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sábado, 26 de noviembre de 2022

TRANSFORMAR EL CONFLICTO / Mariela Ramírez



TRANSFORMAR EL CONFLICTO / Mariela Ramírez  

  

Aún más en este país 

donde la ternura 

es una frecuente dificultad. 

Igor Barreto/ Fragmento: Mandelshtam 

John Paul Lederach es un profesor universitario estadounidense especialista en consolidación de la paz  internacional. Su perspectiva entiende la paz inmersa en la justicia, enfatiza la importancia de construir  relaciones y estructuras sociales basadas en el respeto a la vida y a los derechos humanos y aboga por la  no violencia como una forma de vida y de trabajo. Un trabajo dirigido a lograr la transformación del  conflicto. 

Esta visión inspira la acción ciudadana sostenida de cientos de activistas que se articulan en el Foro  Cívico (FC), una de las diversas y múltiples voces de la sociedad organizada en Venezuela. Un espacio  autónomo de encuentro, articulación y acción, conformado por personas y organizaciones de sociedad  civil de distintos campos de la vida nacional, comprometidas con un proceso de transformación del  conflicto, edificado con y para la gente, hacia una democracia de justicia, bienestar y progreso. 

¿Qué significa transformar el conflicto?  

Para responder a esta interrogante quiero apoyarme en El pequeño libro de la transformación del  conflicto de Lederach; en este el autor nos relata que comenzó a utilizar el término “transformación del  conflicto” en los 80, después de su experiencia en Centro América, que lo condujo a reexaminar el  lenguaje en este campo. La nomenclatura habitual en esta área es la de resolución y gestión de  conflictos. Sin embargo, Lederach encontró en sus colegas latinos, según señala, preguntas e incluso  desconfianza, acerca del significado de estos conceptos, pues para ellos, resolución y gestión traían consigo un intento por deshacerse del conflicto y una forma de obstaculizar los cambios que realmente  se necesitan.  

La preocupación de sus colegas lo invitó a reflexionar. Este proceso lo inclinó hacia el término  “transformación del conflicto”, para él, más preciso para expresar el significado de su trabajo en  mediación, basado en la búsqueda de relaciones y comunidades sanas, capaces de edificar respuestas  constructivas para el trazado de un horizonte común hacia el cual dirigirse. 

Ver, comprender y responder a los problemas que van surgiendo en el contexto de las relaciones y los  procesos de cambio en curso; la importancia de construir relaciones y estructuras sociales y políticas  para conseguir un cambio constructivo son, en palabras de Lederach, las claves para transformar el  conflicto.  

El Diálogo Social y Político. 

Esta perspectiva nos estimula en el Foro Cívico a hacer esfuerzos para coadyuvar en la transformación  del conflicto impulsando el Diálogo Social y Político, con el propósito de incentivar un cambio en las  formas cotidianas de relación que nos permita abordar la crisis multidimensional. Esto se ha traducido  en el desarrollo de capacidades en intermediación, interlocución para la sensibilización de los actores 

  

nacionales, incluyendo al gobierno y a la comunidad internacional, mediante lo que se conoce como  Diplomacia Ciudadana.  

Ese esfuerzo de incidencia política de la diversidad de voces que convergen en el Foro Cívico, junto al de  muchas otras iniciativas de la sociedad venezolana, demandando la atención a la emergencia social y  una solución negociada, enfocada en la recuperación de las reglas del juego democrático, parece haber  conseguido respuesta en el inminente retorno de los actores al Mecanismo de Negociación en México y  el anuncio de un Acuerdo Social, según lo publicado en medios de comunicación y en el reciente  pronunciamiento conjunto entre los gobiernos de Colombia y Venezuela, así como el en Foro de París por la paz. 

Una nueva visión de transformación del conflicto. 

Los actores políticos han protagonizado diversos ciclos de negociación durante años, concibiendo la  negociación como un espacio para la extensión del conflicto, no para transformarlo, en el que ambas  partes persiguen fortalecerse una frente a la otra, en lugar de construir un marco básico de reglas del  juego político que les permita edificar un andamiaje institucional capaz de construir soluciones para los  venezolanos. 

Sin embargo, el nuevo ciclo de negociaciones pareciera estar erigiéndose sobre otras bases. Según  reflejan las informaciones extraoficiales, los actores políticos han llevado a cabo conversaciones en los  últimos meses que les han permitido llegar a acuerdos para atender y mitigar la emergencia social,  poniendo a la gente primero, como centro de la acción. Este cambio de enfoque debe ser apoyado y  acompañado con determinación por el pueblo venezolano. 

La transformación del conflicto, nos señala Lederach, gira alrededor de los aspectos dinámicos del  conflicto social. Al centro del enfoque transformativo yace también una convergencia del contexto  relacional y una profunda conciencia del hecho social. En base a esto, transformar el conflicto es  responsabilidad de todos y pasa por transformarnos a nosotros mismos, para sumarnos al esfuerzo por  entendernos con generosidad y con determinación para transitar los complejos procesos de justicia,  reparación y garantía de no repetición para las víctimas. 

Nuestro discurso histórico privilegia los antagonismos y los desencuentros, como señala la historiadora  Inés Quintero en el prólogo del libro Venezuela en clave de paz, editado por el Centro Gumilla, pero nos  advierte: “hay numerosas experiencias en las cuales, quienes tuvieron posiciones divergentes sobre el  momento político que les correspondió vivir, estuvieron dispuestos a reunirse, a verse las caras y a  buscar formas de entendimiento y acuerdo que permitiesen solventar las difíciles o críticas  circunstancias en las cuales se encontraba Venezuela para seguir adelante”. La conciencia de ese legado  de nuestros padres y abuelos debe ser fuente de inspiración para cada ciudadano venezolano. 

