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viernes, 14 de febrero de 2020

Formando Líderes Comunitarios en material Ambiental




Caracas Ciudad Plural
Prensa, 14/02/2020

Con un selecto grupo de 14 Líderes de múltiples sectores de la Gran Caracas realizamos el Taller de “Liderazgo Ambiental Comunitario” dictado por Profesores de la Universidad Católica Andres Bello de la Dirección de Sustentabilidad Ambiental, en alianza con Movistar y Caracas Ciudad Plural.

En la Mega Sala Digital de Telefónica – Movistar dictamos el Taller que tiene por objetivo proporcionar un conjunto de herramientas muy útiles para el diagnóstico, planificación y ejecución de proyectos de gran impacto sobre el tema ambiental en las comunidades, enmarcados en la recuperación de espacios públicos, disposición de desechos sólidos, denuncias de violaciones a las leyes que defienden el ambiente en las zonas urbanas, la organización vecinal para lograr mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, la educación sobre ambiente y ecología.


Los asistentes se llevan a sus comunidades los instrumentos y técnicas para emprender sus propios proyectos, la incorporación a la RED LAC (Red de Lideres Ambientales Comunitarios), para recibir ayuda y soporte de la UCAB, de otras organizaciones que están adelantando planes y proyectos en sus comunidades.

Excelente programa de extensión universitaria de la UCAB que busca de manera permanente la formación de Redes y las alianzas necesarias para informar, educar y dar soporte a iniciativas de índole ambiental.


miércoles, 22 de mayo de 2019

Realizado exitosamente el Taller de Liderazgo Ambiental Comunitario en Alianza entre @UcabSustentable, @CcsSostenible y @CaracasPlural




Prensa Caracas Ciudad Plural
22 de mayo de 2019

Con asistencia de 24 vecinos de diversas zonas y organizaciones de la Gran Caracas y el Estado Vargas, realizamos el Taller de Liderazgo Ambiental Comunitario en Alianza con la Dirección de Sustentabilidad Ambiental de la UCAB @UcabSustentable, la iniciativa Caracas Sostenible que nace en el Municipio Baruta @CcsSostenible y Caracas Ciudad Plural.

Son tres los objetivos del taller, en primer lugar, capacitar a líderes comunitarios y vecinos en materia ambiental, promoviendo el trabajo en redes en pro de la mejora de la calidad de vida urbana, en segundo lugar, incrementar valores sociales e intereses que impulsen  la participación comunitaria activa en la protección y mejoramiento del medio ambiente y en tercer lugar, promover el sentido de pertenencia  y corresponsabilidad por la urgente necesidad de atender la problemática del entorno.


Este décimo Taller fue dictado por los Profesores Joaquín Benítez y Samantha Barrios, es un programa de extensión universitaria de la UCAB, dividido en cuatro Módulos, comienza con una clase magistral de unos 45 minutos sobre las nociones básicas del tema ambiental. En el Modulo dos se realiza una dinámica por mesas de trabajo donde se escoge una comunidad y se identifican problemas y soluciones en la comunidad escogida. El Modulo tercero diseña soluciones para la mejora ambiental de la comunidad y por último el cuarto modulo se dedica a la promoción y organización de redes ambientales.


Mas de cien líderes y vecinos forman parte de la Red Ambiental promovida por la UCAB, donde se brinda acompañamiento y formación en el tema a las comunidades presentes en la red, hacemos una evaluación muy positiva del contenido y pudimos constatar directamente la satisfacción de los asistentes sobre el Taller.

Caracas Ciudad Plural y la iniciativa Caracas Sostenible acompañarán la formación de redes ambientales, fomentarán su formación y apoyaremos sus actividades.


sábado, 17 de febrero de 2018

¿Votar o no votar el 22 de abril?, por PolitikaUCAB


Por: Benigno Alarcón. Director Centro de Estudios Políticos UCAB.
Caracas, 15 de febrero de 2018. 

