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miércoles, 19 de mayo de 2021

Foro Hatillano #205.Jueves 20 de Mayo de 2021.ForoChat Vía Whatsapp



DISCIPLINA POSITIVA EN LA CRIANZA DE NIÑOS Y NIÑAS


PorMarielena Montesinos

Ponente: Carlos Trapani. Abogado especialista en Derecho del Niño. Maestría en Bioética (UCV). Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas. Profesor de pre y post grado en la UCAB. Coordinador General de CECODAP


 La importancia del tema explica la nutrida participación de ciudadanos a través de dos chats simultáneos de WhatsApp, para un total de 510 asistentes en esta Edición No. 205 del Foro Hatillano.La crianza y educación de los niños es un tema que preocupa a todos; es polémico y también nos llena de ilusión.

 La Disciplina Positiva es una herramienta que apunta hacia el fortalecimiento de la comunicación, a la valoración de las necesidades de los niños y adolescentes, y al reconocimiento de las distintas etapas del desarrollo para la resolución de conflictos y la adquisición de buenas prácticas en la difícil tarea de acompañar y educar a los niños.

 ¿Qué se siente ser padre / madre? Retos de la Crianza.

 Carlos Trapani invita a los padres a liberarse de cualquier prejuicio, carga o preocupación y abrir la mente y el corazón al conocimiento de las distintas herramientas explicadas a continuación, tomando con libertad aquellas que resulten útiles y descartar cualquiera que no sea significativa, porque lo interesante de la crianza es que es un proceso dinámico; lo que funciona para un niño no necesariamente funciona para otro, y lo que funciona para una familia no necesariamente funciona para otra. Además, la crianza es un proceso permanente de redescubrimiento y reinvención. La crianza de los hijos es uno de los retos más complejos que tienen los adultos hoy en día, es un proceso de acertar y errar, fortalecer y modificar.

 Aunque existen muchas definiciones de crianza, todas apuntan hacia la "responsabilidad" que tienen los padres o cuidadores de educar, formar e instruir a los niños. Por tanto, la crianza implica generar las condiciones necesarias para dirigir y potenciar las facultades intelectuales, emocionales y relacionales de los niños, que le permitan su desenvolvimiento en la sociedad. Los padres deben trabajar intensamente para que los niños alcancen un nivel de independencia, puedan pensar por sí mismos y asuman las consecuencias de sus actos.

 El autor Torres Velázquez (2008) explica que la crianza implica informar y formar, más que repetir conceptos y dar instrucciones. Este autor afirma que se debe ir formando actitudes, valores y conductas en la persona; para él, la crianza es un intercambio en el cual una persona convive con otra y, a través del ejemplo y el modelaje, se va formando y autoformando a sí misma.

 Otro autor, Fernández Quero en el año 2000 afirmó que la crianza es un compromiso existencial que adquieren 2 personas adultas de cuidar, educar y proteger a los niños desde su concepción hasta la mayoría de edad bio-psico-social.

 En conclusión, la crianza es la piedra angular para el desarrollo de una persona ya que a partir de ella, se facilitan todos los procesos de socialización, construcción y reconstrucción de aprendizajes a partir de adultos referentes. Por ello la familia y hasta la escuela, son espacios primarios para el ejercicio de la crianza de los niños.

 Es importante alcanzar un permanente equilibrio entre el amor, el ejercicio de la autoridad y la solidaridad, elementos presentes en cada uno de los miembros de la familia; si estos elementos se descuidan, comienzan los problemas o dificultades. Las relaciones afectivas en la infancia y en la adolescencia generalmente condicionan la vida del adulto y de ahí la gran responsabilidad de los padres en el desarrollo psicológico y social de los hijos.

 Una primera reflexión es que los padres deben conectarse con ellos mismos porque "nadie puede dar lo que no tiene"; también es útil que se conecten con su infancia porque mucho de lo que las personas hacen y viven lo aprendieron de sus padres y por esta razón hay que sanar las dificultades vividas cuando fueron niños. Estos padres criaron con las herramientas de las que disponían en un momento histórico determinado. No se está condenado a repetir los patrones de crianza que aplicaron nuestros padres.