Las delegaciones de ambas partes tienen un compromiso con el país, pero también el colectivo nacional está llamado a comprometerse con el proceso, a saludar y apoyar los esfuerzos por construir relaciones  que hagan posible edificar un andamiaje institucional reconocido por todos. Si son ciertas las informaciones extraoficiales sobre los inminentes anuncios de reanudación de proceso y los acuerdos  alcanzados, vaya nuestra palabra de reconocimiento a los venezolanos que componen ambas  delegaciones, por la responsabilidad política que están asumiendo por el bien de la nación y también 

  

nuestro agradecimiento a los esfuerzos de la comunidad internacional apoyando y acompañando el mecanismo de negociación que hoy los reúne. 

El papel del ciudadano. 

Los ciudadanos estamos llamados a dirigir nuestras acciones y posiciones para coadyuvar a edificar un  Acuerdo Democrático Nacional inclusivo que nos permita avanzar hacia el futuro que todos anhelamos.  La población venezolana está llamada a exigir que este regreso al Mecanismo de Negociación en México  sea definitivamente el inicio de un abordaje distinto del espacio de negociación, un compromiso con los  venezolanos que sufren y las víctimas, lo que exige una obligación con la discusión de la agenda  acordada en el Memorándum de Entendimiento, firmado entre las partes, que incluye: derechos  políticos para todos. Garantías electorales para todos. Cronograma electoral para elecciones observables. Levantamiento de las sanciones. Restauración de derecho a activos. Respeto al Estado  Constitucional de Derecho. Convivencia política y social. Renuncia a la violencia. Reparación de las  víctimas de la violencia. Protección de la economía nacional y medidas de protección social al pueblo  venezolano. Así como garantías de implementación, seguimiento y verificación de lo acordado y el  cumplimiento del apartado 4 de participación, que prevé mecanismos de consulta con actores sociales y  políticos no incluidos en la mesa.  

Esta exigencia encierra una lógica de transformación del conflicto y, por tanto, una demanda de cambios  reales en las formas de relación que nos permita hacer de la negociación una oportunidad, una  posibilidad para edificar juntos un país de justicia, de bienestar, de convivencia democrática, de plena  vigencia de los derechos humanos que nos saque del inmovilismo, el atraso, la miseria, la injusticia, la  impunidad y la corrupción que hoy nos dividen 

Lederach nos plantea la siguiente pregunta: ¿cómo acabamos con algo no deseado y construimos algo  que sí deseamos? 

Siguiendo su rastro, construir lo que deseamos nos demanda recorrer con paciencia de artesano la  topografía del conflicto, lo cual exige integrar diferentes miradas que nos permitan contrastar los  diferentes aspectos de una realidad compleja. Cada mirada aporta para ver una porción particular de la  realidad, todas son necesarias para tener una visión completa del panorama y de las aspiraciones  existentes en el ciclo de negociación que está edificándose; por ello, hacemos un llamado a todos los venezolanos a activarse coadyuvando a crear las condiciones para que sea posible una negociación  efectiva, realista y razonable. La diversidad de voces que convergemos en el Foro Cívico, consecuentes  con este enfoque, hemos impulsado desde finales del año 2021 la edificación de una Agenda Social y de  Derechos, como un aporte al complejo y extenso camino de construcción de acuerdos y obtención de  justicia y reparación que nos toca transitar a los venezolanos.  

Agenda Social y de Derechos. 

La Agenda Social y de Derechos es un proceso participativo e incluyente, impulsado desde el Foro  Cívico, para la construcción, sistematización, difusión e incidencia que concentre las propuestas de diversos sectores sociales para la reinstitucionalización democrática de Venezuela, para conseguir  justicia y reparación para las víctimas, una contribución de los sectores que convergemos en este  

espacio al proceso de edificación de un Acuerdo Democrático Nacional.

  

Esta acción se apoya en una red de líderes sociales que ya han mostrado capacidad para ser  interlocutores de la acción social y política local que se relacionan en el Foro Cívico como espacio de  dinamización, apoyo y articulación. Durante 2021, el FC realizó una ronda preliminar de encuentros con  varios de los sectores que lo conforman para explorar la pertinencia de esta iniciativa, con la compañía de la Dra. Mariana Aylwin, figura fundamental del movimiento Demanda Chile, que ofreció a los sectores  políticos chilenos los consensos en las demandas de la sociedad para la democratización en los años 80.  Se llevaron a cabo diversas reuniones sectoriales que señalaron algunos puntos de partida para la hoja  de ruta que este proyecto representa. 

En el año 2022, el FC ha trabajado en la sistematización de la primera fase del proyecto, en encuentros  regionales de consulta y su sistematización, así como en la conceptualización de la segunda fase del  proceso y en el levantamiento de capacidades para llevar adelante esta iniciativa. Aspira en el año 2023  culminar el proceso, con el fin de presentar al país la Agenda Social y de Derechos como un aporte para  la edificación de una visión compartida de futuro entre todos los venezolanos.  

