidad y esa joven embarazada queda viviendo con los padres, lo que significa agravar aún más la situación social de esa familia.

Si esta realidad se estaba viviendo en el inicio del 2020, luego de la aparición de la pandemia en Venezuela (marzo 2020) este cuadro se agrava, por cuanto la cuarentena ha conllevado  que las personas no salen de su comunidad; existen más motivos para estar juntos, se ha incrementado la violencia de genero intra y extra hogares, no se cuenta con mecanismos de recreación, estudio, trabajo que permita mitigar la situación.

El otro elemento que se manifiesta gravemente en la situación de los hogares en los barrios es el incremento en el costo de los alimentos.

El 42% de las familias están haciendo una sola comida diaria, 48% dos comidas diarias y solo un 10% logra hacer las tres comidas al día y esas comidas, en la generalidad de los casos, no contienen proteína animal. Las familias pueden pasar fácilmente un mes sin probar carne, pescado o pollo, por cuanto es inalcanzable para ellas, con el consecuente deterioro de la salud de los niños y ancianos, al no contar con comidas balanceadas que les permita una nutrición adecuada.

Es allí donde se enfoca el trabajo social que nos permita por un lado lograr, por lo menos, una comida balanceada al día, cinco días de la semana; además de eso, que los encuentros en los comedores nos permitan trabajar todo el tema de los valores, compromisos, derechos, embarazos, lactancia materna, alimentación sana, violencia de género, alimentación alternativa, y últimamente se iniciaron talleres motivacionales con las familias para alentar sembrar huertos familiares en sus pequeños espacios dentro de sus casas y por esa vía lograr producir algunos vegetales y hortalizas que mejoren las condiciones de nutrición en la familia, pero sobre todo de los más pequeños.

Podemos señalar que lo iniciado con un plan motivacional ya empieza a tener resultados satisfactorios, por cuanto ya van 26 familias que tienen sus pequeños huertos familiares que les permiten producir para sí mismos e intercambiar con otras familias, llevan donaciones de auyama, berenjena, calabacín al comedor para complementar los alimentos, ya negocian algunos productos que le sobran, es decir, la llamita está encendida y debemos seguirle echando combustible para mantenerla e incrementarla y que este proyecto de huertos familiares y podamos llevar esta experiencia la podamos llevar a otros comedores.

Es una tarea entusiasta, por cuanto vamos hacia familias con sentido de pertenencia, con compromiso social y solidaridad; es un trabajo para el bien común y que nos integra como ciudadanos para una mejoría en las condiciones de vida, es atreverse a innovar y cambiar con los pocos recursos que se tengan y que esa pequeña experiencia nos permita seguir avanzando en el sentido correcto.

Uno de los elementos muy importantes para ir logrando la suma de voluntades en este sentido en las alianzas de diversas organizaciones, no solo desde el Grupo Social Cesap sino con otra diversidad de organizaciones que hacemos vida en Carabobo, y que progresivamente nos hemos venido encontrando para andar juntos en este camino de la superación de las dificultades y, como en un trabajo complementario, podemos alcanzar mayores logros en beneficio de los más necesitados y que no sea una actitud paternalista sino de acompañamiento en la solidaridad.

sajidb47@yahoo.com.ar

Saúl Jiménez es presidente de la asociación civil Casa del Nuevo Pueblo-Carabobo/CESAP

domingo, 4 de julio de 2021

Emprender en cooperativismo y falso cooperativismo (y II) por @oscarbastidas25

Por Oscar Bastidas Delgado

No se justifica que las cooperativas, y en general cualquier organización de economía social (OES), tengan pies de barro en cuanto a valores y procesos; tampoco que sean complacientes y copien actitudes capitalistas o vivan a expensas de lo público como numerosas lo hacen. Obvio, tampoco se justifican las falsas. Lamentablemente, en el panorama cooperativo es común encontrar falsas cooperativas. Desconocer los rasgos de la identidad cooperativa pareciera normal en sociedades capitalistas o dominadas por Estados totalitarios en los que la búsqueda de fáciles ganancias y el modelo burocrático sirven como catapultas de falsas cooperativas.

Ese desconocimiento plantea al menos tres reto al movimiento cooperativo: 1.- Formar cooperativistas antes de constituir cooperativas o al menos antes de la puesta en marcha; 2.- Desarrollar procesos formativos continuos pues la ausencia de formación cooperativa es indicador de falso cooperativismo; y 3.- Trascender hacia las comunidades aledañas y el resto de la sociedad, no solo porque de ellas surgen las generaciones de relevo sino porque la democracia cooperativa necesita de más democracia para alimentarse.

Es inconcebible que las cooperativas permanezcan silenciosas en sociedades dominadas por Estados totalitarios; ese silencio también es indicador de falso cooperativismo.

Un elemento clave para determinar las genuinas o falsas es preguntar si ellas cumplen con los preceptos del acto cooperativo, acto que se riñe frontalmente con el acto comercial, con la intermediación en la compra-venta de cualquier bien o servicio que no tenga como destinatarios a asociados. Recuérdense las consideraciones sobre el acto cooperativo y el lucro.

Características de las falsas son: 1.- No asocian, se constituyen entre amigos y familiares de relleno para cumplir con el mínimo legal de «asociados»; 2.- Sedes con falsas direcciones; 3.- Realizan a conciencia actividades lucrativas; 4.- Utilizan en exceso las relaciones de dependencia laboral; 5.- Anticipos societarios son salarios; 6.- Los «asociados» son marginados de la gestión democrática, ni hablar de impulsar la autogestión!; 7.- Se blindan firmando actas de relleno; 8.- Certificados de aportación de bajos montos; 9.- Activos utilizados por la «cooperativa» son propiedad de testaferros para escudarse ante demandas judiciales; 10.- Absoluta ausencia de procesos formativos; 11.- Cero responsabilidad social; y 12.- Evaden impuestos.