 Carlos Trapani recomienda criar diferente a los niños de hoy, considerando el contexto, en función al desarrollo, al amor y la comprensión hacia los niños de hoy.

 Ser padre es una bendición, una expresión de amor, compromiso y alegría, pero también hay que reconocer que puede haber momentos de frustración, rabia y tristeza. El reto es poder conectar con las emociones positivas y negativas y darles nombre, porque al reconocer las emociones se pueden controlar más. Tras una nalgada, un grito o una descalificación, se encubre una emoción de rabia y frustración y a veces hasta la propia historia; muchos de los comportamientos violentos tienen antecedentes.

 Es importante poder entender las emociones en el ejercicio de la maternidad/paternidad, identificar los retos de la crianza y tener conciencia de lo que implica la disciplina en ese proceso. En Venezuela, la familia está muy exigida y con pocas oportunidades de apoyo y acompañamiento.

 La crianza de los hijos es un camino alegre y frustrante a la vez, estimulante y agotador, es un desafío enorme llevar de la mano a un niño hasta su adultez y poderle enseñar todo lo que se necesita saber para tener una vida feliz, exitosa e independiente. Existen momentos en la vida de los padres cuando el desafío parece abrumador y no se sabe que hacer; a veces los padres creen que lo que hacen es lo correcto, otras veces se sienten derrotados. Muchos padres aprenden de crianza en la práctica porque tienen poca información sobre el desarrollo evolutivo de los niños y confían en sus instintos o experiencias propias, sin embargo, esos instintos pueden ser reacciones emocionales no pensadas y esas experiencias personales pueden haber sido negativas.

 Muchos padres creen que la disciplina se limita a regañar o a golpear. El reto es dar un nuevo significado a la disciplina, quitarle la connotación negativa y relacionarla con educaciòn basada en el establecimiento de metas de aprendizaje y su planificación con un enfoque efectivo para resolver conflictos de forma positiva, distinguiendo el conflicto y la violencia.

 Disciplina Positiva y otros enfoque de disciplina

 Existe un clamor sobre la necesidad de la disciplina en estos tiempos, porque la falta de disciplina ha conllevado al descontrol de los niños. El alcance y contenido que se le da a la disciplina como método de crianza es importante sobre todo porque venimos de una cultura y un enfoque de disciplina en función al castigo; es decir en una disciplina enfocada en establecer límites y pautas de comportamiento que cuando se incumplan se genera una sanción que corresponde a un castigo que, por lo general, genera cierto grado de dolor o incomodidad, bajo la falsa creencia de que a mayor dolor mayor aprendizaje.

 Bajo un enfoque de Derechos Humanos, se debe condenar la violencia en cualquier ámbito pero especialmente en los espacios más primarios de los niños como la familia. Bajo el falso paradigma de la disciplina se justifica el uso de castigos físicos y humillantes.

 El castigo físico es diferente al maltrato y al abuso. El primero es una agresión intencional que realiza cualquier persona (mamá, tío, docente, etc) para infligir cierto grado de dolor o incomodidad corporal para corregir un comportamiento de un niño a través de nalgadas, pellizcos, posturas incómodas y otras que causan dolor pero no llegan a ocasionar lesiones o heridas. Si, producto de la agresión se ocasionan lesiones o heridas, se llama "maltrato". La línea divisoria entre el castigo físico y el maltrato es casi invisible y situaciones de maltrato ocurren como extensiones de acciones disciplinarias. Los padres, queriendo corregir o castigar, pueden terminar en situaciones de maltrato hacia los niños, siendo una forma de violencia y un delito.

 El castigo no tiene un fin preventivo ni profiláctico, puede ocurrir que en efecto no se repita la conducta inadecuada pero que la misma se desplace hacia otra persona porque el niño no necesariamente asimila o comprende su comportamiento. Lo que se pretende lograr es justamente esto: que el niño tenga conciencia de sus actos y de las consecuencias que genera, y esto se va dando como un proceso gradual emparejado con las diferentes etapas evolutivas de los niños y adolescentes.