En el desarrollo de esta iniciativa hemos coincidido con el esfuerzo de Fedecámaras con su propuesta:  Camino al Futuro Venezuela 2035. Bases para la discusión y construcción colectiva de un nuevo  modelo de desarrollo, y con la Red Nacional de Comuneros con su iniciativa: Diálogos Populares.  Construyendo propuestas por la vida, por Venezuela. A diario surgen nuevas propuestas que buscan  reunir la visión de sectores que componen la sociedad venezolana. La convergencia con estas voces es  una aspiración y un imperativo para quienes nos encontramos en el Foro Cívico y queremos coadyuvar  en la tarea de trazar un horizonte común. 

Un horizonte común. 

En el camino de la búsqueda de convergencia de las diversas miradas que conforman el vasto y complejo  colectivo venezolano, Lederach nos conmina a apoyarnos en: 

la cabeza, centro neurálgico de nuestro pensamiento para visualizar con actitud intencional y la  voluntad de crear y alimentar un horizonte que nos brinde un propósito y una dirección hacia la  cual orientarnos, lo cual requiere nuestra capacidad de entender el conflicto positivamente,  como un fenómeno que crea potencial para crecer constructivamente y la voluntad de  responder de maneras que optimicen ese potencial para el cambio positivo. 

el corazón, centro de nuestras emociones, intuiciones y vida espiritual para ver el conflicto no  como una amenaza, sino como una fuente de oportunidades para crecer e incrementar la  comprensión de nosotros mismos como colectivo, tomar conciencia y conocer realmente nuestra  humanidad. También para hacer del corazón motor del cambio que garantice relaciones y  estructuras sociales honestas y vivas que responden dinámicamente a las necesidades y  aspiraciones de todos. 

las manos, instrumentos para construir cosas, tocar, sentir y alterar la forma que toman los  objetos, para poner “manos a la obra” y centrarnos en crear lo positivo a partir de lo negativo o  lo difícil. Construir soluciones creativas que mejoren las relaciones, que alteren los procesos en  marcha para llevar el conflicto en una dirección constructiva. 

piernas y pies, nuestro cable a tierra para dar respuesta a los desafíos, necesidades y  complejidades de la vida real, buscando que se reduzca la violencia y se incremente la justicia en  el conjunto de relaciones con el fin de desarrollar las capacidades para unas interrelaciones 

  

constructivas, directas cara a cara con la realidad que aborden los cambios sistémicos y  estructurales. 

Combinando estos recursos estamos llamados a edificar un horizonte común que nos guie en la  transformación del conflicto y en la imperativa obtención de justicia y reparación para las víctimas. Una  transformación que es una cualidad en continua evolución y desarrollo de las relaciones. Para que ese  proceso sea viable es imperativo que todos los venezolanos tengan voz en las decisiones que afectan sus  vidas. Es necesario trabajar desde todos los sectores del país para sensibilizar y reflexionar sobre los  patrones que generan las injusticias para cambiarlos, tanto en el nivel de las relaciones como en el de las  estructuras. Esto nos exige el desafío - ya mencionado - de la interacción cara a cara, pero también  enfatizarla necesidad de ver, perseguir y generar cambios en las formas de organización de las estructuras  sociales, desde lo familiar hasta las complejas burocracias, de lo local a lo global, como señala Lederach. 

Cumplir con esos objetivos necesita del diálogo; este es esencial para la justicia y la paz, tanto a nivel  interpersonal, como en el estructural; aunque no es el único mecanismo, es esencial, nos alerta Lederach,  pues es el instrumento o la dinámica mediante la cual desarrollamos capacidades comunicativas para  intercambiar ideas, encontrar definiciones comunes a los problemas que enfrentamos en las esferas social  y pública donde se construyen las instituciones, las estructuras y los patrones de las relaciones humanas.  Por ello, como señalaba nuestro querido maestro Pedro Nikken, estamos llamados a abrazar el diálogo y  la negociación como instrumentos para reencontrarnos, privilegiando la esperanza, sobre la experiencia y con profunda conciencia de que está en nuestras manos la definición del rumbo que tomará nuestra  sociedad. 

Lederach nos presenta la encrucijada ante la que nos encontramos con cruda habilidad, formulando dos  interrogantes: ¿Qué cambios están ocurriendo como resultado del conflicto? ¿Qué tipo de cambio  buscamos? 

Si podemos mirar el campo que dibujan estas interrogantes, los horizontes que subyacen en cada una de  ellas y el cruce que levantan ante nosotros no abrigaremos duda de que la inmensa mayoría intuye hacia  dónde debe dirigir su energía. Nuestra realidad nos interpela, llamándonos a minimizar la comunicación  deficiente y maximizar el mutuo entendimiento, como recomienda Lederach, lo que incluye según el  autor: “exteriorizar explícitamente los temores relacionales, las esperanzas y metas de cada uno de  nosotros participando activa y constructivamente en el proceso de transformación del conflicto”. 

Este es un proceso complejo que tendrá avances y retrocesos, en el que es necesario, según afirma  Lederach, que mantengamos unidas, al mismo tiempo, múltiples iniciativas interdependientes que son  diferentes, pero no incompatibles. Requiere una sabiduría capaz de comunicar que es necesario poner  en marcha un proceso dinámico de iniciativas que busca encontrar soluciones aceptables para todas las  partes, incluyendo a las víctimas que demandan justicia, ello requiere en palabras de Lederach: una  capacidad de ver más allá de los problemas que se van presentando y abarcar los patrones profundos, a  la vez que se buscan respuestas creativas a los problemas de la vida real en tiempo real con un  compromiso categórico con las víctimas, es decir, dándole la cara al conflicto con compromiso y  generosidad.  