Todo lo que hemos visto durante los últimos meses, desde la elección de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), forma parte de una estrategia coherente y muy bien orquestada del Gobierno que busca desmotivar y desmovilizar a la población que se le opone, para garantizarse, mediante la próxima elección, su continuidad en el poder. La implementación del Carnet de la Patria, la intensificación de la distribución de los CLAP, la convocatoria intempestiva a elecciones regionales y municipales, el llamado a los electos a juramentarse en la ANC, el diálogo recientemente interrumpido (aunque no necesariamente concluido), la ilegalización progresiva de 281 de los 296 partidos existentes en el año 2013 –incluidos la MUD, Voluntad Popular, Primero Justicia y buena parte de los oficialistas del Polo Patriótico–, la reconcentración de los electores progobierno entre el PSUV y el nuevo partido Movimiento Somos Venezuela y el llamado sobrevenido a elecciones presidenciales para el próximo 22 de abril, forman parte de un proceso progresivo de autocratización hacia una hegemonía de partido único, como lo hizo recientemente Nicaragua.
La lógica y secuencia de las jugadas políticas del régimen no deben dejar espacio para dudas sobre la capacidad estratégica propia y/o de quienes le asesoran, y que al final han hecho suya gracias a una implementación muy bien orquestada, considerando las limitaciones que la realidad política, económica y social imponen a todos, pero en especial a la oposición.
Desde hace años algunos analistas han venido afirmando que lo económico sería el factor desencadenante de un cambio político, pero desde hace mucho la política comparada demuestra que lo económico no es la variable causal de las transiciones políticas. Puede ser un factor movilizador de la sociedad, pero no lo que determina el cambio. Es evidente que quienes asesoran las decisiones del régimen conocen bien esto, y la inteligencia estratégica demostrada nos obliga a preguntarnos si las consecuencias del mal manejo de la crisis económica son prueba de ignorancia o, por el contrario, como algunos han venido insistiendo también desde hace tiempo, son más bien un mecanismo de dominación que busca mantener a una gran mayoría del país –los sectores más vulnerable– bajo el yugo de un régimen que apuesta a la dependencia a través del CLAP y el Carnet de la Patria. Más que clientelismo, se asemejaría más a una especie de esclavitud política en la que la lealtad se compra con alimentos y medicinas de las que depende la supervivencia misma de las personas y la eficacia de esta perversa dinámica es optimizada por el uso de tecnología de punta.