Falsas son las cooperativas constituida por decisión de un Estado, un partido político o un grupo religioso, así como las constituidas por intereses monetarios o de apoyos gubernamentales. Justo en estas situaciones surgen las cooperativas de maletín, esas que proliferan con gobiernos populistas para negociar contratos a favor de funcionarios públicos interesados en ganancias fáciles.

Falsas son las de transporte cuyos asociados utilizan choferes que no aparecen en el registro de asociados; las de seguros y las financieras que olvidan el mutualismo y son caparazones de aseguradoras y financistas de compras de vehículos y otros bienes beneficiándose de las economías de escala e impositivas, entre otras ventajas; supuestas de consumo de compra -venta de alimentos, papelería, artículos electrodomésticos, repuestos de vehículo y otras mercancías que negocian con terceros.

Entran en este conjunto aquellas «CTA» que actúan como agencias de colocación de empleos, en detrimento de reales y necesarios procesos de tercerización, cobrando comisiones y porcentajes de salarios de sus colocados como aquellas relacionadas con las empresas de aceite de palma en Colombia, por cuyas violaciones de los preceptos cooperativos las CTA son desconsideradas en ese país.

Pero donde más se encuentran es entre las relacionadas con el sector público, subcontratando personal para recolección de basura y limpieza; instalación de líneas telefónicas, eléctricas y acueductos; de construcción y mantenimiento de vías y edificios públicos; de transporte de personal y producto de empresas públicas, entre otras.

Las falsas cooperativas deben ser objeto especial de fiscalización y supervisión por los organismos de tributación y las superintendencias, organismos estos que deben aplicar con fuerza las leyes, multarlas, obligar a sus «dueños» a pagar los impuestos acumulados y cerrarlas definitivamente. Las cooperativas, con verdaderas bases éticas deben ser reales herramientas de transformaciones socioeconómicas en todos sus espacios.

Cooperativista, consultor y facilitador en Emprendimiento Asociativo y Microempresas.

domingo, 27 de junio de 2021

Emprender en cooperativismo y falso cooperativismo por @oscarbastidas25

Por Oscar Bastidas Delgado

Las organizaciones son constituidas para enfrentar situaciones o realizar los sueños de sus fundadores. Son ellos quienes les diseñan el modelo organizacional o de negocio a partir de los potenciales productos o servicios, les precisan la tecnología y el proceso productivo, fijan los perfiles del personal, determinan las fuentes financieras, establecen sus primeros lineamientos estratégicos: valores (misión, visión), objetivos; aprueban las herramientas de gestión y las contables, seleccionan la forma jurídica, redactan el estatuto, suman los potenciales socios o asociados; realizan la asamblea constitutiva como punto inicial de la real puesta en marcha y, a partir de allí, les constituyen redes humanas de colaboradores, proveedores, clientes, comunidades y otras organizaciones necesarias para su buen funcionamiento.

Pero el proceso emprendedor no queda allí. Los primeros valores organizacionales son los aportados por los fundadores quienes también aportan pretensiones no plasmadas en el dúo misión/visión referidas a lo que desean para ellos mismos, sus familias, el país y las generaciones de relevo. Son pretensiones no formales, ocultas si se quiere, por no estar escritas y visibles en los documentos, que en numerosas ocasiones adquieren mayor peso que las formales.

El involucrarse en estos aspectos acrecienta en los fundadores los sentidos de propiedad y de pertenencia, ambos hacen que vean la organización como hija propia, la cuiden y conduzcan bajo el precepto legal del buen padre, preocupándose incluso por las generaciones de relevo.

Lo descrito señala las dos fases claves de la puesta en marcha de cualquier organización: 1.- Concepto en cuanto al diseño organizacional, actividad propia del emprendimiento, y 2.- Direccionalidad en cuanto al «hacia dónde dirigirla», actividad propia de la dirección y la gerencia. Desarrollar ambas fases es tarea de los emprendedores —quienes tienen el poder para hacerlo— o fuerza fundante, suerte de poder que les concede un savoir faire especial de la empresa y el colocar los rieles que la enrutarán hacia el éxito y hasta su resiliencia, en caso de crisis.

Con el tiempo, por nuevas situaciones y relaciones e ingreso de colaboradores, la fuerza fundante inicial se diluye y hasta desaparece, siendo sustituida por otra que asumirá oportunamente el poder de la organización. Cuando por compra o intromisiones externas —como estatizaciones, intervenciones o tomas— la fuerza fundante desaparece y con ella se van los coordinadores de las redes humanas señaladas, surge el riesgo de cierre.

El proceso descrito es válido en cualquier emprendimiento personal o colectivo, sea para constituir una organización de capital o una de economía social.

Las diferencias fundamentales estarán en si se busca generar ganancias, o enfrentar problemas comunes; en si el foco de acción está en generar lucro, apropiarse de valores generados por otros, o en si se centra en las personas afectadas por el problema a enfrentar o el sueño a realizar y, por supuesto, también habrá diferencias entre ambas modalidades en cuanto a los valores organizacionales, pues de ellos dependerán los comportamientos de sus socios o asociados con la organización y sus relacionados, con el resto de la sociedad y el ambiente. No olvidar que la ética es la sinergia de valores y principios de una persona u organización y que de ella depende su Responsabilidad Social.