 Aún más en este país 

donde la ternura 

es una frecuente dificultad

Igor Barreto. / Fragmento: Mandelshtam 

Caracas, 15 de noviembre de 2022


sábado, 5 de noviembre de 2022

Situación de los Servicios Públicos de Octubre 2022



 Situación de los Servicios Públicos de Octubre 2022


Recibimos 2.877 reportes de Servicios Públicos, enviados por los Monitores de Radar Ciudad en el mes de octubre 2022, en 19 categorías que abarcan el 100% de los Servicios Públicos, incluyendo prestadores de servicios públicos (estatales) y privados.




De ellos tenemos 5 servicios que representan el 87% de los reportes y que son la preocupación cotidiana de los caraqueños: Agua, Electricidad, Aseo, Internet y
Vialidad, siendo el principal dolor de cabeza, nuevamente, el Agua representando el 40% de los reportes. Esta situación se repite mes tras mes, los mismos 5, este mes la Vialidad bajó al 5to lugar suponemos que por el plan de bacheo que se llevó a cabo en el Municipio Baruta.

El Agua, sigue siendo, por lejos el servicio con más problemas con el 40% de los reportes. La falta de inversión y de mantenimiento sigue manteniendo el agua en el tope de los problemas que nos aquejan. Ahora, como podemos leer en otro de los artículos de este Boletín, se le suman los problemas cada vez más frecuentes en el Tuy III.

Tal y como comentamos en el Boletín del mes pasado, con tantas lluvias, la excusa de falta de agua en los embalses no es aceptable. 

En cuanto a las fallas eléctricas, 19% de los reportes, vemos como mes a mes aumentan en cantidad y en porcentaje con respecto a las fallas de los otros servicios. Las fallas en este servicio repercuten sobre algunos de los otros porque si no hay electricidad, evidentemente se ve afectado el sistema de bombeo de agua, así como los servicios de comunicaciones como lo es el Internet, servicio este último considerado como un Derecho Humano.

Solo el Aseo Urbano se lleva el 10% de los reportes, sigue notándose la mala gestión en algunos municipios en la recolección de desechos sólidos. En cuanto a la Vialidad, aunque sigue estando entre los 5 servicios con más reportes, entendemos que el bacheo realizado en Baruta ha hecho que bajen un poco estos números. Estimamos que estos números puedan subir nuevamente porque la gran cantidad de lluvia esta temporada también influye en el deterioro de las calles. 

Las fallas de Internet con casi el 10% de los reportes, sube al 4to lugar de las quejas. La ciudadanía cada vez necesita más de este servicio y a pesar de que ya existen muchos proveedores privados, el costo del mismo hace que muchos sigan dependiendiendo de CANTV y este último sigue prestando un pésimo servicio.



En cuanto a los reportes desde el Estado Anzoátegui. Hubo 152 reportes donde el 68% estaban concentrados en Agua, Electricidad y Vialidad. El Agua sigue siendo un factor común, el deterioro de los acueductos es en todo el país, así como las fallas del servicio eléctrico. El problema del deterioro de las vías sigue siendo muy importante en el Estado Anzoátegui.


Insistimos en que toda la Infraestructura, en el país, debe ser actualizada. Necesitamos la tercerización de los servicios, las empresas estatales no están en capacidad de cumplir. Se debe invertir y realizar el mantenieminto adecuado para que los venezolanos podamos disfrutar del servicio que nos merecemos y que podemos tener.

sábado, 29 de octubre de 2022

¿Fácil 2024? - Ismael Pérez Vigil. Politólogo

 


¿Fácil 2024?

Ismael Pérez Vigil

Politólogo

29 de octubre de 2022

El gobierno ve fácil la elección presidencial del 2024; al menos eso es lo que piensa, ¡por ahora!, según la infausta frase, de tan nefastos recuerdos. Esta advertencia de la “facilidad” con la que al parecer el gobierno ve esa elección, nos debe servir de aldabonazo, para que reaccionemos y salgamos de esta quietud.

Por su parte, la oposición parece avanzar lentamente; por momentos lo hace en círculos, de lado o retrocede; pasó la época en que parecía que avanzaba a saltos; como por ejemplo, en las elecciones de la Asamblea Nacional de 2015, pero de eso hace ya casi 7 años; o cuando se formó, en 2019, el Gobierno Interino y el famoso mantra −Cese a la usurpación, gobierno… etc.– encabezado por Juan Guaidó, quien fue cayendo en desgracia y pasó de héroe a villano a velocidad asombrosa y de manera un tanto injusta; hoy se cuestiona y discute su continuación a partir de enero de 2023; aunque pueda haber razones, seguramente las hay, llamo la atención a que no es nada raro para un país que, como bien dijo Tulio Hernández, sufre de “liderofagia” y acostumbra a destruir a sus lideres. (Liderofagia, por Tulio Hernández, Frontera Viva, 19 junio, 2020 - http://bit.ly/3TyFypC

Ruta zigzagueante.

Desde que se anunció la reestructuración de la MUD, que concluyó en la conformación de la Plataforma Unitaria, en abril de 2021, y en que el CNE volviera a admitir como partido político a la MUD, para participar en las elecciones regionales de noviembre de ese año −en la cual la MUD tuvo una muy modesta figuración−, el otro importante avance fue la participación y victoria en la repetición de las elecciones de gobernador del Estado Barinas, en enero de 2022. Pero tras esa fecha volvimos al pesado estancamiento, solamente alterado por el anuncio de la participación en las elecciones presidenciales de 2024 y el anuncio de la selección del candidato unitario de la oposición, mediante un proceso de elección primaria, anhelo de una gran parte del país opositor.