Foto: Reuters
La hiperinflación, la escasez, la negativa a reconocer un estado de emergencia humanitaria para cerrar el paso a la ayuda de cualquier institución que pudiese aliviar la crisis, hacen que la vida de la gente quede en manos del partido de Gobierno y la maquinaria gubernamental. Al mismo tiempo, siguiendo el ejemplo de otros procesos revolucionarios, como el de Cuba y China, se empuja a inconformes fuera del país, creando la mayor ola migratoria de nuestra historia, que ya supera el 10% de total de la población nacional. Mientras esto sucede, las percepciones sobre las causas y responsabilidades de este terrible escenario de miseria humana son manipuladas por el aparato de propaganda a través de una narrativa divisionista, que centra el discurso en la existencia de un enemigo interno (la oposición) y uno externo (el imperio), cuyas sanciones son el supuesto origen de la tragedia nacional.
Hay un solo problema para el Gobierno: la gente comienza a despertar y a hacerse consciente del funcionamiento, como mecanismos de manipulación política, del carnet de la patria o los CLAP; también de lo que implican las condiciones de una elección como la que ha sido convocada. En consecuencia, la legitimidad política del Gobierno se erosiona día a día, no sólo de cara a la comunidad internacional, sino también hacia lo interno, colocándole en una posición de gran vulnerabilidad, inestabilidad y dependencia de la represión. Conscientes de ello, Maduro y su entorno buscan desesperadamente frenar su deslegitimación política, tomándole la palabra a la oposición, que desde principios del año pasado demandaba “elecciones ya”. Sorpresivamente, han convocado una elección presidencial adelantada sin respetar los tiempo mínimos para organizarla y ejecutar las tareas propias de una campaña.
A tal fin, conscientes de su propia vulnerabilidad política y de que el tiempo juega en su contra, el régimen intentó desesperadamente que los representantes de la oposición en el diálogo de República Dominicana aprobaran los términos de un acuerdo impuesto –con la ayuda del expresidente Zapatero– a lo que, afortunadamente, la oposición, dando una señal positiva de coherencia, se negó. Hoy, tanto la oposición como los principales sectores representativos del país  y  de la comunidad internacional democrática le han negado el reconocimiento a una elección planteada en esos términos. Para el Gobierno, seguir adelante con tal elección le acarrearía las mismas consecuencias que hoy sufre la ANC: el desconocimiento de sus decisiones nacional e internacionalmente. A lo interno, la ANC puede imponer determinadas decisiones por la fuerza, pero no corren con la misma suerte en cuanto a sus efectos internacionales. Les genera responsabilidad, incluso penal, a quienes se arrogan competencias o ejecutan órdenes bajo tales condiciones. Ante un escenario de semejante precariedad el régimen busca, desesperadamente, la legitimación de la convocatoria del 22 de abril mediante la participación de algún candidato representativo de la oposición, en una elección que, irónicamente, viola el derecho a elegir.
El debate entre votar o no votar el 22 de abril plantea, una vez más, un falso dilema para la oposición, tal como aquellos que se plantearon muchas veces en el pasado reciente entre protestar o dialogar. Tal como ocurre en un juego de ajedrez, la decisión no radica en mover el caballo o la torre porque nos toca jugar, sino en el objetivo de mover una u otra pieza. Ciertamente, varios procesos de transición en el mundo se han producido mediante la participación en elecciones que no reunieron condiciones mínimas, pero los sectores democráticos de aquellos casos exitosos tuvieron una estrategia bien orquestada para ganarlas, lidiar con un potencial fraude e, incluso, para imponerse ante el intento del Gobierno por desconocer los resultados reales. Si el sector democrático venezolano estuviese en la capacidad de ejecutar tal estrategia, no tendría dudas en afirmar que la decisión debe ser participar, aún en el escenario de una elección bajo condiciones fraudulentas como la que se nos ofrece. Pero participar sin una estrategia capaz de derrotar otra estrategia fraudulenta, cuidadosamente articulada por el régimen, implicaría un suicidio que sólo contribuiría a legitimar un fraude electoral que colocaría, no sólo a la oposición sino a la comunidad internacional, en una difícil posición para continuar sosteniendo sus esfuerzos en favor de la democracia. No es cierto entonces, como algunos afirman, que la participación se justifica a sí misma al evitar la desmoralización que sufrirá el país cuando sea testigo de la proclamación de Maduro el 22 de abril, cerca de la media noche. La desmoralización será aún mayor ante una derrota que acompañamos con nuestra participación sin haber estado preparados para ganar y cobrar ese triunfo.
Si estuviésemos ante un proceso que reúna las condiciones mínimas de integridad electoral, ni la oposición ni la comunidad internacional tendrían justificación alguna para desconocer la convocatoria a tal elección, pero no siendo este el caso, ni estando la oposición en condiciones de desafiar al régimen en la aventura de participar en una elección amañada, la decisión no puede limitarse simplemente a no participar, sino que la misma debe estar acompañada de una estrategia coherente que ordene una secuencia de acciones que deslegitimen el proceso que el régimen, de todas, todas, sacará adelante.
Hoy, el país reúne las condiciones estructurales para un cambio político que sólo puede ser postergado, más no detenido, si los actores democráticos actúan de manera coordinada y cohesionada. La comunidad internacional ha sido un actor fundamental en estos procesos,  y su compromiso con la democracia venezolana es hoy más que evidente, pero los actores foráneos no pueden sustituir a los actores políticos y sociales nacionales. Los protagonistas del proceso están en la sociedad venezolana y no en factores externos. Somos nosotros los responsables de nuestro propio destino y tenemos todas las condiciones para generar un cambio político en el 2018, si actuamos con coherencia e inteligencia.

Benigno Alarcón Deza 
Director 
Centro de Estudios Políticos 
Universidad Católica Andrés Bello


Tomado de: https://politikaucab.net/2018/02/16/votar-o-no-votar-el-22-de-abril/

miércoles, 7 de febrero de 2018

Luis Ugalde: “El estado de ánimo delvenezolano puede cambiar en una semana”, vía @elnacional



Por: Humberto Sánchez Amaya. El Nacional.
Caracas, 5 de febrero de 2018.

El ex rector de la UCAB reitera que las elecciones convocadas por la asamblea nacional constituyente no son democráticas. Considera que Lorenzo Mendoza es el candidato de la mayoría de la población.

El padre Luis Ugalde ingresó hace dos semanas como individuo de número de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela, institución que elogia por la labor que ha desarrollado durante años, especialmente en momentos en los que desde el gobierno se ha querido minimizar los avances de la época democrática.

“Prácticamente la historia ha desaparecido en el currículo de primaria y bachillerato. Con Zamora llenan el siglo XIX y con Chávez el XX. Todas las cosas importantes que se han hecho no existen. Buscan instaurar que no hemos hecho nada significativo; si acaso Bolívar, pero después, nada. Zamora es un mito que ganó un par de batallas y después lo mataron. Esa no es la historia de un país que está lleno de realizaciones”, afirma el sacerdote jesuita, ex rector de la UCAB.