Definidos estos aspectos, tomemos la ruta del emprendimiento asociativo propio de una organización de la economía social (OES), tomando como referencia las cooperativas. El doble arraigo de ellas en lo local por la doble condición de asociación–empresa que poseen; su propiedad colectiva y procesos democráticos de control y gestión con condiciones para la autogestión; y sus procesos de interoperación e integración con otras organizaciones sin fines de lucro para trascender de lo local al resto de la sociedad, hacen de ese modelo la mejor referencia para enfrentar problemas colectivos con amplios impactos y economías de escala, particularmente aquellos que emergen de crisis y situaciones como la actual pandemia.

Según la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), ese modelo es versátil y flexible, único con unidad de propósitos e identidad definida y reconocida internacionalmente, que permite desarrollar cualquier actividad social y económica con ventajas competitivas hasta para la resiliencia como lo demostraron al emerger prácticamente sin daños de la crisis del 2008.

Con cooperativas se puede realizar prácticamente cualquier actividad humana en el planeta, menos explotar y esclavizar personas.

¡Atención con el modelo! Si bien tan útil puede ser una cooperativa pequeña o una grande, colocarlas en un pedestal y creer per se que son la panacea, sin ver los valores de quienes las impulsan y sus contextos de acción, es un grave error. ¡Atención también con el mito de lo solidario!, la solidaridad no se impone por leyes ni decretos, hay que construirla, ¿por qué denominar solidaria a una organización que no construye ese valor?

Además: ¿solidaridad con respecto a qué?, ¿con respecto a combatir la pobreza?, ¿a superar desigualdades?, ¿a enfrentar monopolios?, ¿con respecto a qué? Ella no se construye en abstracto, debe tener objetivos concretos; es preferible reconocer su inexistencia a creer que existe y cruzar los brazos.

oscarbastidasdelgado@gmail.com

domingo, 6 de junio de 2021

Empoderamiento femenino y actividad cooperativa por @edmatute

Por Eduardo Matute

En el ya largo camino emprendido por las mujeres para obtener los mismos derechos ciudadanos de los hombres, lograr el reconocimiento de sus labores y trabajos en igualdad de condiciones y superar las distintas formas de violencia ejercidas contra ellas —y contra otros sectores sociales por razón de su género, color de piel, formas de religiosidad y niveles de ingreso—, las fórmulas cooperativas para la organización de la actividad económica las han acompañado, en medio de sus propias contradicciones y el ambiente cultural en el cual se desenvuelven. Veamos dos ejemplos de cooperativas originarias:

En Escocia, en marzo de 1761, tuvo lugar una primera cooperativa de consumo, constituida solo por mujeres, la Sociedad de las Hilanderas de Fenwick. Su propósito era fomentar altos estándares en el arte de tejer, pero las actividades más tarde se expandieron para incluir la compra colectiva de alimentos a granel y libros. Esta última resultó en la creación de la Biblioteca Fenwick en 1808.

Las tejedoras de Fenwick firmaron su carta de fundación en la iglesia local, que fue considerada un lugar de seguridad y santuario, ante las amenazas de violencia por su determinación.

En la carta fundacional de la Sociedad de las Hilanderas de Fenwick aceptaron «ser honestas y fieles entre sí» y con sus empleadores, hacer un trabajo «suficientemente bueno» y fijar precios «ni más altos ni más bajos de lo que están acostumbrados en las ciudades y parroquias del barrio».

Esta práctica de compra colectiva en beneficio de los miembros hace que esta experiencia sea vista como la primera de característica cooperativa.

La Sociedad se reanudó en marzo de 2008 y se ha reconstituido como una cooperativa, en forma legal como sociedad industrial y de previsión, con el fin de registrar, recoger y conmemorar el patrimonio de las tejedoras de Fenwick.

Desde el lejano 1846, cuando en la sociedad inglesa, se valoraba la propiedad como de posesión exclusiva de los hombres, una mujer hizo historia. Se llamaba Eliza Brierley, tejedora de profesión y en marzo de ese año, en Inglaterra, se alineó en una fila de trabajadores para entregar el equivalente a dos quincenas de salario y poder convertirse en miembro de pleno derecho de la hoy famosa Sociedad Cooperativa Equitativa de Pioneros de Rochdale.

La tienda de los Pioneros de Rochdale había abierto en 1844. La consigna era que cualquiera podía unirse sin restricciones de género, raza o religión, si aportaba una libra (£1); y se beneficiaba por igual, independientemente de su nivel de compra.

En un tiempo en que las mujeres todavía eran «propiedad» de su padre o esposo, no tenían derechos legales ni civiles en el Reino Unido, y eran excluidas de la participación económica igualitaria en la sociedad, Eliza Brierley alentó la participación de las mujeres como miembros de una cooperativa.

Los Pioneros de Rochdale fueron también pioneros en su época en el empoderamiento de la mujer, permitiendo que las mujeres se convirtieran en asociadas de la cooperativa desde el principio, 50 años antes de que un país reconociera el sufragio femenino y 60 años antes de que las mujeres británicas pudieran votar en unas elecciones.

Desde sus inicios, la cooperativa de Rochdale participó en campañas para que el Parlamento de Westminster promulgara una ley que evitara que las propiedades de las mujeres, cuando se casaban, pasaran a los maridos, la cual fue ganada en 1870. De manera más general, se conoce que el cooperativismo británico apoyó decididamente la lucha de las sufragistas.