Ahora nos encontramos esperando la divulgación oficial y formal del Reglamento de esa elección, a partir del borrador que se filtró a la opinión pública la semana pasada; esperamos también a que se nombre la Comisión de Primaria, que organizará y regirá el proceso; y que se determine la fecha para realizar esa selección del candidato. Mientras tanto, seguimos en esa “quietud” que le da todo tipo de ventajas al régimen −que no es que necesite muchas−, “quietud” que nos encierra cada vez más en una especie de círculo neurótico de destrucción. La semana pasada, cuando comenté el reglamento de primaria que se filtró a la opinión pública (Reglamento de la Primaria (https://bit.ly/3TkPsLk), comente que volvería más adelante con el impacto político que tiene el que no se haya definido aún la fecha para escoger el candidato opositor. Veamos.

Sin candidato y sin mensaje.

Según lo ve el venezolano común, el hombre de la calle, el ciudadano acogotado por la crisis −esa que llamamos “humanitaria compleja”− siente que hay un pesado retraso o adormecimiento opositor, al que le debemos agregar que estamos próximos a finalizar otro año, sin pena ni gloria. Si no ponemos remedio, y luce que ya es tarde, será otro año que, a los ojos del opositor común, se nos va sin avances significativos en materia política, desde el punto de vista de la oposición democrática.

Dado que ya es un hecho decidido que se participará en el proceso electoral de 2024, es lamentable tener que reconocer que aún no tenemos una opción política clara. Y me refiero a dos cosas: una, que aún no tenemos un candidato y aún hay dudas en detalles importantes acerca de cómo lo vamos a seleccionar; y dos, que tampoco tenemos un mensaje totalmente definido, el que vamos a usar para entusiasmar a un país que parece drogado y adormecido por la fatiga, el cansancio, el hastío, la abstención y algo de antipolítica.

Y conste que cuando hablo de mensaje, no hablo de “programa”, pues bien sabemos que tenemos uno −que en realidad son varios−, el “Plan País” y que sin duda cualquiera de sus partes −o versiones− es un completo programa de gobierno, alternativo y mejor al oprobio en que vivimos. Pero, lo que no está claro es como convertir ese “programa”, ese o esos “Plan País”, en el mensaje alternativo, que emocione, entusiasme y motive a la población; y la prueba está en lo que los entendidos dicen que reflejan las encuestas y se nota en “la calle” al conversar con la gente: la apatía existente para participar en los procesos electorales pendientes: la primaria de 2023, las elecciones presidenciales del 2024 y ni hablar de las elecciones de Asamblea Nacional, locales y regionales del 2025.

Facilidades del régimen.

Por eso me parece que, en este momento, por cómo están las cosas, el régimen no le falta razón en pensar que lo tiene fácil para el 2024; lo que es toda una paradoja, pues el apoyo popular al actual gobierno −o a Nicolás Maduro, que para el caso es lo mismo−, según encuestas, encuestadores y “opinadores”, es bastante magro, apenas oscila entre el 15% y el 18%; mientras que el deseo de que haya un cambio político en el país, al parecer se remonta al 80% y el 85% de los venezolanos. No es una ironía, es la pura realidad, ese escaso margen de apoyo con que cuenta el régimen, redondeémoslo, generosa y exageradamente, al 20%, luce que será más que suficiente para mantenerse en el poder, también por la vía electoral. Y digo “también”, pues bien sabemos que el “apoyo popular” no es la “fuerza” que lo mantiene en el poder.

Factores políticos y numéricos

Ese escaso y abultado 20% se ve engrosado hasta el infinito por factores políticos y numéricos. Numéricamente hablando, el gobierno cuenta además a su favor con un 30%, como mínimo, de abstención endémica, porcentaje, que ocurra lo que ocurra, no baja de allí desde 1998, aunque no se le convierta en votos; cuenta además con un 20 o 25% adicional de abstención, que es producto del desánimo y el hartazgo de los venezolanos con la política y los partidos; y ahora, según nos alertó Súmate hace un par de meses, cuenta con un porcentaje que puede llegar a un tercio del padrón electoral, en el mejor de los casos, que no podrá ejercer el voto por diversas dificultades: por no estar registrado, por estar en el exterior sin facilidades para votar, además de las consabidas trampas y triquiñuelas que bien sabemos que suele hacer el régimen, para dificultar o desaparecer votos.

Conclusión.

Políticamente hablando, tal como hoy lucen las cosas, el gobierno cuenta con un partido, el PSUV, y varios más, que son esencialmente maquinarias electorales y clientelares; cuenta con un candidato, ya decidido y en campaña y aun cuando no sepamos a ciencia cierta si el actual candidato oficial repetirá −que es lo más probable− o si pueda ser cambiado a última o temprana hora, sabemos que, el que pongan, contará con los recursos y el dinero del Estado para hacer campaña y movilizar votantes; contará con las instituciones del Estado para tapar sus marramuncias y defender sus “resultados” en caso de ser necesario; y contará con una “oposición” hecha a su medida y que le sirve de comparsa y ariete contra la verdadera oposición.