 El castigo se diferencia del maltrato en función a 2 elementos: intensidad e intención. La intensidad se refleja en la presencia de lesiones o heridas producto de la violencia infringida, y con respecto a la intención, la persona que castiga físicamente a un niño lo que busca es corregir, controlar o cambiar el comportamiento, mientras que la persona que maltrata busca hacer daño. No se debe confundir disciplina con agresión.

 Otros elementos de contexto son la edad del niño y sus capacidades de acuerdo a ella. Muchas veces los padres tienen sobreexpectativas, esperando que el niño tenga un comportamiento determinado desde el punto de vista del adulto.

 En el caso de los adolescentes, es que se creen infalibles por su falta de experiencia; la relación causal entre el comportamiento y sus consecuencias no está tan presente en la adolescencia. Otro aspecto importante es lo que se llama “comportamiento malo". ¿Qué es malo o inadecuado?

 Ahora bien, cuando se habla de Disciplina Positiva se trata de una propuesta metodológica creada en la Universidad de Manitoba, Canadá y su metodología fue diseñada por la Psicóloga Joan Durán quien difundió el modelo por América Latina, capacitando a los facilitadores.

 CECODAP, organización social con 36 años de trayectoria trabajando en la promoción y defensa de los derechos de los niños, recibió la capacitación de este modelo para Venezuela.

 La Disciplina Positiva apunta a una crianza en función del desarrollo del niño para fortalecer la comunicación, la empatía y la capacidad de reconocer emociones y detectar necesidades tanto del niño como del adulto. Disciplina Positiva no significa que los niños hagan lo que quieran, que no tengan límites, pautas o reglas de comportamiento, sino que implica ayudarlos a tener autocontrol, a comunicarse de forma clara, a respetar los derechos de los niños y ganarse el respeto como padres porque el respeto es una construcción social que parte del modelaje: “no puedo exigir a un niño lo que no practico a nivel personal". Es un tema de coherencia en el comportamiento porque el adulto transmite más con sus acciones que con las palabras.

 La Disciplina Positiva también apunta a desarrollar capacidades y confianza en sí mismos desde la infancia y que los niños aprendan a entender los sentimientos de las otras personas. Finalmente el niño podrá entender que sus acciones tienen incidencia en los sentimientos de otras personas.

 El reto es descubrir formas alternativas de crianza que sean efectivas. Los límites son necesarios para no llegar al castigo y el respeto a la integridad, a la dignidad de las personas empieza con la de los niños. "Tratemos a los niños como nos gusta que nos traten a nosotros".

 Objetivos a largo plazo y Disciplina Positiva

 Este modelo promocionado por CECODAP plantea que lo primero que debe hacerse es plantear objetivos a largo plazo que respondan a 2 preguntas fundamentales: ¿qué clase de persona se espera que sean estos niños en 20 años? ¿qué tipo de relación se quiere tener con sus hijos? Esto tiene que ver en cómo son los padres y cuáles son sus métodos de crianza que debe estar en sintonía con los objetivos a largo plazo.

 También el modelo apunta a 2 importantes herramientas: calidez y estructura. Calidez en cuanto a generar seguridad y protección y estructura en relación a dar información. Estas herramientas se usan en función de entender lo que piensan y sienten los niños de acuerdo a su edad porque la etapa evolutiva es fundamental. Carlos Trapani enfatiza en los objetivos a largo plazo aunque señala que los objetivos inmediatos son igualmente importantes.

 Los patrones de crianza tradicional/obediencia se basan en un comportamiento inmediato: que el niño haga lo que dice su padre/madre, en un tiempo determinado, lo que genera cansancio y desgaste. Hay que trabajar en el autocontrol y la responsabilidad dentro de los objetivos a largo plazo. Educar para la responsabilidad es un proceso gradual y progresivo vinculado a la etapa evolutiva del niño.

 Es recomendable que los padres o cuidadores controlen el estrés que muchas veces actúa como desencadenante. Los objetivos a largo plazo y el método de crianza apuntan a que el niño sea responsable, respetuoso, atento, además de fortalecer la relación padres/hijos en base a confianza, respeto, cariño y aceptación en función a una convivencia más armónica.

 ¿Cuáles herramientas ofrece el modelo Disciplina Positiva?