En 1883 en Inglaterra se creó la primera organización cooperativa de mujeres, la Women’s Co-operative Guild, para proporcionar a las mujeres una voz dentro del movimiento. Muchas de las sociedades tenían un miembro por familia y, como tal, era generalmente el hombre, el que asistía a las reuniones. Esta entidad, aún existente, participó en las campañas por el sufragio femenino, los derechos reproductivos y la igualdad salarial con los hombres. Similares organizaciones, impulsadas y gestionadas por mujeres se encuentran hoy en decenas de países. (1)

Aún hoy, en el 2021, «el ejercicio de la plena ciudadanía de las mujeres –entendido como el desarrollo de la capacidad de autodeterminación, expresión y representación de intereses y demandas y el pleno ejercicio de los derechos políticos individuales y colectivos– continúa restringido en razón de género como resultado de la persistente brecha entre la igualdad de derechos y la ausencia de las mujeres en el poder e instancias de decisión política, que se arraiga en fenómenos de discriminación, tanto estructural como psicosocial y cultural. Ello se profundiza con la prevalencia de normas jurídicas discriminatorias e insensibles a las repercusiones de género, así como restricciones y resistencia a reconocerle a las mujeres sus derechos sexuales y reproductivos» (2).

Nos toca, siguiendo el camino de las mujeres pioneras en el cooperativismo, seguir brindando y ampliando su participación en las entidades cooperativas en la igualdad de condiciones expresada en nuestro valores y creencias solidarias.

1. Coomeva, empresa cooperativa colombiana, mantiene una plataforma de apoyo a la equidad de género, con información y reflexión continua. Se ubica en su página web: coomeva.com/equidad. La información histórica se encuentra en esta plataforma.

2. GUZMÁN STEIN, L., & PACHECO OREAMUNO, G. (s. f.). LA IV CONFERENCIA MUNDIAL SOBRE LA MUJER. Interrogantes, nudos y desafíos sobre el adelanto de las mujeres en un contexto de cambio. Recuperado 23 de mayo de 2021, de https://www.corteidh.or.cr/tablas/a12068.pdf

edmatute@gmail.com

Eduardo Matute es cooperativista.

domingo, 30 de mayo de 2021

Los 52 años de Cecofal por @Cecofal

Por Ana María de Sandoval

Hace 52 años, el interés por buscar soluciones colectivas a la comunidad falconiana impulsó a que los dirigentes cooperativistas de la época analizaran y se dieran cuenta de que a través de las federaciones que los agrupaban de manera sectorial era difícil lograr un cooperativismo colectivo. Ya los compañeros de Lara lo habían emprendido en torno a un hecho que mueve las fibras humanas, como lo fue el deceso de un familiar que dio origen a una forma de integración global de carácter regional formando así un organismo de segundo grado, una «central regional» que agrupara a todas las cooperativas de la zona en torno al problema funerario.

Fue así como, a través de «los muertos» que inspiró al cooperativismo larense, nace en Falcón un organismo vivo con el nombre original de Central Cooperativa de Servicios Sociales de Falcón (Cecesesofal) cambiado algún tiempo luego por el de Central Cooperativa de Falcón (Cecofal).

Esta central funcionó en la calle Falcón, al lado del hotel Miami, y fueron sus primeros directivos: José «Pepe» Mur de la cooperativa Consumo Paraguaná; Cesar Emil Riera de la San José Obrero; José Montilla de la Judi baña; Jesús Hurtado de la Cooperativa de Servicios Múltiples; Víctor Smith de la Santa Ana; Domingo Dewendt de la Cooperativa Tacuato —la primera cooperativa de la era democrática venezolana—; ¡y cómo no nombrar a la señorita Isabel Pereiro, enfermera de la Cooperativa Hospital Cardón!; y otros fundadores que escapan a mi memoria, cuyos nombres están recogidos en el libro-folleto que se espera publicar al cesar esta pandemia.

Puede decirse que, al comienzo, la visión era solucionar el problema funerario ¡y lo hizo! Luego se agregaron nuevas cooperativas, nuevos representantes, nuevas ideas y nuevas formas de concebir las acciones, unidos por nuestros valores y principios. Así Cecofal comienza a conocerse por su actuación en luchas comunitarias como:

-Solicitud del núcleo de la Universidad del Zulia para Punto Fijo.

-Lucha contra el aumento del servicio de gas por parte del monopolio que lo distribuía.

-Lucha por la defensa del cerro Galicia.

-Apoyo institucional y participativo de la Canción Solidaria por Paraguaná para asegurar la ayuda a los hijos de los cinco pescadores asaltados aguas adentro del Polifemo.

-Institucionalización del repique de tambor con el fin de llamar a la preservación de la Zona Ecológica del Cujizal.

-Institucionalización de la Rifa Cooperativa que durante 27 años dio solución a varios habitantes de Paraguaná con excedentes que se repartían entre instituciones y organizaciones que así lo necesitaban y demostraban su trabajo con y para la comunidad.

Y llegó la conversión económica y comenzó el viacrucis y remató la pandemia. Hemos perdido varios compañeros, pero aquí estamos. Aquí esta Cecofal con el apoyo de sus asociados dando y enfrentando el quehacer diario cooperativo sin apoyo oficial.

Solo Sunacoop Falcón, que ve y palpa nuestra realidad, es portavoz hasta donde la pueden escuchar.

Nuestro municipio Carirubana sancionó en el año 2007 una Ordenanza de Promoción y apoyo al Cooperativismo, muy buena como para estar donde está: engavetada.