Allí están listadas las dificultades y tareas que debe enfrentar la oposición democrática; no son nada fáciles de enfrentar, pero cuanto más tarde en definir su liderazgo, su candidato y su mensaje al país, más difíciles serán de vencer. Ojalá éste y muchos mensajes que circulan en redes sociales no caigan en el vacío y sirvan para estimular una reacción en el liderazgo opositor de partidos y sociedad civil

 https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

lunes, 24 de octubre de 2022

Foro Hatillano #251. Realidad Penal Internacional: Una Perspectiva Venezolana. Foro Chat Whatsapp. Jueves 20 de Octubre de2022


 Por Marianela Escalona Montesinos.

 

Ponente: Dr. Manuel J. López C. Abogado. Asesor en materia de Derechos Humanos. 

Especialista en Derecho Penal Internacional y Humanitario.

 Estudios en Derecho y Política Internacional. 

Cofundador y Presidente del Escritorio Jurídico "M&M Abogados."

 

          

 

   Las consideraciones del tópico a tratar, muchas veces no están suficientemente claras en el ámbito mediático y de la información (Redes Sociales, Medios de Comunicación, etc), unas veces por desconocimiento y otras por falta de indagación de los conceptos y fundamentos básicos de estos temas tan importantes y trascendentes, tanto para la comunidad internacional como a lo interno del país. Tal es el caso del Derecho Penal Internacional.

 

   .-Contexto Histórico del Derecho Penal Internacional: desde una conceptualización moderna se puede afirmar que el Derecho Penal Internacional es una derivación del Derecho Internacional Público que consagra el conjunto de normas que regulan y sancionan los 4 crímenes descritos en el Estatuto de Roma (1998) que son:

      .-Genocidio.

      .-Crímenes de Lesa Humanidad.

      .-Crímenes de Guerra.

      .-Crímenes de Agresión.

 

   El Derecho Penal Internacional emerge de una transformación progresiva entre las distintas variantes historiográficas de la regulación jurídico-penal internacional.

 

   Luego del genocidio que tuvo lugar durante la II Guerra Mundial, los países vencedores como Francia, Polonia, Reino Unido, Unión Soviética, China y Estados Unidos decidieron crear e implementar Tribunales de carácter internacional para juzgar a aquellas personas responsables de cometer actos contra la humanidad. En 1946 se crearon los Tribunales de Núremberg y de Tokio con el único fin de ejercer el poder punitivo, es decir, de sancionar y penalizar a aquellas personas que de manera directa o indirecta habían contribuido con la materialización de dicho genocidio. El surgimiento del Derecho Penal Internacional representa un hito histórico ya que por primera vez se creaban tribunales penales "supranacionales" para el juzgamiento de aquellos que habían perpetrado enormes hechos delictivos con repercusiones mundiales.

 

   Es importante destacar que con la creación del Derecho Penal Internacional se sancionaron crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y crímenes contra la paz. Posteriormente, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas creó 2 tribunales "ad hoc" es decir, para casos específicos, por lo que cuando hubiese concluido el proceso el tribunal dejaría de existir. Los tribunales creados fueron el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoeslavia para enjuiciar y castigar a las personas que hubieron cometido violaciones graves al Derecho Internacional Humanitario en el territorio de ese país a partir, en orden cronológico, del 1 de enero de 1992. El otro Tribunal Penal Internacional fue creado el 08 de noviembre de 1994 para el caso de Ruanda con el fin de juzgar y sancionar a los autores, directos e indirectos, del "genocidio ruandés" en un conflicto armado entre 2 tribus de ese país.  

 

   Manuel López considera importante el aporte a la transformación del Derecho Penal Internacional de estos 2 tribunales "ad hoc" pues en ellos se complementaron los procedimientos jurisdiccionales que respetaban los principios de objetividad, imparcialidad y debido proceso además de ampliarse el significado de estos crímenes para una mejor comprensión del origen y finalidad del Derecho Penal Internacional.

 

   La transformación histórica del Derecho Penal Internacional finalmente derivó en la creación de la Corte Penal Internacional ,de carácter permanente y complementaria a las jurisdicciones internas de cada país, ya no "ad hoc" como los tribunales que la precedieron, y cuyo instrumento sustantivo fundamentalmente es el Estatuto de Roma.

 

   Precisiones conceptuales sobre Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario en relación al Derecho Penal Internacional:


      Derechos Humanos: se refieren a los derechos innatos que poseen todas las personas; su derivación formal deviene de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 217 del 10 de diciembre de 1948 en Paris, Francia.

 

   Cuando estos derechos son infligidos o vulnerados, siendo que desde el punto de vista jurídico el único capaz de vulnerarlos es el Estado mediante sus funcionarios o particulares con la aquiescencia o facilitamiento de dicho Estado, el Derecho Penal Internacional se erige en función del principio de "ultima ratio" o último argumento para sancionar, tanto con fin preventivo como de resarcimiento en relación a la afectación al derecho humanitario vulnerado. Por ello existe la correlación entre los Derechos Humanos y el Derecho Penal Internacional.

 

   En lo que respecta al Derecho Internacional Humanitario, este tiene su origen en los Convenios de Ginebra de 1949 y sus protocolos adicionales creados para mitigar los efectos de los conflictos bélicos nacionales e internacionales, estableciendo ciertos parámetros para el desenvolvimiento de la guerra como por ejemplo la protección a personas que no participan de las hostilidades (civiles, personal médico, miembros de organizaciones humanitarias, heridos, enfermos, y otros). Estos convenios dieron origen a la positivización de los Crímenes de Guerra tal como se conocen en la actualidad y en función de lo establecido en el artículo 8 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional el cual los define como infracciones graves a los Convenios antes mencionados. El homicidio intencional contra civiles, la tortura o tratos inhumanos contra detenidos de guerra incluidos los experimentos biológicos, causar graves sufrimientos o atentar gravemente contra la salud de enfermos y heridos entre otras descripciones de carácter normativo, constituyen las graves infracciones a los Convenios de Ginebra y a lugar a los crímenes de guerra relevantes para el Derecho Penal Internacional. Es esta la relación del Derecho Humanitario con el Derecho Penal Internacional.