—En su discurso de ingreso a la academia habló de no ignorar los logros comprobados del país. ¿Pero cómo mantener eso como motivo de esperanza?

—Has puesto el dedo en la llaga. La palabra clave es la esperanza. Usemos una imagen del campo: si un agricultor está convencido de que la semilla echada en tierra no va a producir nada, bien sea porque va a llover o la tierra o la semilla están malas, ese señor no puede trabajar. Sería loco laborar para algo que no se va a producir. Esa es la diferencia de la esperanza. La Biblia presenta al sembrador como el hombre de la esperanza. Se esfuerza para ver la cosecha. Hoy día para recuperarla y lograr el cambio, necesitamos que esos cambios sean perfectamente posibles y necesarios. Si es así, este año comenzará. La Constitución exige unas elecciones, que no son las que tramposamente quiere hacer la asamblea nacional constituyente, cuya existencia es también tramposa. Tenemos en 2018 establecido las elecciones democráticas. Necesitamos que a la mayor brevedad todos nos unamos en lo fundamental, exigiendo unas elecciones y haciendo presión nacional e internacionalmente. Afuera están claros, hace un año no. Han dicho que estas elecciones planteadas son dictatoriales. No hay que gastar el talento en rebajarnos unos a otros entre demócratas. A lo mejor alguien no piensa como uno, pero somos complementarios, en la misma dirección.

—¿Entonces está de acuerdo con lo expresado por la Conferencia Episcopal Venezolana la semana pasada?

—Absolutamente. Empieza con algo que todo venezolano debe tener en la cabeza: que la asamblea nacional constituyente es inconstitucional e ilegítima. Cuando dice que es supraconstitucional, proclama su condición dictatorial. El CNE no puede estar subordinado a la constituyente; además, debe ser neutral. Luego dice un par de cosas más importantes, que es un despropósito ético y humano que en medio de una situación de penuria como la actual, se privilegie y se monte un espectáculo de distracción y alienación. Ahora, lo que dice la Iglesia debe decirlo el mundo académico, empresarial, organizaciones, sindicatos. Cuando veamos que en coro planteamos eso, amaneció la democracia.

—Pareciera que este comunicado dice lo que algunos partidos de oposición no expresan con la misma contundencia.

—¡Por supuesto! Por lo general, en estos temas la Iglesia no suele meterse directamente porque no es su oficio particular. Para eso están las instituciones, pero estas se han violado todas. En el caso extremo se genera una crisis humanitaria de proporciones como las actuales. Entonces la Iglesia tiene que salir, porque si no está negando el Evangelio. El asunto es de vida o muerte. No puedo hablar de amor al prójimo si dejo que la gente muera. Mueren los millones que se van del país y los millones que están dentro y no tienen comida, empleo o ingreso salarial que no pierda su valor. Todos saben en el gobierno, y por supuesto la oposición, que esto no mejorará en seis meses.

—¿Y qué pasa entonces con la oposición?

—Tengo la esperanza, por lo que he visto en los últimos meses y no ha salido al público, de que eso se va a dar, y en los próximos días. Van cayendo en la cuenta de que divididos no sirven para nada y que la población no les creerá nada si no los ve unidos y centrados en los grandes problemas de la población. Esto se debió haber logrado hace tiempo. Si los obispos pueden decir una realidad clara del país, ¿por qué los partidos no, si ese es su oficio? 

—¿Considera entonces que el diálogo en República Dominica fracasará?

—Si vas a jugar fútbol contra el Barcelona, lo más probable es que no le puedas meter goles. Sabíamos todos, incluso los que han ido al diálogo porque no son tontos, que el gobierno hará lo posible para no ceder en nada y lo ha demostrado. Quiere las elecciones mañana para que no nos podamos unir y hacer campaña, actualizar el registro, quitar las inhabilitaciones. Pero la oposición ha sido inteligente. Este no es como los otros diálogos. Ha llevado a países que no son aliados del gobierno. El mundo democrático es consciente de lo que está pasando, de que acá hay un golpe de Estado por parte del gobierno. Sin presión, el gobierno no va a ceder en nada. Entonces hay que reunir la presión externa de los demócratas con la presión interna de los demócratas. No es posible que siendo los venezolanos que queremos el cambio, más de 80%, nos dejemos derrotar por el 25%.