Sin embargo, los cooperativistas de convicción seguimos trabajando y hacemos nuestro el pensamiento de nuestro verdadero Libertador, Simón Bolívar, que dice: paciencia y más paciencia, constancia y más constancia, trabajo y más trabajo. Cooperativista siempre.

Ana María de Sandoval es cooperativista

domingo, 16 de mayo de 2021

Al cooperativista Robert Owen en su aniversario 250 por @oscarbastidas25

Por Oscar Bastidas Delgado

El 14 de mayo de 1771, en Newtown, Gales, en pleno albor de la Revolución Industrial, nació Robert Owen, hombre con concepto y direccionalidad, pensamiento y acción, mente en su propia utopía y pies en las industrias nacientes. Owen se inscribió en la concepción de las utopías como «proyectos imaginarios pero realizable de una sociedad alternativa» como las definía mi buen profesor Henri Desroche: escribió sobre la suya y la puso en marcha como emprendedor e innovador en las empresas y en sistemas sociales

La Inglaterra de entonces paría capitalismo en medio de cierta turbulencia religiosa con claro dominio calvinista y puritano de su sociedad. Al mismo tiempo que las novedosas técnicas excluían oleajes de humanos de los procesos productivos; humanos que debían buscar salidas apropiadas a sus problemas o fallecer de mengua, los defensores de ese capitalismo —con Adam Smith a la cabeza— le dieron marco teórico al sistema naciente postulando la supremacía del capital sobre el trabajo y al mercado como termómetro-regulador de los actores en pugna.

Esos defensores consideraron que el capitalismo poseería un sistema autogenerador de soluciones a los problemas que originaría, que los empresarios imbuidos de una intensa religiosidad solventarían esas secuelas concediendo importancia a sus ganancias para, una vez cubiertas sus necesidades, revertir el capital no necesario mediante una distribución justa a favor de los excluidos que incentivaría el consumo, gracias a una «administración de lo acumulado».

La realidad mostró lo contrario, la acumulación llamó a mayor acumulación y se ignoró el alto residuo de excluidos inmersos en una iniquidad objetiva: desempleo, pobreza y hambre de un capitalismo que escapó de sus impulsores; a la larga los estados intervinieron en la economía.

En ese panorama empresarial, resumiendo, Owen, dirigió una fábrica de tejidos y fue responsable de la filial textil escocesa New Lanark, en la que introdujo innovaciones sociales en cuanto a higiene y reducción de horas de trabajo, destacando por no emplear a menores de 12 años y por sus innovaciones en lo educativo con una guardería y cursos nocturnos para los trabajadores bajo el precepto de la educación como herramienta de justicia, igualdad y disminución de la delincuencia. Sus experimentos fueron referencia para otros trabajadores por lo que sus «socios benefactores» con supuesta condición filantrópica, lo destituyeron como directivo.

Como innovador en sistemas sociales fue pionero en construir en pequeño la sociedad pensada en grande. En 1825, alejado de lo empresarial perfiló su utopía y con sus recursos se trasladó a Indiana, EE. UU., en la idea de constituir comunidades autónomas de entre 500 y 2000 trabajadores y emprendió la construcción de la comunidad New Harmony, fracasando tres años después.

Regresando a Inglaterra, y en la idea de apoyar la formación de cooperativas, crea la Asociación Británica para la Promoción de la Ciencia Cooperativa (1829) y la Bolsa Nacional de Cambio Equitativo del Trabajo en la que las cooperativas venderían sus productos recibiendo a cambio labour notes o billetes de trabajo como sustitutos del dinero. Tres años después existían unas 500 cooperativas vinculadas a organizaciones obreras. Su labor inspiraría la experiencia de Rochdale (1844), cooperativa de consumo, primera en distribuir entre sus asociados los excedentes generados por la actividad y en sistematizar su manera de funcionar dando origen a los Principios Cooperativos.

Finalmente, resumiendo también, centró su labor en lo sindical impulsando la Grand National Consolidated Trade Union (1833), primera central sindical de ámbito nacional y aportaría a las reformas democráticas en el sistema político participando en el Movimiento de los Cartistas (1838 – 1848) que deseaba superar las simples mejoras laborales por la toma del poder político como vía para adecuar las leyes a sus intereses de clase. Owen falleció el 17 de noviembre de 1858 a los 87 años, ya tenía sitial de honor entre los fundadores del socialismo utópico.

Si bien, en cuanto al cooperativismo, y en paralelo con él, en la Europa irradiada por la Revolución Industrial los excluidos junto a otros sectores desarrollaron el interesante universo de la Economía Social —asociaciones, mutuales y cooperativas— y hubo otros importantes actores que impulsaron el cooperativismo, fue él quien sentó los precedentes de la integración cooperativa internacional con su propuesta de la Asociación de Todas las Clases de Todas las Naciones en la que se inspiraron los organizadores del Congreso de Cooperativas Inglesas (Plymouth, 1886), los de la Asociación de Amigos de la Cooperación de Producción (Londres, 1892)

También inspiró a quienes, el 19 de agosto de 1895, constituyeron la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), organismo cúpula de integración del actual cooperativismo mundial.