 - Calidez: es un concepto asociado a abrazos y cariño, pero es más que eso; es brindar seguridad al niño, que se sienta amado sin importar su comportamiento. No se debe calificar al niño sino al comportamiento que tuvo en un momento determinado. Demostrar amor con palabras y acciones, reflexionar sobre cómo el niño piensa, necesita y siente de acuerdo a su edad.

 No podemos esperar que los niños aprendan o desarrollen competencias cuando el adulto referente genera una relación de hostilidad y, sobre todo, genera inseguridad en el niño.

 ¿Cómo dar calidez a los niños? Además de abrazar y besar, existen muchas expresiones como por ejemplo poner los sentimientos en palabras y en acciones. Nos es suficiente querer al niño, también es importante que él se sienta querido. Leerles cuentos, consolarlos, valorarlos, escucharlos, alentarlos, reconocer sus esfuerzos y logros, apoyarlos y ayudarlos a enfrentar retos, decirle que se cree en ellos, jugar, reírse  y divertirse juntos.

 Calidez no significa consentir ni malcriar sino generar un entorno de seguridad y protección a los niños, porque en un ambiente cálido y afectivo los niños tienden a colaborar más con sus cuidadores. Se estimula la colaboración a corto plazo y se enseñan valores a largo plazo.

 El monitoreo respetuoso es otra forma de calidez. Desde el punto de vista de la Disciplina Positiva, el monitoreo a los niños tiene que ser no invasivo, fomentando la autonomía pero fomentando el rol de protección que tienen los padres. Con respecto a los adolescentes es más bien el saber qué están haciendo, respetando su privacidad e independencia.

 El monitoreo respetuoso parte de la comunicación frecuente y respetuosa entre padres e hijos, compartiendo sus intereses, participando juntos en actividades, conocer su círculo de amistades y relacionales. La práctica del monitoreo respetuoso permite la propensión a conversar más, compartir opiniones y puntos de vista, además que favorece la percepción de los hijos de tener padres afectuosos mejorando la calidad del vínculo. Respeto, Apoyo Emocional y Comunicación son la clave.

 - Estructura: está vinculada con la información en el sentido de dar directrices claras de comportamiento, explicar razones, ayudar al niño a aprender, ser modelos positivos como padres, cumpliendo las normas de comportamiento y especialmente, alentar al niño a que desarrolle sus propios pensamientos e ideas. Las normas dentro de la familia deben ser claras (saber qué se puede hacer y qué no), coherentes entre sí, consistentes en el tiempo y para todos los miembros de la familia.

 Otro elemento importante de la estructura es decir a los niños lo que se espera de ellos y las razones de las pautas de comportamiento. El niño colaborará mucho más cuando la norma se construye con él, porque se sentirá parte de ese compromiso; si la norma es impuesta puede haber más resistencia para cumplirla. Establecer pautas de comportamiento juntos, escuchar los puntos de vista de los niños, ayudarlos a encontrar maneras de corregir los errores y aprender.

 Sobre todo los padres deben aceptar y prepararse para el error de los niños, porque la única forma que tenemos de aprender es equivocándonos. Los padres no pueden evitar los errores y problemas que sufrirán los niños a lo largo de su vida, pero sí pueden estar ahí para apoyarlos.

 Los padres deben ser justos, flexibles y aprender a controlar sus emociones; escuchar al niño pero también dar su punto de vista, enseñar a los hijos sobre los efectos de nuestras acciones sobre otras personas. Hay que brindarles información para que tomen buenas decisiones, disponer de tiempo para hablar con ellos, tiempo suficiente y de calidad. No amenazar y mucho menos materializar la amenaza. El padre debe ser un modelo positivo y una guía en la vida de los niños.

 

La estructura ayuda a los niños a aprender lo que es importante, a comprender sus errores y cómo corregirlos, da información para obtener éxito en futuras oportunidades, brinda herramientas para solucionar problemas cuando los niños están solos, ayuda a resolver conflictos de forma constructiva y no violenta.

 Resolución de Conflictos

 Las herramientas se entienden en función a las etapas evolutivas de los niños; la manera en la que enfrentamos los problemas dependerá de la edad y el momento en el que se encuentra el niño o adolescente. No es igual la calidez o la estructura que se le da a un adolescente que a un niño.