—¿Qué debe hacer el venezolano con estas elecciones convocadas por la constituyente?

—En mi artículo de la semana pasada, dije no a la elección dictatorial y sí a la que está determinada según la Constitución. Si digo que no voy a elecciones porque me harán trampa, entonces no me movilizo. El país está paralizado anímicamente por falta de esperanza, pero si al mismo tiempo todos los grupos decimos que sí a la elección democrática, y apostamos por la unidad, todo cambia. Es indispensable que la unidad no solo sea de partidos, sino de toda la sociedad que defiende la democracia, los derechos humanos y valores morales indispensables para rescatar la República, con una economía sana, productiva y sin pobreza. En esta línea debe manifestarse el mundo empresarial, el académico, las organizaciones gremiales y las iglesias, los ortodoxos, luteranos, protestantes y rabinos. Así, la gente desengañada, recupera la esperanza. El estado de ánimo del venezolano puede cambiar en una semana.

—En el acto de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela asistió Lorenzo Mendoza. En los pasillos se decía que es su candidato.

—(Sonríe) No, en eso no me he metido y nadie encontrará ni media página en la que yo haya dicho eso. Sería un despropósito que me metiera en ese asunto. Además, hasta donde yo puedo entender, él no quiere ser. Lo que sí puedo decir es que si mañana hay una encuesta, arrasa. Es el candidato de los venezolanos, incluso de los chavistas. Es el candidato de la población más pobre, también.

—¿Por qué?

—Bueno, aparte de las cualidades personales, que las tiene y extraordinarias, a él lo han amenazado de forma bruta y descarada, y él no se ha ido. Tenemos un fracaso productivo monstruoso. La gente ve que esa es nuestra enfermedad. No hay empresa estatizada que funcione. ¿Y quién es exitoso productivamente? ¿Dónde están las marcas de harina de maíz en poder del Estado? En cambio, la de Polar está ahí. Además, las personas ven que es alguien que quiere a su país, que es honesto, competente y exitoso; que es lo que necesitan. La población ha descubierto que la única manera de salir de la pobreza es la productividad. Este señor ha dado empleo y productos. No se trata del engaño de redistribuir la riqueza mítica, sino de dar la oportunidad de empleo y buena educación, para activar esfuerzo y talento para vivir de lo que se produce y no de la limosna. Hay que potenciar al pobre para que surja.

—En su discurso en la academia habló también de la dictadura, pero le agregó un calificativo ideológico: socialista, un proyecto que no todos cuestionan en la oposición. ¿Fracasó la ideología de izquierda?

—La tragedia venezolana es no haber sabido leer lo que ocurría. Es claro que teníamos una crisis en los ochenta y noventa. Nuestra desgracia es que vino un médico y recomendó un remedio que no funcionó en otros pacientes. No lo dijo en el primer momento. Al comienzo habló de acabar con la corrupción, el abuso y otras cosas. No usó la palabra socialismo, mucho menos comunismo. Luego, se casó con una fórmula que no cura, con efectos colaterales. Yo lo dije en un artículo de 1998, titulado “El gobierno de Chávez”. Fui a un mitin y afirmé que él prometía los lugares comunes de la izquierda de los sesenta. Cayó el Muro de Berlín por la desesperación de la gente, no porque lo tumbaron los gringos. El bloque soviético se desmoronó después de tener el poder total. Cuba, obviamente, está en la miseria. Corea del Norte es impresentable. ¿Cómo se me ocurre a mí decirle a la gente que nos salvará una fórmula fracasada? Esa es nuestra tragedia. Claro, es un disparate que le gusta a los oídos. Eso de derrotar a los ricos, el imperio y los partidos que se apropian de la riqueza del venezolano. Entonces, él pedía que lo apoyaran para derrotar a esos enemigos y repartir esa riqueza. Eso es una gran mentira, que este país es rico. Hay un potencial bajo tierra, pero solo el trabajo y el talento nos hacen ricos o pobres. En estos momentos el talento está pisoteado y por eso pasamos penurias. Estamos en la miseria.

—En ese contexto, hay quienes reivindican en contraposición el libre mercado, el capitalismo, como solución.