Hoy, según la ACI, los tres millones de cooperativas del planeta representan no menos del 12 % de la humanidad, dan empleo u oportunidades de trabajo a 280 millones de personas y las 300 más grandes generan 2,14 billones de dólares, más que el PIB de numerosos países, como empresas basadas en valores y no en ganancias, trabajando juntas para construir un mundo mejor.

oscarbastidasdelgado@gmail.com

Oscar Bastidas es cooperativista, consultor y facilitador en Emprendimiento Asociativo y Microempresas.

domingo, 11 de abril de 2021

Héroes civiles en Falcón por @edmatute

Por Eduardo Matute

In memoriam de Domingo Dewent y Margot de Cumare, los últimos en despedirse

de los fundadores de la Cooperativa Tacuato, en este último año.

El cooperativismo venezolano, antes del desastre impuesto por el régimen actual, se perfiló en dos vertientes. Por un lado, en el desarrollo de iniciativas en ciudades y poblados no capitales de estado y por el otro de organizaciones de usuarios y consumidores. Salvo en las ciudades de Barquisimeto y Barinas, en el resto de las entidades federales las cooperativas fuertes, desarrolladas y de incidencia local, se expandieron en ciudades intermedias. El cooperativismo de usuarios y consumidores, tanto en el número de asociados como en organizaciones fue determinante en el crecimiento del cooperativismo.

Un baluarte central de este desarrollo fue la península de Paraguaná, en el estado Falcón. Es indicativo que la primera cooperativa, constituida en el escenario de la naciente democracia, fue en la población de Tacuato, a medio camino entre Punto Fijo y Coro, en al año 1960.

El sacerdote José Elías Thielen, también falconiano, fue el motivador y facilitador del proceso constitutivo de esa primera cooperativa. Se encontró, sin embargo, con un terreno abonado. Un grupo de trabajadores petroleros, habitantes de esa población, fueron los artífices de la organización comunitaria. Entre ellos, Domingo Dewent, doña Margot de Cumare, Silvio Bracho y Casimiro Pérez, lograron no solo mantener una empresa económica con beneficios sociales durante mas de 40 años sino, además, crear y consolidar generaciones de relevo con habitantes de ese pequeño poblado.

Adentrarse en la construcción de una empresa local, sin conocimientos previos en el país, y lograr que sea un esfuerzo perdurable, es una obra titánica, que permite entender ese esfuerzo colectivo del liderazgo posible en nuestro gentilicio.

Sin embargo, la obra de los cooperativistas paraguaneros ha ido mas allá, mucho mas allá. En los diez años subsiguientes, las organizaciones cooperativas se expandieron en la península, entre grupos de trabajadores asistenciales, educativos y de la industria petrolera.

Desde Punto Fijo hasta Pueblo Nuevo, pasando por Santa Ana y San Isidro se constituyeron 16 empresas cooperativas, basadas en el ahorro comunitario, en el consumo familiar y en el transporte de carga.

De las cooperativas de ahorro y crédito, tres de ellas, fueron parte de las diez más importantes del país. San José Obrero, Comunidad Cardón y Cotraedup, lograron tener en conjunto mas de 60.000 asociados en la península, cifra que nos habla de un proceso de organización comunitaria pocas veces vista en Venezuela, fuera de las grandes urbes.

domingo, 14 de marzo de 2021

El desastre chavista en las cooperativas (y III) por @oscarbastidas25

Por Oscar Bastidas Delgado

Sin duda que la gestión gubernamental de Hugo Chávez, entre el 2002 y el 2010, constituyó un fracaso rotundo e imposible de olvidar por sus costos socioeconómicos y políticos. Proliferaron los abusos de la personalidad jurídica cooperativa por parte de un gobierno que exhortó a sus propios seguidores y empleados a constituirlas, y obligó a empresas privadas con experiencia a cambiar su forma jurídica a cooperativas para contratarlas. Son de considerar también los abusos de empresarios inescrupulosos que se valieron de las cooperativas para evadir obligaciones laborales, impositivas y de seguridad social.

Cuarto récord

Durante el gobierno de Chávez y de su designado a dedo, Maduro, proliferaron las falsas cooperativas y de maletín.

Falsas son aquellas sin interés por la formación, la capacitación, la integración y la comunidad; son las que generan lucro y no capitalizan. Son las constituidas por directivos de empresas del Estado que obligan a sus trabajadores a constituir cooperativas de trabajo-asociados para contratarlas luego con claras intenciones de beneficio personal en cuanto a exoneraciones impositivas, educativas y de salud.

Falsas son las de buses, taxis y mototaxis que no llevan registros de asociados y utilizan personal no asociado como avance que pagan rentas diarias por conducir sus vehículos; también las financieras y de seguros, que olvidan el mutualismo y son caparazones de aseguradoras y de concesionarias de vehículos; aquellas que disfrazan relaciones de dependencia laboral bajo pseudo fórmulas de outsourcing.

Falsas son también las cooperativas que usan testaferros y ocultan activos para eludir responsabilidades; y las de maletín, constituidas con el fin expreso de lograr créditos impagables. Y las de familiares de funcionarios públicos con contratos jugosos en ministerios y empresas públicas.

Más cooperativas para el cementerio

La gota que derramó el vaso la puso el sucesor de Chávez cuando, en noviembre 2014, estableció impuestos a las cooperativas sin percatarse de que el mismo Chávez, en la justificación de la Ley Especial de Asociaciones Cooperativas, les había establecido la exención de impuestos y tasas. Con esa medida y sin consultar al movimiento, como ordena taxativamente la Constitución nacional, condenó a numerosas cooperativas a engrosar el cementerio de cooperativas.

La razón para no pagar impuesto sobre la renta estriba en que las cooperativas deben ser consideradas como de no sujeción al impuesto sobre la renta gracias a su identidad, entendiendo por tal al conjunto de rasgos o atributos que poseen y las diferencian de otras formas organizacionales.