 Para resolver conflictos, Carlos Trapani compartió algunas estrategias generales:

 - Como sociedad no podemos asegurar procesos verdaderamente educativos si nos enfocamos en la violencia. No podemos permitir ni entender que para emprender hay que sufrir o que hay que hacer sufrir a un niño para que entienda lo que está bien o lo que está mal. El desarrollo moral, desde los postulados de Kohlberg no apuntan en este sentido; hay que desarrollar el modelaje, el autoconcepto, la autovaloración para que el niño tenga un desarrollo moral y pueda entender qué es bueno y qué es malo, qué es justo y qué no.

 - No existen recetas para asegurar la crianza y fomentar la Disciplina Positiva con los niños. Es importante que los padres entiendan la diferencia entre ejercer la autoridad con los hijos usando técnicas positivas y el abuso del poder que tienen sobre sus niños. Por tanto, la Disciplina Positiva humanizada es un proceso de permanente descubrimiento de los padres hacia los hijos y viceversa.

 - Desde el enfoque de la Disciplina Positiva se asume que los niños se quieren portar bien pero no saben cómo hacerlo y los padres tienen que ayudarlos, Los niños aprenden más a través de la cooperación y el estímulo que a través del conflicto o el castigo. Desde este enfoque hay que entender que el comportamiento aceptable (o lo que esperamos) tiene que ser modelado por los padres. El estímulo y la motivación a los niños son importantes.

 Cuanto más positivo es el modelo más adecuado será el aprendizaje. Hay que tener presente que es el comportamiento y no el niño al que se califica como equivocado. Los padres deben tener expectativas reales de lo que los niños son capaces de hacer en sus distintas edades y no exigirles más de lo que ellos pueden lograr.

 - Es importante tener normas y límites claramente expuestos e impuestos sin violencia, para que el niño pueda comprender lo que se espera de él. Es importante tener un espacio de negociaciones en la familia, lo cual no implica que los padres cedan en su responsabilidad. Cuando el consenso no sea posible los padres deben explicar las razones de las pautas de comportamiento de una forma comprensible para un niño o un adolescente.

- Escuchar a los niños, tratarlos de forma respetuosa, valorarlos de forma positiva y no idealizarlos.

- Los niños y adolescentes deben poder asumir las consecuencias de sus actos, haciendo un proceso de acercamiento y reparación para poder corregir su comportamiento.

- Dedicar tiempo con los niños, tomar decisiones con ellos, fomentar la participación activa de los niños en la familia, entendiendo que la familia es un todo donde cada uno depende de los demás. De ser posible las decisiones deben tomarse de forma colectiva.

- Elogiar lo que esté bien, evitando la crítica. Elogiar se aprende y para elogiar es necesario decirles a los niños, específicamente lo que está haciendo bien. Mirarlo a los ojos, estimularlo con nuestra gestualidad, evitar cualquier tipo de ironía o comentario negativo.

- Mantener una buena comunicación, valorar los sentimientos de pérdida, dolor o duelo frente a la partida de un ser querido.

- No enfrascarse en discusiones acaloradas; usar el "tiempo afuera" con sentido, es decir, que en un momento álgido hay que calmarse pero luego retomar el conflicto, no evadirlo y convertirlo en un momento educable para el niño.

- No condicionar el cariño es fundamental.

- Enseñarlos a disculparse cuando los padres se disculpan por sus propios errores de manera congruente y proporcional.

-Ser ejemplo en todo momento, sin validar o justificar ninguna forma de violencia contra los niños.

- La disciplina requiere repetición, paciencia, tiempo, coherencia y presencia.

- El Estado tiene una responsabilidad en desarrollar programas y servicios de apoyo psicosocial, programas de atención y gestión de casos, programas comunicacionales para la familia que permita a los padres ser los mejores padres para sus hijos, porque se trata de derechos, de dignidad y protección.

 EL FORO HATILLANO NO SE HACE RESPONSABLE  DE LAS OPINIONES EMITIDAS POR EL PONENTE.




 Fecha: jueves 20 de mayo de 2021

Hora: 5:00pm 

CUPO LIMITADO a través del siguiente enlace:

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