 

   Estas 3 derivaciones del Derecho Internacional no pueden concebirse por separado y constituyen un todo pues son dependientes y además en un orden específico: Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario y finalmente, Derecho Penal Internacional tanto desde el punto de vista cronológico como de la implementación de los patrones y comportamientos descriptivos, normativos y jurídicos que dan lugar a la correlación entre las 3.

 

   .-Diferencias conceptuales entre crimen y delito a efectos del Derecho Penal Internacional: El Dr. Manuel López precisa que la diferencia emana de la connotación que cada uno de estos conceptos posee en el ámbito del Derecho Penal Internacional. Existe una confusión entre ambos conceptos porque en el ordenamiento jurídico venezolano solo están previstos el delito y la falta pero en otros sistemas jurídicos la palabra crimen tiene una especial connotación. El Estatuto de Roma en su preámbulo señala la necesidad de que los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional no deben quedar sin castigo, nunca se utiliza la categoría delito en todo el instrumento normativo, ya que la palabra crimen tiene una implicación más trascendental y de mayor alcance con respecto a la afectación o vulneración de un bien jurídico protegido. Para una mayor precisión, la definición de la Real Academia Española indica que crimen y delito son términos equivalentes y que su diferencia radica en que el delito es genérico y el crimen es un delito más grave.

 

   .-La Corte Penal Internacional y sus diferencias con la Corte Internacional de Justicia y la Corte Interamericana de Derechos Humanos: La Corte Penal Internacional es un tribunal penal internacional de carácter permanente, el cual quedó instituido en el artículo 1 del Estatuto de Roma de 1998 y que actúa de manera complementaria para el juzgamiento efectivo de los 4 crímenes antes señalados. Como cualquier tribunal penal, tiene el poder coercitivo sobre las personas responsables de la perpetración de los mencionados crímenes; es decir que su función principal es judicializar y eventualmente castigar a los responsables.

 

     ¿Cuáles principios rigen la actuación de la Corte Penal Internacional? Los más relevantes son:

         

1.-Principio de "nollum crimen sine lege" que significa que nadie será personalmente responsable, de conformidad con el Estatuto, a menos de que la conducta se subsuma perfectamente en uno de los crímenes descritos para ser considerado y eventualmente juzgado por la Corte Penal Internacional.

 

2.-Principio "nulla poena sine lege" por la cual, quien resulte culpable mediante decisión expresa de la Corte, será penado solo de conformidad con lo establecido en el Estatuto de Roma, sin lugar a nuevas elucubraciones jurídicas para aplicar una sanción diferente a la establecida en el referido Estatuto.

 

3-Principio referido a la "irretroactividad ratione personae" que según establece el Estatuto, nadie será penalmente responsable por una conducta anterior a su entrada en vigencia que en este caso es 1998, y que de modificarse el derecho aplicable a una causa antes de que la Corte Penal Internacional dicte sentencia definitiva, se aplicarán las disposiciones más favorables para el procesado.

 Estas consideraciones son comunes a un proceso penal acusatorio de conformidad con los planteamientos de la vertiente garantista del Derecho para lo cual López recomienda la obra del jurista Luigi Ferrajoli.

 

4-Responsabilidad Penal Individual que es el principio que explica lo equivocado que resulta afirmar que Venezuela está siendo juzgada ante la Corte Penal Internacional. Dicho principio normado en el artículo 25 del Estatuto de Roma, a grandes rasgos describe que la Corte tendrá competencia solo con respecto a las personas naturales. Venezuela es un Estado, una entidad política y para efectos del Derecho, una ficción legal cuyo objeto es la representación política de los habitantes de un territorio legítimamente constituido, por lo que el concepto es incompatible con el de persona natural requerido por el Estatuto, en virtud de lo cual se debe resaltar que responderán a efectos penales internacionales solo las personas naturales que resulten individualizadas después del proceso investigativo que deberá realizar la Fiscalía de la Corte Penal Internacional. Es muy importante tener esto presente para comprender el funcionamiento de la Corte.

 

5.-Responsabilidad de los jefes y otros superiores: el Estatuto prevé la autoría en la comisión de los crímenes por parte de los jefes militares o superiores jerárquicos en la estructura de gobernanza estatal que conminen a sus subordinados a cometer algunos de los 4 crímenes. En este apartado se reúnen tanto consideraciones emanadas de los juicios y procesos de Núremberg como consideraciones propias conocida como dogmática penal.

 

   En lo que respecta a la complementariedad de la Corte, Manuel López señala que esta característica emana directamente del artículo 1 del Estatuto de Roma donde además de ser instituida se establece que tendrá un carácter complementario de la jurisdicción penal nacional, lo cual significa que cuando un Estado o país que haya suscrito el Estatuto no pueda o no quiera llevar a cabo las investigaciones, el procesamiento y el juzgamiento de los crímenes competencia de la Corte, ésta procederá a conocer para ejercer el poder punitivo de la comunidad internacional sobre las personas responsables a tales efectos.