El capital constituido por ellas no es para generar ganancias o renta sino para enfrentar problemas comunes de sus asociados que los aportan. Por ello, ese capital se gasta en enfrentarlo y lo que queda finalmente no son ganancias sino excedentes y puede distribuirse en quienes ya eran sus dueños: los asociados; y nadie debe pagar impuesto por percibir algo que ya le pertenecía. ¿Por qué cancelar impuestos sobre una renta inexistente?

Igual sucede en las Cooperativas de Trabajo Asociado (CTA), estas rompen con una doble dicotomía:

1.- La de dirigentes-dirigidos, pues quienes toman decisiones son los mismos que las ejecutan.

2.- La de propietarios-no propietarios de medios de producción, ya que los asociados son propietarios y trabajadores concomitantemente.

Atención: ¡lo impositivo se incrementa en la medida en que las cooperativas también son castigadas en las alícuotas que pudiesen corresponderles de sus respectivos organismos de integración!

Todas las variantes conceptuales y de valores de las cooperativas, que bien pudiesen expandirse a otras OES, coinciden en que son organizaciones sin fines de lucro por naturaleza ya que:

1.- Asocian personas, no capital.

2.- La suscripción de capital o aportes no tiene carácter especulativo, pues está destinado a enfrentar problemas comunes, producir o acceder a un servicio y no a generar ganancias o renta.

3.- Sus excedentes, diferencia entre ingresos y gastos, son lógicas consecuencias de sus actividades a favor de sus asociados.

4.- Los excedentes pueden ser repartidos entre los asociados que los produjeron considerando el valor de la equidad con base en sus operaciones.

5.- El “no lucro” es un atributo que no contradice la necesaria creación de riquezas ni el deseo humano de mejores niveles de vida.

Son varios los gobiernos de la región que ante sus arcas vacías ponen sus miradas en cobrar impuestos a las cooperativas, como sucedió en Venezuela y sucede en Colombia y Puerto Rico.

Pareciera que se inspiraran en la cláusula stand by del Fondo Monetario Internacional (FMI) que hace años, en lugar de considerar las cooperativas como de no sujeción al impuesto, propuso “la ampliación de la base de impuesto a las ganancias para incluir los ingresos por intereses y dividendos y las ganancias de cooperativas, mutuales y fundaciones”, afirmación ante la que Elvira Castro (QEPD), en ese momento presidenta del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) de Argentina, rechazó formulando interesantes reflexiones al considerar ese impuesto como impuesto a la solidaridad que las cooperativas, mutuales y fundaciones desarrollan.

Fuente: La integración cooperativa un oleaje mundial.

Oscar Bastidas es cooperativista, consultor y facilitador en Emprendimiento Asociativo y Microempresas.

domingo, 7 de marzo de 2021

El desastre chavista en las cooperativas (II) por @oscarbastidas25

Por Oscar Bastidas Delgado

Entre las «cooperativas» impulsadas por el gobierno desde la Misión Vuelvan Caras —luego Misión Che Guevara— hubo experiencias urbanas y rurales, algunas con visos de éxitos, más por esfuerzos de sus asociados que por orientación o apoyo gubernamental. Numerosas se mantenían gracias a contratos con el complejo y abundante mundo empresarial del capitalismo de Estado.

Llegó a calcularse unas 4.000 cooperativas con la empresa petrolera nacional Pdvsa, unas 800 con la nacional de electricidad, Cadafe; 200 con la telefónica Cantv y 67 con la Electricidad de Caracas, entre otras. Numerosas de esas cooperativas falsas se mantienen.

Un factor clave en este oleaje de fracasos lo fue sin duda el desconocimiento sobre cooperativismo del mismo Chávez y de sus funcionarios.

Desde 1975 y hasta la llegada al poder de este militar, los superintendentes fueron cooperativistas escogidos por la Presidencia de la República de una terna presentada por Ceconave. Chávez tiró por la borda esa opción y nombró a alguien que, solo dos años después, luego de leer libros sobre el cooperativismo alemán y algo sobre el mexicano, aceptó reunirse con representantes genuinos del cooperativismo.

Chávez jamás comprendió lo esencial del cooperativismo. La estocada final a su fracasado cooperativismo la dio al afirmar que las cooperativas eran “instrumentos del individualismo y del capitalismo” (2007) y optó por improvisar con la figura de Empresas de Propiedad Social (EPS), impuesta a empresas y cooperativas que deseasen contratar con el Estado. Organización que desease prestar servicios al Estado debían cambiarse a esta forma jurídica.

Hoy, Venezuela es muestra de lo que ningún gobierno debe hacer en cuanto a cooperativas. El fallecido y sus funcionarios manipularon esta figura, la utilizaron como bandera de un populismo sostenido sobre el fácil ingreso petrolero y no sobre el esfuerzo laboral de la población: en fin, capitalismo salvaje de Estado.

El Estado en manos de Chávez llegó a competir con sus areperas hasta con humildes familias que vivían de estos productos y de las empanadas.

Tres marcas mundiales

Desde 1999 a junio del 2005, se pasó de unas 1.000 cooperativas a 155.000.  Sin cifras oficiales desde el 2009, con base en unas declaraciones de la ministra Isis Ochoa, el autor calculó 306.792 cooperativas a finales del 2011. Ese total ascendió a la gran suma de 413.000 cooperativas registradas en noviembre 2015, según declaraciones públicas del Superintendente de Cooperativas en una protesta contra el impuesto a las cooperativas del gobierno de Nicolás Maduro.