—Bueno, todas las fórmulas unilaterales son malas. La sociedad tiene que tener dos piezas fundamentales. La productiva y la que hace la convivencia: la solidaridad. La economía debe ser de libre mercado, de iniciativa privada. Esto da la condición humana y genera diferenciación en la sociedad porque unos producen más y otros producen menos. Es indispensable esa libertad y diferenciación para premiar la productividad. Si soy un vago y no produzco, y tú trabajas y produces, pero ambos recibimos el mismo pago, hasta ahí llegamos. Pero si tienes en un territorio mecanismos diferenciadores dejados por sí solos, llegan un momento en el que la sociedad es invivible porque las distancias son cada vez mayores y nos caemos unos a otros en guerras civiles y conflictos sindicales. Una sociedad inteligente sabe que esto es una pieza lógica; la otra es la solidaridad, que contribuye a que haya comunicantes. Por ejemplo, Francia y Alemania vivieron guerras espantosas, hasta que cayeron en cuenta de que si a los trabajadores no les va bien, no ocurrirá lo mismo con el capital. A la sociedad le interesa que la pobreza se reduzca. Todas las sociedades avanzadas tienen un pote común, en el que depositan un porcentaje en impuestos para la salud, la educación, la seguridad, regulación del trabajo contra los abusos. El liberalismo radical, sin el otro complemento, es un suicidio. No hay un solo caso que demuestre lo contrario. La solidaridad también son las instituciones, desde respetar el semáforo, pagar impuestos, y la Constitución.

—La clase media, factor determinante en una sociedad, está disminuida porque pierde ingresos o se va del país.

—En el marxismo es considerada traidora, pues piensa que el que era pobre ayer, quiere salirse de eso y ser como los empresarios. En la visión del sentido común, la clase media es el símbolo de la esperanza. Aquella cuyos padres tal vez no pudieron ir a la universidad, pero sí los hijos. Ahí está la solidaridad, el pote solidario, que ha hecho maravillas y eso hay que recalcarlo. Cuando la clase media se incrementa, esa que cree en el esfuerzo y la oportunidad, ve en el futuro de sus hijos la prosperidad. Pero varios ministros han dicho que si el pobre deja de serlo, ya no es aliado de ellos. Claro, no dependerá de ellos.

Los que se van

El padre Luis Ugalde comprende las razones de los que deciden emigrar, pero les dice: “Creo que hay mucho más porvenir activándonos acá. Claro, hay quienes se han ido por amenaza o porque no encuentran oportunidad. Lo importante es que no haya agresión ni división entre quienes se quedan o se van. También hay que darle la vuelta, el país se internacionaliza. De pronto en un cambio político, algunos retornarán, pero otros se quedarán y harán cosas que beneficien al país desde afuera, como potenciar el turismo a Venezuela desde lo países en los que están”.

Tomado de: http://www.el-nacional.com/noticias/entretenimiento/luis-ugalde-estado-animo-delvenezolano-puede-cambiar-una-semana_221861 

jueves, 1 de febrero de 2018

Comunicado a la Sociedad Civil del Movimiento Estudiantil de la UCAB @ucabistas



Caracas, 30/01/2018.

COMUNICADO

Los jóvenes del Movimiento Estudiantil de la Universidad Católica Andrés Bello, fieles a nuestro compromiso democrático con Venezuela y ante el llamado a elecciones presidenciales realizado el pasado 23 de enero por la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, tenemos el deber de pronunciarnos y hacemos las siguientes consideraciones:
  1. Rechazamos la manera en que fue realizada la convocatoria a las elecciones presidenciales. El Consejo Nacional Electoral es el único competente para convocar cualquier proceso electoral, de conforme con lo establecido en el Artículo 33 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales.     
  2. Exigimos al Consejo Nacional Electoral fijar y anunciar el cronograma para las Elecciones Presidenciales, cumpliendo con el mandato que le impone el Artículo 293 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.                                                                                           
  3. Exigimos a los distintos partidos políticos del sector democrático que consoliden una estrategia conjunta, dejando de lado las diferencias e intereses personales y favoreciendo el trabajo en pro de todos los ciudadanos. Enfatizamos la urgencia de definir un candidato unitario que realmente represente a los venezolanos y permita afrontar las elecciones que por mandato constitucional corresponden a este año. Con este fin, pedimos a la Conferencia Episcopal Venezolana que sirva de intermediario y propicie las condiciones para la unión nacional que el país quiere y necesita para enfrentar el régimen.
Suscribe, el Movimiento Estudiantil Ucabista.