 

   Diferencia entre Corte Penal Internacional, Corte Interamericana de Derechos Humanos y Corte Internacional de Justicia:


 La primera es la única con poder coercitivo sobre las personas que cometan estos crímenes, las otras juzgan a los Estados sin poder coercitivo, no pueden emitir órdenes de detención y las sentencias por ellas emitidas generalmente instan a los Estados infractores a cumplir los parámetros que se describen en dichas sentencias como por ejemplo: resarcir moral y pecuniariamente a la persona afectada, implementar políticas públicas que mejoren la situación sometida a la consideración de estos tribunales, etc. En resumen, ni la Corte Interamericana de Derechos Humanos ni la Corte Internacional de Justicia pueden condenar a una persona a prisión, facultad que si posee la Corte Penal Internacional.

 

-Situación de Venezuela ante la Fiscalía de la Corte Penal Internacional: Si bien la Fiscalía integra el sistema de administración de Justicia Penal Internacional, actúa de forma independiente como órgano separado de la Corte, siendo la encargada de investigar los hechos que se atribuyen a las personas que se pretende sean procesadas y juzgadas por la Corte. Además, la Fiscalía es la responsable de solicitar, después de iniciada una investigación, las órdenes de detención para asegurar que la persona comparezca o no obstruya ni ponga en peligro la investigación.

 

   La primera etapa del proceso penal previsto por la Corte Penal Internacional está referida al Examen Preliminar que consiste en la evaluación lógica-jurídica de los hechos, para verificar si existe una base razonable para abrir una investigación. En el caso de la situación de Venezuela, este proceso se inició en 2018.


 La etapa del Examen Preliminar está constituida por 4 fases:


-Evaluación de la información disponible. En el caso venezolano la recopilación estuvo conformada por la revisión hecha en octubre del 2020 por Canadá, Perú, Chile, Argentina, Paraguay y Colombia, como Estados parte, quienes haciendo uso la facultad otorgada por el Estatuto de Roma que les permite a los Estados parte que tengan una preocupación respecto a lo que ocurre en algún país que suscribe el Estatuto, acudir a la Corte y solicitar el inicio de una investigación lo que le permitió a la Fiscalía iniciar el Examen Preliminar sin tener que pedir autorización a la Sala de Cuestiones Preliminares. Además, la Organización de Estados Americanos facilitó un grupo de expertos quienes elaboraron un estudio minucioso de los posibles crímenes que se cometen en Venezuela, y el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas nombró una comisión independiente de expertos que en 2021 emanó un informe detallado sobre los hechos acontecidos en Venezuela, todo lo cual forma parte del acervo de la Fiscalía ante la Corte Penal Internacional.

 

   El Dr. Manuel López señala el hecho de que la Fiscal verificó preliminarmente la exactitud de la documentación y continuó el proceso del Examen Preliminar a la segunda fase:

      

-Estudio de la Competencia: se avalúan los hechos a efecto de determinar si pueden ser subsumidos en las descripciones de los crímenes previstas en el Estatuto de Roma. En el estudio de la situación de Venezuela, la fiscal declaró en diciembre de 2021 que al verificar los 4 elementos que componen esta evaluación (razones personales, sobre la materia, sobre el tiempo y sobre el territorio) llegó a la conclusión de que si existen elementos muy sólidos para continuar el examen preliminar.

      

-La tercera etapa comprende el estudio de la complementariedad y la gravedad; en esta fase referida a si en Venezuela se realizaron o se están realizando las investigaciones de los crímenes correspondientes de manera exhaustiva, auténtica, real y cumpliendo con los extremos previstos en el Estatuto, además de determinar si hay personas imputadas o condenadas, evaluando la legislación interna del país para verificar si es adecuada a las previsiones del Estatuto de Roma y si las investigaciones realizadas dentro de este marco legal arrojaron resultados veraces. En el caso de Venezuela hasta la fecha no se han realizado antejuicios de mérito en contra de algún alto funcionario, ni en el sistema penal ni en la legislación ni por vía jurisprudencial se han incorporado los principios de justicia penal previamente descritos.

      

-La cuarta fase del Examen Preliminar referida al interés de la justicia, se enfoca en las víctimas de los crímenes. En noviembre de 2021 el actual Fiscal señaló que ya se pasó de la etapa del Examen Preliminar a la de una Investigación formal, solicitando las observaciones de las víctimas o de sus representantes legales. En abril del presente año el Fiscal solicitó a la Sala de Cuestiones Preliminares de la Corte Penal Internacional la reanudación de la investigación ya que al evaluar el fundamento de la solicitud de aplazamiento efectuada por el Estado venezolano, llegó a la conclusión de que no se había presentado ninguna información nueva que justificara dicho aplazamiento, porque no se habían proporcionado pruebas adicionales que permitan concluir que si se están investigando en el país los crímenes de lesa humanidad.

 

   A modo de conclusión, el Dr. Manuel López precisa que el proceso Penal Internacional relativo al estudio de la situación venezolana aún deberá atravesar las fases subsiguientes establecidas en el Estatuto de Roma y en las reglas de procedimiento y pruebas, las cuales son el instrumento normativo de carácter procesal que coadyuva al desarrollo del citado proceso, pudiendo en esta etapa de identificación e individualización de los responsables de los crímenes de lesa humanidad investigados para, finalmente, llegar a una fase de juicio y establecer una eventual condena o absolución entendiendo que son procesos no supeditados a un plazo preestablecido y que requieren grandes labores de investigación.

 


  La importancia del tema explica la nutrida participación de 215 ciudadanos a través de un chat de WhatsApp, en esta Edición No. 251 del Foro Hatillano.


  

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