De esas cooperativas registradas, según otra fuente, solo unas 100.000 poseían Registro de Información Fiscal (RIF) para diciembre del 20014, y apenas unas 20.000 declararon impuesto sobre la renta al finalizar ese año. Siendo así, solo existirían unas 20.000 presumiblemente activas.

Estas cifras otorgan al gobierno de Chávez tres récords mundiales:

1.- País con mayor número de cooperativas constituidas en un decenio: 413.000 a noviembre 2014,

2.- País con el mayor cementerio de cooperativas al fenecer 393.000 y sobrevivir unas 20.000 de las registradas.

3.- Mayor número de frustrados en intentos por enfrentar problemas mediante cooperativas: no menos de dos millones, si se considera que el mínimo legal para constituir una es de cinco aspirantes. Sin duda que esos frustrados no querrán constituir cooperativas en el futuro.

El récord mundial en cementerio lo tenía China que en los años 90 perdió 33.000 cooperativas de las 52.000 resultantes de la conversión en los 80 de igual número de comunas en cooperativas agrícolas, industriales y artesanales. En América Latina lo tenía Nicaragua, al pasar de 3.500 cooperativas agrícolas, constituidas en el primer gobierno sandinista, a menos de 300 para el 2011.

Una somera comparación entre los aportes de las cooperativas al PIB lo aporta Víctor Álvarez, exministro de Industrias Básicas y Minería, exdirector de Pdvsa y expresidente de la CVG y de Bancoex durante el gobierno de Chávez; según él, los aportes al PIB y al empleo en el 2008 fueron de solo 1,6% y 1,7% respectivamente.

oscarbastidasdelgado@gmail.com

Oscar Bastidas es cooperativista, consultor y facilitador en Emprendimiento Asociativo y Microempresas.

domingo, 28 de febrero de 2021

Valores y principios cooperativos por Rafael Viloria

Por Rafael Viloria

Tanto la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela como la Ley Especial de Asociaciones Cooperativas conjugan los “fundamentos”, que son la base social y política del cooperativismo en Venezuela.

En la Constitución, específicamente en los artículos 2, 3 y 4, se establece que Venezuela es un Estado democrático y social de derecho y de justicia, que defiende y favorece el desarrollo de la persona, respeta su dignidad, respeta y aplica los valores democráticos. Promociona la prosperidad sin la explotación del hombre por el mismo hombre. Garantiza el bienestar del pueblo, estableciendo garantías sociales económicas y políticas sin intermediaciones que pongan en riesgo el bienestar integral del pueblo. También señala que la educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines, aplicando los principios de integridad, cooperación, solidaridad, concurrencia y corresponsabilidad.

En la LEAC, en su contenido explica la definición de cooperativa como: asociaciones abiertas y flexibles. Pluralismo ideológico, político y religioso; sin sesgo ni tendencias.

También, explicando que las cooperativas son organizaciones autónomas, definiendo la autonomía como la libertad para diseñar la “visión y misión” de la actividad a desarrollar.

Las cooperativas fomentan la unión aplicando acuerdos voluntarios, haciendo frente a las necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales. Fomentando el bienestar integral, colectivo y personal. Desarrollando empresas de propiedad colectiva, aplicando un control democrático “Un asociado, un voto” y usando la planificación como ejercicio de participación democrática.

Entre los valores cooperativos se encuentran:

·         La ayuda mutua: usando el trabajo como ejercicio educativo, realizado por todos.

·         El esfuerzo propio: todos ponen a disposición sus capacidades económicas y sociales.

·         La interdependencia: todos participan en la toma de decisiones, todos trabajan por igual; corresponsabilidad en la gestión.

·         Responsabilidad: voluntad, disposición en la conducción de la empresa social. Interdependencia social, económica y política; todos participan en el trabajo.

·         Democracia: “Gobierno en el que el pueblo ejerce la soberanía. En este contexto se centra la acción de la “empresa social cooperativa”. Es lo contrario de una “empresa mercantil, industrial”; donde la propiedad es del dueño. Funciona la “autocracia”, la acción es de carácter dependiente, de explotación; el “beneficio es del amo”. Lo contrario de la planificación, se diseña y ejecuta de forma colectiva. El beneficio es distribuido entre todos; se garantiza la seguridad social colectiva de los “trabajadores asociados”.

·         Igualdad: si bien es cierto que desde el punto de vista físico-humano no somos exactamente iguales; no es menos cierto que debemos serlo desde el punto de vista de los valores y principios, indelegablemente, impostergablemente. La cooperación no distingue en este contexto: diferencias sociales, políticas, razas, religiones, sexo. etc.

·         Equidad y solidaridad: “…equidad, moderación, templanza, justicia natural por oposición a la justicia legal. (iniquidad, injusticia)…” “…Solidaridad: sentimiento que impele a los seres humanos a prestarse ayuda mutua. Dependencia mutua entre seres humanos, que hace que no puedan ser felices unos, si no lo son los demás…” ambos valores encierran en sí mismos; sentimientos humanos que acompañan a la cooperación. No altruismo, no filantropía.

·         Valores “éticos y de honestidad”: valores indispensables que, acompañados con la transparencia, la responsabilidad y compromiso de vida, fundamenta la existencia, convivencia y coexistencia; social, económica y política.

En el contexto actual, el cooperativismo está signado a jugar roles de alta relevancia social, económica y política en Venezuela.

rafael_viloria45@gmail.com

Rafael Viloria es expresidente de Central Cooperativa Nacional de Venezuela (Ceconave)